A pesar del teórico laicismo de la Unión Europea parece ser que la bandera que representa a esta institución (y con la cual todos nos identificamos, dicho sea de paso) tiene un profundo simbolismo religioso, en concreto católico y mariano.
Ayer, 9 de mayo se celebró el día de Europa. Y como tal la bandera azul estrellada ondeó en todos los sitios oficiales de la Unión Europea y de muchas instituciones más en su homenaje. Pero lo que pocos saben es el sentido católico de esta divisa.
Originalmente esta bandera era el emblema del Consejo de Europa, que era un organismo diferente al embrión de la actual Unión Europea (la Comunidad Europea del Carbón y del Acero) y que entre sus objetivos tenían la defensa de los Derechos Humanos y la promoción de la cultura europea.
En 1955 el francés Arsène Heitz ganó un concurso de ideas para elegir bandera del citado Consejo de Europa con el diseño que conocemos: rectángulo azul en el que se insertan doce estrellas amarillas de cinco puntos equidistantes. Esta bandera fue aprobada por el comité ministerial el 8 de diciembre de ese año; curiosamente el día que los católicos celebra la Inmaculada Concepción de María [Patrona de España también y uno de los pilares del puente más largo del año]
Posteriormente la bandera fue adoptada como enseña del Parlamento Europeo en 1983, y en 1985 fue adoptada por los Jefes de Estado y Gobierno miembros como emblema oficial de las entonces Comunidades Europeas. Finalmente en 1992 pasó a ser la bandera de la actual Unión Europea.
La página oficial de la Unión Europea da a la bandera un valor laico e integrador:
Es el símbolo no sólo de la Unión Europea sino también de la unidad e identidad de Europa en un sentido más amplio. El círculo de estrellas doradas representa la solidaridad y la armonía entre los pueblos de Europa.
El número de estrellas no tiene nada que ver con el número de Estados miembros. Hay doce estrellas porque el número doce es tradicionalmente el símbolo de la perfección, lo completo y la unidad. Por lo tanto la bandera no cambia con las ampliaciones de la UE.
También dicen en esta página que el doce es un número simbólico que representa la integridad y que el círculo representa la unidad. Pero simbologías del 12 hay las que queramos: meses, horas, zodiaco, vueltas que da la luna a la tierra, apóstoles de Jesús, hijos de Jacob y tribus de Israel, dioses del Olimpo, Vía Crucis, las tablas de la ley romana, los mandamientos cristianos, los trabajos de Hércules, … vamos, para no parar. [Alguna aclaración de estas docenas en la respuesta a un comentario de Guayarmina, a quien le agradezco mucho su aportación]

Madonna in Glory, c. 1670. de Carlo Dolci
Bueno, pues también las doce estrellas doradas es la representación tradicional de María como Reina del Cielo. Pero en esta caso no estamos especulando con el posible significado, pues según confesión de Arsène Heitz, autor de la enseña: “inspirado por Dios, tuve la idea de hacer una bandera azul sobre la que destacaban las doce estrellas de la Inmaculada Concepción de Rue du Bac; de modo que la bandera europea es la bandera de la madre de Jesús que apareció en el cielo coronada de doce estrellas”.

Medalla milagrosa según las visiones de Catherine Labouré en la iglesia de Rue du Bac
Efectivamente Heitz declaró en la revista “Lourdes magazine” en julio de 2004, haberse inspirado en un pasaje del Libro del Apocalipsis, capítulo 12, donde “…una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas…” que va a dar a luz un hijo “…que regirá con vara de hierro a todas las naciones…” se enfrenta a un dragón. Así como, también afirmó haber basado su diseño en la corona duodecastelada (de doce estrellas) sobre fondo azul de la Medalla Milagrosa basada en las visiones de Catherine Labouré en la iglesia parisina de la Rue du Bac y en la que reza “conçue sans péché” (concebido sin pecado), lema de lo que posteriormente sería el dogma de la Inmaculada Concepción; ya he señalado que el día que se celebra este dogma se aprobó oficialmente la bandera.
