El Arte de la Historia

28 Octubre 2009

Piramidología

Archivado en: Cultura, Edad Antigua, Egipto, Historia, Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 7:22 pm
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Las trés pirámidesSobre las pirámides de Egipto se han escrito toneladas ingentes de tonterías y sandeces. De eso creo que todos somos plenamente conscientes; lo curioso, y bastante desconocido, es que este fenómeno tiene su origen en unas investigaciones de Charles Piazzi Smyth: astrónomo escocés (nacido en Nápoles, pero los escoceses ya se sabe… son como los de Bilbao y nacen donde les da la gana), científico del siglo XIX que llegó a ser Astrónomo Real de Escocia y profesor de Astronomía en la Universidad de Edimburgo.

Sus investigaciones las desarrolló en el observatorio de Calton Hill, con sede en la capital escocesa, y son destacables sus trabajos sobre la aurora polar, el espectro solar o la irradiación de la Luna. Pero quiero resaltar las observaciones astronómicas que hizo en las islas Canarias, siendo uno de los pioneros en señalar las ventajas de la observación directa en cielos con atmósferas libres. En gran parte los observatorios del Teide, en Tenerife, y el del Roque de los Muchachos, en La Palma, deben su importancia actual a las conclusiones de sus investigaciones -financiadas por el Almirantazgo Británico y la Sociedad Real para el Avance de la Ciencia Natural de Londres.

Las Pirámides en una foto del siglo XIXPues bien, este buen señor, que presenta un currículum vítae más que envidiable y que obtuvo importantes premios y reconocimientos científicos en su vida, la lió parda con el tema de las grandes pirámides de Egipto. Al calor de la obra de John Taylor La Gran Pirámide: ¿Por qué fue construida? ¿Quién la construyó?, Smyth viajó a Egipto con la intención de medir con precisión la grandes pirámides de la IV dinastía y en especial la Gran Pirámide de Keops. Su objetivo era fijar con exactitud las dimensiones de las pirámides: altura, orientación, inclinación, localización, etc., incluso realizó fotografías del interior de la misma con una novedosa técnica.

Sus investigaciones y conclusiones fueron publicadas en varios libros (entre otros: Nuestra herencia en la Gran Pirámide, publicado en 1864, y Vida y trabajo en la Gran Pirámide, en 1867) y en ellos se aprecia la fascinación que en su espíritu academicista debió producir que las medidas de la pirámide y sus interrelaciones derivaban en magnitudes planetarias e incluso astronómicas. Así, encontró que en esas relaciones y equivalencias se descubría el radio terrestre, la distancia entre la tierra y el Sol y la Luna, el número Л,… A partir de ahí pareció entrar en proceso febril y extrapolando toda la información llega a establecer patrones universales de medida: la pulgada piramidal, el sagrado codo, etc. Esto le lleva a concluir que la Gran Pirámide es obra inspirada directamente por Dios a los arquitectos y constructores, y en ella se encierran los principios básicos de la existencia y esconde en sus dimensiones un código divino que tras su correcta interpretación permitiría descubrir lo que nos tiene reservado el futuro. Evidentemente sólo el Dios de los cristianos (el único para él) pudo inspirar esa gran obra, esto le lleva a identificar a los hicsos con los hebreos y a afirmar que fueron ellos, con San Melquisedec como arquitecto, los constructores de la maravilla.

Arista de la pirámideLo cierto es que sus conclusiones pronto fueron puestas en evidencia y denostadas por los egiptólogos a partir de constatar la falta de rigor de las mismas; empezando por la identificación de los hicsos con los hebreos (algo absolutamente imposible) y terminando por los errores de bulto en las mediciones.

William Matthew Flinders Petrie, que llegó a ocupar la cátedra de Arqueología y Filología Egipcia de la Universidad College de Londres, era un admirador de Smyth, y fruto de esa devoción acudió a Egipto en 1880. Muy pronto se dio cuenta de que las conclusiones de Smyth eran totalmente desacertadas, debido, entre otras cosas, a que se basaban en mediciones erróneas. Tras una revisión exhaustiva, Petrie volvió a dimensionar “definitivamente” las pirámides poniendo en evidencia los yerros anteriores. Su meticuloso trabajo se publicó en 1883 en el libro Las pirámides y templos de Gizeh.

Las dimensiones de la Gran Pirámide según Petrie son:

  • Altura original: 146,61 m (actual: 136,86 m)
  • Pendiente media: 51º 50′ 35″
  • Longitud del lado N: 230,364 m
  • Longitud del lado E: 230,319 m
  • Longitud del lado S: 230,365 m
  • Longitud del lado O: 230,342 m
  • Longitud Media: 230,347 m
  • Desviaciones máximas sobre la media: ¡-0,028 m y +0,018!

barca solarA lo largo de la Historia todos los visitantes y viajeros se han preguntado por estas magníficas construcciones y todos han querido ver algo más que una tumba. Heródoto llega a afirmar que Keops estaba poseído por La Pirámide y que llegó a prostituir a su propia hija para recaudar fondos para la construcción; los árabes buscaron tesoros; en el siglo XVII osados exploradores se adentraron por sus angostos pasadizos; y así hasta nuestros días. Las pirámides ocultan todavía muchos secretos; sin ir muy lejos, se conoce la ubicación de otro barco solar aún por excavar y armar; lo mismo se puede decir de los canales de ventilación que se llaman así por ser esa su función actual, pero no la originaria, que se desconoce. Algo parecido pasa con la forma de su planta, que no es cuadrada contra lo que pueda pensarse, sino de estrella de cuatro puntas, merced a la ligerísima inclinación que hacia el interior presenta cada uno de sus lados; produciendo un interesante efecto lumínico en los amaneceres y en los ocasos de los equinoccios gracias a la orientación cardinal de cada una de sus aristas: durante unos minutos, una mitad de los lados Este y Oeste aparece en umbría, y la otra mitad en solana.

Su sistema de construcción sigue siendo un secreto, sin que las teorías presentadas convenzan plenamente a la comunidad científica. En el último trabajo sobre este tema (2007), el arquitecto francés Jean-Pierre Houdin lanza la teoría de que se utilizaron rampas frontales y externas hasta alcanzar la altura de 45 metros y para el resto se empleó un rampa en espiral por dentro de la propia pirámide, asegurando que los túneles interiores deben estar ahí todavía. El Consejo Superior de Antigüedades Egipcias no ha dado permiso para iniciar excavaciones en el interior de la pirámide, con lo cual una nueva hipótesis queda sin verificar; más leña al fuego.

Pirámide de Zoserpirámide romboidal DahshurDe las siete maravillas del Mundo Antiguo la pirámide de Keops es la única que queda y curiosamente es la primera que se realizó; pues el primer misterio es saber cómo una sociedad que hacía unos cinco siglos estaba aún en la edad de piedra pudo levantar este obra en 20 años allá por el2570 a. n. e., demostrando unos conocimientos matemáticos, astronómicos y técnicos en general verdaderamente asombrosos. Si bien, hasta llegar a la perfección de las pirámides de Gizeh, los egipcios hicieron varias pruebas, destacando la pirámide escalonada de Zoser y la romboidal de Dahshur.

Pero la monumentalidad de la Gran Pirámide escapa a todo entendimiento; sirva, a modo de botón de muestra, que hasta que no se terminó la Iglesia de San Nicolás en Hamburgo en 1874 la tumba de Keops fue el edifico más alto del mundo. ¡Ojo al dato!: 4444 años después. ¡Cuatro cuatros!, ¡será por números cabalísticos! Y este dato no lo he visto por ahí publicado, como lo pille un “brujístico” saca un coleccionable.

Base de la pirámide

[Para Sandra, con mi deseo de que vuelvas a Egipto y de que yo te acompañe]

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Piramidalogía. http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/10/28/piramidologia. 2009

Enlaces:

Para ver la explicación de la teoría de las rampas interiores de Pierre Houdin con un espectacular gráfico en 3D y en español [Para verlo hay que bajarse el programa 3dvia player]:

[http://khufu.3ds.com/introduction/revealed/]

Puedes encontrar este video con mucha menos calidad en you tube:

How the Khufu Eqyptian Pyramid Was Built 1: [http://www.youtube.com/watch?v=Mg9mbTbNmlk]

How the Khufu Eqyptian Pyramid Was Built 2: [http://www.youtube.com/watch?v=yzqT9bNjwW4]

(OGH23H)

5 Octubre 2009

¿Cuándo el hombre deja de ser un mono?

Archivado en: Cultura, Historia, Prehistoria, Sociedad, Temas — Francisco Arroyo Martín @ 10:41 pm
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La pregunta es falsa como Judas. Y en consecuencia es imposible encontrar respuesta cierta. Pero no deja de ser misterioso y atractivo intentar averiguarlo. Para empezar: ¿descendemos de un mono? ¡Pues sí! ¡¿Qué pasa?! Hay que dejarse de medias tintas y asumir lo que somos: monos,… un poco más listos que otros, pero monos. ¿Qué es eso de decir que no,.. que… lo que pasa es que… compartimos un antepasado común…; y fruslerías parecidas? ¡Al pan, pan; y al vino,… casera!

Hominización

Hominización

Vamos a recorrer el árbol familiar con las definiciones actuales (cada un cierto tiempo las cambian, por si fuera poco lioso de por sí para hacerlo más difícil). Comparándolo con una familia, los homo (los hombres) seríamos una especie de primos de los pan (los chimpancés) con un abuelo común, por eso ambos somos homininis. Con los gorillini (los gorilas) nuestro parentesco es de un grado más, teníamos en común con ellos un bisabuelo muy majete que nos hace a todos del clan de los homininae. Y con los ponginae (los orangutanes) el parentesco es ya más lejano, pero a pesar de todos tenemos un tatarabuelo muy simpático que se puso de pie sobre las patas traseras y nos hizo que todos seamos hominidae. Después están los hylobatidae (los gibones), unos primos tan lejanos que cuando nos cruzamos con ellos apenas nos reconoceríamos si no fuera porque compartimos un superabuelo que perdió la cola y nos hizo a todos de los hominoidea desrabados. Por último, estaría el gran patriarca común que nos hizo primates gracias entre cosas a su dedo pulgar oponible y que nos convierte en parientes, a modo de ejemplo, de los strepsirrhini (los lémures, entre otros muchos).

Bien, de este gran patriarca del que conocemos muy poco, ¿qué diríamos de él ante una súbita aparición? Seguro que algo así: «¡Tá bicho! ¡Jodio mono, lo feo que es!» Evidentemente el subrayado es mío y es la prueba irrefutable de lo que somos: unos jodidos monos que nos las damos de listos y por eso nos tenemos que diferenciar del resto de primos. Y para hacerlo en algún momento tuvimos que dejar de ser monos para ser otra cosa; vamos a intentar ver cuándo.

En la familia de los homos, nosotros, los sapiens, somos los más jovencitos. Antes tuvimos unos hermanos mayores, que a buen seguro Dios guarda en su Gloria y de los que fuimos aprendiendo poco a poco truquitos, trampillas, mañas y cosas así. Volveremos a ellos, pero no quiero olvidar a un medio hermano… medio primo que vivió con nuestra familia allá por África y al que le dio por coleccionar piedras rotas; le llamaron australopiteco (el mono del sur) y nunca se entendió muy bien su manía coleccionista. Coincidió algún tiempo con nuestro hermano mayor, el homo habilis. Este no andaba todo lo bien que la prestancia familiar exige, pero destacó por sus dotes observadoras y por una cierta indolencia. Así, viendo las colecciones pétreas de su primo, se dijo: «¿Para qué voy a ir a buscar piedras rotas si yo las puedo romper aquí, sentadito a la fresca de la cueva?» Y de esta forma comenzó la fabricación de herramientas, que para muchos es el punto determinante entre los estadios homo y piteco.

La familia empezó a crecer con el homo erectus, que heredo la habilidad de su hermano a la hora de romper piedras y fabricar cachivaches y trastos; y como era muy avispado mejoró mucho el tipo de objetos y herramientas, dando lugar a una especialización de los utensilios y de las tareas. Para otros pensadores esta división del trabajo y la socialización de la convivencia es el punto determinante. También muchos señalan la posibilidad de que poseyera algún tipo de lenguaje simbólico.

Este hermano nuestro, ya andaba erguido y le movía un espíritu aventurero envidiable; así el resto de los hermanos más próximos (rudolfensis, georgicus, antecessor, cepranensis, floresiensis, heidelbergensis, etc.) marcharon alegres y esperanzados a colonizar nuevas tierras. Al separarse cada hermano tuvo que buscarse la vida, y a unos le fue mejor y a otros peor. Algunos hicieron fortuna y vivieron largos años y otros apenas duraron unos cientos de miles de años; pero a todos la parca les segaría los pies. Estos familiares cercanos parece que adquirieron conciencia de sí mismos y de su existencia y en consecuencia de su muerte. Para otros muchos pensadores aquí está la madre del cordero.

Por último vinieron los mellizos (que no gemelos): el homo neanderthalensis y el homo sapiens. A primera vista, nuestro hermano era más fuerte, más alto y mucho más cabezón que nosotros. En una pelea nadie hubiera apostado ni un maldito euro por nosotros. Pero a falta de mejor cualidad desarrollamos una mayor destreza y astucia que unido a nuestro cuerpo menudo y ligereza de pies (vamos unos marrulleros cobardicas) nos permitió adaptarnos mejor a las frías y duras condiciones de entonces y salir triunfantes de la lucha fratricida. Aparte de pelearnos, nos comunicábamos con un lenguaje articulado, dominábamos el fuego y desarrollamos un pensamiento abstracto y unos valores estéticos (el arte). A partir de entonces es cuando nos convertimos en verdaderos hombres para otros muchos pensadores.

La hominización en La Historia según Milo Menara (detalle)

La hominización en La Historia según Milo Menara (detalle)

Una vez desparecido nuestro amantísimo hermanito, ya sin tener que andar peleando con nadie (ya sólo nos sacudimos entre nosotros mismos) pues éramos los únicos de la familia que quedábamos por aquí, nos calmamos un poco y nos quedamos quietos. Y aburridos, nos dio por criar cabras, sembrar trigo y hacer botijos. Y la tranquilidad nos permitió buscar formas de reflejar nuestro pensamiento en signos y así nació la escritura; para algunos el verdadero momento que marca la diferencia con el resto de los primos

En conclusión se puede decir que a cada diferenciación física y biológica le acompañó un diferente estadio cultural. Pero, además esta evolución no fue ni lineal ni progresiva ni en el tiempo ni en el espacio. Como se ve, es imposible afirmar con certeza cuándo dejamos de ser monos; lo más seguro porque, como decía al principio, aún lo sigamos siendo.

Perdónenme los eruditos y especialistas la simpleza en la exposición, pero este tema es tan complicado que si además se le añade culturas, periodos, años, técnicas, lugares, utensilios, edades geológicas, glaciaciones,… ¡Para cortarse las venas!

Homer Sapiens

Homer Sapiens

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. ¿Cuándo el hombre deja de ser un mono? (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/10/05/¿Cuando-el-hombre-deja-de-ser-un-mono?/). 2009

(OGH22H)

4 Septiembre 2009

La Historia en el siglo XIX

Archivado en: Ciencia, Historia, Historiografía, Temas — Francisco Arroyo Martín @ 5:53 pm
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El joven estudiante Carlos Marx

El joven estudiante Carlos Marx

Hace un tiempo, para vendernos unos coleccionables de Historia el lema era algo parecido a esto: “Para comprender la Historia del siglo XX se necesita conocer a los historiadores del siglo XIX”.

Dejando a un lado que los libros tenían una edición horrorosa que convertían su lectura en un suplicio, si es cierto que las corrientes historiográficas del siglo pasado se forjaron y tuvieron sus orígenes en el XIX. Fue este un siglo que significó el triunfo social y económico de una clase social emergente y su sistema económico y político: la burguesía, el capitalismo y la democracia, respectivamente. Sus mayores exponentes los encontramos en la revolución francesa -como momento más trasgresor-, en el parlamentarismo inglés, -que a falta de una revolución que defender se dedicaron a conservan lo que había- y en la independencia norteamericana -que tomaron de allí y de allá. Este movimiento social y político, fructificó en la historiografía liberal que interpreta la historia desde la óptica de la burguesía triunfante. Guizot, Macaulay, Tocqueville o Thierry son algunos de los autores más importantes. La historia política, la de gobiernos y gobernantes, que gozó y goza de una amplísima difusión, bebe en las fuentes de este primer liberalismo. De alguna manera en estos momentos estamos viviendo un resurgir de esta corriente historiográfica con Francis Fukuyama -”El fin de la Historia”- y los neocon.

Pero frente a la revolución surgieron los contrarrevolucionarios que añoraban el Antiguo Régimen de reyes absolutistas que poco a poco derivaron en nacionalismos que se afanaban en buscar en el pasado elementos conformadores de una comunidad que les dotara de una identidad propia como pueblo y nación. Este movimiento político por momentos fue de la mano de otro movimiento mas estético e intelectual: el romanticismo; si bien este se ramificó en múltiples visiones y matices políticas. De esta gran corriente política surgieron dos historiografías. Por un lado el positivismo que pretendía una historia académica en la cual solo la recuperación de los hechos históricos y su ordenación explicarían el devenir de la Historia. Al positivismo, hoy totalmente desprestigiado, debemos las academias nacionales y la entrada de la historia en las universidades; siendo sin lugar a dudas los forjadores de la actual Historia como disciplina científica. En sus trabajos predomina una visión conservadora, pues con su pretendida objetividad dejaron en manos del poder la interpretación de los hechos históricos. Algunos nombres: Ranke, Niebuhr, Michelet, Taine,… La otra corriente historiográfica que surgió frente al liberalismo fue el idealismo histórico. Nace del pensamiento de Kant y Hegel y pretende hacer una historia del alma colectiva de los pueblos. El estado, la nación, se convierte en el objeto de la Historia. Herder, Fichte y el mismo Hegel son los mejores exponentes de esta corriente historiográfica que tendrá una amplia repercusión en la siguiente centuria con la historia del pensamiento y de las civilizaciones.

Pero frente a revolucionarios liberales y contrarrevolucionarios conservadores -que poco a poco se irán acomodando entre sí- surge el socialismo como un nuevo movimiento político que desarrollará y diversificará durante todo el siglo XIX, y que tiene en los pensamientos filosóficos de Marx y Engels a sus principales valedores intelectuales. Se trata de la expresión política y social de la nueva clase que surge con la revolución industrial: el proletariado. Como no podía ser de otra forma, este movimiento creará una nueva corriente historiográfica que tendrá larga trascendencia y que, de una u otra forma, perdura aún con fuerza: el materialismo histórico. Parte de la idea según la cual los hombres dependen de unas relaciones de producción independientes de su voluntad y que corresponden a un grado de desarrollo de las fuerzas productivas, que son las que determinan las estructuras políticas, sociales y económicas. Así las circunstancias materiales en las que se desenvuelve la vida de las sociedades humanas condicionan su organización política e intelectual y tienden a crear una conciencia social y una concepción del mundo coherentes. Existe una visión economicista del materialismo histórico, que derivará en la historia económica; otra más dogmática que se plasmará en la historia social; y otra más globalizadora e integradora que tendrá su mejor exponente en la corriente histórica que se representa en los «Annales».

En fin, que razón no le faltaba al slogan de los coleccionables.

[Por cierto, ¿se han fijado lo guaperas que era Carlitos Marx de joven?]

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. La Historia en el siglo XIX. http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/09/04/la-historia-en-el-siglo-xix. 2009

Enlace de la imagen: http://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Marx2.jpg&limit=250#filehistory

(OGH21H)

23 Agosto 2009

El problema de la objetividad en la Historia

Archivado en: Ciencia, Cultura, Historia, Historiografía, Sociedad, Temas — Francisco Arroyo Martín @ 10:49 am
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Mapa Mundi Beato de Liébana (manuscrito de Saint Severn)

Mapa Mundi Beato de Liébana (manuscrito de Saint Severn)

Se trata de uno de los problemas más controvertidos en relación a la calificación de la Historia como un verdadero conocimiento científico. Actualmente está comúnmente aceptado que es imposible estudiar el hecho histórico desde un formalismo meramente objetivo y se impone una visión relativista que se genera en el conflicto entre la propia visión del pasado del historiador, basada siempre en su conocimiento y experiencia propia, y el cuadro ofrecido por el método científico de acercamiento al conocimiento histórico.

Desde el inicio del método científico el historiador tiene la obligación de intervenir “subjetivamente” en el proceso, pues tras elaborar la hipótesis de partida, necesita seleccionar los hechos históricos que son relevantes para su finalidad. Después tiene que someterlos a un análisis y a una… ¡interpretación! de los mismos. A partir de entonces establecer las causalidades y las posibles conclusiones que corroborarán o no las hipótesis de partida. Con la mera descripción del proceso y con los elementos experimentales que posee el historiador se comprende que siempre existirá esa subjetividad.

Evidentemente los resultados del proceso cognoscitivo van a depender de una serie de condicionantes del investigador, de los cuales se pueden señalar como determinantes los siguientes:

  • La posición social del historiador, que conllevará una ideología social o política, el grado de religiosidad, etc.
  • Los valores de referencia del historiador, que determinaran opiniones propias frente a los resultados de la investigación
  • Los conocimientos generales del historiador, que serán claves para establecer los criterios de selección y ordenación de los hechos del pasado cuando los dote de valor histórico.
  • Y, por último, la personalidad del historiador, que inevitablemente se plasmará en todo el proceso de investigación y en particular en la interpretación de los hechos y en la redacción de los resultados.

En conclusión puede afirmarse que es imposible encontrar verdades absolutas ni leyes inmutables que puedan explicar el devenir de la Historia. Y su valor como Ciencia hay que buscarlo en el rigor y en la honradez del historiador en aplicar el método científico en su investigación, siendo consciente que su resultado estará siempre sometido a revisión. Parafraseando a Edward H. Carr se puede afirmar que: La Historia es un diálogo continuo entre el pasado y el presente, entre los hechos históricos y el historiador

Por esta razón me gusta tanto la frase del historiador francés Anatole France y que es el origen del título de este blog: La Historia no es una Ciencia, es un Arte; en sus aciertos siempre interviene la imaginación.

