El Arte de la Historia

16 diciembre 2012

Charla sobre Leganés en la Edad Moderna dentro del ciclo de Los Jueves de EL ZOCO


El pasado mes de octubre tuve el honor y la satisfacción de participar en el ciclo de conferencias que bajo el título “Leganés y su Historia” ha organizado la Asociación Cultural EL ZOCO dentro de su actividad “Los Jueves de EL ZOCO”.

En mi caso analizamos el periodo histórico de la Edad Moderna, en el cual vimos la evolución de la localidad durante los siglos XVII y XVIII, años en lo cuales la aldea pasó a ser villa cabecera de señorío y en los que, además,  se acometieron importantes edificios monumentales como son la iglesia de San Salvador, la ermita de San Nicasio o el cuartel de las guardias valonas, con una charla titulada:

Leganés: Edad Moderna: huertas, marqueses, curas y soldados

Quiero agradecer a los compañeros y amigos de EL ZOCO su invitación a participar y en especial a todos aquellos amigos que pudieron acompañarme ese día.

A continuación os dejo el vídeo de la presentación que realicé y que amablemente la AC EL ZOCO ha publicado en su perfil de youtube:

Web de EL ZOCO

22 abril 2011

Juan Calles, Leganés en blanco y negro

Archivado en: Costumbres,Cultura,El Zoco,Historia,Leganés,Personajes,Siglo XX,Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 10:40 am
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En el año 2007, el Ayuntamiento de Leganés adquirió la colección de fotografías que Juan Calles fue acumulando tras casi cincuenta años de ejercer como fotógrafo en Leganés. Se trata de un patrimonio cultural de primer orden. Por un lado está el valor artístico indudable de alguna de las instantáneas que salieron del visor de Juan Calles, pero quizás el hecho de tratarse de una colección es lo que le otorga un valor que va más allá de lo meramente estético y lo transforma en fuente documental de primer orden para conocer la evolución histórica, social, cultural, etc. de nuestra ciudad en estos últimos años y en particular en los años previos a la democracia, en los cuales los testimonios gráficos son mucho más escasos, adquiriendo los existentes mayor relevancia.

Juan Calles, nació en Leganés allá por el 1927 y como casi todos los jóvenes de entonces era hortelano de profesión, pero frisando la treintena cambia de empleo y descubre un mundo nuevo que en su caso se convertirá en devoción y ocupación: la fotografía. A partir de entonces, la transformación de Leganés va a aparecer como el decorado vivo de sus retratos e instantáneas.

La colección depositada en el Archivo Municipal consta de más de 400 carretes con negativos en color y en blanco y negro y en ellos se pueden encontrar instantáneas sorprendentes, en las cuales aparecen las típicas imágenes de un pueblo labriego y agricultor junto a las grúas metálicas que comenzaban a levantar edificios de pisos por doquier. Hay edificios desaparecidos, calles irreconocibles, costumbres olvidadas, personajes y situaciones para olvidar…, junto a sugestivas transformaciones del espacio urbano, de las costumbres y de los usos culturales.

El año pasado se completó una interesante exposición con parte de estas fotografías de Juan Calles, que todos pudimos contemplar en la sala Antonio Machado. El catálogo de la exposición fue publicado por el Ayuntamiento de Leganés a través de Legacom con el título “Leganés se retrata con Juan Calles. 1960-1975”, obra de la cual tomamos las fotografías que acompañan esta reseña.

Artículo publicado en la Revista Cultural EL ZOCO, nº 12, Ver revista

© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, Francisco. Juan Calles, Leganés en blanco y negro. (
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2011/04/22/juan-calles-le…blanco-y-negro/
). 2010

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Fotos tomadas de La Comunidad Digital  Barrio de la Fortuna Leganés

5 diciembre 2010

San Nicasio, obispo y mártir


San Nicasio en la catedral de Reims

En Leganés, con la llegada de octubre llegan las fiestas de San Nicasio que celebramos con regocijo y alborozo en honor de nuestro santo patrón, pero a buen seguro que muchos también lo celebramos con desconocimiento de quién era este buen hombre. Pues a pesar de tratarse del santo patrón de Leganés desde tiempos inmemoriales es muy poco conocido en general; y aunque cuenta con una Hermandad desde hace más de quinientos años y es venerado por muchos lugareños tiene un escaso arraigo popular, como demuestra que en España existan apenas 3.300 personas que porten ese nombre. Y todo ello, empero de tratarse de un santo muy milagrero, pues según un documento del archivo de la iglesia de Regnes nada más y nada menos que “cura la desintería, calenturas, romatismos, miembros rotos, da abla a mudos, postemas, fluxo de sangre, sangre lluvia y resucita muertos (el subrayado es mío).

Para empezar hay dos San Nicasio con vidas muy similares, los dos son venerados en Francia, los dos fueron obispos, uno, de Rouen (el de Leganés) y otro de Reims, ciudades, además, muy cercanas entre sí, los dos murieron decapitados, los dos hicieron “cosas inverosímiles” después de perder la cabeza, los dos fueron martirizados conjuntamente con fieles seguidores,… En definitiva, muchas coincidencias que hacen pensar en un mismo mito caído en desuso y revitalizado más tarde por la imaginería cristiana. Incluso san Dionisio (Saint Denis, patrón de París) tuvo una vida y muerte muy parecida a estos “San Nicasio”. Las grandes diferencias entre el San Nicasio de Rouen y el de Reims radican en el origen: el de Rouen era griego, ateniense para más señas, y el otro era galo; la época: el “nuestro” anduvo en este terrenal mundo por el siglo I, y el segundo en el V; y en sus verdugos: así, al primero lo mataron los romanos y al segundo los vándalos o los hunos (en esto, como en el año, hay discrepancia). Pero la diferencia más clara es que el San Nicasio de Rouen se celebra el 11 de octubre y el de Reims el 14 de diciembre.

Nicasio es un nombre griego derivado del nombre de la diosa helena de la victoria: Niké (Νίκη). Y su significado es “El Victorioso”, “El Triunfante”. Comparte etimología con Nicanores, Nicetos, Nicandros, Nicomedes y Nicolases y significado con Victores y Vicentes. Según algunos autores San Nicasio era discípulo de Dionisio de Areopagita convertido al cristianismo por San Pablo y que para muchos erróneamente era el mismo San Dionisio obispo de París y que antes lo fue de Atenas y que murió decapitado en Montmartre junto con sus discípulos San Rústico y San Eleuterio, lo que no parece que sea lo más acertado.

Todo indica que Nicasio era un seguidor de los areopagitas atenienses pero que no conoció a San Pablo y que viajara a Roma a finales del siglo I y desde allí el papa San Clemente le enviara a predicar la buena nueva a la Galia como obispo de Rouan, entonces unas de las ciudades más prósperas de esa provincia romana. La tradición católica le hace peregrinar por gran parte de Francia en dirección a Rouan, adonde, por cierto, nunca llegará. En el camino es incontable el número de conversos que va haciendo a su paso y de los grandes milagros que obra. Entre estos destaca la victoria sobre un dragón (como haría después, en el siglo IV, San Jorge; que también murió decapitado, por cierto) que tenía aterrorizados y subyugados a los habitantes de la región de Pontoise, al norte de la actual París, o la expulsión de una caterva de demonios que moraban en una caverna en esa misma zona normanda.

El caso fue que las andanzas de Nicasio y de sus fieles discípulos Escubículo y Quirino, dieron que hablar y el gobernador romano de Lutecia los mandó apresar. Después de negarse los santos varones a venerar a Marte fueron martirizados hasta que finalmente se ordenó su muerte por decapitación en la ciudad de Écos. Lo más curiosos de la historia y lo verdaderamente inusual se produjo tras este suceso, pues cuenta la tradición católica que Nicasio una vez que perdió la cabeza se agachó, la cogió con sus propias manos y se lanzó a la carrera como si fuera el zaguero de la selección francesa de rugby. Atravesó sembrados, ascendió colinas y cruzó ríos, hasta que llegó a Gasny situada a una decena de kilómetros, donde, no sabemos si como fruto de la pérdida de la cabeza, por puro agotamiento o porque creyó llegar a la línea de ensayo, cayó al suelo y exhausto depositó su cabeza en el lugar donde después se alzaría un templo en su honor y memoria.