Además, el 11 de diciembre de 1955, tres días después de la aprobación de la bandera el propio Consejo de Europa inauguró un vitral en la catedral de Estrasburgo en honor a la Virgen coronada con la “Corona Stellarum Duodecim” o corona de doce estrellas.
Hace un tiempo asistimos al debate sobre si la Constitución Europea debía incluir alguna referencia a las “raíces cristianas” de nuestro continente; pero en este debate nadie sacó a colación que ya contábamos con un emblema claramente cristiano y, a más a más, católico. Ni siquiera el papa Juan Pablo II mencionó este hecho cuando intervino en esa polémica, ni mencionó que Europa es un continente consagrado a María desde los tiempos de Clemente V (siglo XIV). Cuesta creer que esto se debiera a un olvido y muchos menos a ignorancia; ¿optaron los católicos por mantener esta “consagración” de forma oculta tras la simbología de la bandera? ¿De haber conocido este simbolismo, la reacción hubiera sido la misma? Esclarecedor es el caso del francés Jean-Baptiste Nicolas Robert Schuman, al que se le considera como uno de los “padres de Europa” en referencia a su determinante participación en la creación de las Comunidades Europeas y que actualmente se encuentra en proceso de beatificación.
Para los agnósticos es tremendamente perturbador, pero qué deciros de los protestantes que rechazan el culto a María por considerarlo contrario al párrafo del Éxodo que dice “”No tendrás dioses ajenos delante de mí”; recordar que Margaret Thatcher decía que la Unión Europea era una conspiración católica.
De todas formas, el valor de los símbolos es el que le dan los que reconocen los propios símbolos; y si para la inmensa mayoría de europeos la bandera significa unidad integración y equidad, ese es su verdadero valor y significado.
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Apocalipsis. Cap. 12

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.
También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.
Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.
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Galería de imágenes











ProducCIoNEs PuntoSnap
Muchas gracias por la información compañero!!!!!!!!!!
Comentario por Manuel — 12 mayo 2009 @ 12:01 am
No hay de qué. Lo cierto es que es curioso y que haya tenido tan poca trascendencia aún más
Comentario por Francisco Arroyo Martín — 12 mayo 2009 @ 5:18 pm
Reproduzco el comentario que Guayarmina dejó en el otro blog donde publico mis artículos y que creo que es de interés para los lectores del artículo y la aclaración que hice:
No discuto su explicación del origen de las doce estrellas, pero sólo corregirle un par de cosas:
- Los mandamientos cristianos son 10.
- Las estaciones del viacrucis son 14.
- La luna tarda en dar la vuelta a la tierra 27 días 7 horas y 43 minutos, que de 12 vueltas depende del tiempo que considere, también puede dar 24, 13 o 38.
Un saludo,
Guayarmina Medina Álvarez
8 de enero de 2010 10:29
Francisco Arroyo dijo…
Estimada Guayarmina: muchas gracias por su aportación y por la atención que muestra al leer. De todas formas permítame que aclare lo que quise decir a la luz de sus atinadas observaciones.
Cuando me refería a que los mandamientos cristianos eran doce sumaba a los diez hebraicos de la Ley de Moisés los dos que Jesucristo añade durante su evangelización [“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas” (Mt 22, 37-40).]. Si bien tienes razón que San Agustín, a quien sigue la Iglesia Católica en su doctrina en este aspecto, lo interpretó como que el primer mandamiento de Jesucristo era un compendio de los 3 primeros de la Ley de Moisés; y el segundo un compendio de los siete restantes.
Sobre las 12 vueltas lunares alrededor de la Tierra, me refería a las 12 fases lunares que se producen cada año (aproximadamente) y que son la base de muchos calendarios, entre ellos el musulmán, con sus ciclos de 360 lunaciones en 30 años, y en parte el judío. Estamos hablando del mes sinódico, que es el tiempo que tarda la Luna en completar una de sus fases: 29.5 días aproximadamente. En tu comentario te refieres al mes sideral que dura, efectivamente 27,3 días aproximadamente. La diferencia del tiempo entre uno y otro estriba en que las fases lunares son apreciables desde la tierra en función de la luz que la Luna recibe del Sol: por lo tanto de la relación entre la órbita lunar, la terrestre y la posición del Sol; y al girar la Tierra entorno al Sol y la Luna entorno a la Tierra, la Luna tarda más tiempo en volver a la misma posición con respecto al Sol (mes sinódico) que respecto a la Tierra (mes sideral).