¿Será esto lo que la haga tan apasionante?

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. El problema de la objetividad en la Historia. (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/08/23/el-problema-de…en-la-historia/). 2009

[OGH20H]

30 Julio 2009

Brujería en la España del siglo XVII. El proceso de Zagarramurdi

Brujería en la España del siglo XVII

El proceso de Zagarramurdi

webheptagrama

La Brujería

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII en muchos lugares de Europa y Norteamérica se produjeron las “cazas de brujas” que acabaron con miles de mujeres (los brujos fueron minoría) en la hoguera o degolladas, siendo especialmente diligentes en este aspecto los calvinistas y los luteranos [Lutero llegó a afirmar que los diablos habitaban en "los loros y en las cotorras, en los monos y macacos, para que ellos puedan así imitar a los hombres"]. En España, en ninguno de los territorios que conformaban la monarquía hispánica, se dio este fenómeno con la virulencia que tuvo en estos lugares, donde algunos autores hablan de centenares de miles de condenados a muerte. Esta realidad parece desilusionar a algunos autores y eruditos que hubieran preferidos procesos escandalosos para aumentar la venta de libros, artículos, documentales, etc., pero como lo que se sabe es que aquí se actuó “racionalmente” en comparación con las atrocidades que se dieron más allá de los Pirineos, parece que no es tan llamativo.

Pentagrama

Pentagrama

Este hecho diferenciador hispano (positivo en este caso) tiene varias explicaciones que tan sólo apuntaré. En primer lugar los teólogos hispanos habían sido los principales artífices intelectuales de la contrarreforma católica que culminó en Trento y, por lo tanto, centraron sus esfuerzos en parar las herejías que podían derivar en el protestantismo, aparte de su acoso a los criptojudíos. Por otro lado, la Inquisición española alcanzó tal grado de eficacia que le llevó a desarrollar una profunda reglamentación y metodología en los procesos judiciales que se tradujo por extensión en garantías procesales para los inculpados; claro que hablar de garantías en procesos que admitían la tortura como sistema probatorio es cuanto menos arriesgado, pero en comparación con otros tribunales europeos de la época (tanto eclesiásticos como civiles) sí puede realizarse tal afirmación. Hay que indicar que este fenómeno se produjo en todos los reinos y provincias de la monarquía hispánica a pesar de que cada uno de ellos contaba con tribunales propios y cuerpos legislativos diferentes. Y esto se debe a que la “Suprema” era el único tribunal que tenía jurisdicción en todos los territorios hispánicos, de ahí que los procesos fueran muy similares en todos los lugares al entrar esta práctica dentro de sus atribuciones desde que las Cortes de 1598 acordaran que los delitos de maleficios eran casos privativos de la Inquisición y que las demás autoridades judiciales se debían abstener de intervenir en ellos.

Por último, sin querer agotar las causas, conviene señalar la cotidianeidad de la magia y de lo exotérico en la sociedad española del siglo XVII a todos los niveles: reyes que consultaban astrólogos; validos que hacían conjuros para engendrar; alcahuetas que creaban virginidades y curaban impotencias;… [Nada nuevo: son los mismos temas con los que hoy nos fríen los "spam"]. Incluso Felipe II (el rey Prudente que le llamaban) reunió en su biblioteca numerosos libros con temas que hoy definiríamos como paranormales y sobrenaturales; el propio palacio del Escorial está construido bajo arcanos mágicos de la época; incluso un presidente de la Inquisición recurrió a un niño que se decía que podía hablar con Lucifer para que le preguntara sobre el mal que acechaba a Carlos II (El Hechizado, por cierto). Esta realidad social contribuyó, sin duda, a relativizar las prácticas de la brujería y ajustar mejor su trascendencia.

Esta peculiaridad ha derivado en atribuir a la sociedad intelectual española de la edad moderna una característica denominada “racionalismo hispano”, en la que se basaría su actuación y que se fundamentaba en la negación de la brujería como herejía. De todas formas, los procesos judiciales contra la brujería se sucedieron durante todo el siglo XVII; siendo la gravedad de las penas el verdadero elemento diferenciador, pues estas fueron casi siempre de rango menor y orientadas más a reconducir conductas morales y sociales que a la erradicación de actividades heréticas (que hubieran sido mucho más graves).

El proceso de Zagarramurdi

El Aquelarre o El gran Cabrón. Francisco de Goya

El Aquelarre o El gran Cabrón. Francisco de Goya

Esta tendencia intelectual se plasmó de forma nítida en un hecho histórico que tendría como consecuencia más inmediata que a partir de entonces jamás se produjeran en España juicios multitudinarios y masivos por brujería como los que se produjeron en Europa (en algunos lugares de centro Europa hasta incluso entrado el siglo XIX). Me estoy refiriendo al proceso de brujas de Zagarramurdi.

La historia comenzó en la zona del País Vasco francés de Labourd, adonde se había enviado al juez Pierre de Lencre, consejero y parlamentario de Burdeos de origen vasco (se apellidaba Arostegui) a eliminar los numeroso brotes de brujería que se estaban denunciando en la zona desde hacía unos años. Según este personaje la brujas mataban niños, destruían cosechas, practicaban aquelarres lascivos, misas negras, etc. Este juez con veleidades místicas inició una gran represión que generó un pánico en toda la zona que se extendió a las comunidades vecinas de Navarra, País Vasco y La Rioja

Una joven bruja arrepentida de origen francés inició la espiral de delaciones y acusaciones. Se presentó ante el vicario de Zagarramurdi y denunció a sus cómplices, entre los que se incluían sus propios padres que habían participado en su ritual de iniciación. De esta acusación salieron unos imputados capitales dándose traslado del caso al Consejo provincial de la Inquisición en Logroño, que rápidamente comenzó la investigación. Así los inquisidores titulares, don Alonso Becerra Holguín y don Juan de Valle Alvarado, escribieron, el 13 de febrero de 1609, al Consejo de la General Inquisición de Madrid sobre el proceso que habían instruido contra seis brujas y brujos que así lo habían confesado ante el vicario de Zagarramurdi como brujos y apóstatas. Se trataba de Miguel de Goyburu, “rey de los Brujos”, su esposa Graciana de Barrenechea, “reina del aquelarre”, y las dos hijas y yernos de esta.

23209367Lo curioso fue que estos imputados habían acudido a Logroño a pedir justicia y a acogerse a la gracia que existía para los que voluntariamente se presentaban ante la Inquisición; negaron ante los inquisidores lo que habían afirmado en Zagarramurdi, alegando que fueron forzados a hacer su autoinculpación y que fueron sus vecinos los que levantaron los falsos testimonios sobre ellos. Pero precisamente el vecino que les acompañó como guía afirmó sin vacilar que efectivamente eran brujos al ser interrogado al respecto.

El Consejo de Madrid contestó el 11 de marzo de 1609 señalando el interrogatorio al que se debían someter los inculpados:

Preguntas que se han de hacer a los reos y testigos en materia de bruxas.

1º En qué días tenían las juntas y quanto tiempo estavan en ellas y a qué hora yvan y bolvían y si estando allá o yendo o viniendo oyan relox, campanas o perros o gallos del lugar más cercano y quánto estava el lugar más cercano de la parte donde se juntaban.

2º Si sabían los días y horas en que se havían de juntar; o, si havía alguna persona que las avesava y llamava y quien era.

3º Si tenían maridos, o mugeres, padres o madres, parientes y criados y si dormían en un mesmo aposento y si las hechavan menos alguna vez o vezes o qué es la causa porqué no las hechavan menos o si alguno de los susodichos las han reñido por esto.

4º Si criavan de leche y si llevavan las criaturas consigo, o; a quién las dexavan encomendadas o qué es lo que hazían de ellas.

5º Si y van vestidas o desnudas y dónde dexavan los vestidos y si los hallavan en la misma parte donde, o, en otra.

6º Quánto tiempo tardavan en ir desde sus casas al lugar de las juntas y qué espaçio y trecho ay hasta alla y si topavan a yda o buelta algunas personas y si yvan a prisa, o, despaçio, por sus pies o en pies ajenos, cada una por si, muchas de compañía a la yda y a la buelta; y si estando en las juntas vieron pasar o atravesar por la parte donde se hazían algunos caminantes pastores o otras personas

7º Si yendo o viniendo a las dichas juntas o estando en ellas por nombrar el nombre de I.H.S o por otra causa se han deshecho las juntas o quedadose en el camino sin poder el demonio darles más ayuda.

8º Si se juntan para yr a las dichas juntas y en qué parte, y si dizen algunas palabras y quáles y con qué unguento, y de qué se haze, y quién la haze, y si tienen el unguento o las cosas de qué se haze; y diziendo que la tienen, la haran buscar; y hallado lo muestren a médicos y boticarios para que declaren la confectión de que está hecha y los effectos que naturalmente pueden obrar.

9º Si para yr era necesario que se untasen o si fueron alguna vez y podian yr sin untarse.

10º Si entre junta y junta se communicavan unos con otros tratando de lo que havía pasado en la junta o juntas y de quándo havía de haver otra junta o de otras cosas tocantes a esto.

11º Si se confesavan en ese tiempo y si confesavan estas cosas a sus confesores y quántas vezes las confesaron, y si rescivían el Sanctísimo Sacramento y quántas vezes lo hizieron, y si dizían oraçiones de xrianos y quáles.

12º Si tenían por cierto que ban corporalmente a las dichas juntas o si con el dicho unguento se adormiesen y se les imprimen las dichas cosas en la imaginación o fantasía.

13º Si resultare muertes de niños o de otras personas, o, haver sacado los coraçones a los niños, se procure verificar estos delictos y actos con testigos

14º Quando examinaren algún testigo o reo le pregunten los cómplices y a cada uno de los complices le pregunten lo mismo para ber si contestan en los actos y delictos y en la complicidad, para que mejor se pueda averiguar y aclarar la verdad

El Auto de Fe de Logroño

El tribunal comenzó inmediatamente a realizar las investigaciones que la situación aconsejaba, en el transcurso de las cuales más de 300 personas fueron inculpadas. Los que intervinieron en el proceso de Logroño fueron: el licenciado don Juan del Valle Alvarado, don Alonso Becerra Olguín, de la orden de Santiago, y el licenciado don Alonso de Salazar y Frías, en calidad de inquisidores apostólicos del reino de Navarra y su distrito. También participaron el ordinario del obispado y cuatro consultores, como se desprende de las numerosas actuaciones inquisitoriales que concluirían con un auto de fe celebrado en Logroño los días 7 y 8 del mes de noviembre de 1610. En este auto de fe del total de inculpados salieron 53 sentenciados: 21 con insignias de penitentes; 21 con sambenitos con aspas de reconciliados; 5 estatuas de difuntos; y 6 con sambenitos y corozas de relajados.

webnohuboremedio24Si hacemos caso a la relación del auto de fe [ver más abajo] que imprimió Juan de Mongaston, de los 53 condenados, tan sólo 29 lo fueron por delitos de brujería: los once relajados y 18 de los reconciliados. El resto fueron condenados por otras causas, los penitenciados, que en general llevaron penas de destierro, pecuniarias y en algunos casos galeras, lo fueron por prácticas judaizantes, proposiciones heréticas, blasfemia o por suplantar ministros del Santo Oficio. Los reconciliados fueron por practicar en secreto otra religión diferente a la católica: un judío, un mahometano y un luterano; el resto por brujos. Su pena, en general: sambenito y cárcel de por vida. Los once relajados lo fueron todos por brujos, cinco en efigie por estar ya muertos, y su pena la muerte en la hoguera; todos ellos con asesinatos a su cargo según el tribunal.

En las sentencias de cada uno, se decían cosas horribles: que mataban niños, que chupaban su sangre, que obligaban a ritos horrendos, antropofagia, sodomía, incesto,… Lo cierto es que la lectura de la relación que se adjunta [y que recomiendo] está teñida de tintes tragicómicos; pues, junto a prácticas macabras como puede ser el desenterrar cadáveres para comerlos en el aquelarre, también se cuenta como los brujos y brujas trasformados en animales (gatos, perros, mulas, etc.) se dedicaba a asustar a los solitarios caminantes, o como tenían un sapo vestido que les recordaba las citas de los aquelarres, o encantamientos que los ocultaba de los que no fueran brujos, etc. Destacar, también, los parentescos que en muchos casos los unían: padres e hijos, hermanos, matrimonios, etc.

El Aquelarre. Francisco de Goya

El Aquelarre. Francisco de Goya

Para poder condenar por brujería era necesario que se dieran tres hechos acumulativos: Primero que se hubiera realizado un pacto con el diablo; segundo haber participado en aquelarres o “sabbat” donde se hubiera adjurado de la fe cristiana; y tercero haber usado de poderes sobrenaturales como volar, hacer maleficios, etc. Por eso la relación de delitos es exhaustiva y pormenorizada, tanto que para los once inculpados a muerte dura todo un día y otro para el resto. En algunos casos el número de asesinatos es elevadísimo: a Graciana Berrenechea, “reina del aquelarre”, se le acusó de más de 20 muertes; a las hermanas “María Joanto y María Presoná”, además de otros asesinatos, se les acusó de haber matado a petición del diablo cada una a un hijo de la otra; a María de Iriarte de matar a trece personas de las cuales nueve eran niños;…

La sentencia de Logroño era, sin duda, muy dura, pero consecuente con el “ambiente de la época” en medidas represivas destinadas a eliminar prácticas que pudieran socavar las ortodoxia religiosa; y la invocación y adoración al diablo no dejaban de serlo. Igualmente sus actuaciones son similares y parejas a las utilizadas en otros procesos y todo de acuerdo con el Malleus maleficarum, que fue el manual del juez de delitos de brujería en toda Europa.

Hay que señalar que entre el criterio de Alonso Salazar y los restantes inquisidores desde el momento inicial se produjeron evidentes discrepancias, ya que frente al criterio duro y riguroso de Alonso de Becerra y Juan del Valle, que creen ciegamente en la existencia de brujas y consideran deben ser castigadas de forma rigurosa, existe una oposición por parte de Salazar y Frías, que no admite su existencia y considera que son necesarias unas mayores pruebas, no aceptando la mayoría de los hechos denunciados o dando escaso valor a las declaraciones testificadas.

El informe de Alonso Salazar y Frías

webbrujasAlonso Salazar y Frías, que era un sacerdote más jurista que teólogo, una vez aprobada la sentencia transmitió sus objeciones y sus votos al consejo Supremo de la Inquisición rechazando el poder maléfico de la brujería e incluso la existencia misma de las brujas, ya que pensaba que estas prácticas eran obras del engaño y del fraude, merced a la ignorancia e ingenuidad de las gentes más simples, que a la intervención de Satanás. En esto coincidía con un prestigioso teólogo español, Pedro de Valencia, que veía en estas creencias una farsa con el sólo objeto de dar rienda suelta a las más bajas pasiones. En conclusión, un problema moral y social debido en gran parte a la ingenuidad de las gentes.

La Suprema encargó a Salazar una revisión sobre el proceso de Zagarramurdi. Este buen hombre realizó un minucioso estudio que le llevó a recorrer con un edicto de gracia en mano, los pueblos de la cuenca del río Ezcurra, los del valle del Baztán, los de las Cinco Villas y otros situados en el norte de Navarra. Existen en su estudio más de 1.800 interrogatorios a brujos y brujas confesas y arrepentidas, que se plasman en un grueso volumen de más de cinco mil páginas. Además analiza pacientemente las informaciones sobre los vuelos nocturnos, aquelarres, relaciones carnales con el diablo, etc. Llegando a demostrar la falsedad de muchas de las declaraciones de los propios imputados; así varias jóvenes que dijeron haber mantenido relaciones sexuales en los aquelarres con el diablo y otros brujos resultaron ser vírgenes tras el análisis de los médicos; los brebajes inocuos; los vuelos inventados, etc.

A medida que fue observando los casos, su criterio fue perfilándose más, hasta que llegó a dar como falsas la mayoría de las actuaciones atribuidas a los brujos al no existir pruebas suficientes, claras y concretas que revelen la realidad de los hechos y que, por tanto, las denuncias como las acusaciones en su gran mayoría eran producto de la imaginación.

Las cuatro brujas. Alberto Durero

Las cuatro brujas. Alberto Durero

Así lo escribió en el exhaustivo informe que remitió al Consejo de la Inquisición. Y así lo creyó la Suprema, que el 31 de agosto de 1614 dictó una instrucción acerca de los asuntos de brujería, en que se recogían casi todas las ideas de Salazar, destacando la conclusión de que las confesiones más graves fueron fruto del engaño y de la tortura. Las acciones que se adoptaron para atajar estos casos como norma general fueron desde entonces muy suaves: el envío de predicadores instruidos al objeto de volver a evangelizar a la población o el edificar ermitas y capillas en los lugares habituales de los aquelarres; y a los condenados en su gran mayoría no pasaron de impartirles castigos físicos menores o penas pecuniarias [hubo proceso de brujería con condenas de muerte, pero en estos casos siempre el tribunal "probó" que lo reos habían cometido crímenes con resultado de muerte].

El “racionalismo hispano”

Como bien afirman algunos historiadores, entre ellos Caro Baroja o K. Baschwitz, nos encontramos ante el hecho infrecuente y por eso muy destacable de la “victoria de la razón” frente a la habitual barbarie religiosa de estos siglos. Por esta razón el “proceso de Logroño a la brujas de Zagarramurdi” tendrá una gran repercusión posterior, pues gracias al trabajo de Salazar, entre otros, se llegaría a la Constitución Omnipotentis del papa Gregorio XV, publicada en 1623, en la cual se suavizan los procesos contra la brujería, y en particular en la parte en que se decreta que los brujos y hechiceros sólo serán entregados al brazo secular [que así se denominaba el traslado a los tribunales civiles para que fueran estos quienes ejecutaran la pena de muerte, pues la Iglesia tiene prohibido matar, según sus mandamientos] en los supuestos de que hubiera pacto con el diablo seguido de asesinato.

WebsueñoLa Inquisición Española, tan deleznable en otros casos, actuó en este de modo ejemplar y tras estos sucesos de Zagarramurdi y su proceso de Logroño pocos juicios de brujería figuran en los archivos inquisitoriales peninsulares con condenas capitales. Así, cabe resaltar un hecho indiscutible: si en España y sus colonias no se llegaron a quemar brujas al nivel de otros lugares de Europa fue básicamente gracias al Santo Oficio, que en multitud de ocasiones frenó iniciativas de tribunales civiles (señoriales, municipales, o reales) que hubieran acabado fatalmente en la quema de mujeres inocentes y en su gran mayoría incautas y simples.

Pues la ignorancia y la necedad unidas a la picaresca eran en verdad lo que se escondía (y se esconde) tras el mundo del “sabbat” con sus fiestas nocturnas convocadas al son de un cuerno soplado por el diablo a las que acudían volando los brujos y brujas sobre el palo de la escoba.

Relación del Auto de Fe de Logroño de 1610

Relación de las personas que salieron al Auto de Fe que los señores don Alonso Becerra Holguín, del hábito de Alcántara, licenciado Juan Valle Alvarado, y licenciado Alonso de Salazar y Frías, inquisidores apostólicos del reino de Navarra y su distrito, celebraron en la ciudad de Logroño en 7 y 8 días del mes de noviembre de 1610 años, y de las cosas y delitos por que fueron castigadas. [S.l]: Juan de Mongaston, 1611. [Signatura de la publicación en la Biblioteca Nacional de Madrid: VC/248/71]

Auto de Fe. Francisco Ricci

Auto de Fe. Francisco Ricci

Transcripción:

Auto de Fe

Relación de las personas que salieron al Auto de Fe que los señores don Alonso Becerra Holguín, del hábito de Alcántara, licenciado Juan Valle Alvarado, y licenciado Alonso de Salazar y Frías, inquisidores apostólicos del reino de Navarra y su distrito, celebraron en la ciudad de Logroño en 7 y 8 días del mes de noviembre de 1610 años, y de las cosas y delitos por que fueron castigadas.

Aprobación

Por comisión del señor doctor Vergara de Porres, chantre y catedrático de la colegial de la ciudad de Logroño, vicario por el señor obispo de Calahorra: yo fray Gaspar de Palencia, guardián del convento de San Francisco de la dicha ciudad de Logroño, y consultor del santo Oficio, vi y examiné una relación de los procesos y sentencias que se relataron en el Auto que celebraron los señores inquisidores en la dicha ciudad en 7 y 8 días del mes de noviembre de 1610 años, y hallo ser toda muy conforme a lo que se relató en dicho Auto, y ninguna cosa de la dicha sumaria relación es contra nuestra santa fe católica y buenas costumbres cristianas antes muy verdadera, y necesario que venga a noticia de todos los fieles para desengaño de los engaños de Satanás. Fecha en San Francisco de Logroño en 6 de enero de 1611. Fray Gaspar de Palencia.

Licencia

Nos el doctor Vergara de Porres, chantre y canónigo de la colegial de Nuestra Señora de la Redonda de esta ciudad de Logroño, y vicario en todo este arciprestazgo de la dicha ciudad por don Pedro Manso, obispo de Calahorra y la Calzada, del consejo del rey nuestro señor etc. Por las presentes y su tenor damos licencia a Juan de Mongaston, impresor, vecino de esta dicha ciudad, para que pueda imprimir esta sumaria relación del Auto de Fe que se ha celebrado en esta dicha ciudad en 7 y 8 días del mes de noviembre del año de 1610, sin incurrir en pena ni censura alguna; atento a no haber en ella cosa contra nuestra santa fe católica y buenas costumbres.

Dada en Logroño, a 7 de enero de 1611 años. El doctor Vergara de Porres. Por su mandato, Cristóbal de Enciso, notario.