Iglesia de San Nicasio de Rouem

Evidentemente existe otra versión más racional pero menos lírica. Con toda seguridad los restos de los santos decapitados fueron arrojados como alimentos de fieras y alimañas para mayor escarnio y advertencia para los que negaran la religión oficial de Roma. Parece ser que algunos cristianos capitaneados por una joven llamada Pience y por un sacerdote pagano convertido al cristianismo llamado Clair de Beauvais, robaron los despojos y los enterraron en lugar seguro, donde con el paso del tiempo se construyó un templo y el priorato benedictino de San Nicasio que alcanzó un gran apogeo económico fruto de la tradición que nos dice que San Nicasio siguió obrando milagros después de su muerte. Así, en siglo XI aparecieron los que algunos decían que eran restos del santo, para comprobar su santidad se decidió quemarlos, y milagrosamente no sólo no ardieron las reliquias,… ni tan siquiera se chamuscó el paño que las envolvía. En el siglo siguiente el santo se las ingenió para poner en evidencia al noble del lugar que había suspendido el derecho que la iglesia de San Nicasio en Gasny tenía en el mercado local y además no había cumplido varias promesas con la parroquia, y, así, impidió que sus restos se sacasen en rogativa a pesar de utilizar para ello las fuerza de veinte hombre y otras tantas bestias, hasta que el conde del lugar pidió perdón y subsanó sus tropelías con la iglesia del santo.

A partir de aquí fue un no parar: curó de calenturas cuartanas (paludismo) a un joven belga; a otra mujer la curo de una hemiplejía con tan sólo el roce de las reliquias; un anciano ciego recuperó la vista; a otro joven le sanó los huesos rotos de brazos y piernas; llegó incluso a curar a un niño que había nacido ciego, sordo y mudo. Pero el milagro más sonado fue el que realizó con una joven llamada Elena que cayó muerta de repente en la iglesia, allí quedó su cuerpo para recibir sepultura y el párroco dirigió una oración pidiendo auxilio a los santos mártires; cuando volvieron a enterrar el cuerpo de la joven asombrados descubrieron que estaba vivita y coleando y dando gracias a San Nicasio que se le había aparecido y “después de mostrado el lugar lleno de delicias, le mandó que se bolbiesse a la casa de sus padres”. De todas formas el santo no estaba para bromas, pues se cuenta el caso de que después de curar a una niña de una inflamación en los pies que le impedía andar, sus padres no cumplieron con la ofrenda anual que le prometieron al santo y este no se cortó y la inflamación volvió a los pies de la niña en el doble de su tamaño, tras el arrepentimiento de los padres el santo repitió el milagro; parece que ya nunca se les olvidó el voto.

Se trata de un caso evidente de propaganda milagrera que busca que los fieles depositen sus esperanzas y sus ofrendas en el santo local y contribuyan así al engrandecimiento de la parroquia. No les debió de ir mal a los benedictinos si la fama de este santo llegó a Leganés, entonces una pequeña aldea castellana de labriegos y hortelanos que pusieron su fe en este santo con la confianza de que les protegería de las fiebres e infecciones tan frecuentes en un lugar tan legamoso. No sabemos a ciencia cierta el momento de la advocación a este santo si bien la primera referencia documental aparece en las Relaciones de Lorenzana, en 1580, donde se dice que el lugar “tiene voto de guardar el día de señor San Nicasio que votaron los antiguos de él por la pestilencia que un tiempo dicen haber habido”, lo que si está confirmado que desde inicios del siglo XVII existe una Cofradía en el lugar encargada de mantener el voto al santo.

La imagen del santo que se pasea en procesión por Leganés tiene poco que ver con la iconografía tradicional que nos presenta a este santo decapitado y sujetando su propia cabeza, representación que se repite con varios santos lo que seguramente ha llevado a algunos a confundir al Sant Denis representado en al catedral de París con nuestro San Nicasio. De todas formas, el santo, de alguna manera se sale con la suya, al esconder la cabeza cuando pasa por debajo de la vía, en el “puente de Simago”, en su anual paseo por las calles de Leganés.

Pero en esto de estatuas,… ¿Qué decir Sobre la que realizó Miguel Zapata en honor de San Nicasio y que está situada en la cercanía de la iglesia? Está más cerca de la imagen de un fiero guerrero de la antigüedad que de un benévolo obispo; la capa magna parece una pesada adarga, el báculo obispal una amenazadora pica, y la mitra… ¿es o no es clavadita a un casco de guerra griego? Yo la llamo “Nicasiator”.

 

San Nicasio de Miguel Zapata ("Nicasiator")

Artículo publicado en la Revista Cultural EL ZOCO, nº 11, Ver revista

© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, Francisco. San Nicasio, obispo y mártir. (
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2010/12/05/san-nicasio-obispo-y-martir/
/). 2010

29 marzo 2010

La Kaaba y la Piedra Negra

Archivado en: Arte,Cultura,Edad Media,Edad Moderna,Religión,Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 8:08 pm
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Cuando he visitado algunos lugares sagrados de peregrinación, y a pesar de mi agnosticismo, siempre he sentido un cierto sobrecogimiento generado por el lugar, su entorno y el ambiente de espiritualidad que se respira, tan sólo enturbiado por el cada vez más presente turismo religioso de tropel, que de seguir así pronto acabará con estos lugares en lo que tienen de misticismo.

El caso es que he podido visitar algunos de ellos, pero acabo de enterarme de que nunca podré conocer uno sobre el cual tenía un gran interés: La Kaaba, en La Meca; so pena de una conversión al Islam, pues este lugar está vetado para los no musulmanes desde que lo prohibiera el mismo Mahoma en el 630, rompiendo con las garantías para los peregrinos que existían anteriormente y con la característica de asilo que tenía esta ciudad. Y parece que la ruptura de esa regla se paga muy caro[1] [sin ir muy lejos, en Google Earth la zona está difuminada].

En principio decir que La Kaaba es un edificio que debe su nombre: El Dado, El Cubo, a su forma y que sus esquinas están orientadas hacia los puntos cardinales. Está ubicado en La Meca, ciudad sagrada del Islam y lugar de nacimiento de Mahoma, en la península arábiga. Y para los musulmanes, su importancia es equiparable a la del Templo de Salomón en Jerusalén para los judíos, o a la de la Basílica de San Pedro en Roma para los católicos.

Para los musulmanes es la morada de Dios: Baitullahi-l-haram, (la casa sagrada de Alá) y la consideran la primera obra de la creación. alrededor de este edificio se construyó en el siglo VIII la mezquita de Al-Haram. Bajo estas premisas, la peregrinación a este lugar santo es uno de los cinco pilares básicos del islamismo y todo buen musulmán siempre que pueda debe acudir, al menos, una vez en su vida en peregrinación para santificarse. Sobre el momento de peregrinar y los rituales de peregrinación hablaremos en otro momento pues son de gran interés y en muchos aspectos son evidentes sus raíces paganas pre-islámicas que fueron adaptadas (purificadas) por Mahoma.

En este post quiero centrarme en La Kaaba y en la Piedra Negra. Lo primero es señalar que en origen se trata de una construcción pre-islámica, pues desde bien antiguo era un edificio sagrado, pero sin advocación concreta, que albergaba, en buena armonía (se habla de que había 360 ídolos), a la infinidad de deidades que las tribus árabes adoraban antes de que Mahoma predicara las revelaciones que tuvo de Dios. El geógrafo Tolomeo cita la ciudad de La Meca (bajo el nombre de Macoraba) ya en el siglo II, lo que hace suponer que ya existiera un templo semita en el lugar, según algunos autores dedicado al dios Hubal [¿Hubal?,... ¡¿Tubal?! ¡No dejéis de ver las coincidencias siempre curiosas de la Historia en el post: Los Reyes Fabulosos de España: de Tubal a Habis (o Habidis), en este mismo blog!].