Respecto al número de estaciones del via crucis después de consultar alguna información tengo que decirte que tienes toda la razón y que actualmente son catorce las estaciones (incluso he descubierto que recientemente el papa Juan Pablo II añadió una más, la decimoquinta: Jesús resucita; y que han sido modificadas]. Tengo que reconocer que sin saber la razón siempre he pensado que eran doce las estaciones del via crucis y esta confianza me llevó al error; lo curioso es que en la rebusca he hallado que al parecer las estaciones actuales fueron influenciadas por un libro publicado en 1584 por un tal Adrichomius [Creo que es Christianus Crucius Adrichomius, sacerdote católico y teologo alemán que fue director del Convento de Santa Bárbara en Delft] titulado “Jerusalén sicut Christi tempore floruit”, en el cual se recogen doce estaciones que se corresponden con las doce primeras estaciones actuales.
Pero en esto de las docenas, en la Biblia hay muchos ejemplos más: los doce patriarcas, los doce profetas, las doce legiones de ángeles, las doce puertas de Jerusalén (con sus doce ángeles custodios cada una), los doce frutos del árbol de la vida, etc. y entre otras curiosidades son doce las banastas de pan que sobran tras el milagro de los panes y los peces. Ahh…., y no hay que olvidar que Cristo tenía doce años cuando fue presentado en el templo.
Un saludo y muchas gracias por su aportación
Comentario por Francisco Arroyo Martín — 9 enero 2010 @ 2:18 pm
[...] Pero es que Galicia no es un caso único. Si se impone a rajatabla y en toda España la intolerancia a la religión y el desprecio por la realidad histórica y social que manifiesta El País, tendríamos que suprimir la cruz de la corona real, la cruz de Borgoña del escudo real, y las cruces e imágenes de Cristo, ángeles, cálices y sagradas formas que figuran en cinco de las 17 banderas autonómicas, en 23 de las 50 banderas provinciales, en el escudo del Ejército de Tierra y en el distintivo de cola del Ejército del Aire. Y eso por no hablar de los innumerables escudos y banderas municipales que contienen símbolos religiosos. Incluso la bandera de Europa es la corona de doce estrellas de la Inmaculada Concepción. [...]
Pingback por elentir.info :: Contando Estrelas | ¿Qué haría El País con esta bandera? — 26 abril 2010 @ 3:11 am
[...] This post was mentioned on Twitter by Javi Pérez. Javi Pérez said: ¿Sabías que la bandera de Europa está inspirada en la Virgen?: http://tinyurl.com/2dhyzhs [...]
Pingback por Tweets that mention La bandera europea es un símbolo mariano basado en una visión del Apocalipsis « El Arte de la Historia -- Topsy.com — 29 abril 2010 @ 2:43 pm
DEFENDAMOS LAS RAICES CRISTIANAS DE EUROPA LAICA: El cristianismo se inició como un movimiento laico. La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la educación en los valores de la paideia griega, que tenía como propósito educar a la juventud en la virtud (desarrollo de la espiritualidad) y la sabiduría (cuidado de la verdad), mediante la práctica continua de ejercicios espirituales (cultivo de sí), a efecto de prevenir y curar las enfermedades del alma. El educador utilizando el discurso filosófico, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos). __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo coincide cien por ciento con el objetivo axiológico de la filosofía griega. Y por su autentico valor propedéutico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el pensamiento de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar la trascendencia humana (patente en Cristo) y la sociedad perfecta (Reino de Dios). Meta que no se ha logrado debido a que la mitología del Antiguo Testamento, al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ Es tiempo de rectificar retomando la paideia griega de Cristo, separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su religión basura judeo cristiana que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD
Comentario por Rodolfo Plata — 4 junio 2011 @ 1:27 pm
Interesante aportación. Un saludo y muchas gracias por tu comentario.