Juan de Mongaston, impresor, al lector

Esta relación ha llegado a mis manos, y por ser tan sustancial, y que en breves razones comprende con gran verdad y puntualidad los puntos y cosas más esenciales que se refirieron en las sentencias de los reconciliados y condenados por la demoniaca seta de los brujos, he querido imprimirla, para que todos en general y en particular puedan tener noticia de las grandes maldades que se cometen en ella, y les sirva de advertencia para el cuidado con que todo cristiano ha de velar sobre su casa y familia.

Impresa con licencia en la muy noble y muy leal ciudad de Logroño, en este año de 1611 años.

AUTO

Este Auto de la Fe es de las cosas más notables que se han visto en muchos años, porque a él concurrió gran multitud de gente de todas partes de España y de otros reinos.

El sábado 6 días del mes de noviembre, se comenzó el Auto con una muy lucida y devotísima procesión, en que iban: lo primero, siguiendo un rico pendón de la cofradía del Santo Oficio, muy lucidos y bien puestos, todos con sus pendientes de oro y cruces en los pechos. Después iba gran multitud de religiosos de las órdenes de Santo Domingo, San Francisco, la Merced, la Santísima Trinidad y la Compañía de Jesús, de los cuales hay conventos en la dicha ciudad. Y para ver el dicho Auto, de todos los monasterios de la comarca había acudido tanta multitud de religiosos, que vino a ser tan célebre y devota esta procesión como jamás se ha visto. Al cabo de ella iba la Santa Cruz verde, insignia de la Inquisición, que la llevaba en hombros el guardián de San Francisco, que es calificador del Santo Oficio; y delante iba la música de cantores y ministriles. Y cerraban la procesión dos dignidades de la Iglesia colegial y el alguacil del santo Oficio con su vara, y otros comisarios y personas graves, ministros del santo Oficio; que todos en muy buen orden llevaron a plantar la Santa Cruz en lo más alto de un gran cadalso de ochenta y cuatro pies en largo y otros tantos en ancho, que estaba prevenido para el Auto, y con vistosos faroles y familiares de guarda estuvo toda la noche, hasta que el día siguiente, luego que amaneció, salieron de la Inquisición.

webSAMBENITOLo primero, cincuenta y tres personas que fueron sacadas al Auto en esta forma: veinte y un hombres y mujeres que iban en forma y con insignias de penitentes, descubiertas las cabezas, sin cinto y con una vela de cera en las manos; y los seis de ellos con sogas a la garganta, con lo cual se significa que habían de ser azotados. Luego se seguían otras veinte y una personas con sus sambenitos y grandes corozas con aspas de reconciliados, que también llevaban sus velas en las manos, y algunos sogas a la garganta. Luego iban cinco estatuas de personas difuntas con sambenitos de relajados, y otros cinco ataúdes con los huesos de las personas que se significaban por aquellas estatuas. Y las últimas iban seis personas con sambenito y corozas de relajados. Y cada una de las dichas cincuenta y tres personas, entre dos alguaciles de la Inquisición, con tan buen orden y lucidos trajes los de los penitentes, que era cosa muy de ver.

Tras ellos iba, entre cuatro secretarios de la Inquisición en muy lucidos caballos, una acémila, que en un cofre guarnecido de terciopelo llevaba las sentencias. Y en lo último iban a caballo los señores inquisidores doctor Alonso Becerra Holguín, licenciado Juan de Valle Alvarado, y licenciado Alonso Salazar y Frías, llevando en medio al más antiguo, acompañados del estado eclesiástico al lado derecho, y de la justicia y regimiento al lado izquierdo; y un poco delante iba en medio de la procesión el doctor Isidoro de San Vicente con el estandarte de la Fe, puestos en muy buen orden, que representaba todo grande autoridad y gravedad.

Llegados al cadalso los penitentes, fueron puestos en unas gradas muy altas que estaban en él, por bajo de la Santa Cruz: las once personas que habían de ser relajadas, que eran cinco hombres y seis mujeres, en la más alta grada; y luego los reconciliados; y en lo más bajo los que habían de ser penitenciados. Y de la otra parte del tablado, enfrente, se subía por once gradas al sitial donde se pusieron los señores inquisidores, teniendo el estado eclesiástico a la mano diestra, y la ciudad y caballeros a la siniestra. Y en lo más alto de la grada primera se sentó el fiscal del santo Oficio con el estandarte. Y los consultores y calificadores, y los religiosos y eclesiásticos, se acomodaron en dichas gradas, que cabrían hasta mil personas. Todo lo restante del tablado estaba lleno de caballeros y personas principales. Y en medio se levantaba un púlpito cuadrado en que se ponían los penitentes cuando se les leían las sentencias por los secretarios del santo Oficio, que para leerlas se subcedían en otros dos púlpitos que estaban en partes cómodas del tablado.

webhogueraComenzose el Auto por un sermón que predicó el prior del monasterio de los Dominicos, que es calificador del santo Oficio. Y aquel primero día se leyeron las sentencias de las once personas que fueron relajadas a la justicia seglar, que por ser tan largas y de cosas tan extraordinarias ocuparon todo el día hasta que quería anochecer, que, la dicha justicia seglar, se encargó de ellas y las llevó a quemar, seis en personas y las cinco estatuas con sus huesos, por haber sido negativas, convencidas de que eran brujas y habían cometido grandes maldades. Excepto una que se llamaba María de Zozaya, que fue confitente, y su sentencia de las más notables y espantosas de cuantas allí se leyeron; y por haber sido maestra y haber hecho brujos a gran multitud de personas, hombres y mujeres, niños y niñas, aunque fue confitente, se mandó quemar por haber sido tan famosa maestra y dogmatizadora.

El lunes siguiente, cuando amaneció, estaban ya puestos en el cadalso todos los demás penitentes, y debajo de su dosel los señores inquisidores con el estado eclesiástico y ciudad, y todo lo demás dispuesto en la forma que estuvo el día atrasado, y se volvió a proseguir el Auto por un sermón que predicó el provincial de la orden de San Francisco, que es también calificador del santo Oficio.

Y luego, comenzaron a leer las sentencias de dos famosos embusteros, que fingiendo ser ministros del santo Oficio, habían cometido grandes maldades. Uno de ellos fue desterrado de todo el distrito de la Inquisición. Y el otro que pagase y restituyese gran cantidad de dinero que había estafado con embustes y maldades que cometió so color del santo Oficio; diéronsele doscientos azotes y fue desterrado perpetuamente de todo el distrito de la Inquisición, y los cinco años a las galeras, a remo y sin sueldo.

Otros seis fueron castigados por blasfemos con diversas penas. Otros ocho, por diversas proposiciones heréticas, fueron castigados con abjuración de Leví, destierro y otros castigos, conforme a la gravedad de sus delitos. Otros seis, cristianos nuevos de judíos, los cuatro de ellos porque guardaban los sábados, y en ellos se ponían camisas y cuellos limpios y mejores vestidos y hacían otras ceremonias de la ley de Moysén, abjuraron de Leví con destierro y otras penitencias; y otro porque había cantado diversas veces este cantar: “Si es venido, no es venido, El Mesías prometido”; y por otras proposiciones erróneas que había dicho, fue castigado con la misma pena. El otro, por haber sido judío judaizante por tiempo de veinte y cinco años, y haber pedido misericordia con lágrimas y demostración de arrepentimiento, fue admitido a reconciliación con sambenito y cárcel, en la casa de la penitencia del santo Oficio. Un moro, que confesó haberlo sido con apostasía, fue reconciliado con sambenito y cárcel perpetua. Otro, por haber sido luterano, creyendo y teniendo proposiciones de la secta de Lutero, fue también reconciliado con sambenito y cárcel perpetua, y se le dieron cien azotes.

Las diez y ocho personas restantes fueron reconciliadas por haber sido toda su vida de la secta de los brujos, buenas confitentes, y que con lágrimas habían pedido misericordia, y que querían volverse a la fe de los cristianos. Leyéronse en sus sentencias cosas tan horrendas y espantosas, cuales nunca se han visto; y fue tanto lo que hubo que relatar, que ocupó todo el día desde que amaneció hasta que llegó la noche, que los señores inquisidores fueron mandando cercenar muchas de las relaciones, porque se pudiesen acabar en aquel día. Con todas las dichas personas se usó de mucha misericordia, llevando consideración mucho mas al arrepentimiento de sus culpas que a la gravedad de sus delitos y al tiempo en que comenzaron a confesar; agravándoles el castigo a los que confesaban más tarde, según la rebeldía que cada cual había tenido en sus confesiones.

Auto de Fe. Francisco de Goya

Auto de Fe. Francisco de Goya

Acabado el Auto al punto que anochecía, las veinte y una personas que habían de ser reconciliadas fueron llevadas a las gradas de la parte donde estaba el dosel y tribunal del Santo Oficio, y puestos de rodillas en la grada más alta, se hizo un solemnísimo y devotísimo acto, con que fueron recibidas a reconciliación y absueltas de la excomunión en que estaban por el señor doctor Alonso Becerra y Holguín, inquisidor más antiguo; y esto se hizo con tan grande gravedad y autoridad, que toda la multitud de gente estaba admirada y suspensa con la grande devoción.

Y luego que se acabó el dicho solemne acto, el dicho señor inquisidor más antiguo quitó el sambenito a una de las brujas, que se llamaba María de Yurreteguía, diciendo que se le quitaba porque fuese ejemplo a todos la misericordia que con ella se usaba por el dolor con que había sido buena confitente, y el ánimo con que había perseverado en se defender de las grandes molestias que los brujos la habían hecho para la volver a reducir a su secta y bandera; lo que causó tan gran devoción y piedad en todos, que no cesaban de dar mil bendiciones y alabanzas a Dios y al santo Oficio, con que se acabó aquel solemne acto.

Y el chantre de la iglesia colegial llevó sobre sus hombros la Santa Cruz a la iglesia con mucho acompañamiento y música, que iban cantando el Te Deum laudamus tras todos los penitentes, que acompañados de familiares fueron vueltos a la Inquisición, y el estado eclesiástico y la ciudad volvieron también acompañando a los señores inquisidores; y se acabó todo buen rato después de haber anochecido.

webbenedettoaltaY porque se tenga noticia de las grandes maldades que se cometen en la seta de los brujos, pondré también una breve relación de algunas de las cosas más notables que apuntamos algunos curiosos, que con cuidado las íbamos escribiendo en el tablado, y son las siguientes:

El demonio, para propagar esta abominable y maldita seta, se aprovecha de los brujos más antiguos y más ancianos, que con mucho cuidado se ocupan en ser maestros y enseñadores de ella. Y a los que persuaden que sean brujos no los pueden llevar al aquelarre (que con este nombre llaman a sus ayuntamientos y conventículos, y en el vascuence suena tanto como decir prado del Cabrón; porque el demonio, que tienen por dios y señor en cada uno de los aquelarres muy ordinario se les aparece en ellos en figura de cabrón), sin que primero consientan en que serán brujos, y siendo de edad de discreción prometan que harán el reniego.

Y habiendo consentido y prometídolo así, en una de las noches que hay aquelarre, va la persona maestra que le ha enseñado y convencido a que sea brujo, a su cama o parte donde está durmiendo o despierto, como dos o tres horas antes de media noche, y habiéndole primero despertado si duerme, le unta con una agua verdinegra y hedionda las manos, sienes, pechos, partes vergonzosas y plantas de los pies, y luego le lleva consigo por el aire, sacándolos por las puertas o ventanas que les abre el demonio, o por otro cualquier agujero o resquicio de la puerta.

Sabbar des sorciersY con grande velocidad y presteza llegan al aquelarre y campo diputado para sus juntas, donde lo primero presenta al brujo novicio al demonio, que está sentado en una silla, que unas veces parece de oro, y otras de madera negra, con gran trono, majestad y gravedad, y con un rostro muy triste, feo y airado (que por entonces se representa en figura de hombre negro con una corona de cuernos pequeños y tres de ellos son muy grandes, y como si fuesen de cabrón, los dos tiene en el colodrillo y el otro en la frente, con que da luz y alumbra a todos los que están en el aquelarre, y la claridad es mayor que la que da la luna, y mucho menos que la que da el sol, y la que basta para que todas las cosas se vean y conozcan). Los ojos tiene redondos, grandes, muy abiertos, encendidos y espantosos, la barba como de cabra, el cuerpo y talle como entre hombre y cabrón, las manos y pies con dedos como de persona, mas de que son todos iguales, aguzados hacia las puntas con uñas rapantes, y las manos corvas como ave de rapiña, y los pies como si fuesen de ganso; y tiene la voz espantosa, desentonada, y cuando habla, suena como un mulo cuando rozna, mas de que la voz es baja y las palabras que habla son mal pronunciadas, que no se dejan entender claramente, y siempre habla con una voz triste, ronca, aunque con muy grande novedad y arrogancia; y su semblante es muy melancólico y parece que siempre está enojado.

webbautizoY cuando la bruja maestra le presenta el novicio le dice: Señor, este os traigo y presento; y el demonio se le muestra agradecido, y dice que le tratará bien, para que con aquel vengan muchos más. Y luego le mandan hincar de rodillas en presencia del demonio, y que reniegue en la forma y de las cosas que la bruja su maestra le lleva industriado, y diciéndole el demonio las palabras con que ha de renegar, las va repitiendo: y reniega lo primero de Dios, de la Virgen Santa María, su madre, de todos los santos y santas, del bautismo y confirmación y de ambas las crismas, y de sus padrinos y padres, de la fe y de todos los cristianos, y recibe por su dios y señor al demonio; el cual le dice que de allí adelante no ha de tener por su dios y señor al de los cristianos sino a él que es el verdadero dios y señor que le ha de salvar y llevar al paraíso.

Y luego le recibe por su dios y señor, y le adora besándole la mano izquierda, en la boca y en los pechos, encima del corazón y en las partes vergonzosas. Y luego se revuelve sobre el lado izquierdo, y levanta la cola (que es como la que tienen los asnos), y descubre aquellas partes, que son muy feas y las tiene siempre sucias y muy hediondas, y le besa también en ellas debajo de la cola. Y luego el demonio tiende la mano izquierda, y bajándosela por la cabeza hacia el hombro izquierdo o en otras diferentes partes del cuerpo (según que a él le parece), le hace una marca, hincándole una de sus uñas, con que le hace una herida, y saca sangre, que recoge en algún paño o en alguna vasija, y el novicio siente de la herida muy gran dolor, que le dura por más de un mes, y la marca y señal por toda la vida. Y después en la niñeta de los ojos con una cosa caliente, como si fuese de oro, le marca (sin dolor) un sapillo, que sirve de señal con que se conocen los brujos unos a otros. Y luego el demonio da a la maestra ciertas monedas de plata en precio y compra de aquel esclavo y un sapo vestido, que es un demonio en aquella figura, para que sirva como ángel de guarda al brujo novicio que ha renegado.

Y es cosa notable que por la mayor parte las monedas se desaparecen, que la bruja maestra no tiene provecho en ellas, mayormente si no las gastan dentro de veinte y cuatro horas después que las reciben. Y el sapo siempre persevera en poder de los brujos, teniéndole y sustentándole la maestra mucho tiempo, hasta que el demonio se lo manda entregar al brujo novicio. También es cosa notable que la marca que el demonio les hace, es de tal condición, que con ella les amortigua la parte por donde entra la uña del demonio; de manera que aunque por ella les metan una aguja o alfiler, no sienten dolor ninguno. Y en la sentencia de Joanes de Echalar, herrero, se refirió que habiendo declarado que la marca se la había puesto el demonio en la boca del estómago, los señores inquisidores le mandaron mirar, y hallando la señal, hicieron que por ella le metiesen un alfiler, y apretaron tanto, hasta que el alfiler se quedó hincado y derecho, diciendo siempre que no sentía cosa ninguna; y poniéndosele sobre otra cualquier parte de su cuerpo, luego se quejaba y sentía mucho dolor.

Acabado de hacer el reniego, el demonio y demás brujos ancianos que están presentes, advierten al novicio que no ha de nombrar el nombre de Jesús ni de la Virgen Santa María, ni se ha de persignar ni santiguar.

Y luego le mandan que se vaya a holgar y bailar con los demás brujos alrededor de unos fuegos fingidos que allí el demonio les presenta, y les dice que aquellos son los fuegos del infierno, y que entren y salgan por ellos, y verán como no queman ni dan pena ninguna; y que así pues no hay más pena que aquella en el infierno, que se huelguen y hayan placer. Y no teman de hacer cuanto mal pudieren, pues los fuegos del infierno no queman ni hacen mal ninguno: con que se animan a cometer todo género de maldades y se huelgan y entretienen bailando y danzando al son de tamborino y flauta, que en el aquelarre de Zugarramurdi (del cual eran casi todos los dichos brujos) le tañía uno que se llamaba Joanes de Goyburu, y a son de atambor, que le tañía otro que se llama Juan de Sansín, ambos primos, que fueron sacados al Auto, y reconciliados por haber sido buenos confitentes.

webEl baile de diablosY duran en las dichas danzas y bailes, haciendo fiesta al demonio (que les está mirando), hasta que es hora de cantar el gallo, después de media noche, que se vuelven todos a sus casas acompañados de sus sapos vestidos, y se deshace la junta porque no pueden estar más en ella, y en muy breve tiempo llegan a sus casas. Y el dicho Juan de Goyburu, algunas noches que venía al aquelarre desde otro lugar que estaba dos leguas de Zugarramurdi, confiesa que cuando se volvía a él, si llegaba la hora de cantar el gallo, su sapo vestido se le desaparecía y dejaba en el camino, y le proseguía a pié hasta su casa, porque no podía ir mas por el aire.

Los que se hacen brujos antes que lleguen a edad de discreción no reniegan, sino tan solamente los presentan al demonio, untándolos y llevándoselos al aquelarre, porque no quiere que renieguen hasta que lleguen a edad de discreción, en que puedan discernir y entender cómo mediante el reniego se apartan de Dios y de la fe de los cristianos, y reciben por su dios y señor al demonio.

Y es caso notable y de gran maravilla el suceso que dio principio a descubrirse estas maldades y seta de brujos en el lugar de Zugarramurdi, según que se refirió en la sentencia de María de Yurreteguia. Y es que una bruja (cuyo nombre no se declaró, mas de que era de nación francesa y se había criado en Zugarramurdi), habiendo vuelto a Francia con su padre, una mujer francesa la persuadió a que fuese con ella a un campo donde se holgaría mucho, industriándola en lo demás que había de hacer y dándola noticia de cómo había de renegar. Y habiéndola convencido la llevó al aquelarre, y puesta de rodillas en presencia del demonio y de otros muchos brujos que la tenían rodeada, renegó de Dios, y no se pudo acabar con ella que renegase de la Virgen Santa Maria su Madre, aunque renegó de las demás cosas y recibió por su dios y señor al demonio; por lo cual, todos los brujos la tomaron sobre ojos y la perseguían temiéndose de que los había de descubrir por no haberse querido allanar a renegar de nuestra Señora.

De lo cual resultó que en año y medio que fue bruja (aunque hizo todas las cosas que hacían todos los demás brujos) siempre andaba con recelo de parecerle que no podía ser dios aquel demonio a quien adoraban, y le daba algún deseo de dejar aquella vida; y llegado el tiempo de la cuaresma, en que se había de confesar, se determinó de no confesar aquellos pecados que cometía como bruja, por la vergüenza que de ello tenía y porque todos los brujos la maltrataban y la traían amenazada, diciendo que la habían de matar si los descubría. Y habiéndose confesado, al tiempo que fue a recibir el santísimo Sacramento, como no vio la forma consagrada que el sacerdote le dio, comenzó a estar muy confusa y pensar que por haberse hecho bruja y haberse apartado de la santa fe, no la merecía ver, y considerando también cómo, por mas diligencias que hacia cuando oía misa, no podía ver la hostia que el sacerdote alzaba (como la veía antes que fuese bruja) sino que en su lugar veía una como nube negra que llevaba el sacerdote entre las manos, comenzó a estar mucho más confusa.

Porque es cosa asentada y confesada por todos los brujos, que desde el punto que lo comienza a ser, dejan luego de ver el santísimo Sacramento del altar. Fue siempre por ello recibiendo mucho dolor y pena, y siempre con mas congoja, pensaba en el mal que había hecho en se apartar de la fe de los cristianos. Y tanto le apretó este pensamiento y congoja que cayó enferma y lo estuvo siete semanas, hasta llegar a punto de muerte; y propuso de se confesar luego que pudiese ir a otro lugar que estaba de allí media legua, donde estaba un sacerdote, hombre docto. Y habiéndolo cumplido, el sacerdote la dio muchos y buenos consejos y la consoló y animó, mandándola que muy de ordinario nombrase el nombre de Jesús, y dilató el darla la absolución hasta que tuvo orden para ello del obispo de Bayona. Y se confirmó mucho en su santo propósito, porque luego que se confesó y propuso salir de aquella mala seta, comenzó a ver la hostia consagrada como la veía antes que se hiciera bruja.

Libre ya la dicha moza de aquella maldita seta, nunca más los brujos la persiguieron. Y sucedió que volviendo al lugar de Zugarramurdi, donde se había criado, dijo como allí había aquelarre y junta de brujos, y que ella había ido a él dos o tres veces, y visto cómo eran brujos ciertas personas, y entre ellas la dicha María de Yurreteguia. Y habiendo venido esto a noticia de Estéban de Navalcorea, su marido, él y sus deudos le pidieron sobre ello recuesta, y ella con grandes voces y enojo afirmaba que no era bruja, y que era gran maldad y falso testimonio que le levantaba la dicha francesa, y con grandes clamores pedía al marido venganza contra ella. Por lo cual, se determinaron en volver a hablar a la dicha francesa y asegurarse más de lo que ella decía, la cual respondió que la pusiesen en presencia de ella y la convencería y haría confesar la verdad y como era bruja. Y habiéndola llevado a su casa, puesta en su presencia, le dijo muchas razones y cosas que habían pasado en el aquelarre, y la dicha María de Yurreteguia se defendía jurando y afirmando lo contrario; y tanto le supo decir la francesa, que todos se persuadieron a creer que era verdad y apretaban a la dicha María de Yurreteguia a que confesase. Y viéndose atajada y convencida, le sobrevino un sudor y grande congoja, y cayó sentada con un desmayo, y daba a entender que en la garganta tenía un grande impedimento que la estorbaba para que no pudiese decir la verdad.