Se trata de un edificio que en su interior no contiene nada, excepto un buen número de lámparas y candelas de oro y plata y las tres columnas que soportan la techumbre de madera. Su fábrica es de sillares de granito muy sencilla y humilde, si bien con el tiempo se han ido añadiendo elementos más suntuarios: así, el interior está forrado en paredes y suelos de mármol y la puerta y el canalón son de oro. Sus dimensiones reales son: 10,67 m de ancho, por 12,19 de largo, y 15,24 m de altura. Tiene una pequeña puerta en uno de sus laterales, elevada del suelo dos metros, por la que se accede al interior y en su esquina oriental está encastrada en plata la venerada Piedra Negra. El edificio está siempre cubierto por una tela de seda negra, la Kiswa, que se renueva anualmente. Esta tela presenta una franja de textos del Corán, escritos en oro, que suelen hacer referencia a la Unicidad de Dios. Los musulmanes deben postrarse en dirección a La Kaaba (Alquibla) en el momento de realizar las cinco oraciones rituales diarias; si bien hay que señalar que no siempre fue así, pues en un principio Mahoma señaló que las oraciones debían dirigirse hacia Jerusalén (Alquibla Alqadima, Alquibla Antigua) pero cambió la dirección después de que los judíos se negaran a aceptarlo como profeta.

La tradición musulmana recogida expresamente en el Corán dice que la Kaaba fue construida hace 4.000 años por Abraham (Ibrahim) y su hijo Ismael (Ismail) en el mismo lugar donde Adán edificó el primer templo o morada de Dios que fue milagrosamente izado a los cielos antes del Diluvio Universal. También colocaron en la esquina oriental del edificio la Piedra Negra que les entregó el arcángel Gabriel. Una vez que estuvo terminado el templo, Alá ordenó a Abraham que convocase a toda la humanidad para visitar la Kaaba. Es por ello que cuando un musulmán la visita, exclama: “¡Heme aquí: Ho, Señor!.” Mahoma recoge en el Corán los relatos populares existentes que hablaban del viaje de Abraham a La Meca, si bien existían más relatos y leyendas, con seguridad provenientes de los grupos judíos de Arabia: por ejemplo, que en la zona estaba el sepulcro de Eva.

Para los musulmanes, La Kaaba es la representación de la Osa Polar y por lo tanto el centro del Universo, en una visión un tanto exotérica, y la ubicación geográfica del corazón de la humanidad en una lectura más mística. Se trata del vínculo que une el mundo superior con el inferior y que fue el lugar de encuentro de los padres de la humanidad: Adán y Eva. En los giros rituales los fieles se integran en el torbellino cósmico y así, Dios, el Creador, los acoge en su morada de paz.

La Piedra Negra está engastada en un bloque de plata que aglutina todos los fragmentos que resultaron después de que estallara debido al calor provocado por un incendio en el año 683. Se trata de una pieza de basalto negro con posible origen volcánico de unos 30 cm. La piedra fue robada en 930 y restituida veinte años después. Para los fieles musulmanes la Piedra Negra es un meteorito extraterrestre (para algunos es un trozo de la estrella Osa Polar) y le fue entregada a Abraham e Ismael por el arcángel Gabriel en la colina de Abu Qubays, quienes la empotraron en el lugar que actualmente ocupa (en la esquina oriental de La Kaaba a 1,40 m de altura) y que marca el inicio y final de cada una de las siete vueltas rituales que cada peregrino debe dar a La Kaaba como los ángeles lo hacen en torno a Dios. Los peregrinos intentan besarla o tocarla en señal de veneración, pero nunca de adoración; ni siquiera es el punto de postergación, pues lo es cualquiera de La Kaaba. Los musulmanes dicen que la piedra descendió a la tierra más blanca que la leche, pero los pecados de los hijos de Adán la volvieron negra.

En la cercanía de La Kaaba está la fuente de Zem-Zem que fue obra del ángel que se apiadó de Agar, la esposa verdadera (para los ismaelitas) o la esclava concubina (para los judíos) de Abraham, que fue maltratada por Sara (“la otra” para unos y “la señora” para otros) y tuvo que vagar con su hijo Ismael por el desierto, hasta que recaló en La Meca donde pudo remediar su sed fatal gracias al agua que hizo brotar el ángel en la explanada en que se encuentra La Kaaba. Igualmente en esta plaza está la piedra (Makam Ibrahim) que, según la tradición, conserva la impronta de los pies del mismísimo Abraham. También en los alrededores de la mezquita están enterrados muchos de los profetas, incluido el propio Ismael, hijo de Abraham.

La participación de Abraham en la reconstrucción de La Kaaba tiene un claro valor simbólico para el Islam, al presentarse como la vuelta a la pureza religiosa primitiva que había quedado mancillada por los errores de los judíos y de los cristianos. Pero el verdadero valor sagrado de La Meca es ser el lugar elegido por Dios para hacer la revelación y La Kaaba representa la unidad del mundo musulmán a pesar de las diferencias doctrínales entre unas corrientes u otras (en especial entre los chiítas y los sunitas).

El místico musulmán Abu Yazid al-Bista, dice hablando de este lugar santo:

El santuario está allí donde se encuentra la contemplación. Todo el universo no es para el hombre más que un lugar de encuentro donde se acerque a Dios y una escondida cámara donde goce del trato frecuente con Dios. Él es extraño al amor de Dios, no obstante, en cuanto que participa de la visión de Dios, todo el universo es su santuario.

Quería acabar con estas sabias palabras cuando descubrí por azar que el hotel más alto del mundo está en La Meca, justo enfrente de la plaza de la mezquita de Al-Haram y está construido por el grupo Bin Laden (imagino que debe ser la familia del infausto que todos conocemos). El hotel se llama “The Makkah Clock Royal Tower” y sus cifras son mareantes: 577 metros de altura, 76 plantas, 858 habitaciones, y un superreloj 40 veces mayor que el Big Ban londinense que será visible a ¡17 km! de distancia. Además, dispondrá de un observatorio lunar y un museo islámico; todo dentro de un megalómano proyecto del rey saudita de mejorar los santos lugares.

Religión y negocio; nada nuevo bajo el sol.
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Dos vídeos curiosos de La Kaaba

Lluvia y tormenta eléctrica en La Meca.  Harram Dhul-Qiddah 1429 / noviembre de 2008

Visión futurista de La Meca en la cual se mantiene La Kaaba y… ¡el hotel!

Referencias en la red:

© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. La Kaaba y la Piedra Negra.
http://elartedelahistoria.wordpress.com
. 2010

(OGH27H)


[1] Richard F. Burton (1821-1890) fue el primer no musulmán del que se tiene conocimiento que entró en la Meca a riesgo de su vida en 1853, gracias a un disfraz y a sus conocimientos de árabe.

6 febrero 2010

Los graffitis romanos

Archivado en: Arte,Costumbres,Cultura,Edad Antigua,Historia,Roma — Francisco Arroyo Martín @ 2:25 pm
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Los graffitis romanos

Al recorrer la mayoría de las calles de nuestras ciudades, si la cotidianeidad no nos lo convierte en indiferente, no deja de sorprendernos la cantidad ingente de pintadas, garabatos, inscripciones, etc. que ensucian (o engalanan, vaya usted a saber) nuestras paredes. Lo cierto que se tiende a pensar que se trata de un mal contemporáneo y de una práctica anti-sistema que produce gran irritación en la mayoría de los ciudadanos, sin bien para otra parte importante de la población y, sobre todo, para los autores son cosas bien distintas: desde un nuevo arte hasta marcas territoriales de grupos y personajes.

Lo cierto que esta práctica de “graffitear” las paredes no es nueva y desde el primer momento que los seres humanos plasmaron sus inquietudes artísticas lo hicieron así: las cuevas rupestres están llenas de pinturas, inscripciones, grabados, raspados, etc. Pero la práctica continuará a lo largo de todas la historia, desde los murales egipcios pintados en la paredes hasta los grandes murales que adornan algunos de los más modernos edificios, pasando entre otras cosas por la capilla Sixtina (sin ir más lejos). Ahora bien estas manifestaciones artísticas se acompañaron siempre de manifestaciones de dudoso valor estético y que en su gran mayoría pretendían dejar constancia de que alguien estuvo por allí.