Comentario por Francisco Arroyo Martín — 6 junio 2011 @ 1:14 pm
[...] sobre fondo azul, aunque no fue la oficial para la Unión hasta el año 1992. El autor de la misma, Arsène Heitz, dijo: inspirado por Dios, tuve la idea de hacer una bandera azul sobre la que destacaban las doce [...]
Pingback por Más de lo mismo, ¿o no? « Pepe de Brantuas — 8 diciembre 2011 @ 11:32 pm
Hay una solución muy fácil para evitar confusiones, intereses de pertenencia a símbolos y los mismos intereses de no pertenencia: Añadir una estrella más.
Con ello se conseguiría:
1. Erradicar las supersticiones si Europa sale de esta crisis.
2. Que ningún símbolo sufra si Europa no sale de esta crisis.
3. Evitar que los partidarios de los diferentes símbolos docenales se echen las culpas unos a otros o presuman sin motivo, salga o no salga Europa de esta crisis.
Comentario por Juanjo Albors — 6 enero 2012 @ 11:45 am
Perdón, olvidaba una cuarta ventaja, corolario de la primera:
4. Introducir la restauración del número 13 como motor de nuestro futuro si Europa no sale de esta crisis.
Ya sé que no es una razón muy seria pero al menos no pretende serlo a diferencia de las falsas supersticiones revestidas de seriedad y trascencendencia.
Comentario por Juanjo Albors — 6 enero 2012 @ 12:06 pm
El símbolo no es “en concreto católico y mariano” sino simplemente bíblico, una imagen recogida en el Apocalipsis. Protestantes u ortodoxos son cristianos que creen en La Biblia y no son católicos. Además, en el texto bíblico aludido no se dice que fuera María, la cuál no se la nombra directa ni indirectamente en los últimos 12 libros de La Biblia, incluido el Apocalipsis como último de todos. Entre los primeros cristianos la opinición general era que se refería a Israel (12 tribus, de donde salen también los 12 apóstoles: 12 estrellas), el canal por el que se da a luz al Mesías. De hecho, basta echar un ojo al Apocalipsis para ver que no sólo no se menciona nunca a María sino que las alusiones directas al pueblo de Israel vertebran todo el libro de principio a fin. Pero aunque uno opte por ver ahí a María o lo que quiera, se trataría simplemente de una interpretación. Lo riguroso a modo informativo no es afirmar “la bandera europea es la bandera de la madre de Jesús” sino meramente como símbolo cristiano o bíblico que aparece sobre una mujer ¡Saludos!
Comentario por Carol — 21 septiembre 2012 @ 10:56 am
Gracias Carol por tu aportación. Estoy, en general, de acuerdo con tu argumentación, pero no con la conclusión, pues ya en el artículo me refiero a la identificación que se hizo por parte de la Iglesia Católica de la visión de San Juan en el Apocalipsis (que efectivamente no dice nada de que se tratara de la madre de Jesús) con la imagen de la Virgen del Cielo y posteriormente con el dogma de la Inmaculada Concepción (de la propia María). Y me atrevo a referirlo como símbolo católico conociendo que esa era la intención del mismo autor. Evidentemente, las estrellas que incluyó Heitz no pretendía reflejar las doce tribus de Israel, como pudieron ser interpretadas en otro tiempo, sino a la imagen de la virgen coronada por la doce estrellas. Y digo que representa a la Virgen María en su representación de Inmaculada Concepción, tomando las palabras del propio diseñador.
En cualquier caso, reitero que lo importante es el valor social y colectivo que damos a los símbolos: seguro que sabes que la cruz gamada (la esvástica) significa felicidad, suerte, fortuna, paz, verdad,… entre los budistas (algo parecido pasa con la variante vasca que es el lauburu y otras modalidades célticas); pero en nuestro mundo occidental su significado más común es de horror y muerte tras lo sucedido en la Alemania de Hitler. Por eso, dejemos que la bandera signifique lo que se pretende: “la unidad e identidad de Europa en un sentido amplio”, superando así la obra al creador.
Saludos y muchas gracias por tu interesante aportación.
Comentario por Francisco Arroyo Martín — 21 septiembre 2012 @ 11:56 am