Y habiendo vuelto en sí con un gran suspiro que dio, echó por la boca un aliento de muy mal olor, y luego confesó cómo era verdad todo lo que la francesa decía y que ella había sido bruja desde muy niña por enseñanza de María Chipia, su tía y hermana de su madre (que también fue sacada al Auto y reconciliada), y dijo y confesó muchas cosas que había hecho siendo bruja; por lo cual la llevaron al vicario de Zugarramurdi para que la confesase. Y habiéndola confesado le dio por consejo que pidiese perdón a sus vecinos de los males que les había hecho. Y públicamente confesó como era bruja, y les pidió perdón. Y confiesa que luego comenzó a ver la hostia consagrada en las misas que oía y que nunca hasta entonces la había visto, porque comenzó a ser bruja desde muy pequeña.

Sintiendo el demonio los grandes daños que de esta confesión le habían de resultar, consultó con sus brujos el grande sentimiento que tenia porque aquella se había salido de su bandera. Y luego comenzaron a la perseguir y a ir de noche a su casa para la sacar y la llevar al aquelarre, poniéndola miedos y amenazas si no iba. Y en una noche de aquelarre, estando el demonio y todos sus brujos con él, les dijo el grande sentimiento que tenia, y que eran menester que fuesen todos a sacar de su casa a la dicha María de Yurreteguia para la llevar al aquelarre.

Y poniéndolos a todos en distintas figuras de perros, gatos, puercos y cabras, y a Graciana de Barrenechea (que era reina del aquelarre) en figura de yegua, se fueron a la casa de María de Yurreteguia, que era de su suegro. Y habiendo entrado en la huerta de ella (dejando todos los brujos mozos en la dicha huerta), el demonio se apartó con los brujos más ancianos y, volviendo a consultar el modo que había de tener para sacarla de su casa y llevar al aquelarre, entraron en la casa por las puertas y las ventanas, abriéndoselas el demonio; y hallaron que la dicha María de Yurreteguia estaba en la cocina de la casa rodeada de mucha gente que aquella noche había convocado para que la acompañasen y guardasen por el miedo que tenían todos los de la casa de los males que las noches antes la habían hecho y porque ella les dijo que aquella era noche de aquelarre e irían a la maltratar.

webRey y reynaY el demonio y Miguel de Goyburu, rey del aquelarre, y otros brujos, se pusieron detrás de un escaño y por encima del sacaban las cabezas para mirar dónde estaba y qué hacia la dicha María de Yurreteguia, y para la llamar haciéndole señas que fuese con ellos. Y María Chipia, su maestra y tía, y otra hermana suya, se pusieron en lo alto del humero, y desde allí la llamaban con la mano, haciéndola señas para que se quisiese ir con ellos, y la amenazaban poniendo el dedo en la frente, jurándola que se la había de pagar si no se iba con ellos. Y ella se defendía dando voces y señalando dónde estaban los brujos, mas los que estaban allí no los podían ver, porque el demonio los había encantado y echádoles unas sombras para no los pudiesen ver sino la dicha María de Yurreteguia, la cual a voces decía: «dejadme, traidores, no me persigáis mas, que harto he ya seguido al diablo». Y viendo lo mucho que la apretaban para que se fuese con ellos, quitándose un rosario que tenia al cuello, levantó la cruz del en alto diciendo: «dejadme, dejadme, que no quiero servir mas al demonio; a ésta quiero y esta me ha de defender». Y santiguándose y nombrando el nombre de Jesús y de la Virgen María se desaparecieron y fueron todos haciendo un gran ruido en lo alto de la casa y en el tejado.

Y habiéndose vuelto con mucha tristeza adonde estaban los demás brujos, el demonio con gran despecho se daba unos grandes golpes con la mano izquierda en los pechos, para mostrar la grande pena y dolor que tenia por no haber podido reducir a su bandera a la dicha María. Y por vengarse de ella le arrancaron las berzas de la huerta y le rompieron y destrozaron muchos pies de manzanos.

Y luego se fueron a un molino que tenia arrendado el suegro de la dicha María de Yurreteguia, y para más se vengar de ella, le desbarataron rompiendo y quebrando el rodezno y desencajaron el husillo y le echaron en el agua, y la piedra de moler la desencajaron y echaron a una parte del molino. Y después, el demonio y otro mucho número de demonios que allí se aparecieron y todos los brujos levantaron en alto todo el molino, que estaba puesto sobre cuatro pilares, y lo llevaron a lo alto de un cerro qué estaba allí junto, donde lo tuvieron un rato con mucho regocijo y risa, por ver que habían llevado entera toda aquella máquina y porque las brujas más viejas (como trabajaban tanto para lo llevar) iban diciendo: «aquí mozas y en casa viejas». Y después volvieron todo el molino entero como lo llevaron y los demonios lo pusieron y concertaron como estaba, dejando roto el rodezno y el husillo en el agua y la piedra molar a un lado como la habían puesto. Se fueron con mucho sentimiento y despecho por no haber podido volver a su bandera a la dicha María de Yurreteguia. Y el día siguiente se hallaron hechos todos los dichos daños y llevaron oficiales que aderezaron y repararon el molino.

Porque esta María de Yurreteguia dio principio en la dicha forma a que se descubriese esta seta y complicidad, y perseveró siempre en sus confesiones; resistiendo con mucho ánimo al demonio y a los demás brujos que pretendían reducirla a su gremio. Se usó con ella de tan grande misericordia, que se le dio licencia para que pudiese volver a su tierra, para que fuese ejemplo a todos los demás brujos de la misericordia que con ella se usaba por ser buena confitente.

Cuando los maestros pretenden hacer brujos a los que han ya llegado a edad de discreción, primero se lo dicen, y si resisten y no quieren consentir en que serán brujos, no los pueden llevar al aquelarre; mas si consienten, los llevan en la forma dicha. Y para hacer brujos los que han llegado a edad de discreción (si tienen de cinco o seis años arriba), les ganan primero el consentimiento dándoles algunas manzanas, nueces o golosinas, y diciéndoles que si quieren ir a una parte donde se holgarán mucho con otros niños; y a los que resisten no los llevan contra su voluntad. Y a los que son pequeños que no pueden prestar consentimiento, sin darles ni decirles cosa ninguna, los pueden sacar de sus camas y llevarlos si sus padres, o las personas que los acostaron, no los persignaron o santiguaron, o les echaron agua bendita, o pusieron algunas reliquias, que a los tales (aunque les pueden hacer algunos males) no pueden sacarlos de su casa y llevarlos al aquelarre.

Y los brujos que no han llegado a edad de discreción para renegar y los brujos novicios que han ya renegado, siempre están debajo del amparo y tutela de sus maestros que los hicieron brujos; y no fían de ellos sus secretos y mayores maldades porque no los descubran. Y en los aquelarres los ocupan en guardar una gran manada de sapos, que los brujos (en compañía del demonio) recogen por los campos para hacer de ellos veneno y ponzoñas, dándoles para que los guarden unas varillas, y advirtiéndoles que los traten con mucho respeto y veneración; y a los que así no lo hacen los castigan cruelmente. Y porque María de Yurreteguia a un sapo que se apartó de la manada le volvió a ella careándole con el pié, y no con la varilla que para ello la habían dado, se lo acriminaron por un gran delito, y la castigaron dándole muchos azotes y pellizcos, de que le duraron los cardenales algunos días. Y todos estos brujos menores no pueden ir al aquelarre sino es en compañía de sus maestras, que todas las noches de aquelarre van por ellos a sus casas y los untan y llevan, y tienen cuidado de volverlos a sus camas.

Y los que son renegados tienen en su poder los sapos vestidos, y los sustentan y alimentan hasta tanto que están ya muy aprovechados en maldades, y entonces los admite a la dignidad de poder hacer ponzoñas echándoles para ello su bendición, que siempre el demonio comienza todas las cosas que hace de consideración con ella. Y el dicho Miguel de Goyburu y otros muchos de los dichos brujos refieren que la echa en esta manera: levanta la mano izquierda hasta la frente, los dedos hacia arriba, y entrecerrada la mano, y luego con gran presteza revuelve los dedos abajo, y juntamente el brazo y mano hasta la llegar por bajo de la cintura, y luego la va revolviendo hacia arriba, haciendo con ella unos círculos alrededor, como cuando se devana al revés. Y a los que son admitidos a esta dignidad, luego el demonio les entrega los sapos vestidos que dejó a sus maestras cuando renegaron. Y de allí adelante salen de la sujeción de sus maestras, sustentan y alimentan sus sapos, y se untan, y van por sí al aquelarre sin que tengan necesidad de padrinos, y son admitidos a mayores secretos y maldades que no se comunican a los brujos menores.

webSaposEstos sapos vestidos son demonios en figura de sapo, que acompañan y asisten a los brujos para los inducir y ayudar a que cometan siempre mayores maldades. Están vestidos de paño o de terciopelo de diferentes colores, ajustado al cuerpo con sola una abertura, que se cierra por lo bajo de la barriga, con un capirote como a manera de capillO; y nunca se les rompe, y siempre permanece en un mismo ser. Y los sapos tienen la cabeza levantada, y la cara del demonio, del mismo talle y figura que la tiene el que es señor del aquelarre, y al cuello traen cascabeles y otros dijes. Hanlos de sustentar, y les dan de comer y beber, pan, vino y de las demás cosas que tienen para su sustento, y lo comen Ilevándolo con sus manos a la boca; y si no se lo dan, se lo piden diciendo: «nuestro amo, poco me regaláis, dadme de comer». Y muchas y diversas veces hablan y comunican con ellos sus cosas.

Y el demonio les toma estrecha cuenta del cuidado que tienen en regalarlos, y los castiga y reprende gravemente cuando se han descuidado en regalarlos y darles de comer. Y Beltrana Fargue refiere que daba el pecho a su sapo, y que algunas veces desde el suelo se alargaba y extendía hasta buscar y tomarla el pecho, y otras veces en figura de muchacho se la ponía en los brazos para que ella se lo diese. Y los sapos tienen cuidado de despertar a sus amos y avisarles cuando es tiempo de ir al aquelarre. Y el demonio se los da como por ángeles de guarda, para que los sirvan y acompañen, animen y soliciten a cometer todo género de maldades, y saquen de ellos el agua con que se untan para ir al aquelarre, y a destruir los campos y frutos, y a matar y a hacer mal a las personas y ganados, y para hacer los polvos y ponzoñas con que hacen los dichos daños.

Esta agua la sacan en esta manera: después que han dado de comer al sapo, con unas varillas le azotan, y él se va enconando e hinchando, y el demonio, que se halla presente, les va diciendo: «dadle mas»; y les dice que cesen cuando le han dado cuanto es menester. Y luego le aprietan con el pie contra el suelo, o con las manos, y después el sapo se va acomodando, levantándose sobre las manos o sobre los pies, y vomita por la boca o por las partes traseras una agua verdinegra muy hedionda en una barreña que para ello le ponen, la cual recogen y guardan en una olla.

Y siempre que han de ir a los aquelarres (que son tres días de todas las semanas, lunes, miércoles y viernes, después de las nueve de la noche) se untan con la dicha agua la cara, manos, pechos, partes vergonzosas y plantas de los pies, diciendo: «señor, en tu nombre me unto; de aquí adelante yo he de ser una misma contigo, yo he de ser demonio, y no quiero tener nada con Dios». Y María de Zozaya añade que decía ciertas palabras en vascuence, que quiere decir aquí y allí.

Y su sapo vestido (que está presente cuando se untan, y tiene cuidado de los avisar cuando es hora para que vayan) los va guiando y saca de las casas por las puertas o ventanas, o resquicios de las puertas, o por otros agujeros muy pequeños que el demonio les abre para que puedan salir, aunque los brujos piensan y les parece que se hacen muy pequeños. Y así, Maria de Yurreteguia se quejaba y decía a María Chipia, su tía, que para qué la achicaba y ponía tan chiquita; y le respondía que qué se le daba a ella por eso, pues después la alargaba y volvía a poner en su estatura.

Y lo mas ordinario, se van por el aire, llevando a su lado izquierdo sus sapos vestidos, aunque otras veces se van por su pié, y los sapos van delante saltando, y muy en breve llegan al aquelarre, donde está el demonio con horrenda y muy espantosa figura. Y Graciana de Barrenechea, reina del aquelarre, dice que es de un gravísimo y malísimo olor. Y puestas de rodillas en su presencia, le adoran en la dicha forma y besan en las dichas partes; y luego se mezclan en sus bailes, danzas y corros.

Visión fantástica o Asmodea. Francisco de Goya

Visión fantástica o Asmodea. Francisco de Goya

Y a los que dejan de acudir a los aquelarres (aunque sea por precisa ocupación o por grave enfermedad) los azotan y castigan grave y cruelmente la primera vez que después vuelven al aquelarre; o lo hacen yendo a sus casas para ello en las propias noches que dejaron de ir. Y a Juana de Telechea confiesan (y ella declara) que la azotaron y maltrataron grandemente la noche de San Juan del año próximo pasado, sin más ocasión de que habiendo sido elegido su marido por rey de los moros (á usanza de aquella tierra) para se holgar y festejar la fiesta de San Juan en competencia de otro rey, que también eligen, de los cristianos, como era reina, tuvo ocupación legitima para no ir aquella noche al aquelarre. Y por esto la azotaron tan cruelmente, de manera que tuvo que fingir y dar a entender estaba con mal de corazón, para que su marido no viniese a imaginar y saber los malos tratamientos que le habían hecho (estando con ella acostado en la cama). Todo lo cual hicieron aquella misma noche, sin que el dicho marido lo pudiese sentir, porque primero le echaron sueño para que no pudiese despertar. Y en todo el día estuvo tan mala, que fue necesario publicar (para encubrir la causa de los azotes) estaba con grave enfermedad de corazón. Y refieren otros grandes castigos que se han hecho a muchas personas brujas por no acudir con mucha puntualidad a los aquelarres y juntas.

Después que los brujos salen de sus juntas o aquelarres, no osan hablar ni poner en plática las cosas que pasan en ellos, aunque estén juntos en sus casas o en partes muy secretas, por el gran miedo y respeto que tienen al demonio, que después por ello los manda azotar muy cruelmente. Y Joanes de Echalar, brujo reconciliado, confiesa (concordando con otros muchos que lo declaran del) que era verdugo en el aquelarre. Y que estaba por su cargo azotar a los muchachos que parlaban las cosas que pasaban en él, y descubrían que eran brujos, y a todos los demás que el demonio le mandaba. Y los azotaba con unos manojos de mimbres retorcidos o con unos espinos muy ásperos, que se los metían por la carne y salía sangre. Y que lo más ordinario, el demonio sacaba luego (de su oficina y botica que tiene de ungüentos, aguas y polvos) un botecito de barro colorado, en que tenía un ungüento con que luego que untaba a los azotados se les mitigaba el dolor, y se les quitaban los cardenales; aunque otras veces se iban con ellos Y llevaban en sus carnes metidas las puntas de los espinos. Y que diversas veces vio a los azotados que al sol con unos alfileres se las estaban sacando.

websacrifico de niñosY María Juanto refiere que, habiendo muchos niños declarado en la villa de Vera, donde vivían, como tres noches cada semana los llevaban al aquelarre las maestras que los habían hecho brujos, por ello en el aquelarre los castigaron y azotaron cruelmente. Y viendo los padres sus malos tratamientos, y que los niños se consumían y temblaban con los dolores, acudieron al vicario de la iglesia para que les diese remedio, y se determinaron a se los llevar a dormir a su casa, y en una sala grande de ella pusieron sus camas a más de cuarenta niños donde también dormía el dicho vicario. Y antes de se acostar por el manual de la Iglesia los bendecía y conjuraba echándoles agua bendita, por lo cual no los podían sacar de casa. Y que aquella noche, por orden del demonio, ha cían sus juntas muy cerca de la casa del dicho vicario, e iban todas las noches a ver si los podrían sacar entrando por las puertas de la calle, aunque estaban cerradas, y por la ventana haciendo ruido para poner miedo a los que estaban en casa. Y que habían tenido grandes carcajadas de risa y entretenimiento por ver el cuidado y diligencia grande con que el vicario andaba con unas sobrepelliz y estola, y un libro en la una mano y en la otra un hisopo echando agua bendita y conjurando a todos los muchachos; y que más de treinta de los brujos se subieron a lo alto del tejado, y allí hicieron mucho ruido y quebraron muchas tejas, porque por la dicha razón no pudieron sacar los dichos niños.

Y que dos noches que el vicario se descuidó en los conjurar, entendiendo que estaban ya seguros, le echaron sueño que no pudo despertar, y le sacaron los niños y llevaron al aquelarre, y los azotaron cruelmente porque habían parlado. Y que el día siguiente estuvieron todos muy malos de los majos tratamientos. Y estando un día en la escuela pasaron por junto a ella dos de las brujas que los llevaron al dicho aquelarre y salieron todos los muchachos (con grandes voces y a pedradas tras ellas) diciendo que aquellas eran las que los habían azotado; y que decían la verdad. Y las hubieran muerto si no se hubieran encerrado en su casa. Y todo estaba verificado y comprobado según que ella lo confesó.

Demás de los bailes, se huelgan cuando están en el aquelarre saliendo a espantar y hacer mal a los pasajeros en figuras diferentes, para que no puedan ser conocidos, que el demonio (al parecer) los trasforma en aquellas figuras y apariencias, y en las de puercos, cabras y ovejas, yeguas y otros animales, según que es mas a propósito para sus intentos.

Y en la dicha forma confiesan todos que salieron a espantar a Martín de Amayur, molinero, una noche que iba desde Zugarramurdi a su molino, y él se defendió con un palo que llevaba, y alcanzó un golpe a María Presoná, que se llegó muy cerca, y cuando le recibió dio un gran grito, y estuvo muy mala por algunos días. Y el dicho molinero, del grande espanto que tuvo, en llegando al molino cayó desmayado. Y refiere todo el suceso. Y todas las brujas confitentes declaran que consolando a la dicha María Presoná por el mal que había recibido del golpe del palo, le decían que ella se tenía la culpa por se haber llegado tan cerca.

Y que en la misma forma salieron al camino a tres hombres que nombraron, vecinos de Zugarramurdi, que se volvían a sus casas después de haber dejado su ganado en el campo. Y haciendo mucho ruido entre unos castaños en las hojas secas de ellos que estaban ya en el suelo, los espantaron, y resolviendo con sus espadas desenvainadas en las manos sobre los dichos brujos, que estaban en figuras de gatos y perros y otras formas de animales, se fueron retirando hasta meterse en una laguna. Y así, dichas personas no osaron pasar adelante, y se volvieron retirando, y con grande furia corrieron hasta llegar a sus casas. Y el espanto que tomaron les duró por muchos días, de que llegaron a estar muy malos.

Y refieren otros muchos males y burlas que hicieron en la dicha forma. Y como, el demonio en el aquelarre les decía las personas que no acostumbraban a echar la bendición a la mesa cuando comían y cenaban, y no daban las gracias a Dios después de comer, para que fuesen a sus casas a les hacer males y daños. Y que el demonio les iba alumbrando y les abría las puertas, y echando sueño a las personas que estaban en la casa, danzaban y bailaban en ella, quebraban platos, y hacían otros daños y males semejantes.

webmachocabrioMientras que están en el aquelarre no pueden nombrar el santo nombre de Jesús, ni de la Virgen santa María, su madre, sino es para renegar, ni pueden persignarse ni santiguarse; y de ello los advierten luego que son admitidos a la seta de los brujos. Y si algunas veces se descuidan y los nombran, les suceden muy grandes daños, y al punto se deshacen los aquelarres, y castigan gravemente a las personas que los nombraron. Y María de Iriarte y Joanes de Goyburu refieren que estando una noche bailando en el aquelarre de Zugarramurdi vino a él una moza francesa (del aquelarre de Trapaza, reino de Francia), que era grande bailadora, y en el baile daba unos saltos tan altos como son altos los tejados, y una castañetas que sonaban mucho a maravilla, y con la mucha admiración que de ello recibió la dicha María de Iriarte, dijo: «¡Jesús, qué es esto!»; y al punto todo se desapareció, quedándose ella sola y a oscuras, por lo cual fue después gravemente castigada. Y que habiendo salido una noche a espantar a dos hombres que venían de dejar su ganado en el campo, los fueron acosando y persiguiendo gran rato, hasta que con el grande espanto que recibieron, a voces llamaban el nombre de Jesús, con que no pudieron mas seguirlos, aunque del espanto cayeron y estuvieron enfermos mucho tiempo.

Y el dicho Miguel de Goyburu refiere que habiendo ido el demonio y los brujos de Zugarramurdi a visitar al demonio y brujos de otro aquelarre, Estebanía de Telechea, bruja reconciliada, viendo la grande multitud de brujos que había en él (que eran más de quinientos), maravillada de ver tanta gente, nombró el nombre de Jesús, y con grande ruido en un instante se hundió y desapareció todo, y se volvieron a sus casas, que no pudieron estar más en el aquelarre.