Son infinidad los monumentos que aparecen con el clásico “Pepito Pérez estuvo aquí y una fecha”. En la mayoría de los casos estas inscripciones son eliminadas, si bien en muchos casos se conservan con gran esmero si “Pepito Pérez” es personaje de relevancia. Existen otros mensajes, que suelen ser anónimos, en los que el objeto es mofarse, insultar, desprestigiar, etc. a un tercero y los baños públicos son el mejor lugar para hacerlo, junto con otras inscripciones generalmente de alardes y propuestas sexuales. Y estos existen en todos los periodos históricos.

Pero quizás de la Roma Antigua es de la época histórica de la cual nos han quedado más testimonios. En ciudades como Ostia, Pompeya o Roma son muchos los grafitis existentes aún y que nos ofrecen una visión particular frente a las historiografías oficiales. La dramática destrucción de Pompeya ha permitido que las excavaciones posteriores nos revelaran una instantánea de la vida romana de aquel agosto del 79 y entre una verdadera infinidad de detalles nos ha mostrado un interesante mundo de grabados y pintadas del más diverso pelaje: eróticos, religiosos, propagandísticos, ofensivos, vejatorios, amorosos, ofertas sexuales, cultos,… Los descubiertos hasta la fecha tan sólo en Pompeya son unos 10.000.

Unos cuantos:

Sexuales:

Harpocras folló aquí estupendamente con Drauca por un denario.

Satir, no te dediques a chupar coños fuera de casa. Hazlo dentro.

A mí, a mí, chúpame la verga.

Lancen gritos de dolor, mujeres; quiero dar por culo.

Dioniso, a la hora que le da la gana puede follar.

Tómate una cocinera; así, cuando te venga en gana, puedes servirte de ella.

Agátopo, Prima y Epafrodito en un «triángulo».

Aquí yo follé la boca y el culo de Calínco.

(Debajo de un falo en bajorrelieve) Cuando me da la gana, me siento en él.

Un coño peludo se folla mucho mejor que uno depilado. Aquella retiene mejor los vahos y tira, al mismo tiempo, de la verga.

Filosóficos y citas:

El dinero no tiene olor. [Vespasiano]

Quienquiera que sea, ahora no recuerdo los griegos. [Virgilio]

Todo enamorado es un soldado. [Ovidio]

Si te molesta, te encanta! [Ovidio]

Nada puede durar para siempre.

Si descuidamos un mal pequeño, se hace muy grande.

Quién no sabe cómo protegerse a sí mismo no pueden vivir: un mal pequeño se hace muy grande para quien lo olvida.

Amorosos:

¡Salud al que ame; muerte al que no sepa amar!

Vida mía, mi delicia, vamos a retozar un poquito. Imaginemos que este lecho es un campo llano.

Ojalá pudiera tener tus tiernos brazos rodeando mi cuello y librar besos de tus tiernos labios. Muchas veces yo, despierta a altas horas de la noche, desamparada, me decía a mí misma: muchos a los que la Fortuna ensalza luego de repente los abate y pisotea. De igual modo tan pronto como Venus une a los enamorados el día los separa.

R O M A-A M O R

Que intente encadenar a los vientos e impida brotar a los manantiales el que pretenda separar a los enamorados.

Con el embrujo de tus ojos me has hecho arder de pasión, y ahora das rienda suelta a las lágrimas por tus mejillas, pero las lágrimas no pueden apagar mis llamas. (Otra mano) Los vecinos se ven obligados a intervenir en el incendio porque las llamas podrían propagarse rápidamente.

(En una pintura en la que figuran dos patos) Los que se aman llevan, como las abejas, una vida melosa. (Otra mano comenta) ¡Cuánto me gustaría a mí! (Otro también añade) Los enamorados carecen de penas.

Vibio Restituto durmió solo aquí y echaba de menos a su querida Urbana.

Propagandísticos:

Veinte parejas de gladiadores, que pertenecen a Aulo Suettius Antenio y su liberto Níger, luchará en Pozzuoli en el 17, 18, 19 y 20 de marzo. También habrá una cacería de animales y de las competencias atléticas.

Treinta y seis parejas de gladiadores de Constanza lucharán en Nuceria el 31 de octubre y noviembre de 1-4.

Ofertas sexuales:

Soy tuya por dos ases de bronce.

Lais chupa por dos ases.

Félix chupa por un as.

Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases.

Ofensivos:

Mierda. Contra la pared.

Me he meado en la cama. Lo confieso, he cometido un pecado, pero si me preguntas, hospedero, la razón, te diré: no tenía orinal.

Oppius: ¡payaso, ladrón, sinvergüenza!

Cosmo, hijo de Equicia, gran invertido y mamón, es un pierniabierto.

Isidoro puteolano, esclavo nacido en casa, cunnilinguamente.

Perarius, ¡eres un ladrón!

Me he escapado. He huido. La esperanza y la fortuna, ¡adiós!

Yo detesto a los mendigos. Si alguien le pide algo gratis, es un idiota, que pague su dinero en efectivo y conseguirá lo que quiera.

Yo estuve aquí:

Pacato durmió aquí en Pompeya.

Sinforo estuvo aquí en 4 de las nonas de abril (2 de abril).

Dafnico pasó un rato aquí con su amada Felicula.

Crescente Spatalus dijo hola.

Y… como no:

¡Cualquiera que lea esto es un hijo de puta!

¡El que lo lee está circuncidado!

Y para finalizar:

El clásico Hit habitat felicitas (Aquí vive la felicidad).

Algunos enlaces donde podréis encontrar más sobre este asunto:


http://www.noctes-gallicanae.org/Pompeii/graffitis.htm


http://lacomunidad.elpais.com/cortesamador/2009/6/9/lupanares-pompeya


http://historia.mforos.com/681595/5963643-los-graffitis-pompeyanos/


http://novaromahispania.blogspot.com/2003/11/graffiti-y-chistes-verdes-la-roma.html


http://www.libidomag.com/nakedbrunch/porninrome.html


http://terraeantiqvae.blogia.com/2005/010902-graffiti-la-permanencia-de-lo-efimero.-pompeya-en-un-grito-mudo.php


http://lacomunidad.elpais.com/cortesamador/2009/6/9/lupanares-pompeya


http://www.csun.edu/~hcfll004/pompinsc.html

Imágenes Google

© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Los grafitis romanos. (
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2010/02/06/los-graffitis-romanos/
). 2010

(OGH25H)

24 enero 2010

Revistas y zarzuelas ambientadas en Leganés

Archivado en: Arte,Costumbres,Cultura,El Zoco,Historia,Leganés,Siglo XX,Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 6:06 pm
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En los años del final del siglo XIX y del inicio del XX, las obras menores del género lírico triunfaban en los escenarios españoles: años de gloria para zarzuelas, operetas, bufos madrileños, revistas, sainetes, cuadros cómicos-líricos,… Hoy todos podemos recordar unos cuantos títulos de zarzuelas famosas y de un alto valor musical, pero en esos años la producción era tan ingente que las obras que se estrenaba eran de muy diversa calidad. La estructura dramática solía ser muy simple y previsible y la partitura la constituían músicas sencillas y de fácil y rápido consumo. Pues bien, en algunas de estas producciones encontramos que tuvieron a Leganés, y en particular a su Casa de Locos, como unos de sus motivos. Esto ocurrió con el sainete Los novios de Leganés, estrenado en Madrid en 1869, y que trataba sobre los matrimonios forzados; o con la zarzuela En Leganés, estrenada también en Madrid en 1876, que presenta una clásica historia de amores y desamores. En ambos casos los jardines del manicomio y los habitantes del mismo: médicos y locos, son los elementos fundamentales de la trama.

Algún día las trataremos más en profundo, pero hoy quiero centrarme en un apropósito cómico-lírico titulado Leganés 15-3 T que fue estrenado el 14 de julio de 1989 en el teatro Maravillas de Madrid. La pieza teatral se desarrolla en un acto dividido en seis cuadros y es texto original de Felipe Pérez-Capo y la música de los maestros Mariano Hermoso y Manuel Chalons. Está publicada en Madrid por Florencio Fiscowich en la imprenta de R. Velasco. Se trata de una revista cómica que carece de hilo argumental y su trama consiste en un deambular de los más curiosos personajes por la puerta de un hotel; algo que se anuncia ya en el mismo inicio de la representación: así el portero del teatro le pregunta al celador de bastidores sobre la representación:

Portero:     ¿Tié belén?