Y que habiendo tenido mucho deseo de ser brujo un marinero de Ezcayn, dijo a María de Ezcayn, vecina de dicho lugar, que era bruja, que le enseñase a ser brujo, y le daría un sayuelo el mas galán que se hubiese puesto en su vida. Y habiéndole ella prometido que le haría brujo, le llevó al aquelarre que hay en el dicho lugar (untándole primero con el agua que se untan), y cuando le presentó ante el señor, y él vio que era tan feo, y que le besaban debajo de la cola, admirándose de ver aquello, dijo a la dicha María: «¿este es vuestro señor?» y santiguándose, dijo: «Jesús». Y que luego, al punto, todo se hundió y de-sapareció con mayor furia y presteza que vuelan los pájaros y las palomas y el marinero se quedó a oscuras en el sitio donde estaban, sin que supiese de sí, y fue menester que la dicha María volviese después por él para le llevar por su pié a casa.

webBarcoY muchos de los brujos confitentes refieren que una noche el demonio les dijo como venían seis navíos por la mar, y que era menester que fuesen a causar tempestad y destruirlos. Y habiendo ido hacia San Juan de Luz, entraron como dos leguas por la mar adentro, y luego toparon con los navíos. El demonio, con gran ligereza, dio un salto hacia atrás; y revolviéndose sobre la mano izquierda la levantó en alto, y echó su bendición diciendo con una voz gorda y ronca: «aire, aire, aire». Y luego al punto, se levantó una temerosa tempestad y unos furiosos aires, contrarios los unos de los otros, que llevaban los navíos a que se encontrasen para se hacer pedazos; con que luego levantaron grandes clamores los que venían en ellos, arremetiendo unos a las velas y otros al reme. Y no pudiendo resistir a la tempestad, levantaron un gran clamor invocando el nombre de Jesús, y uno levantó una cruz en alto de un navío, con que no pudieron mas detenerse, y con grande ímpetu y estruendo huyeron, y se volvieron a sus casas.

Y el dicho Joanes de Echalar refiere que la primera noche que del aquelarre le llevaron por el aire a destruir los frutos y panes, los brujos levantaron un gran ruido, mayor que si cuarenta de a caballo corrieran juntos, y más espantoso que cuando truena; y admirado de aquello nombró el nombre de Jesús, y al punto se desapareció todo, y él cayó en tierra, y quedándose a oscuras en el campo como atónito, pasado un rato, oyó que daba el reloj, conque entendió estaba cerca del lugar, y a gatas, como pudo, se fue allá donde oyó que sonaba la campana. Y habiendo llegado a casa, cayó desmayado, y estuvo malo del espanto muchos días, y después le azotaron, y castigaron gravemente.

webvuelo macho cabríoY María de Echaleco refiere que habiéndola llevado la reina Graciana de Barrenechea por el aire un día después de comer a un campo donde estaba una cueva, y pasado un rato vio que la dicha Graciana y Estebanía de Telechea salieron de la cueva llevando en medio y abrazado al demonio en muy espantosa figura, y que todos tres iban hacia donde ella estaba; de que con el espanto que tuvo nombró el nombre de Jesús y luego al punto se desaparecieron. Y quedando ella sola reconoció como estaba en el prado Berroscoberro, donde acostumbraban a hacer sus juntas, y por su pié se volvió al lugar, que estaba cerca.

Y refieren otras muchas cosas y sucesos notables que han visto por haberse nombrado el santo nombre de Jesús; y que es tan espantoso para el demonio y todos los brujos, que tiemblan siempre que le oyen nombrar, y pierden la fuerza, de manera que no pueden ejecutar los males que pretenden hacer, ni detenerse en la parte que le nombran.

En las vísperas de ciertas fiestas principales del año, que son las tres Pascuas, las noches de los Reyes, de la Ascensión, Corpus Christi, Todos Santos, la Purificación, Asunción y Natividad de nuestra Señora, y la noche de San Juan Bautista, se juntan en el aquelarre a hacer solemne adoración al demonio, y todos se confiesan con él, y se acusan por pecados de las veces que han entrado en la iglesia, misas que han oído, y de todo lo demás que han hecho como cristianos, y de los males que pudiendo han dejado de hacer. Y el demonio los reprende gravemente por ello, y les dice que no han de hacer cosa ninguna de cristianos.

Y entre tanto, los criados del demonio (que son otros demonios del mismo talle y figura que el del aquelarre, aunque más pequeños, y de ordinario son seis o siete, y cuando son menester se aparecen allí muchos en gran cantidad) ponen un altar con un paño negro, viejo, feo y deslucido, por dosel; y en él unas imágenes de figuras del demonio, cáliz, hostia, misal y vinajeras; y unas vestiduras como las que usan en la iglesia para decir misa, mas de que son negras, feas y sucias; y el demonio se viste, ayudándole sus criados; y le ofician su misa cantando con unas voces bajas, roncas y desentonadas; y él la canta por un libro como misal, que parece de piedra; y les predica un sermón, en que les dice que no sean vanagloriosos en pretender otro dios, sino a él, que los ha de salvar y llevar al paraíso; y aunque en esta vida pasarán trabajos y necesidad, él les dará mucho descanso en la otra; que hagan a los cristianos todo cuanto mal pudieren.

webaquelarre2Y luego prosigue su misa, y le hacen ofertorio, sentándose para ello en una silla negra que allí ponen; y la bruja más antigua y preeminente (reina del aquelarre) se pone a su lado con un portapaz en la mano, en que está pintada la figura del demonio, y en la otra mano una bacinilla como las que usan en las iglesias con que piden para alumbrar los santos, con una cadena como de oro al cuello, que en cada uno de los dichos eslabones tiene esmaltada la figura del demonio. Y todos los brujos, comenzando por sus antigüedades y preeminencias, van a ofrecer cada uno por sí, haciendo tres reverencias al demonio con el pié izquierdo hasta llegar a hincar las rodillas en el suelo, y luego besan la figura del demonio en el portapaz, y echan en la bacinilla el dinero que llevan para ofrecer, y unos ofrecen un sos, que es media tarja, y otros tarja entera, y los más ricos y poderosos ofrecen un franco, que son tres reales, y cuando los echan en la bacinilla dicen: «esto por el honor del mundo y honra de la fiesta».

Y las mujeres también ofrecen tortas de pan, huevos y otras cosas, que lo reciben los criados del demonio, y luego se hincan de rodillas junto a él, y le besan la mano izquierda y los pechos encima del corazón, y dos brujos que hacen el oficio de caudatarios le alzan las faldas para que le besen en las partes vergonzosas, y revolviéndose el demonio sobre la mano izquierda, le alzan la cola y descubren aquellas partes que son muy sucias y hediondas, y al tiempo que le besan debajo de ella tiene prevenida (que les da) una ventosidad de muy horrible olor, lo cual por la mayor parte nace siempre que le besen en aquellas partes.

web Beso nefandoY hecha la ofrenda prosigue su misa y alza una cosa redonda como si fuera de suela de zapato, en que está pintada la figura del demonio, diciendo: «este es mi cuerpo». Y todos los brujos, puestos de rodillas, le adoran dándose golpes en los pechos, diciendo: «Aquerragoyti, Aquerrabeyti», que quiere decir: Cabrón arriba, Cabrón abajo. Y lo mismo hacen cuando alza el cáliz, que es como de madera, negro y feo. Y come la hostia y bebe lo que hay en el cáliz. Y después se ponen todos los brujos alrededor, y los va comulgando dándole a cada uno un bocado negro (en que está pintada la figura del demonio), que es muy áspero y malo de tragar, y luego les da un trago de una bebida que es muy amarga, y en tragándola les enfría mucho el corazón.

Luego que el demonio acaba su misa, los conoce a todos, hombres y mujeres, carnal y somáticamente. Y la dicha Graciana de Barrenechea, reina, iba señalando las brujas que habían de ir donde está el demonio un poquito apartado para el dicho efecto. Y Estebanía de Iriarte, su hija, era la que mas continuaba ir a los dichos actos, y luego que la dicha su madre le hacía señal para que fuese, Joanes de Goyburu, su marido, tañendo con el tamborino, y Joanes de Sansin, con el atambor, iban a la parte donde estaban las brujas, y la sacaban de entre ellas, y la llevaban a la parte donde estaba el demonio, que luego la conocía somáticamente, estándole haciendo el son el dicho su marido Joanes de Sansin.

webbaileY luego que el demonio acaba de cometer las dichas maldades, y otras muy abominables que se dejan de referir, los brujos se mezclan unos con otros, hombres con mujeres, los hombres con hombres, sin consideración a grados ni a parentescos; y el demonio los aparea y señala con cuáles se han de juntar en forma de casamiento, diciéndoles: «este es bueno para ti, y tú eres buena para este». Y en aquellos torpísimos actos se juntan en el aquelarre, y fuera de él, con torpísimas y nefandas maldades, y en sus propias casas, y en los campos, y en otras partes; de día y de noche se les aparece el demonio en espantosa figura; y a las mujeres, muy de ordinario, se les va a las camas. Y María de Zozaya refiere, que casi todas las noches le tenía en su cama, y le abrazaba, trataba, hablaba y comunicaba en la misma forma que si fuera su marido, sin haber más diferencia que si fuera hombre, mas de que siempre, de invierno y de verano, tenía las carnes frías, que aunque más hacia no se las podía calentar.

Y estas mismas maldades hacen y ejercitan en todas las noches siempre que van al aquelarre, y después muchas veces de día: después de haber comido, fingiendo que están hilando, lavando los platos, o en otros actos semejantes, o saliéndose a pasear hacia el campo, el demonio los arrebata, y llevándolos cubiertos con sus malas artes (de manera que aunque ellos ven a la gente, no pueden ser vistos), van a cierta parte que tienen señalada para se juntar y mezclar en actos torpes y deshonestos los unos con los otros, y con el demonio.

Y en sus casas, de día ni de noches, no los echan menos aunque duermen en una misma cama; porque de noche el demonio echa sueño a los maridos o a las mujeres que no son brujos de manera que no pueden despertar. Y en el lugar que desocupa el brujo cuando van al aquelarre se pone un demonio de su mismo talle y figura, que está allí representando su persona hasta que vuelven; y cuando vienen les dice las cosas que han sucedido mientras han estado ausentes. Y la dicha María de Zozaya refiere que habiéndose ido una noche al aquelarre, una vecina llamó a su puerta para pedir un pan prestado, y el demonio respondió por ella que no le tenían; y cuando volvió del aquelarre se lo dijo. Y Marijuan refiere que otra noche fueron a buscar a su casa para comprar unos huevos, y también el demonio respondió por ella por la ventana, diciendo que no los tenía. Y contándoselo cuando volvió del aquelarre, le respondió que bien se los pudiera dar, que allí estaban en la cantarera. Y que siempre que había de ir al aquelarre de día, cerraba muy bien sus puertas por de dentro, y el demonio la sacaba por la ventana, quedando otro demonio en casa, que respondía por ella. Y aunque travesaba por cima de todo el lugar, y veía y conocía a todos los que topaba ella por las malas artes del demonio, iba bien segura de que no la viesen; y cuando volvía, el demonio le daba cuenta de todas las personas que la habían buscado.

En la noche de San Juan, después de acabada su misa y las ceremonias y dichas maldades, va el demonio con todos los brujos a la iglesia, y abriéndoles las puertas se queda él fuera, y los brujos hacen muchas ofensas y ultrajes a la santa Cruz y a las imágenes de los santos.

Y Miguel de Goyburu refiere que algunas veces en el año, él y las brujas mas ancianas hacían al demonio una ofrenda que le era muy agradable; y para ello iban de noche a las iglesias, y llevaban consigo cada uno una cestilla que tenia asa, y desenterraban los cuerpos de los difuntos que ya estaban gastados, y de ellos sacaban los huesos de los menudillos de los pies, las ternillas de las narices, y todos aquellos huesecillos que hay alrededor, y los sesos hediondos (que aunque se van consumiendo con la tierra, tardan mucho en se acabar de gastar); y estas partes de los cuerpos de los difuntos (que son para el demonio bocados muy sabrosos) las recogían en las cestillas, y volvían a cubrir las sepulturas con la tierra, llevando consigo luz para ver a hacerlo, que declaran es muy oscura, sin decir de qué sea.

Y Joanes de Echalar refiere que cuando los brujos van solos sin el demonio a hacer las dichas cosas, la luz que llevan es una hacha hecha del brazo de un niño que haya muerto sin ser bautizado, todo entero, y le encienden por la parte que están los dedos, y da luz como si fuera de una hacha. Y que es de tal condición que los brujos ven con ella, y los que no lo son no pueden ver los brujos.

webcalderoY habiendo recogido los dichos huesos en sus cestillas, las meten colgándolas por el asa del brazo izquierdo, se van al aquelarre. Y puestos en presencia del demonio, formando una higa con la mano del brazo izquierdo, donde llevan pendiente la cesta, y llevándole tendido, hacen una reverencia hasta hincar en el suelo la rodilla izquierda, y habiéndose levantado andan un poco y hacen otra semejante reverencia, y acercándose más hacen otra tercera, y quedándose de redolas tendido el brazo con la higa formada, dicen: «tome, señor, esto que le ofrezco». Y el demonio muestra con ello mucho contento, y tiende la mano, y toma la cesta y la vacía en un esportón grande como de esparto, que está junto a él. Y que aquella higa llevan formada para mayor infamia, y hacer mayor burla y mofa de los cristianos, cuyos son aquellos huesos. Y que el demonio los come con unos dientes que tiene muy grandes y tan blancos como los suelen tener los negros, y los come feamente, chascando como puerco.

Y preguntado para qué come el demonio aquellos huesos, dijo que entendía que para los incitar y obligar a que también ellos los comiesen. Y que les daba de ellos, y aunque estaban muy duros, los comían muy bien, porque el demonio le daba gracia y fuerza para los poder mascar y comer. Y que cuando el demonio comía aquellos sesos hediondos, daba a entender que le sabían bien, y con esto los obligaba a que también los comiesen, y a que le rogasen les diese de ellos; y aunque eran tan asquerosos, los comían por darle contento al demonio, que mostraba recibirlo.

Muchas veces en el año, y siempre que los frutos y panes comienzan a florecer, hacen polvos y ponzoñas. Y para esto, el demonio aparta a los que ha dado poder y dignidad de hacer ponzoñas y les dice el día en que las han de hacer, y les reparte los campos para que en cuadrillas vayan a buscar las sabandijas y cosas de que se han de hacer las dichas ponzoñas. Y el día siguiente salen por la mañana (llevando consigo azadas y costales), y luego el demonio y sus criados se les aparecen, y los van acompañando a los campos y partes más lóbregas y cavernosas, y buscan y sacan gran cantidad de sapos y culebras, lagartos y lagartijas, limazos, caracoles y pedos de lobo (que son unas bolillas redondas que nacen por los campos a manera de turmas de tierra, que apretándolas echan de sí un humo de mucha cantidad de polvos pardos); y habiéndolos juntado en sus costales, los traen a sus casas.

webponzoñasY unas veces en el aquelarre y otras veces en ellas (en compañía del demonio) forjan y hacen sus ponzoñas, echando primero sobre todo su bendición el demonio, y comienzan a desollar los sapos, mordiéndolos con sus bocas por las cabezas y apretando con los dientes cortan el pellejo, del cual van tirando hasta que lo arrancan al redopelo, y le entregan al demonio, estando los sapos sacudiéndose con el dolor y dándoles golpes por los hocicos. Y después los descuartizan, y todas las demás sabandijas, mezclándolas en una olla con huesos y sesos de difuntos que sacan de las iglesias, y con el agua verde y hedionda que tienen junta de la que han sacado de los sapos vestidos; y todo lo cuecen hasta la condicionar en polvos; reservando cierta parte con que mezclan mayor cantidad de la dicha agua y hacen ungüentos ponzoñosos, que todos se los reparte el demonio, llevando cada uno a su casa la parte que le cabe.De estos polvos o ponzoñas usan para destruir los frutos, matar o hacer mal a las personas o a sus ganados. Y los que más se aventajaban en hacer mayores maldades son los más privados y estimados del demonio, con que animosamente las acometen.

Estando los panes o frutos en flor, juntos todos los brujos en aquelarre, van en compañía del demonio mudados en figuras de gatos, perros, puercos y otros diferentes animales, hasta las heredades y partes donde pretenden destruir los frutos (llevando el dicho Miguel de Goyburu la caldera del demonio, que es de cuero, donde se ha recogido gran parte de los dichos polvos para el dicho efecto), y comenzando primero el demonio con la mano izquierda va derramando polvos hacia atrás, revolviendo siempre sobre la mano izquierda, y diciendo con una voz ronca y gorda: «polvos, polvos, piérdase todo» o «piérdase la mitad», según que quiere que se haga el daño. Y todos los brujos y brujas ancianas van derramándolos y diciendo: «piérdase todo (o piérdase la mitad) y salvo sea lo mío». Mas no por eso son sus heredades de mejor condición que las demás, ya que por la mayor parte derraman los dichos polvos cuando corre un aire que en vascuence llaman egoya, que los intérpretes declaran quiere decir bochorno.

Y que con los dichos polvos es muy notable el daño que se sigue en los frutos, porque cuando los derraman sobre los castaños, los erizos se paran mustios y enferman, y no tienen castañas sino cáscaras, o una sola castaña, habiendo de tener tres cada uno. Y cuando los derraman sobre los manzanos, la flor se marchita, enferma y seca, que no llega a formarse el fruto. Y cuando los echan sobre los trigos (que es al tiempo que están espigados, antes que comiencen a granar) las espigas se quedan vanas sin que lleguen a granar sino muy poco, y los granos imperfectos; y el poco pan que echan es mal sazonado y enfermizo. Y las habas se llenan de pulgón. Y aunque pierden sus frutos huelgan mucho de hacer estos daños por el contento que dan al demonio, y por el que los brujos reciben con los majes que hacen a sus prójimos.

webpolvosA las personas hacen mal, matándolas a haciéndolas enfermar con graves enfermedades por inducción del demonio, o por vengar sus enemistades. Y cuando han recibido algún enojo o agravio de alguna persona, llevan al aquelarre de los dichos polvos o ungüentos, y alguno de los pellejos de los sapos, y dan sus quejas al demonio contándole las causas de su enojo, y venganza que pretenden hacer, y pidiéndole (para las tales personas o para sus hijos) mal de muerte, o la enfermedad que pretenden que tengan, según el apetito de su venganza; y el demonio se la concede. Y luego se va en su compañía, y otras veces lleva consigo algunas brujas de las mas ancianas en la seta, y las va alumbrando con el cuerno que tiene en la frente, que aunque trae dos en el colodrillo, solo aquel es el que da luz, y les abre las puertas y guía hasta las camas donde están durmiendo, y les hecha su bendición y sueño que no pueden despertar; y luego la bruja que pidió venganza abre la boca a la persona de quien se pretende vengar, y le mete en ella unos pocos de aquellos polvos envueltos en un pedazo de pellejo de sapo, o les unta por el pescuezo y hombro izquierdo hacia los pechos, o en otras partes de su cuerpo con el dicho ungüento, diciendo: «el señor te dé mal de muerte (o tal enfermedad por tanto tiempo)». Y luego las tales personas comienzan a estar enfermas y a padecer muy grandes dolores y trabajos, muriendo en breve tiempo y con grandes ansias los que han de morir; y padeciendo grandes enfermedades y dolores las personas contra quien pidieron venganza de enfermedad.

Y entre otras muchas muertes, males y venganzas, más de veinte que confiesa haber cometido en la dicha forma Graciana de Barrenechea, reina del aquelarre de Zugarramurdi, dice que al tiempo que ella comenzó a tener amores con el demonio y ser privada suya, cobró de ello grande envidia y celos Marijuan de Odia, bruja que también tenía amores con él, y era la más favorecida de todas; y por esta competencia comenzaron a tener entre si emulación y pesadumbres, sintiendo mucho que a la dicha bruja le pesase de que ella fuese favorecida también por el demonio; por lo cual determinó de tomar contra ella venganza. Y una noche en el aquelarre dio cuenta al demonio de sus celos y competencias, y de cómo quería vengarse de ella matándola. Y que el demonio le respondió: «pues vos lo queréis, hágase así».

Y que estando en su cama otra noche que no era de aquelarre, el demonio con otras brujas ancianas la fue a despertar, y le dijo se levantase luego porque habían de ir a ejecutar la venganza que le había pedido. Y que esto el demonio lo hizo en noche que no era de aquelarre por coger a la dicha Marijuan de Odia descuidada y dormida, porque siendo, como era, bruja no pudiera ejecutar la venganza tan cómodamente en noche que fuera de aquelarre, pues ella había de estar despierta y en él. Y habiendo ido en compañía del demonio, entraron en su casa y ejecutaron su venganza dándole un pedazo de pellejo de sapo en que iban envueltos unos pocos de los dichos polvos. Y luego estuvo mala, que dentro de tercero día murió. Y todas confiesan grande número de muertes y males que han ejecutado en la dicha forma.

Y a los niños que son pequeños los chupan por el sieso y por su natura apretando recio con las manos y chupando fuertemente les sacan y chupan la sangre; y con alfileres y agujas les pican las sienes y en lo alto de la cabeza, y por el espinazo y otras partes y miembros de sus cuerpos; y por allí les van chupando la sangre, diciéndoles el demonio: «chupa y traga eso, que es bueno para vosotras». De lo cual, mueren los niños o quedan enfermos por mucho tiempo. Y otras veces los matan luego, apretándoles con las manos y mordiéndolos por la garganta hasta que los ahogan. Y a los mayores los azotan cruelmente con unos espinos o mimbres retorcidos, sin que ellos se puedan quejar ni despertar los que están en casa, porque el demonio los tiene encantados. Y refieren gran número de personas que han muerto y hecho que tuviesen gravísimas enfermedades. Y muy gran cantidad de niños que han chupado y ahogado, declarando sus nombres y los de sus padres, y el tiempo en que cometieron estas maldades.

Y el dicho Miguel de Goyburu, entre muchas personas, hombres, mujeres y criaturas que confiesa haber muerto en la dicha forma, declara que chupó por el sieso y por la natura, hasta que le mató, un sobrino suyo, hijo de su hermana. Y la dicha María de Iriarte, que por las dichas partes chupó y ahogó, apretándolos con las manos y con la boca por la garganta, nueve criaturas; y con los dichos polvos y ponzoñas mató tres hombres y una mujer, declarando los nombres de todos ellos y los males que padecieron hasta morir dentro de pocos días; y otro gran número de niños, hombres y mujeres a quien causó diferentes males y enfermedades, refiriendo las causas de su venganza.

Y Estebanía de Iriarte, su hermana, y Graciana de Barrenechea, su madre, refieren cosas muy notables y muertes que han hecho, que por ser tantas no se declaran en particular en sus sentencias.

Y Estebanía de Telechea confiesa haber muerto una nieta suya echándole unos pocos de los polvos en las migas que le dieron a comer, solo porque habiéndola tomado en brazos se le ensució en un avental nuevo que tenia puesto. Y que a un muchacho grande porque le dijo: «¡ah, puta vieja! el pescuezo te se tuerza», le aguardó en cierta parte por donde había de pasar, y llevando la mano untada con los ungüentos ponzoñosos, trayéndosela por la cabeza y el pescuezo, como que le halagaba, le causó una grave enfermedad con que dentro de pocos días murió. Y refiere otras muchas muertes y males que de día hizo con los dichos polvos y ponzoñas, llegando como en burla a tocar con ellos a las personas que pretendía hacer los dichos males.

Y María Presoná y María Joanto, hermanas, refieren que el demonio en el aquelarre les dijo que ya había mucho tiempo que no hacían males (como acusándoles al descuido que en esto tenían), por lo cual ambas se concertaron de matar un hijo de la una y una hija de la otra, que ambos eran de edad de ocho a nueve años. Y para ello, les echaron unos pocos de los dichos polvos en unas escudillas de caldo que les dieron a comer, con que dentro de ocho días murieron ambos. Y que esto lo hicieron solo por dar contento al demonio, que después se les mostró agradecido porque los mataron.

Y el dicho Miguel de Goyburu y María de Zozaya, y otros brujos de los más ancianos, refieren que también emponzoñaban manzanas, peras, nueces y otras frutas, poniéndoles unos pocos de los polvos en las partes donde les quitaban los pezones o en algún agujero sutil y disimulado que les hacían, y las daban a las personas que querían hacer males, con que enfermaban si las comían, y padecían grandes trabajos.

Siempre que mueren algunos brujos. o los brujos han muerto algunas personas o criaturas, después de enterrados, en las primeras noches que han de ir al aquelarre, se juntan los brujos con el demonio y sus criados, y llevando consigo azadas van a las sepulturas y desentierran los tales muertos. Y quitándoles las mortajas los parientes más cercanos (con machetes que para ello llevan) los abren y sacan las tripas y los descuartizan encima de la sepultura para que lo que cayere del cuerpo todo quede en ella. Y luego lo cubren con la tierra, concertándola y poniéndola el demonio de la manera que estaba, que no se echa de ver que han andado en ella. Y luego toman acuestas al difunto los parientes más cercanos, y llevando los padres a sus hijos y los hijos a sus padres y hermanos, las mujeres a sus maridos y los maridos a sus mujeres, se van con mucho regocijo y contento al aquelarre y los despedazan en puestas, y los dividen en tres partes: una cuecen, otra asan, y la otra dejan cruda.

webAntropofagiaY sobre una mesa que tienden en el campo con unos manteles sucios y negros, y se lo comen asado, crudo y cocido, comiendo el demonio el corazón, y sus criados la parte que les cabe. Y a los sapos vestidos les dan también su parte, que la comen piafando y gruñendo entre todos. Y afirman que aunque más podridas y hediondas estén las carnes, les saben mejor que carnero, capones y gallinas, y mucho más que todo la carne de los brujos. Y que la de los hombres es mejor y más sabrosa que la de las mujeres. Y que en la misma forma desentierran y comen otras muchas personas que no son brujos y mueren de sus enfermedades; y los huesos los recogen y guardan para otra noche.

Y la dicha Graciana de Barrenechea declara que por ser ella la mas preeminente de todos los brujos y reina del aquelarre, le pertenecía toda la carne, pan y vino que sobraba en los dichos banquetes; y los recogía y llevaba a su casa, y en ella lo guardaba en un arca grande que tenia, porque su marido y una de sus hijas y el yerno (que no eran brujos) no lo viesen. Y cuando no estaban en casa, sacaban la dicha carne y la asaban y comían ella y dos de sus hijas (que eran brujas) y los dichos Miguel y Joanes de Goyburu y otros de los dichos brujos, que eran sus parientes. Y aunque la carne estaba muy hedionda, con todo eso les sabía muy bien y la comían con mucho gusto. Y refieren mucho número de personas, hombres y mujeres, niños y niñas, que comieron en la dicha forma, y las personas que los llevaron al aquelarre, y los descuartizaron y repartieron; declarando los padres que han comido a sus hijos, y los hijos a sus padres.

webvuelo en escobaY el dicho Joanes de Goyburu refiere que también las noches que no eran de aquelarre se solían juntar ciertas personas de los dichos brujos (que declaró) en su propia casa, y de ella iban a desenterrar algunos muchachos que se habían muerto, y llevándolos a su casa hacia banquetes, comiéndolos asados. Y entre otros, refiere que desenterraron y comieron su propio hijo, poniendo en los dichos banquetes el pan y vino de su casa, que después el gasto repartían entre todos, y lo pagaban a escote.

La primera vez que después vuelven al aquelarre, echan a cocer los huesos del difunto que comieron antes, y con ellos las hojas, ramas y raíces de una yerba que en vascuence llaman belarrona, que tiene virtud de ablandar los huesos y los pone como si fueran nabos cocidos. Y una parte de ellos comen, y otra el demonio y brujos más ancianos la machan en unos morteros, y los exprimen con unos paños delgados, y sacan de los dichos huesos una agua clara y amarilla que el demonio recoge en una redoma, y el cisco que queda de los huesos y los sesos de los difuntos los recogen los criados del demonio, y los guardan para hacer polvos y ponzoñas. Y de la dicha agua amarilla da el demonio una poquita a cada uno de los brujos mas privados, que tiene reservados para que cometan mayores maldades. Y es tan grande la ponzoña y fuerza de aquella mala agua, que tocando con ella cualquiera persona en cualquier parte de su cuerpo, con mucha brevedad, muere sin que haya remedio humano para ello.

Y la dicha María de Iriarte refiere que con ella mató cuatro personas; y que habiendo una vez hecho la dicha agua ponzoñosa, el demonio la persuadió a que bebiese un trago; pero que ella no la quiso beber, porque si la bebiera sabia que se había de morir luego. Y el demonio le dijo que bebiese como él bebía. Y que ella vio que aunque el demonio bebió de la dicha agua no por ello se murió; pero con todo eso no quiso ella beber, aunque más el demonio se lo rogaba. Y la dicha María de Zozaya declara que para se vengar de un hombre, habiendo puesto a asar un huevo, le tocaron con una gota de la dicha agua al tiempo que se estaba asando y de haberle comido padeció grandes trabajos y tormentos hasta que murió.

Y por dar fin a tantas y tan grandes y espantosas maldades con la burla de la caza. Entre otras cosas que refiere la dicha María de Zozaya, declara que habiendo en la villa de Rentería un clérigo cazador, muchas veces iba a caza, le decía: «señor compadre, maté muchas liebres para que nos dé lebrada a todos». Y luego se iba a casa, y habiéndose untado con el agua hedionda que se untaba para ir al aquelarre, caminaba hacia la parte donde iba el dicho clérigo, y el demonio la ponía en figura de liebre, y arremetiendo contra ella los galgos, corría por los campos haciéndoles muchas burlas y revueltas hacia todas partes; con que el clérigo y las demás personas que con él iban andaban desatinados corriendo tras los perros, porque siempre revolvía hacia donde andaban los cazadores, con que con mayores voces y furia la perseguían; y no cesaba de hacerles burlas hasta que los galgos y cazadores de cansados la dejaban; con que, burlados y sin caza ninguna, se volvían a sus casas. Y tras haber oído tantas y tan grandes maldades en dos días enteros que duró el Auto, después de gran rato de la noche nos fuimos todos santiguándonos a las nuestras.

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Brujería en la España del siglo XVII. El proceso de Zagarramurdi (http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/07/30/brujeria-en-la-espana-del-siglo-xvii-el-proceso-de-zagarramurdi/). 2009

10 Junio 2009

El Tranvía de Leganés

Archivado en: El Zoco, Historia, Leganés, Siglo XX, Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 8:26 pm
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– ¡El tramway nos dejará en el mercado de la Cebada en poco más de media hora!
– ¡Y en la Plaza Mayor en una hora!
– ¡Y por sólo dos reales!

tranvialeganes1[1]Similares debieron ser las exclamaciones de los leganenses cuando comenzaron a llegar las noticias sobre el tranvía (tramway entonces) que se quería hacer para ir a Madrid. Desconozco si algún ingeniero de la Compañía General Española de Tranvías se desplazó a Leganés y en la antigua plaza de la Constitución (actual de España) expusiera fervoroso las ventajas de este novedoso sistema de transporte ante un deslumbrado y alucinado auditorio. Pero conociendo el natural que se gasta la gente de por aquí, estoy seguro de que antes de ser presentado el proyecto al Ministerio de Fomento ya habrían sido interrogados los topógrafos, agrimensores e ingenieros que pulularían en 1874 por las inmediaciones, y todos y cada uno de los leganenses habrían diseccionado el diseño, corregido el presupuesto, relacionado las innumerables fallas técnicas del trazado, corregido el cuadro de tarifas, horarios y frecuencias, desechado toda la cuadra de caballos, y cuestionado muy seriamente la habilidad de los cocheros y la oportunidad de gastarse el dinero en un tramway cuando el ómnibus funcionaba a la perfección; además, dirían muchos, muy bien lo del tramway, pero el ferrocarril sigue sin pasar por Leganés a pesar del tiempo que lleva hecha la estación. Eso sí, Getafe no tendría tramway por ahora; motivo más que sobrado para apoyar entusiastamente el proyecto.
En Leganés ya funcionaba, desde 1833, una línea regular de ómnibus que unía la localidad con la calle de Toledo en Madrid, tardando en su recorrido una hora y media, aproximadamente, y con una frecuencia de una hora. Se trataba del sistema habitual de transporte interurbano del momento y empezaba a declinar ante el apogeo del ferrocarril y sobre todo del entonces novedoso tranvía. En síntesis, los tranvías eran un híbrido entre el ómnibus y el ferrocarril, y en breves palabras consistía en la instalación de raíles metálicos en los pavimentos sobre los cuales se desplazaría el convoy de pasajeros tirado por caballos.
historia-386-01[1]Madrid fue la primera ciudad española en disponer de una línea de tranvía y fue el 31 de mayo de 1871, cuando se inauguró el tranvía que unía los barrios de Salamanca y de Pozas. Este dato resalta aún más la importancia de que la segunda línea de tranvías de la capital tuviera una de sus terminales precisamente en Leganés. Los principales atractivos para la instalación de una línea de este tipo hay que buscarlos en las fuertes relaciones comerciales entre Leganés y los mercados de abastos de Madrid, en particular con los productos hortícolas, y en la presencia del cuartel de las guardias valonas y de la Casa de Locos de Santa Isabel, abierta en 1851, que suponían un flujo constante de desplazamientos. Leganés se convirtió así en uno de los primeros lugares de España donde se utilizó el tranvía como medio de transporte; pero si añadimos el matiz de interurbano, ya que la línea unía cuatro poblaciones entre sí: Madrid, los dos Carabancheles y Leganés, entonces se convierte en pionero.
El proyecto de “ferro-carril (con motor de sangre) de Madrid a Leganés”, se presentó en 1875 al Ministerio de Fomento, por Juan Enrique O’Shea Hurtado de Corcuera, presidente de la Compañía General Española de Tranvías, que será la empresa que explotará la concesión. El proyecto comienza señalando la semejanza de los Carabancheles y de Leganés con los suburban-towns londinenses; ciudades periféricas a un centro metropolitano donde residían los obreros y empleados que diariamente se desplazan a la ciudad para trabajar en los centros industriales y comerciales. Y que en esos momentos esas localidades carecían de medios de transporte rápidos y confortables. Así, Leganés, a pesar de contar ya con las traviesas de la vía y con la estación de ferrocarril, no disponía del servicio; en consecuencia, la estación de ferrocarril más cercana estaba en Getafe, a unos tres kilómetros de la localidad. El viajero que quisiera ir a Madrid por este medio debía caminar esa distancia, coger el tren que venía de Alicante (con mucha posibilidad de retraso) y que le llevaría a la estación de Atocha, y caminar otros dos kilómetros hasta el centro de la capital. Cuando se inaugure la línea de Madrid a Malpartida de Plasencia, el 14 de febrero de 1876, Leganés dispondrá de un acceso ferroviario con Madrid, pero dado que la línea tenía su origen en la de Alicante, obligaba a hacer un empalme en Villaverde; tampoco sería este un medio de transporte útil para los leganenses.
Con estas condiciones Juan Enrique O’Shea llegaba a la siguiente conclusión: «sólo una vía especial puede satisfacer las necesidades, exigencias y aspiraciones de la circulación que se verifica entre Madrid, los Carabancheles y Leganés, y esa vía ha de ser forzosamente un tramway». Pero con el requisito de que esta vía especial penetre hasta el mismo centro de Madrid.
Además se pensaba que el tranvía conllevaría otras muchas ventajas, entre ellas la revalorización del suelo; en efecto, se calculaba que los solares podrían pasar de valer 2 pesetas el metro cuadrado a 25 en los Carabancheles. Además de esta ventaja económica, la instalación del tranvía tenía para sus promotores otras de marcado carácter social ¡y moral!, ya que permitiría que los obreros (principales usuarios de este servicio) no tendrían que amontonarse en los centros urbanos en viviendas decrépitas e insalubres, sino que podrán vivir en casas en las afueras, donde se mantendrán aunque mejore su condición social; ya que «despertar en el espíritu del proletario la afición a la propiedad es de una vez arrancarle a la taberna y de hecho moralizarle».
calle-de-toledo[1]La línea arrancaría en la Plaza Mayor de Madrid; el motivo de poner la cabecera en esta plaza y no en la Puerta del Sol, eje neurálgico de la capital, se debe a que la plaza cuenta con mayor espacio para las maniobras y el estacionamiento de los coches del tranvía, y porque las industrias y comercios de mayor interés para los pueblos a los que dará servicio se encuentran ubicados en calles aledañas a esa plaza. Además la amplitud de la plaza y la ausencia de tráfico permitirán que los convoyes den la vuelta a la glorieta ajardinada que entonces había en la plaza y, de esta forma, evitar el desenganche y enganche del tiro.
Los convoyes saldrían de la plaza por el arco de la calle Toledo, seguirían esta calle hasta la glorieta de la Puerta de Toledo; bajarían por el paseo de los Ocho Hilos, que se llamaba así por el número de hileras de árboles que tenía y que es la actual prolongación de la calle de Toledo que transcurre desde la glorieta de la Puerta de Toledo a la de Pirámides; cruzarían el Manzanares por el puente de Toledo; continuarían por la carretera de Carabanchel, que hoy es prácticamente en su totalidad la calle del General Ricardos; atravesarían Carabanchel Bajo por la actual calle de Eugenia de Montijo; y el Alto por la presente avenida de Carabanchel Alto; y proseguirían por la carretera de Leganés; tras salvar el puente del arroyo Butarque, llegarían hasta la entrada del pueblo por la vía que hoy conocemos como avenida de Fuenlabrada; finalmente, la estación terminus se ubicaría en el cruce con el camino que va al cuartel de las Guardias Valonas, actual Universidad. El total del recorrido sería de 11,227 km.

El tranvía de Leganés tenía un recorrido tan largo que obligó a que la puesta en funcionamiento se realizara por fases. La línea se inauguró el 10 de junio de 1877 y llegaba desde el origen hasta el puente de Toledo; unas semanas después llegó a Carabanchel Bajo; Carabanchel Alto tuvo que esperar casi un año; y, ¡por fin!, el tramway alcanzó Leganés el 7 de junio de 1879, siendo alcalde de la localidad José Fernández Cuervo de Grado. De todas formas la línea se volverá a modificar en 1892 trasladando la estación de origen a la Puerta del Sol
A pesar de que Juan Enrique O’Shea afirmaba que los tranvías de París eran capaces de arrastrar casi 3.600 kilogramos por caballo a 12 kilómetros a la hora, y vencer pendientes de hasta un 12 %, lo cierto es que la línea Plaza Mayor-Leganés tuvo que modificar muy pronto su sistema de tracción y arrastre. Así, en el 29 de junio de 1879, a los dos años de su instalación, las mulas se sustituyeron por máquinas de vapor en gran parte del recorrido del tranvía. Los coches tirados exclusivamente por animales, apenas duraron un mes para el caso de Leganés, y si bien durante un tiempo siguieron llegando convoyes tirados por mulas, pronto desaparecieron para dejar paso a las locomotoras. Hay que destacar que por esta circunstancia esta línea se convirtió en la primera de todo Madrid que utilizó el motor de vapor. Este sistema se mantuvo hasta 1906, año en que se terminaron las labores de electrificación de las líneas de tranvías.
La línea no contaba con paradas estables en el trayecto, ya que se consideraba más «cómodo para los viajeros el subir y bajar a la puerta de su casa», pero sí disponía de seis quioscos para uso de los empleados y para que los viajeros que lo deseasen pudieran refugiarse de las inclemencias del clima en la Plaza Mayor, Puerta de Toledo, puente de Toledo, en cada uno de los Carabancheles y en Leganés. Estos quioscos disponían de retretes «para la comodidad de los viajeros». Existían dos tipos de tarifas: una para el interior de la cabina, y la otra para los asientos de encima de la cabina, al aire libre, más económica. También existían tarifas reducidas para trayectos de ida y vuelta.
Se preveía que el uso potencial del servicio a pleno rendimiento sería de 13.300 viajeros diarios, para los cuales se debía prestar un servicio de 20.000 asientos; lo que significaba una flota de 400 coches con la frecuencia siguiente: desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche cada cinco minutos saldría un coche hasta el Puente de Toledo, cada diez a los Carabancheles y cada media hora a Leganés. Los kilómetros recorridos serán en consecuencia 2.136, considerando que la prestación por caballo se establece en 20 kilómetros, al situarse el límite de carga en 3.000 kg, se precisaría para dar el servicio una cuadra de 280 caballos, de los cuales se utilizarán de forma efectiva 214 al día, siendo el resto de reserva.
La construcción del tranvía estaba presupuestada en 1.500.000 de pesetas, proporcional a los costes de otros tranvías en Europa, lo que significaba más de 133.000 pesetas por kilómetro. Pero de este presupuesto se pensaba solicitar la devolución de todos los derechos de aduana que sobre las importaciones debía de cobrar el estado, cuya cantidad ascendía a 306.711,65 ptas.; con lo cual el presupuesto definitivo quedaría reducido a 1.200.000 ptas. Además se había incluido una partida de repuestos previstos para los diez primeros años de explotación.

_tranvc2a1a2[1]Las tarifas originarias eran:
Destino                                  Cabina              Arriba
A Leganés                             0,73 ptas.       0,54 ptas.
A Carabanchel Alto                 0,42 ptas.       0,38 ptas.
A Carabanchel Bajo                 0,30 ptas.       0,22 ptas.
Al puente de Toledo                0,12 ptas.       0,09 ptas.

En función de las tarifas y de los usuarios potenciales, se establece que los ingresos estimados se situarían en un millón de pesetas anuales. Y que los gastos alcanzarían el 70 % de los ingresos, ofreciendo una liquidez de 355.455 pesetas anuales. En función de estas previsiones, Juan Enrique O’Shea señala que el interés que generaría la inversión de 1.200.000 pesetas, considerando que la cuenta de ingresos y gastos dejaría un remanente de 175.000 pesetas, sería nada menos que del 12,83 %.
El tranvía Madrid-Leganés prestó servicio desde su inauguración hasta 1936, pero antes vivió interesantes transformaciones e innovaciones. Así, el 2 de diciembre de 1900 la línea se amplió hasta la Puerta del Sol merced a las presiones de los usuarios. Esta línea completó la electrificación de los tranvías madrileños el 15 de febrero de 1903, si bien el servicio de mulas a lo largo de la calle Toledo continuó hasta enero de 1906. Tras la electrificación, a la línea “Sol-Leganés” se le asignó el número 25. En 1909 se dobló la línea permitiendo una notable mejora en las frecuencias. En 1926 se abrió un ramal que llegaba al Hospital Militar de Gómez Ulla por el paseo de la actual calle de Muñoz Grandes.

letrerotranvia-250x160[1]
En los años de la II República Española, la línea de Leganés era una de las 47 líneas de tranvías existentes en Madrid, y funcionó hasta 1936, cuando Leganés fue ocupada por las tropas rebeldes de Franco. Su servicio no se restauró tras la finalización de la Guerra Civil, como ocurrió con otras 27 líneas de tranvías más, y el servicio a Leganés se prestaría desde entonces con autobuses.

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Extracto del artículo El tranvía de Leganés, publicado por el autor en las Actas del V Congreso del Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid “Jiménez de Gregorio”. Madrid: 2007. Páginas 67-84.

Artículo publicado por el autor en los números 3 y 4 de la Revista Cultural EL ZOCO. Pinchar aquí para leerlo en la revista

Para citar este artículo desde el blog: ARROYO MARTÍN, Francisco. El Tranvía de Leganés. http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/06/10/el-tranvia-de-leganes/. 10 de junio de 2009.

He publicado una versión extensa de este artículo en bubok.com. Te la puedes bajar gratis en PDF en esta dirección: El Tranvía de Leganés. Te invito a bajártela, leerla y que me digas lo que te parece.

Portada Tranvía Leganés

Portada de "El tranvía de Leganés"

Ficha

Autor: Francisco Arroyo
Categoría: Ensayo
Subcategoría: Sociedad
N° de páginas: 38
Tamaño: 170×235
Estado: Público
Interior: Color

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10 Mayo 2009

La bandera europea es un símbolo mariano basado en una visión del Apocalipsis

Bandera de la Unión Europea

Bandera de la Unión Europea

A pesar del teórico laicismo de la Unión Europea parece ser que la bandera que representa a esta institución (y con la cual todos nos identificamos, dicho sea de paso) tiene un profundo simbolismo religioso, en concreto católico y mariano.