Celador:                     Sí; como todas

las revistas que hoy se estilan.

Varios cuadros, muchos tipos,

baile, cante, pantorrillas,

chistes de todos los colores,

dos o tres puyas políticas,

mucha gente mucho ruido,

mucha luz, mucha alegría,..

Y en fin, ¿para qué cansarme

tontamente? Una revista

Portero:     ¿Y tié argumento?

Celador:                            Pero, hombre,

no preguntes tonterías.

Tiene tan sólo un pretexto; (…)

Portero:     Bueno y ¿qué tié que ver eso

con los demás?

Celador:                            Na. Lo explican

diciendo: pasa a la puerta

del hotel. Y en paz.

Tras esta declaración de intenciones, imagino que para advertir a los espectadores, llega un empleado de telégrafos con la intención de entregar un telegrama urgente al director de la obra. El portero, que ha recibido orden de no dejar pasar a nadie, inflexible retiene en la puerta al ordenanza hasta que acabe la función. A partir de ahí empieza el desfile descerebrado de personajes por el escenario: graciosos de Madrid; una gitana con un maestro de armas; un librero de viejo con una señora “instruida” y un cómico. Les sigue un coro de cocineras; una tiradora de florete y otra al blanco; una pareja de baile y cante “hondo”; un actor “fin de siglo” y otro de “saldos”; y una pareja de músicos extravagantes (Flik-Flak y Flik-Flok). Después un grupo compuesto por empleados del teatro, un cochero, un sereno, un mozo, un cartero y un pobre, que después de examinar la economía del momento se mutan en: la Fortuna, el Oro, La Plata, grupos de petimetres y petimetras, y varias monedas de distintos países.

Ya en la última escena, por fin, el portero le enseña al director del teatro el telegrama pendiente. Tras leerlo descubre que los autores, reunidos el día 15 a las tres de la tarde en Leganés, deciden suspender la revista al comprender que es un “ciempiés[1]. A lo que dice el director en el centro del escenario:

Director:    (…) ¡A buena hora!

¿Cómo la suspendo yo?

Portero:     Pero, ¿no ha acabado?

Director:                             No.

Ordenanza:        Bueno, ¿usted no contesta?

Tiene respuesta pagada.

Director:    Si a estos señores agrada Y

a te darán la respuesta.

(Música en la orquesta y telón)

FIN DEL APROPÓSITO

Evidentemente la justificación del disparate quedaba meridiana para el espectador de la época al identificar a los autores de la obra con “internos” en la Casa de Locos de Leganés. No he podido localizar la partitura, pero no debe ser tarea imposible, y quizás merezca la pena su búsqueda si desde alguna institución pudiera financiarse la puesta en escena esta obra. Estimo que sería un programa de interés artístico y también para el público, pues esta revista, Leganés 15-3 T, tiene en su seno un avance de ese teatro del absurdo que varios años más tarde triunfará en los escenarios españoles con Miguel Mihura como su principal valedor.

Artículo publicado en la Revista Cultural EL ZOCO, nº 8, Ver revista

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Revistas y zarzuelas ambientadas en Leganés. (
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2010/01/24/revistas-y-zarzuelas-ambientadas-en-leganes/
). 2010


[1] Obra o trabajo desatinado o incoherente

28 diciembre 2009

Los Reyes Fabulosos de España: de Tubal a Habis (o Habidis)


Los Reyes Fabulosos de España: de Tubal a Habis (o Habidis)

Todos los países y sociedades, en general, han buscado unos orígenes históricos que contribuyeran a conformar su espíritu colectivo, su idiosincrasia particular. Estos orígenes en muchos casos son reales, pero en otros muchos son ficticios; entonces leyendas y mitos seculares se mezclan con cuentos y tramas directamente inventados para la ocasión. El caso español no podía ser una excepción y es algo que se está generando desde la Edad Media y que perdura hasta nuestros días, si bien ahora con un objeto disgregador en vez de unificador: así, muchas regiones, naciones o nacionalidades (territorios quizás sea el término más políticamente correcto) de esta nuestra piel de toro buscan afanosamente sus mitos, crean sus leyendas, transforman sus hechos, disfrazan sus personajes,… o, cuando no, directamente se inventan su pasado histórico a medida de sus presentes intereses.

Pero eso no es algo nuevo, es tan viejo como la misma Historia, y es curioso que hasta bien entrado el siglo XIX los tratados generales de Historia comenzaban con la descripción geográfica de la península y una serie de reyes míticos que servían para prefigurar en carácter propio y genuino de “España” frente al resto del mundo (que a su vez hacía lo mismo): incluso Modesto Lafuente en su Historia General de España hace referencia a estos mitos, si bien para evidenciar su falsedad; pero el mismo hecho de que hay que argumentar su falsedad nos pone bajo la pista de lo extendidas que estaban estas fabulaciones. En este artículo pretendo resumir la visión que de este pasado mítico recogen los historiadores Juan de Mariana en su obra Historia General de España publicada en latín en 1592, y traducida por él mismo al castellano en 1601 y Florián de Ocampo en su obra Crónica General de España, publicada en 1541.

En primer lugar hay que indicar que Juan de Mariana, en un ímprobo esfuerzo de erudición, intenta justificar sus afirmaciones con fuentes y citas de autores clásicos, eclesiásticos o bíblicos, que las más de las veces queda en eso,… en un intento. De todas formas es destacable que su espíritu crítico le lleve a incluir distintas versiones de un mismo asunto, dejando al lector la libertad de escoger aquella que más le satisfaga; o que pongan en duda en numerosas ocasiones las afirmaciones que recoge de otros autores, sobre todos de sus contemporáneos, llegando en algún momento a ridiculizarlas:

Lo que acontece sin duda muchas veces a los que describen regiones no conocidas y apartadas de nuestro comercio, que pintan en ellas montes inaccesibles, lagos sin término (…); demás de esto ponen y pintan en aquellas sus cartas o mapas  para deleite de los que los miran varias figuras de peces, fieras y aves, hábitos extraños de hombres, rostros y visajes extravagantes; lo cual hacen con tanta mayor seguridad que saben que no hay quien pueda convencerlo de mentira. Lo mismo me parece ha acontecido a muchos historiadores, así de los nuestros como de los extraños: los cuales donde faltaba la luz de la historia y la ignorancia de la antigüedad ponía uno como velo a los ojos para no saber cosas tan viejas y olvidadas, ellos con deseo de ilustrar y ennoblecer las gentes cuyos hechos escribían y para mayor gracia de su escrito, y más en particular por no dejar interpolado, como con lagunas, el cuento de los tiempos antes esmaltados con la luz y lustre de grandes cosas y hazañas, por si mismo inventaron muchas hablillas y fábulas.

Florian de Ocampo es mucho más crédulo y toma como cierta la historia de la península inventada por Annio de Viterbo. Tras Viterbo había un fraile dominico llamado Giovanni Nanni que vivió en la Italia del siglo XV y que publicó y comentó una historia de la península ibérica basado en un supuesto libro de un sacerdote caldeo del siglo III llamado Beroso, en el cual se establece que la repoblación en la península ibérica tras el diluvio universal se debió a un nieto de Noe. Si bien hay que decir en descargo de Viterbo que lo que hace es refundir en un relato lineal el amalgama disperso de todas las referencias clásicas y medievales sobre la Historia de España. Pues hay que indicar que el historiador judío Flavio Josefo ya afirmó lo mismo en el siglo I, dando comienzo a la tradición de identificar a Túbal con España, lo que repetirán entre otros Eusebio de Cesarea, San Jerónimo, San Isidoro o la misma Crónica General de Alfonso X. Juan de Mariana dice directamente de libro de Beroso que fue ocasión de hacer tropezar y errar a muchos: libro, digo, compuesto de fábulas y mentiras.