Ayer, 9 de mayo se celebró el día de Europa. Y como tal la bandera azul estrellada ondeó en todos los sitios oficiales de la Unión Europea y de muchas instituciones más en su homenaje. Pero lo que pocos saben es el sentido católico de esta divisa.

Originalmente esta bandera era el emblema del Consejo de Europa, que era un organismo diferente al embrión de la actual Unión Europea (la Comunidad Europea del Carbón y del Acero) y que entre sus objetivos tenían la defensa de los Derechos Humanos y la promoción de la cultura europea.

En 1955 el francés Arsène Heitz ganó un concurso de ideas para elegir bandera del citado Consejo de Europa con el diseño que conocemos: rectángulo azul en el que se insertan doce estrellas amarillas de cinco puntos equidistantes. Esta bandera fue aprobada por el comité ministerial el 8 de diciembre de ese año; curiosamente el día que los católicos celebra la Inmaculada Concepción de María [Patrona de España también y uno de los pilares del puente más largo del año]

Posteriormente la bandera fue adoptada como enseña del Parlamento Europeo en 1983, y en 1985 fue adoptada por los Jefes de Estado y Gobierno miembros como emblema oficial de las entonces Comunidades Europeas. Finalmente en 1992 pasó a ser la bandera de la actual Unión Europea.

La página oficial de la Unión Europea da a la bandera un valor laico e integrador:

Es el símbolo no sólo de la Unión Europea sino también de la unidad e identidad de Europa en un sentido más amplio. El círculo de estrellas doradas representa la solidaridad y la armonía entre los pueblos de Europa.

El número de estrellas no tiene nada que ver con el número de Estados miembros. Hay doce estrellas porque el número doce es tradicionalmente el símbolo de la perfección, lo completo y la unidad. Por lo tanto la bandera no cambia con las ampliaciones de la UE.

También dicen en esta página que el doce es un número simbólico que representa la integridad y que el círculo representa la unidad. Pero simbologías del 12 hay las que queramos: meses, horas, zodiaco, vueltas que da la luna a la tierra, apóstoles de Jesús, hijos de Jacob y tribus de Israel, dioses del Olimpo, Vía Crucis, las tablas de la ley romana, los mandamientos cristianos, los trabajos de Hércules, … vamos, para no parar.

Madonna in Glory, c. 1670. de Carlo Dolci

Madonna in Glory, c. 1670. de Carlo Dolci

Bueno, pues también las doce estrellas doradas es la representación tradicional de María como Reina del Cielo. Pero en esta caso no estamos especulando con el posible significado, pues según confesión de Arsène Heitz, autor de la enseña: “inspirado por Dios, tuve la idea de hacer una bandera azul sobre la que destacaban las doce estrellas de la Inmaculada Concepción de Rue du Bac; de modo que la bandera europea es la bandera de la madre de Jesús que apareció en el cielo coronada de doce estrellas”.

Medalla milagrosa según las visiones de Catherine Labouré en la iglesia de Rue du Bac

Medalla milagrosa según las visiones de Catherine Labouré en la iglesia de Rue du Bac

Efectivamente Heitz declaró en la revista “Lourdes magazine” en julio de 2004, haberse inspirado en un pasaje del Libro del Apocalipsis, capítulo 12, donde “…una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas…” que va a dar a luz un hijo “…que regirá con vara de hierro a todas las naciones…” se enfrenta a un dragón. Así como, también afirmó haber basado su diseño en la corona duodecastelada (de doce estrellas) sobre fondo azul de la Medalla Milagrosa basada en las visiones de Catherine Labouré en la iglesia parisina de la Rue du Bac y en la que reza “conçue sans péché” (concebido sin pecado), lema de lo que posteriormente sería el dogma de la Inmaculada Concepción; ya he señalado que el día que se celebra este dogma se aprobó oficialmente la bandera.

Además, el 11 de diciembre de 1955, tres días después de la aprobación de la bandera  el propio Consejo de Europa inauguró un vitral en la catedral de  Estrasburgo en honor a la Virgen coronada con la “Corona Stellarum Duodecim” o corona de doce estrellas.

Hace un tiempo asistimos al debate sobre si la Constitución Europea debía incluir alguna referencia a las “raíces cristianas” de nuestro continente; pero en este debate nadie sacó a colación que ya contábamos con un emblema claramente cristiano y, a más a más, católico. Ni siquiera el papa Juan Pablo II mencionó este hecho cuando intervino en esa polémica, ni mencionó que Europa es un continente consagrado a María desde los tiempos de Clemente V (siglo XIV). Cuesta creer que esto se debiera a un olvido y muchos menos a ignorancia; ¿optaron los católicos por mantener esta “consagración” de forma oculta tras la simbología de la bandera? ¿De haber conocido este simbolismo, la reacción hubiera sido la misma? Esclarecedor es el caso del francés Jean-Baptiste Nicolas Robert Schuman, al que se le considera como uno de los “padres de Europa” en referencia a su determinante participación en la creación de las Comunidades Europeas y que actualmente se encuentra en proceso de beatificación.

Para los agnósticos es tremendamente perturbador, pero qué deciros de los protestantes que rechazan el culto a María por considerarlo contrario al párrafo del Éxodo que dice “”No tendrás dioses ajenos delante de mí”; recordar que Margaret Thatcher decía que la Unión Europea era una conspiración católica.

De todas formas, el valor de los símbolos es el que le dan los que reconocen los propios símbolos; y si para la inmensa mayoría de europeos la bandera significa unidad integración y equidad, ese es su verdadero valor y significado.

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Apocalipsis. Cap. 12

Inmucalda Concepción. Zurbarán

Inmaculada Concepción. Zurbarán

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.

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Galería de imágenes


26 Abril 2009

Leganés, Ciudad Cervantina

Portada de "Legané, Ciudad Cervantina"

Portada de "Legané, Ciudad Cervantina"

He publicado en bubok.com una conferencia sobre los lugares de Leganés con relación con Miguel de Cervantes o con el Quijote.
Te la puedes bajar gratis en PDF en esta dirección: Leganés, Ciudad Cervantina. Te invito a bajártela, leerla y que me digas lo que te parece.

Sinopsis:
Se trata de un recorrido por Leganés por los lugares relacionados con Cervantes o con El Quijote.
Es sorprendente las cosas que podremos descubrir en esta ciduad que rememoran la figura de Cervantes o de su personaje más universal.

Ficha

Autor: Francisco Arroyo Martín
Categoría: Ensayo
Subcategoría: Humanidades
N° de páginas: 33
Tamaño: 170×235
Estado: Público
Interior: Color

14 Abril 2009

El Escudo Republicano

Archivado en: Cultura, Historia, República, Siglo XX, Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 7:02 pm
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Escudo Republicano

Escudo Republicano

En estos días he leido en algunos blogs, dudas sobre que el escudo republicano tuviera una corona.

El escudo presenta una una corona mural. Se trata de una corona de oro con forma de muralla que en la República de Roma se otorgaba como premio a todos aquellos soldados que coronaban primero una muralla en un asalto o izaban el estandarte del Senado Romano en una ciudad invadida. Se trata por tanto de un símbolo militar y que reconocía un hecho notable en batalla.

Actualmente está presente en los escudos de varias localidades españolas (Tárraga, Seva, provincia de Gerona, etc.) y representaba en heráldica que no era una localidad dependiente del poder real y poseía como entidad sus derechos jurisdiccionales. Otras localidades presentaban (y actualmente algunas lo mantienen) en sus escudos coronas señoriales, condales, marquesales o ducales, según fuera el poseedor de los derechos jurisdiccionales de la misma.

En segundo lugar hay que señalar que se eliminan todas las referencias monárquicas clásicas del escudo tradicional: el cuartel central con las flores de lis de los borbones, las coronas reales e imperiales que coronaban (valga la redundancia) las columnas de Hércules, las olas representativas del Océano y la corona del león del cuartel perteneciente al reino leonés.

Cartel republicano

Cartel republicano

De todas formas la confusión duró algún tiempo, así en alguno de los carteles republicanos más difundidos el escudo sigue manteniendo las flores de lis borbónicas y las bandas de la bandera mantienen la disposición tradicional, siendo la amarilla el doble de ancha.

Aquí reproduzco el decreto en el cual se definen la bandera y el escudo de la II República Espñaola.

Decreto del 27 de abril de 1931 del gobierno provisional de la República publicado por la Gaceta de Madrid el 28 de abril de 1931

Adoptando como Bandera nacional para todos los fines oficiales de representación del Estado, dentro y fuera del territorio español, y en todos los servicios públicos, así civiles como militares, la bandera tricolor que se describe.

El alzamiento nacional contra la tiranía, victorioso desde el 14 de abril, ha enarbolado una enseña investida por el sentir del pueblo con la doble representación de una esperanza de libertad y de su triunfo irrevocable. Durante más de medio siglo la enseña tricolor ha designado la idea de la emancipación española mediante la República. En pocas horas, el pueblo libre, que al tomar las riendas de su propio gobierno proclamaba pacíficamente el nuevo régimen, izó por todo el territorio aquella bandera, manifestando con este acto simbólico su advenimiento al ejercicio de la soberanía.

Una era comienza en la vida española. Es justo, es necesario, que otros emblemas declaren y publiquen perpetuamente a nuestros ojos la renovación del Estado. El Gobierno provisional acoge la espontánea demostración de la voluntad popular, que ya no es deseo, sino hecho consumado, y la sanciona. En todos los edificios públicos ondea la bandera tricolor. La han saludado las fuerzas de mar y tierra de la República; ha recibido de ellas los honores pertenecientes al jirón de la Patria. Reconociéndola hoy el Gobierno, por modo oficial, como emblema de España, signo de la presencia del Estado y alegoría del Poder público, la bandera tricolor ya no denota la esperanza de un partido, sino el derecho instaurado para todos los ciudadanos, así como la República ha dejado de ser un programa, un propósito, una conjura contra el opresor, para convertirse en la institución jurídica fundamental de los españoles. La República cobija a todos. También la bandera, que significa paz, colaboración de los ciudadanos bajo el imperio de justas leyes. Significa más aún: el hecho, nuevo en la Historia de España, de que la acción del Estado no tenga otro móvil que el interés del país, ni otra norma que el respeto a la conciencia, a la libertad y al trabajo. Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España.

Fundado en tales consideraciones y de acuerdo con el Gobierno provisional, Vengo en decretar lo siguiente:

1. Se adopta como bandera nacional para todos los fines oficiales de representación del Estado dentro y fuera del territorio español y en todos los servicios públicos, así civiles como militares, la bandera tricolor que se describe en el art. 2º de este Decreto.

2. Tanto las banderas y estandartes de los Cuerpos como las de servicios en fortalezas y edificios militares, serán de la misma forma y dimensiones que las usadas hasta ahora como reglamentarias. Unas y otras estarán formadas por tres bandas horizontales de igual ancho, siendo roja la superior, amarilla la central y morada oscura la inferior. En el centro de la banda amarilla figurará el escudo de España, adoptándose por tal el que figura en el reverso de las monedas de cinco pesetas acuñadas por el Gobierno provisional en 1869 y 1870.

Duro de 1869 Cruz

Duro de 1869 Cruz

En las banderas y estandartes de los Cuerpos se pondrá una inscripción que corresponderá a la unidad, Regimiento o Batallón a que pertenezca, el Arma o Cuerpo, el nombre, si lo tuviera, y el número. Esta inscripción, bordada en letras negras de las dimensiones usuales, irá colocada en forma circular alrededor del escudo y distará de él la cuarta parte del ancho de las bandas de la bandera, situándose en la parte superior y en forma que el punto medio del arco se halle en la prolongación del diámetro vertical del escudo. Las astas de las banderas serán de las mismas formas y dimensiones que las actuales, así como sus moharras y regatones, aunque sin otros emblemas o dibujos que los del Arma, Cuerpo o Instituto de la unidad que lo ostente, y el número de dicha unidad. En las banderas podrán ostentarse las corbatas ganadas por la unidad en acciones de guerra.

3. Las Autoridades regionales dispondrán que sucesivamente sean depositadas en los Museos respectivos las banderas y estandartes que hasta ahora ostentaban los Cuerpos armados del Ejército y los Institutos de la Guardia Civil y Carabineros. El transporte y entrega de dichos emblemas se hará con la corrección, seriedad y respeto que merecen, aunque sin formación de tropas, nombrándose por cada Cuerpo una Comisión que, ostentando su representación, realicen aquel acto, y formándose la Comisión receptora por el personal del Museo.

4. Las escarapelas, emblemas y demás insignias y atributos militares que hoy ostentan los colores nacionales o el escudo de España, se modificarán para lo sucesivo, ajustándolas a cuanto se determina en el artículo 2º.

5. Las banderas nacionales usadas en los buques de la Marina de guerra y edificios de la Armada, serán de la forma y dimensiones que se describen en el art. 2º. Las banderas de los buques mercantes serán iguales a las descritas anteriormente, pero sin escudo. Las banderas y estandartes de los Cuerpos de Infantería de Marina y Escuela Naval serán sustituidas por banderas análogas a las descritas para los Cuerpos del Ejército. Las astas, moharras y regatones se ajustarán asimismo a lo que se dispone para las de los Cuerpos del Ejército.

6. Las Autoridades departamentales y Escuadra dispondrán que sucesivamente sean depositadas en el Museo Naval las banderas de guerra regaladas a los buques y estandartes que hasta ahora ostentaban los Regimientos de Infantería de Marina y Escuela Naval. El transporte y entrega de estas enseñas se hará con la corrección, seriedad y respeto que merecen, aunque sin formación de tropa, nombrándose por cada Departamento o buque una Comisión receptora por el personal del Museo.

7. Las escarapelas, emblemas y demás insignias y atributos militares que hoy ostentan los colores nacionales o el escudo de España se modificarán para lo sucesivo, ajustándolas a cuanto se determina en el artículo 2º.

Salud y República.

10 Abril 2009

El PSOE en los inicios de la II República

Archivado en: Cultura, Historia, PSOE, República, Siglo XX, Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 1:39 pm
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Portada del Libro

Portada del Libro

He publicado en bubok.com una conferencia sobre el PSOE en los primeros años de la II República que a lo mejor te interesa.
Te la puedes bajar gratis en PDF en esta dirección: El PSOE en los incios e la II República. Te invito a bajártela, leerla y que me digas lo que te parece.

Sinopsis:
Conferencia impartida por el historiador Francisco Arroyo Martín con motivo del 75 aniversario de la proclamación de la II República Española en la cual se analiza el papel jugado por el PSOE desde el momento de la proclamación republicana hasta la aprobación de la Constitución de 1931.
Por primera vez los partidos obreros llegaban al poder en España; y lo hacían por medios democráticos y con una revolución incruenta que produjo un cambio de régimen político.
Evidentemente este hecho marcará el devenir de los partidos de izquierda, y, en concreto, el del PSOE. Desde el origen del partido se aprecian dos líneas de actuación por parte de sus dirigentes, a las que podríamos resumir como vía revolucionaria y vía reformista. En el periodo que vamos a analizar encontraremos la expresión más genuina de esta dicotomía.


Ficha:

1 hora de lectura
Autor: Francisco Arroyo Martín
Categoría: Humanidades e Historia
Subcategoría: Historia contemporanea
N° de páginas: 36
Tamaño: 170×235
Estado: Público
Interior: Blanco y negro

También puedes leerla en: El Arte de la Historia en blogspot o en El Arte de la Historia en Word Press

Este año voy a ir a la Oktoberfest de Munich

Archivado en: Vacaciones — Francisco Arroyo Martín @ 12:07 pm
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Dos bellas Teutonas

Dos bellas Teutonas

Pues eso,… este año nos vamos a la fiesta de la cerveza de Munich. Y la verdad lo que estoy viendo por internet parece que da lo que promete: mucha fiesta, mucha cerveza y muchas calorías.

Lo cierto es que me recuerda de cierta forma a la Feria de Abril, pero con cerveza en vez de manzanilla; traje tirolés o bávaro en vez de la bata de faralaes; mucho blanco y azul en vez de blanquiverde; y grandes percherones en vez de esbeltas jacas andaluzas.

Lo que si me está asustando un poco es el asunto este de las reservas para entrar en las carpas de la Weis, pues en algunas que he podido abrir la hoja de reservas parece un asunto un poco complejo. Si alguien conoce algún enlace [en castellano, please ¡Dios! Me siento como un verdadero analfabeto] para poder hacer las reservas o alguna página para informarme, estaría muy agradecido de que me lo haga saber. Ya he visitado las páginas oficiales de la ciudad de Munich y la de la propia Oktoberfest.

Igualmente agradecería consejos de todos los que hayáis estado por allí.

Ya os contaré, como va.

Lo que os decía:

Otra cosa curiosísima ¡Oir lo que cantan estos germanos con un par de “masas”!

2 Enero 2009

El coleccionismo de arte en el siglo XVII

La Vista de Jan Breughel y Rubens

La Vista de Jan Breughel y Rubens

En el siglo XVII hubo una verdadera fiebre por el coleccionismo; por cualquier serie de artilugios u objetos que alguien pueda imaginar: calaveras enanas, relojes, autómatas, fósiles, ídolos aztecas que se traían de América o los finos y delicados cristales de Murano, conchas marinas, estatuas romanas,…; cualquier cosa podía ser objeto de colección de los espíritus caprichosos y asombradizos de la nobleza de la época. Las colecciones se acumulaban en las lujosas cámaras de sus mansiones y ellos competían orgullosos por mostrarlas a todo el mundo. Tal fue su profusión que se llegaron dividir y clasificar de sugerentes maneras; así a las colecciones de artilugios originados por el ingenio humano las llamaban “artificialias”, y “naturalias” a las que producía la naturaleza.

La nobleza no hacía con esta costumbre otra cosa que copiar a los reyes, que eran los primeros en acumular objetos y artefactos para su distracción, solaz y deleite. Y el arte pictórico (en todas sus manifestaciones: lienzo, tabla, tapiz, grabado, etc.) no podía ser menos. En la España del siglo XVII destaca la figura de Felipe IV, que atesoró una innumerable colección de pinturas. Tres razones influyeron en este afán real: el propio gusto personal del monarca, la presencia de Velázquez como primer pintor real y la ornamentación del palacio del Buen Retiro como obra arquitectónica más señalada de la época. Pero de todas formas, no hacía otra cosa que seguir el modelo de su abuelo, Felipe II, a quien, por su pasión por los libros y códices antiguos, debemos que España posea la más completa biblioteca medieval del mundo en El Escorial.

Las salas del palacio del Buen Retiro de Felipe IV albergaron la mejor y más completa pinacoteca de su época, con cuadros de todas las escuelas y géneros pictóricos, que además era uno de los primeros ejemplos de una colección organizada con algún criterio específico: sala de paisajes, sala de retratos, sala de bufones, sala de las batallas, etc.

En este ambiente no es raro que las colecciones se prodigarán entre la nobleza española del siglo XVII. Destacando las colecciones del duque de Monterrey, marqués de Leganés, conde de Benavente, marqués de la Torre, Jerónimo Villafuerte Zapata, Juan de Velasco, Juan de Lastosa, Jerónimo Funes Muñoz, Suero de Quiñones o Juan de Espina, entre otras muchas dignas de reconocimiento. La visita, admiración y elogio, en su caso, de las colecciones era actividad obligada en la sociedad de la época; muchos grandes literatos nos dejaron glosas de las mismas: entre otros, Gracián, Carducho o el mismo Quevedo.

Por referir algunas de las colecciones más curiosas, citaré la de Juan de Velasco que se componía de curiosidades de la naturaleza y de multitud de autómatas. O la de Juan de Lastosa, en Huesca, que reunía una serie de autómatas que representaban a los más diversos animales salvajes, reales o ficticios: dragones, leones, leopardos, grifos, elefantes, rinocerontes, camellos, panteras, tigres,… O la colección de primorosos instrumentos musicales que, entro otras muchas series singulares, poseía el enigmático madrileño Juan de Espina, quien ordenó en su testamento la destrucción de una colección de figuras humanas de damas y galanes que tenía dispuestas por los corredores de su casa en fingidas fiestas (¿y bacanales?).

El marqués de Leganés es un fiel exponente de esta costumbre, que en su caso casi se convirtió en una obsesión. Es asombroso el número de artilugios que atesoraba en sus casas según se desprende del inventario que se hizo de sus bienes tras su muerte: relojes [algunos con autómatas, como en la plaza Mayor de Leganés; ¡Cuántas vueltas da el mundo!], espadas, piezas de artillería, estatuas (entre ellas una veintena de bustos de bronce de emperadores romanos), espejos,… Vicente Carducho, en sus Diálogos de la pintura (Madrid, 1633), destaca de la colección del marqués de Leganés, además de sus cuadros, su “muchedumbre” de ricos muebles y sus “espejos singulares“, así como sus “relojes extraordinarios“. En verdad, un sin fin de objetos, pero lo verdaderamente asombroso era su colección de pinturas: ¡más de 1.300 pinturas poseía el buen señor! Tan sólo por el número ya sería extraordinaria [el palacio del Buen Retiro tenía unos 800 cuadros], pero lo verdaderamente importante era la calidad de gran parte de las obras que contenía. Pero no fue el único potentado enamorado del arte, también eran notables las colecciones de pinturas del conde de Monterrey, del marqués de Castel Rodrigo, del almirante de Castilla, del duque del infantado o la del protonotario Jerónimo de Villanueva; y no sólo los nobles acumulaban pinturas, sirva como ejemplo que Las Hilanderas de Velázquez pertenecía a la esplendida colección del “plebeyo” Juan de Arce.

Imagen: La Vista. Jan Brueghel ‘el Viejo’ y Pedro Pablo Rubens, Pedro Pablo. 1617. Óleo sobre tabla. 65 cm x 109 cm. Museo del Prado. Madrid. Ver entrada del Museo del Prado

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Extracto del artículo La Colección de Pinturas del I Marqués de Leganés, publicado por el autor en el número 2 de la Revista Cultural EL ZOCO. Pinchar aquí para leerlo completo

Para citar este artículo desde el blog: ARROYO MARTÍN, Francisco. El coleccionismo de arte en el siglo XVII. http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/01/02/el-coleccionismo-de-arte-en-el-siglo-xvii/. 2 de enero de 2009.