La Historia fabulosa de “la tierra y provincia de España” que recoge el padre Juan de Mariana aúna las dos tradiciones que forman nuestra cultura occidental, la judeocristiana y la grecolatina y a través de ellas no pocos elementos más orientales. Así, la cosa empieza por Tubal, nieto de Noe, y quinto hijo de Jafet, que en el año 131 después del Diluvio y tras el fiasco en la construcción de la torre de Babel, fue enviado a lo postrero de las tierras donde el sol se pone a repoblarla, y donde gobernó un imperio con justicia y templanza por largos años fundando unas cuantas ciudades: Setubal, Tafalla, Tudela, Tarragona o Sagunto. Pero incluso hay autores que nos hablan de que el mismo Noé estuvo repoblando España y fundó Noela y Noega en Galicia y Asturias, en una visita que hizo a su nieto para ver cómo llevaba el asunto de la repoblación: vino, repobló y se marchó. Muerto Tubal, reinó su hijo Íbero, de quien tomo su nombre España llamándose Iberia y también el río Ebro. Después reinaría su nieto Idúbeda que dio nombre al monte Idúbeda (el sistema ibérico). Después llegó Brigo, hijo de este último, y durante su reinado fue tan grande el esplendor de España, que pudo enviar colonias a diversas partes del mundo, entre ellas una a Irlanda y otra a Brigia (Frigia) donde se situará la ciudad de Troya, (ya se empieza a mezclar la tradición judaica con la clásica) evidentemente todas (o casi) las ciudades acabadas en –briga fueron fundaciones suyas: Segóbriga o Miróbriga (Capilla, Badajoz),…, hay infinidad, incluso algunas dedicadas a emperadores romanos (Cesarobriga, Talavera de la Reina de Toledo; Augustobriga, Talavera de la Vieja en Cáceres; Flaviobriga, Castro Urdiales, Cantabria). Después llegó el rey Tago, a quien evidentemente debemos el nombre del Tajo. Después reinó su hijo Beto que dio nombre a la Bética, donde según Estrabón estaban los Campos Elíseos, morada idílica de los bienaventurados y hombres virtuosos. Hasta aquí, según Mariana, los reyes “fingidos y fabulosos de España”, de los cuales nadie encontrará noticia en los “escritores aprobados”.

El primer rey de España nombrado en los libros griegos y latinos es Gerión (o Deabos). Oriundo de otro lugar se enriqueció gracias al oro que había por doquier y que los naturales despreciaban como si de molestos guijarros se trataran y destacó también por ser poseedor de numeroso ganado y de ejercer su imperio de forma tiránica. Erigió dos fortalezas una en Geronda (Cádiz) y otra en Gerunda (la actual Gerona). Pero este tiránico rey sería depuesto por el primer rey egipcio, nada más y nada menos que Osiris (Dyonisios para los griegos, dicen), quien según nos cuenta Mariana, había recorrido medio mundo desde Etiopia hasta la India enseñando las técnicas agrícolas y el cultivo de la viña, lo que unido a su virtud se le hizo que se le tuviera por un dios. En el caso de España, además, le movió su odio hacia los tiranos y su amor por la libertad de las gentes. La batalla (la primera gran batalla campal de la Historia de España) tuvo lugar en Tarifa y en ella encontró la muerte el mismo Gerión que fue enterrado con honores en Barbate [la fama de Gerión fue tan grande que el mismísimo Hércules le dedicó un templo en Sicilia]. Osiris, movido de su benignidad, no castigó a los tres hijos de Gerión por los males de su padre y les permitió heredar el imperio de su padre.

A pesar de todo, los Geriones quisieron vengar la muerte de padre y promovieron una conjura para matar a Osiris, en la cual contaron con la colaboración de su hermano Tiphon. Tras dar muerte a Osiris, su hermano troceó el cuerpo para enviar a cada uno de los conjurados una parte como prueba de la muerte. Al final no triunfó la conjura y Tiphon fue muerto por su sobrino Orón a instancias de su madre Isis. Tras conocerse la instigación de los hermanos Geriones quiso emular a su padre y volvió a granjearse la amistad de las naciones del mundo y fue tenido por un dios al que algunos llamaron Apolo y otros Marte y todos Hércules. Aquí Mariana hace un apunte y deja claro que no está hablando del Hércules griego, sino del “Lybio, de cual se dice que domó los monstruos armado de una porra o maza y vestido de una piel de león”. En concreto se refería Mariana al dios egipcio Herishef. Pues en estas, este Hércules egipciano formó un potente ejército y desembarcó en Cádiz en busca de los Geriones. Una vez que se topó con ellos y se aprestaron a la batalla, Hércules que quería evitar la muerte segura de miles de soldados de una y otra parte, retó a los tres hermanos a un combate personal con la condición de que fueran uno a uno. De la lucha acabaron degollados los tres Geriones y enterrados en la isla gaditana de Erytrea. En Gibraltar levantó dos grandes montes uno a este lado del estrecho: Calpe; y otro en África: Abila, que vinieron a llamarse desde entonces “Las Columnas de Hércules” (si bien otros autores hablan que eran dos grandes fortalezas de piedra).

Tras esta victoria Hércules pasó algunos años por España, fundando, entre otras ciudades, Sagunto, antes de pasar a Italia. Dejó como gobernador a uno de sus capitanes llamado Híspalo, si bien existen crónicas que afirman que se trataba de un hijo del mismo Herishef. Lo que sí parece claro es que de su nombre se originó el de Hispania y fue el fundador de Sevilla, si bien San Isidoro dice que ese honor se debe a Julio Cesar. Sucedió a este rey su hijo Hispano, según muchos cronistas, a quien le atribuyen nada más y nada menos que la fundación de Segovia con su acueducto y todo, y la Torre de Hércules en La Coruña [casi nada]. Ahora bien, Juan de Mariana dice que se trata de la misma persona que Híspalo con deformación del nombre y rechaza las atribuciones fantasiosas. Reinando aún Hispano tornó a volver a España Hércules el Egipciano, fundando en su camino grandes ciudades: Urgel, Tarragona y la mismísima Barcelona. Tras su muerte fue adorado como un dios y enterrado en un gran templo donde fue venerado durante siglos. Más el tiempo no quiso dejar constancia de su ubicación, así los castellanos dicen que fue en Cádiz y los aragoneses que en Barcelona.

Tanto Hércules como Hispano (o Híspalo) murieron sin descendencia, y pasó a reinar Héspero, hombre fiel a Hércules y hermano de Atlante, que era el gobernador que había dejado el egipcio en Italia. Atlante ambicionaba las riquezas de España y no aceptó de buen grado que se antepusiera a su hermano en el reino; así que ni corto ni perezoso abandonó la península itálica y se plantó en la ibérica con la intención de derrocar a su hermano; lo que logró con cierta facilidad. Héspero y sus más allegados huyeron por mar y recabaron en la Toscana, donde fueron bien recibido por los lugareños, lo que de nuevo despertó los celos de su hermano que volvió a reclutar un gran ejército para asegurar Italia, en el camino pobló Sicilia y dicen que fundó Roma (ahí queda eso).

Atlante dejó reinando en España a su hijo Sicoro, que gobernó largos años en paz (indicar que en estos años, nació Moisés en Egipto). Le siguió en la genealogía mítica su hijo Sicano, del que recogen las crónicas que guerreo en Italia, adonde acudió en ayuda de los españoles que habían marchado con su abuelo Atlante, y en particular socorrió a Roma que estaba poblada por españoles. Lo mismo tuvo que hacer con los españoles que había en Sicilia que estaban en guerra con los cíclopes. Tras volver a España murió de una grave enfermedad y le siguió en el trono su hijo Siceleo, que también estuvo guerreando y disponiendo las cosas por Italia. A este rey, que murió en Italia, le continúo su hijo Luso, que volvió a su señorío y gobernó muchos años estas tierras en paz y prosperidad. Juan de Mariana pone en duda la existencia de estos reyes de los cuales dice que no existen referencias en los autores clásico si bien lo recogen las “nuestras historias modernas”.