11 Octubre 2008

El vino en el siglo XVII

Archivado en: Costumbres, Cultura, Edad Moderna, Historia, Siglo XVII, Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 12:39 pm
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La llegada del vino a la península ibérica debió de producirse entre los siglos VI o V a.n.e. y lo debieron traer los fenicios; después su consumo se extendió con la llegada de los romanos. Entonces los vinos eran casi siempre de cosecha (si bien ya existían técnicas de envejecimiento en barro) y al mosto fermentado se le añadían otros licores o se le endulzaba con melazas y mieles. Algún vestigio de ese tipo de vino queda aún en las mistelas, moscateles, arropes, embocados e incluso en el vino de misa.

Tras la extensión del cristianismo el consumo del vino se popularizó en toda Europa y, lo que es más importante, se incorporó como elemento fundamental de la dieta alimenticia para la población más humilde por el alto valor calorífico que poseía. Ejemplos de este empleo del vino son frecuentísimos en la literatura picaresca española, así, por ejemplo, el primer alimento que toma Lazarillo de Manzanares fueron unas sopas de vino.

Pero esta popularización del consumo del vino también vino acompañado de la descalificación moral de la embriaguez. La moral romana era muy permisiva con las borracheras, baste sólo recordar las bacanales; pero para los cristianos medievales un alcohólico podía ser incluso excomulgado, el episodio bíblico de la borrachera de Noe parece que es determinante. En el siglo XVII, llamar a alguien borracho era considerado un insulto muy grave y podía dar lugar a que se sacaran las espadas de las vainas. También era frecuente que en las normas monásticas, tanto de frailes como de monjas, se aconsejase el consumo moderado del vino en las comidas y a la vez se condenase muy gravemente al religioso ebrio.

Se trataba de un tipo de vino afrutado y denso que permitía aguarlo, por lo cual era entonces muy frecuente añadir agua al vino para rebajar la textura y la graduación; también era frecuente añadir vino al agua para purificarla y desinfectarla [Qué fácil es recordar las palabras de Jesús en las bodas de Caná: “Llenad de agua esas tinajas” Juan 2:5].

Fueron los franceses los primeros en “fabricar” el tipo de vino que hoy tomamos habitualmente. Y lo lograron conjugando la tradición mediterránea del vino con nuevas formas de fermentación, almacenamiento y comercialización, muchas provenientes de la cultura del centro de Europa. Fue en la región de Burdeos y Champaña donde se produjo esta verdadera revolución.

En el siglo XVII se conformaron todos los elementos básicos del vino actual, la recolecta y fermentación separada, la crianza en madera, la conservación y crianza en botella, el tapón de corcho, la doble maceración, el reposo en bodegas para mantener constante la temperatura y humedad, etc. Sirva como ejemplo el tapón de corcho. Este utensilio fue reincorporado a la crianza del vino [ya había sido utilizado en Roma] por un bodeguero francés que a todos nos suena, si bien solo unos pocos habrán catado su producto: estoy hablando de Pierre Perignón de Hautvillers. Gracias a este artilugio pudo dar forma a su creación más genial y genuina: el Champaña, vino carbonatado que consigue su bouquet merced a una doble fermentación en botella, solo posible gracias al tapón de corcho. Pero las innovaciones fueron muchas más y muy variadas.

A los reinos españoles las novedades llegaron rápidamente y las tradicionales regiones productores de vino (que son prácticamente las actuales) se adaptaron pronto a las novedades que venían de más allá de los pirineos. En particular fueron hábiles los riojanos que con unas condiciones bio-geográficas envidiables para la crianza de este tipo de vino gracias la edafología del terreno y a la climatología, lograron adueñarse rápidamente del mercado castellano y, lo que fue aún más importante, iniciar las exportaciones a Inglaterra una vez que Felipe II, como señor de Vizcaya, abrió el puerto de Bilbao a este producto a cambio de que los vinateros riojanos se aprovisionaran obligatoriamente en las herrerías vascas de herrajes, cinchas para la tonelería, ruedas, etc.

A partir de aquí, el desarrollo vinícola de la cuenca alta del río Ebro, con verdaderos emporios en Logroño, Haro y Calahorra, fue espectacular: se producía más de lo que se consumía, se exportaba el excedente, el viñedo se apoderó de la casi totalidad de suelo, se dispusieron medidas políticas y económicas para potenciar la venta del producto y pronto los vinateros y bodegueros se convirtieron en un “lobby” político y social; todas las instituciones, las relaciones económicas y la estratificación social giraba ya entorno al vino. Estas condiciones permitieron que a lo largo del seiscientos se consolidara un tipo de vino: el Rioja.

También en estos años del siglo XVII se comenzaron a popularizar los vinos blancos andaluces, los catalanes de alta graduación, o los suaves vinos portugueses del Duero. La colonización europea de nuevas tierras extendió igualmente el cultivo del vino por los demás continentes: del siglo XVI son las primeras plantaciones chilenas y del XVII en Sudáfrica y California.

Un incendio que se produjo en Valladolid en 1561 dejó a la luz 60 bodegas particulares en 440 casas con más de 250.000 litros almacenados, considerando que la población de esta ciudad castellana era de unos 30.000 habitantes y que la zona afectada era pequeña, la cantidad guardada para el consumo propio era tremenda. En Madrid existen algunos datos que hablan de una media de 200 litros de vino per capita en los años iniciales del siglo XVII. El vino reinaba de forma absoluta como bebida nacional ya que la cerveza entonces apenas era conocida y las pocas fábricas que existían en Madrid daban servicio a la Casa Real (desde Carlos V era frecuente en su dieta), a los embajadores europeos y a la nobleza más “snob” de entonces. Su éxito estaba por llegar. Durante este siglo todavía era frecuente el consumo del vino mezclado con agua, especias, zumos, miel, azúcar, nieve y otros aditamentos, o bien otros licores espirituosos; dando lugar a multitud de limonadas y sangrías; los “calimochos” y “rebujitos” actuales no dejan de ser herederos de esta costumbre.

Sobre la técnica de aguar el vino, todo un catedrático de la Universidad de Valladolid, el doctor Gerónimo Pardo, escribió el Tratado del vino aguado y agua envinada, sobre el aforismo 56 de la sección 7 de Hipócrates (Valladolid, Imprenta de Valdivieso, 1661). En este grueso y erudito libro el autor analiza pormenorizadamente las cantidades, proporciones, remedios, usos, etc., con citas frecuentes de los clásicos Hipócrates, Plutarco, Macrobio,… comparando la importancia alimenticia del vino con la de la leche. Para este insigne profesor el vino era un purificador de los humores; un poderoso nutriente que engendraba sangre saludable y criaba buenos colores; un ahuyentador del dolor y de la tristeza; era consuelo de la senectud, leche de los viejos; medicamento, antídoto y triaca contra todo veneno; también causa de sueño a los que estaban faltos de él; y hacía a los hombres valientes, fuertes y atrevidos; y era la mejor prueba de cuáles son los buenos y malos ingenios. Por último, lo consideraba un buen estimulante para el sexo, mucho más eficaz en las mujeres, menos atemperadas que los hombres según el sentir de entonces.

No cabe duda de que ya existían los catadores de vinos, llamados entonces (y ahora también, aunque el término está en desuso) mojones, y que ya asombraban por su capacidad para discernir por el olor, color y sabor las virtudes y características de los vinos. Y uno de ellos era, nada más y nada menos, que el bueno de Sancho Panza, que lo era además por linaje. Así se lo cuenta al escudero del Caballero del Bosque en la aventura del mismo nombre:

Don Quijote de la Mancha, II parte,

Capítulo XIII.

Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos

(…)

—Por mi fe, hermano —replicó el del Bosque—, que yo no tengo hecho el estómago a tagarninas ni a piruétanos ni a raíces de los montes; allá se lo hayan con sus opiniones y leyes caballerescas nuestros amos, y coman lo que ellos mandaren; fiambreras traigo y esta bota colgando del arzón de la silla, por sí o por no; y es tan devota mía, y quiérola tanto, que pocos ratos se pasan sin que la dé mil besos y mil abrazos.

Y, diciendo esto, se la puso en las manos a Sancho, el cual, empinándola puesta a la boca, estuvo mirando las estrellas un cuarto de hora, y, en acabando de beber, dejó caer la cabeza a un lado, y, dando un gran suspiro, dijo:

—¡O hideputa, bellaco, y cómo es católico!

—¿Veis ahí dijo el del Bosque, en oyendo el hideputa de Sancho— como habéis alabado este vino, llamándole «hideputa»?

—Digo —respondió Sancho— que confieso que conozco que no es deshonra llamar hijo de puta a nadie cuando cae debajo del entendimiento de alabarle. Pero dígame, señor, por el siglo de lo que más quiere: ¿este vino es de Ciudad Real?

—¡Bravo mojón! —respondió el del Bosque—; en verdad que no es de otra parte, y que tiene algunos años de ancianidad.

—¡A mí con eso! —dijo Sancho—; no toméis menos, sino que se me fuera a mí por alto dar alcance a su conocimiento. ¿No será bueno, señor escudero, que tenga yo un instinto tan grande y tan natural en esto de conocer vinos, que en dándome a oler cualquiera, acierto la patria, el linaje, el sabor, y la dura y las vueltas que ha de dar, con todas las circunstancias al vino atañederas? Pero no hay de qué maravillarse, si tuve en mi linaje por parte de mi padre los dos mas excelentes mojones que en luengos años conoció la Mancha; para prueba de lo cual les sucedió lo que ahora diré. Dieronles a los dos a probar del vino de una cuba, pidiéndoles su parecer del estado, cualidad, bondad o malicia del vino; el uno lo probó con la punta de la lengua, el otro no hizo más de llegarlo a las narices. El primero dijo que aquel vino sabía a hierro, el segundo dijo que más sabía a cordobán. El dueño dijo que la cuba estaba limpia y que el tal vino no tenía adobo alguno, por donde hubiese tomado sabor de hierro ni de cordobán. Con todo eso, los dos famosos mojones se afirmaron en lo que habían dicho. Anduvo el tiempo, vendiose el vino, y al limpiar de la cuba hallaron en ella una llave pequeña pendiente de una correa de cordobán. Porque vea vuestra merced si quien viene desta ralea podrá dar su parecer en semejantes causas.

—Por eso digo —dijo el del Bosque— que nos dejemos de andar buscando aventuras, y pues tenemos hogazas, no busquemos tortas, y volvámonos a nuestras chozas; que allí nos hallará Dios si Él quiere.

—Hasta que mi amo llegue a Zaragoza, le serviré; que después todos nos entenderemos.

Finalmente, tanto hablaron y tanto bebieron los dos buenos escuderos, que tuvo necesidad el sueño de atarles las lenguas y templarles la sed, que quitársela fuera imposible; y, así, asidos entrambos de la ya casi vacía bota, con los bocados a medio mascar en la boca, se quedaron dormidos, donde los dejaremos por ahora, por contar lo que el Caballero del Bosque pasó con el de la Triste Figura.

Imagen: La joven con la copa de vino. Jan Vermeer de Delft. 1659-1660. Óleo sobre tela. Anton Ulrich Museum

© Francisco Arroyo Martín. 2008

Para citar este artículo desde el blog:
ARROYO MARTÍN, Francisco. El vino en el siglo XVII
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2008/10/11/el-vino-en-el-siglo-xvii/
11 de octubre de 2008.

26 Agosto 2008

Sistemas de reclutamiento de tropas en el siglo XVII

Archivado en: Edad Moderna, Ejército, Historia, Marqués de Leganés, Siglo XVII, Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 6:36 pm
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Recluta de tropasUna de las características del estado moderno, frente a los reinos medievales (junto a la creación de una burocracia administrativa y una política hacendística) es el hecho de que el poder de los monarcas se basaba en un ejército eficiente y de carácter voluntario que no dependiera del contrato de vasallaje feudal.

En Castilla, la aparición del soldado pagado, que lucha por su rey en función de un contrato y a cambio de una compensación económica, aparece ya regulado desde las Cortes de 1338 en Burgos. Pero este sistema alcanzará su mayor eficacia durante el siglo XVI y se seguirá practicando durante todo el siglo siguiente. Pero en el siglo XVII hubo que acudir frecuentemente al reclutamiento forzoso de hombres a través de contribuciones fijas o “presidios” en las ciudades y a las milicias urbanas, al ser más rápida y barata que las reclutas voluntarias.

No existía un ejército estable con un número de hombres fijo para la defensa del estado, cada campaña el Consejo de Guerra hacía las previsiones de hombres y dinero necesarios para atender los distintos frentes abiertos en cada año, y en consecuencia se establecían el sistema y lugares para hacer el reclutamiento de los hombres que faltaren para completar esas previsiones, así como de la recaudación del dinero preciso. Las ventajas del reclutamiento voluntario son evidentes, ya que se trataba de un compromiso individual del soldado con su rey a través del capitán autorizado para la recluta. Además, los oficiales reales se reservaban el derecho de rechazar al recluta por considerar que no era apto para el servicio.

El sistema de reclutamiento se basaba en una autorización, la conducta, que el rey otorgaba a un capitán para levantar soldados en un determinado lugar en su nombre. El capitán y sus ayudantes arbolaban bandera y tocaban tambores para dar a conocer a la población la recluta. El capitán no podía elegir a cualquiera, tenía unos criterios preferenciales para seleccionar a los reclutas, la edad (entre 18 y 44 años), estado civil, la disponibilidad física, estar en posesión de armas, etc. Una vez reclutados se les pasaba revista y si estaban en condiciones se les abonaba 10 días de paga. La recluta debía durar como mucho tres o cuatro semanas, pues en las estancias más largas lo normal es que comenzaran a surgir conflictos entre la población y los soldados, y entre los oficiales y las autoridades municipales.

Una vez formada la compañía esta se dirigía a la plaza de armas destinada o al puerto de embarque. Como norma general las tropas bisoñas eran dirigidas a Italia donde se les sometía a un adiestramiento y con posterioridad se les enviaba a los frentes donde de forma paulatina se incorporaban a los combates, este sistema se recogía incluso en las ordenanzas militares de 1632.

Las levas voluntarias tenían unas ventajas indudables: aportaban buenos soldados al ejército y generaban aguerridas tropas veteranas, y, además, era un sistema que en general se aceptaba favorablemente por la población. Pero presentaba una dificultad evidente: con este sistema no se garantizaba el relevo de las licencias o bajas, y muchos menos las necesidades cada vez mayores y más apremiantes de la monarquía, en particular desde que Felipe IV tuvo que guerrear dentro de las fronteras peninsulares.

Por esta razón, hubo que recurrir a formas de reclutamiento forzosas, que normalmente se basaba en el número de pobladores; debiendo contribuir con un soldado por cada cinco hombres válidos (de aquí los antiguos “quintos”). El rey podía autorizar a la población a contribuir en especie, pagando el coste de un año de los soldados que le asignase a cambio de que no se levantara ningún hombre forzado, pero esta formula era de muy difícil aplicación cuando el problema era encontrar voluntarios, aparte de la ruina que representaba para los pobladores cuando las levas eran continuadas.

La valía de las tropas reclutadas en estas levas forzosas o sacadas de las milicias era muy inferior respecto a las tropas voluntarias; un gran porcentaje desertaba en el tránsito a los puertos, se llegó en algunos casos a trasladar a los reclutas encadenados como galeotes y a encarcelar a los familiares del fugado hasta que este apareciera, y la tropa que llegaba al frente era despreciada por los jefes militares dada la escasa operatividad y eficacia de los hombres que eran reclutados de esta forma.

“El reclutamiento de tropas”. La imagen pertenece a la serie de 18 aguafuertes de Jacques Callot (1592-1635), titulada “Les Miseres et les Mal-Heurs de la Guerre”, impreso por Isamel Henriet en París en 1633.

A la izquierda se observa a un oficial real, sentado en un tambor, reclutando a los voluntarios; a la derecha un grupo de oficiales discuten sobre dinero; en el centro, en primer plano, dos escuadrones de infantería con las picas detrás mientras delante la manga de arcabuceros hace una salva al aire; al fondo se vislumbran dos compañías de caballería; de fondo paisajístico vemos a la izquierda los muros de una población y a la derecha las tiendas de un campamento.

Los aguafuertes son impresionantes, para ver la serie pincha aquí

13 Julio 2008

Historia y Medio Ambiente

Archivado en: Historia, Siglo XVII, Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 6:49 pm
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Desde la primera década del siglo XVII se publicaron obras que hablaban del aumento general de los impuestos que cobraban los príncipes, de que la vida se acortaba, de nuevas enfermedades que hasta entonces parecían desconocidas, de hambrunas, de desastres naturales, etc. Es muy cierto que el XVII fue un siglo especialmente convulso, pero en los años centrales de la centuria las revueltas sociales y las revoluciones políticas surgían por doquier. Así, los autores de la apología del conde duque de Olivares “El Nicandro”, en 1643, decían que los últimos fracasos de la monarquía española no se debían a decisiones erróneas del privado, que «no atienden a la universal providencia de las cosas, la cual en unos tiempos trasiega el mundo y lo funesta con calamidades públicas y universales, cuyas causas totalmente ignoramos».

Efectivamente, en esos años hubo guerras civiles en Inglaterra, Irlanda y Escocia; España sufrió la fragmentación territorial en Europa con la pérdida territorial del Rosellón y Portugal, la secesión de Cataluña e intentos secesionistas muy serios en Aragón y la misma Andalucía; Francia, a pesar de ser la potencia emergente, sufrió gravísimas guerras civiles que tuvieron su mayor exponente en la Fronda; en 1648 una sublevación popular en Moscú desencadenó revueltas urbanas en toda Rusia; los cosacos de Ucrania se sublevaron contra los dominadores polacos; en 1648 también, tiene lugar la revolución inglesa que acaba con el monarca Carlos II decapitado y la monarquía derrocada; Italia es un hervidero con revueltas en Nápoles, en los Estados Pontificios, en Sicilia,…; etc.

Pero no sólo Europa sufría convulsiones; en Brasil y México se produjeron sublevaciones que pudieron ser sofocadas a duras penas por los portugueses y españoles; se vio a todo un emperador turco arrastrado por las calles de Constantinopla debido a las guerras civiles que asolaron el imperio turco; también hubo guerras civiles en Persia; China fue invadida por los tártaros, que llegaron incluso al mismísimo Pekín, provocando el suicidio del emperador en 1644, originándose una guerra civil que produjo un cambio de dinastía: los Qing por los Ming (un historiador chino habla de la pérdida de un tercio de los espacios cultivados y de el mismo porcentaje de pérdida de población); Etiopia fue asolada por lo otomanos; los jefes locales de lndia no dejaron de pelear entre sí durante todo el siglo; en Japón, tras una guerra civil, cambia la familia que ostenta el Shogun y se inicia la política de aislamiento; etc. En 1652, un escritor veneciano hablaba de «terremotos de Estado»

Bien, pues para explicar estos extendidos y numerosos procesos convulsos, Geoffrey Parker señala en su estudio “La crisis mundial del siglo XVII: acontecimientos y «paradigma»”a la climatología como un elemento clave; si bien en su exposición deja claro que no quiere fijar pautas deterministas sino aportar elementos explicativos de un proceso mucho más complejo en el cual participaban las variaciones demográficas, las presiones políticas, sociales o fiscales de cada lugar, y la aparición de nuevas ideologías más radicales y líderes carismáticos que pudieron encauzar las nuevas corrientes convulsas.

El apartado más original es el que el autor denomina como «la ecología de la crisis». Al parecer entre 1636 y 1644 se unieron una continuada serie de erupciones volcánicas y una ausencia notable de manchas solares; ambas circunstancias favorecieron un enfriamiento del clima del planeta: un solo grado en el ecuador pero debido al “anormal” funcionamiento de las masas de aire provocaron efectos climatológicos extremos, fundamentalmente sequías y heladas acompañados de fuertes concentraciones de lluvias que provocaban espectaculares inundaciones y riadas. El fenómeno meteorológico conocido como el “Niño” sobre las costas pacíficas se repitió con mucha frecuencia en los años centrales del siglo.

La interesante observación de Parker nos pone de relieve que durante este periodo histórico un cambio climático global produjo unas terribles consecuencias a escala planetaria. Evidentemente las circunstancias son otras y el desarrollo de las sociedades humanas es bien diferente ahora al existente hace cuatrocientos años; pero también entonces existían voces que relativizaban el problema y llamaban alarmistas a los que se alarmaban de lo que veían. Así, Secondo Lancellotti, en 1623, escribía un libro de más de 700 páginas con el siguiente título: Hoy en día, o como el mundo no es peor ni más calamitoso que en el pasado. En este libro se esforzaba en demostrar que los “quejosos” se lamentaban sin razón, ya que los príncipes eran igual de avaros que los de antaño; las mujeres igual de vanas; la vida humana era igual de larga; no había nuevas enfermedades; y que los desastres naturales (a los que dedica la friolera de ocho capítulos) no son más ni más numeroso ni peores que los que siempre había habido. En definitiva que la vida era toda felicidad y no existían motivos para preocuparse; grave equivocación que el tiempo vino a demostrar.

Quizás sería bueno que aprendiéramos la lección y no nos deleitáramos en nuestro relativo buen nivel de vida; y diéramos mayor importancia a estos “quejosos” del momento que encienden las alarmas y nos hablan de un futuro nada grato de seguir así.

¡Ojala que no sea el tiempo el que nos saque de nuestra autocomplacencia!

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Si quieres, puedes profundizar en el tema y bajarte el artículo Historia y Medio Ambiente completo en PDF (184 KB)

© Francisco Arroyo Martín. 2008

Para citar este artículo desde el blog:
ARROYO MARTÍN, Francisco. Historia y Medio Ambiente http://elartedelahistoria.wordpress.com/2008/07/13/historia-y-medio-ambiente/
13 de julio de 2008.

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