Por el contrario si afirma con seguridad que Sículo, hijo de Atlante, gobernó en España cuando su padre marchó a Italia y le continuó en el reinado una vez muerto, según lo dice Filisteo Siracusano. Piensa Mariana que este fue la verdadera persona al que otros autores denominaron con diferentes nombres (Sicoro, Sicano, Siceleo y Luso) y contempla en la narración de su vida y hazañas sus periplos por Italia, la intervención política que hizo entre sus tíos y primos que reinaban en Italia (Coribanto y Dárdano, siendo este último el fundador de Troya después de que Sículo lo expulsara de Italia), el enfrentamiento con los cíclopes y lestrigones, la defensa de los españoles que había en Sicilia y Roma,… Para al final de su vida retornar de nuevo a España. Para otros autores este Sículo continuó la serie de reyes después de Luso, si bien le hacen hijo, nada más y nada menos que de Neptuno. Y vuelven a narrar viajes y guerras por Italia logrando pacificar a toda la península itálica, justificando así la presencia española (aragonesa para ser exactos) en Sicilia, Cerdeña y Nápoles.

Hasta aquí la principal fuente de Juan de Mariana y de los historiadores y cronistas anteriores es Juan de Viterbo, que a su vez se basaba en dos autores egipcios: Beroso hasta Sículo, y a partir de este rey de un tal Menetón. Bueno pues ¿aclaradas? las fuentes continúa la lista el rey Testa de origen africano y del cual se desconoce si llegó a reinar por quedar el señorío sin heredero o por la fuerza. Dicen las crónicas que fundó varias ciudades en el valle del Júcar y en la costa levantina. Durante el reinado de este rey se asentaron los griegos en Sagunto. El siguiente rey fue Romo, sin saber si fue por elección, por fuerza o por herencia, pero se destaca que, entre otras cosas de mérito, fundó la ciudad de Valencia que en su inicio se llamó Roma hasta que con la llegada de los romanos se la trocó el nombre por Valencia (que según afirma Florián de Ocampo, significan lo mismo en griego y en latín: valentía, valor).

Tras la muerte de Romo heredó la dignidad real de España su hijo Palatuo o Palente, que fue el fundador de Palencia y en cuyo reinado se asentaron en Cádiz los fenicios. A este rey le depuso por la fuerza Caco (conocido en España como Licinio). La batalla se libró a píes del Moncayo, que recibió este nombre en honor de Caco. También afirman algunas crónicas que el ejército de Caco fue el primero en la Historia de España que utilizó armamento de hierro, haciéndolo los poetas hijo de Vulcano. Palatuo tuvo que huir pero no fue tan grande el desastre primero que no le permitiera al cabo de los años armar un nuevo ejército y plantarse frente a Caco para recuperar lo que era suyo. Y así ocurrió, pues en esta segunda batalla fue Caco el que quedó destrozado y tuvo que huir a Roma. Ciudad en la que encontró la muerte a manos de Hércules el tebano, a quien le había robado el ganado que llevaba (la tradición clásica dice que el gigante Caco robó en Roma a Hércules el ganado de Gerión, y que por esta causa el semidiós le estranguló con sus propias manos).

En este tiempo (entre el reinado de Romo y Palatuo) llegaron a España bastantes corsarios griegos capitaneados por Alceo Yraclia al que después llamaron Yracles y que nosotros conocemos por Hércules el tebano, a quien los poetas clásicos atribuyeron hazañas del otro Hércules primero, el egipcio (Osiris), y otros Hércules de otros pueblos. Juan de Mariana se refiere a él con el nombre de Dionisos (o Baco) el griego, hijo de Semeles y de Júpiter, diferenciándolo del primer Dionisos (que era el Osiris egipcio del que ya hemos hablado), y del Dionisos hijo de Prosepina, que fue el primero que unció los bueyes y aró la tierra. El que anduvo por aquí, fundó Nebrija, Jaca y Gibraltar (que entonces se llamó Heraclea), y limpio las maldades y tiranías que en los últimos años se habían extendido por gran des zonas de España por parte de Mirica y del hijo de este: Milico, descendientes al parecer de Sículo. Dicen algunos cronistas que Dionisos cuando se marchó de España dejó a dos gobernadores: uno en la zona de Portugal, llamado Luso y otro para el resto llamado Pan. En su retirada, Hércules pasó por Mallorca y Menorca y recaló en Roma donde tuvo el incidente relatado con Caco. Virgilio atribuye a este Hércules la muerte de Gerión “con la libertad que suelen los poetas”, según Mariana.

Pero atrás dejamos a Palatuo con el trono recuperado y gobernando en paz y armonía hasta el fin de sus días, que le llegó pero sin sucesión. De esta manera fue rey de España un tal Eritreo natural de Cádiz y posiblemente pariente de Palatuo. Pero lo más destacable de su reinado fue que aconteció la Guerra de Troya y tras finalizar esta fue innumerable el número de capitanes griegos que recalaron en las costas españolas. Uno fue Teucro que se apoderó de la región de Murcia, si bien otros hablan de incursiones marítimas en Galicia fundando Pontevedra, que entonces se llamó Helene, y Orense. Otro fue un tal Diómedes que igualmente paso el estrecho y fundó la ciudad de Tuy en Portugal. Mnesteo llegó con sus barcos a Cádiz. Incluso se afirma que el mismo Ulises alcanzó las costas portuguesas y fundó Lisboa en la desembocadura del Tajo.

El siguiente rey nos suena a todos un poco se trata de Gárgoris (por otro nombre Melícola) que entre sus notables hechos se encuentra el de ser quien introdujo la cría de abejas y las técnicas de elaboración de miel. Dicen los escritores griegos que era de origen griego (de los curetes) de aquellos que quedaron en España cuando Hércules el tebano anduvo por aquí. Los cronistas españoles lo niegan y afirman que era español por los cuatros costados y era del pueblo de los corenses, y sitúan su reino en el “bosque de los Tartesos”. Pues este gran rey, según cuentan las crónicas, mancilló su fama por la crueldad con la que trató a un nieto suyo nacido de una relación pecaminosa de su hija. La reacción del Gárgoris fue abandonar al niño en el bosque a merced de las fieras, que al contrario de lo previsto lo amantaron y cuidaron. Después le tiró a una cañada para que lo destrozasen los animales al paso de los rebaños y manadas; pero milagrosamente las bestias se apartaban cuando se acercaban al niño. Le arrojaron a una jauría de perros y puercos hambrientos, pero nada, como si oyeran llover. Finalmente le lanzaron al mar; pero en vez de engullirlo, meciéndole suavemente entre las olas le deposito en una playa donde fue recogido por una cierva que le amamantó y crió en el bosque. Allí creció fuerte y osado, convirtiéndose con el tiempo en un salteador, sin que nadie durante muchos años pudiera atraparle; lo que finalmente ocurrió. Presentado ante la justicia fue reconocido inmediatamente por su abuelo (unos dicen que por la llamada de la sangre otros por marcas que tenía en el cuerpo); y el odio de antaño se trocó en amor filial: le reconoció como nieto, y le nombró sucesor en su reino.

Muerto Gárgoris le sucedió su nieto que reinó con el nombre de Habis (merced al libro de Sánchez Dragó todos le conocemos como Habidis, pero parece que de forma incorrecta) y destacó por encima de todos los reyes antiguos de España por su afán en que los españoles, que muchos vivían de forma bárbara y asilvestrada, su juntaran en ciudades y villas. Promovió el ejercicio de las artes, de la industria y del comercio. Restituyó el uso del vino que los españoles habían olvidado con tantas tribulaciones últimas y fomentó que de nuevo se labraran y cuidaran los campos. Ordenó leyes, estableció tribunales y nombró jueces para que la gente pudiera vivir en seguridad y en paz. En definitiva de lo mejorcito que hubo (señalar que fue coetáneo del rey David de Judea)

Según los cronistas a partir de la muerte del rey Habis, España entró en un periodo de gran sequedad que destruyó los campos llegando a secarse las fuentes del Ebro y del Guadalquivir por varios años. Finalmente se perdieron las noticas de los posibles sucesores de Habis (o Habidis). La gran desolación de España originó que comenzara a llegar gentes foráneas a repoblar sus esquilmados territorios: así fueron llegando los celtas de la Galia a través de los Pirineo, los fenicios en el sur y los griegos y cartaginenses en el levante. Pero esto nos va sonando ya. De todas formas si hacen referencia a Argantonio, rey al parecer de Tartesso que frenó al ímpetu conquistador de los fenicios y que según las fuentes de Juan de Mariana reinó trescientos años según unos y ciento cincuenta tan solo según otros.

Y con esto acaba la Historia de los reyes fabulosos de España tal y como la contaron Juan de Mairena y Florián de Ocampo

Aquí os adjunto la relación de los Reyes Fabulosos de España con los años de inicio de su reinado según Florián de Ocampo que lo toma de Viterbo:

1º. Tubal. 2163

2º. Íbero, 2006

3º. Idúbeda, 1972

4º. Brigo, 1905

5º. Tago, 1854

6º. Beto Turdetano, 1824

7º. Gerión (Deabo), 1793

8º. Los tres hijos de Gerión (Los Geriones), 1758

9º. Híspalo, 1716

10º. Hispán, 1699

11º. Hércules Egipciano (Orón Libio, hijo de Osiris), 1678

12º. Espero, 1648

13º. Atlante Italo, 1637

14º. Sicoro, 1627

15º. Sicano, 1581

16º. Siceleo, 1549

17º. Luso, 1505

18º. Sículo, 1474

19º. Testa Tritón, 1412

20º. Romo, 1339

21º. Hércules Tebano, 1325

22º. Palatuo, 1306-1280 y 1248-1246

23º. Licinio Caco, 1280-1248

24º. Eritreo, 1246

25º. Gárgoris, 1170

26º. Habis (o Habidis), 1105-1071

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© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog: ARROYO MARTÍN, Francisco. Los Reyes Fabulosos de España: de Tubal a Habis.
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/12/28/los-reyes-fabulosos-de-espana-de-tubal-a-habis-o-habidis/
. 2009.

7 diciembre 2009

La Colección de Pinturas del I Marqués de Leganés


Reseña biográfica del marqués de Leganés

El Marqués de Leganés de Rubens

El I marqués de Leganés se llamaba Diego Messía y Guzmán y era el cuarto hijo del conde de Uceda [ojo no confundir con el duque del mismo nombre]. Este personaje tuvo la suerte de ser primo del conde duque de Olivares, todopoderoso valido de Felipe IV; y gracias a este parentesco, e imagino que alguna valía suya, pudo ascender en el escalafón militar, social y económico de su época. Llegó a ser general de los ejércitos del rey católico en Flandes, Portugal, Alemania y Cataluña; gobernador de Milán, presidente del Consejo de Flandes, y bastantes más cosas. Tuvo algunos éxitos sonados en su azarosa vida militar, destacando la victoria sobre los suecos en Nördlinguer (1634) o el victorioso socorro de Lérida de 1647; junto con otros sonoros fracasos: en Lérida en 1642 o en la toma de la fortaleza de Casale (1639).

Siendo apenas un adolescente viajó a la corte de Bruselas, en calidad de menino de la infanta Clara Isabel de Austria (hermana de Felipe III); con breves estancias en Madrid, pasaría veinte años en la capital belga, donde pudo medrar en esta corte y alcanzar una cierta notoriedad y riqueza. Fama y fortuna que se multiplicaron cuando su primo el conde duque de Olivares alcanzó la privanza del joven Felipe IV.

Este auge social le permitió la compra de los derechos señoriales de la entonces aldea de Leganés (que desde ese momento pasó a ser villa), allá por 1626, por unos 20.000 ducados [una verdadera fortuna] y convertirse así en señor de vasallos, requisito imprescindible para poder gozar de un título nobiliario. En estas, al año siguiente, el rey Felipe IV le otorgó el título de Marqués de Leganés, título con el que alcanzaría la Grandeza de España en 1641; en tan sólo catorce años pasó de ser un simple caballero de Santiago a Grande de España, algo no muy habitual en la época. Una vez titulado se cambió el nombre y pasó a llamarse Diego Felípez de Guzmán, en honor a sus benefactores.

En su vida se le acusó de aprovecharse de sus cargos y de enriquecerse ilícitamente; tras la muerte de su protector (Olivares, en 1643), sufrió un duro proceso judicial en que le acusaron de ladrón y de cobarde en el sitio de Lérida de 1642, pero de este juicio salió absuelto y volvió a dirigir los ejércitos de Felipe IV en la guerra franco-catalana y portuguesa en los años siguientes.

Murió en 1655 en su espléndido palacio que se situaba entre las actuales calles de San Bernardo, Flor Alta, Libreros y Marqués de Leganés de Madrid. Aparte de este palacio tuvo otra grandiosa casa en Morata de Tajuña (los herederos al marquesado de Leganés son marqueses de Morata) y en nuestra ciudad una casa de campo, a la que se referían como la “Huerta de Leganés” en la vega del arroyo de Butarque. En estas viviendas estaba diseminada su magnífica colección de pinturas, que llegó a contar con 1.333 obras en el momento de su muerte, siendo una de las mayores colecciones privadas de arte de su época, no sólo de España sino de toda Europa.

La línea del marquesado quedó sin sucesión directa tras la muerte sin descendencia del nieto del primer marqués en 1711, así el título familiar pasó a engrosar la ya gruesa lista de títulos de la Casa de Altamira que llegó a tener acumuladas ¡14 Grandezas de España! Actualmente el título de marqués de Leganés (el XIV) lo posee Gonzalo Barón y Gavito (que es también duque de Sessa, de Atrisco y conde de Altamira entre otros títulos) y parece que vive en México D.F.

El coleccionismo de arte en el siglo XVII

La Vista de Jan Breughel y Rubens

En el siglo XVII hubo una verdadera fiebre por el coleccionismo; por cualquier serie de artilugios u objetos que alguien pueda imaginar: calaveras enanas, relojes, autómatas, fósiles, ídolos aztecas que se traían de América o los finos y delicados cristales de Murano, conchas marinas, estatuas romanas,…; cualquier cosa podía ser objeto de colección de los espíritus caprichosos y asombradizos de la nobleza de la época. Las colecciones se acumulaban en las lujosas cámaras de sus mansiones y ellos competían orgullosos por mostrarlas a todo el mundo. Tal fue su profusión que se llegaron dividir y clasificar de sugerentes maneras; así a las colecciones de artilugios originados por el ingenio humano las llamaban “artificialias”, y “naturalias” a las que producía la naturaleza.

La nobleza no hacía con esta costumbre otra cosa que copiar a los reyes, que eran los primeros en acumular objetos y artefactos para su distracción, solaz y deleite. Y el arte pictórico (en todas sus manifestaciones: lienzo, tabla, tapiz, grabado, etc.) no podía ser menos. En la España del siglo XVII destaca la figura de Felipe IV, que atesoró una innumerable colección de pinturas. Tres razones influyeron en este afán real: el propio gusto personal del monarca, la presencia de Velázquez como primer pintor real y la ornamentación del palacio del Buen Retiro como obra arquitectónica más señalada de la época. Pero de todas formas, no hacía otra cosa que seguir el modelo de su abuelo, Felipe II, a quien, por su pasión por los libros y códices antiguos, debemos que España posea la más completa biblioteca medieval del mundo en El Escorial.

Las salas del palacio del Buen Retiro de Felipe IV albergaron la mejor y más completa pinacoteca de su época, con cuadros de todas las escuelas y géneros pictóricos, que además era uno de los primeros ejemplos de una colección organizada con algún criterio específico: sala de paisajes, sala de retratos, sala de bufones, sala de las batallas, etc.

En este ambiente no es raro que las colecciones se prodigarán entre la nobleza española del siglo XVII. Destacando las colecciones del duque de Monterrey, marqués de Leganés, conde de Benavente, marqués de la Torre, Jerónimo Villafuerte Zapata, Juan de Velasco, Juan de Lastosa, Jerónimo Funes Muñoz, Suero de Quiñones o Juan de Espina, entre otras muchas dignas de reconocimiento. La visita, admiración y elogio, en su caso, de las colecciones era actividad obligada en la sociedad de la época; muchos grandes literatos nos dejaron glosas de las mismas: entre otros, Gracián, Carducho o el mismo Quevedo.

Por referir algunas de las colecciones más curiosas, citaré la de Juan de Velasco que se componía de curiosidades de la naturaleza y de multitud de autómatas. O la de Juan de Lastosa, en Huesca, que reunía una serie de autómatas que representaban a los más diversos animales salvajes, reales o ficticios: dragones, leones, leopardos, grifos, elefantes, rinocerontes, camellos, panteras, tigres,… O la colección de primorosos instrumentos musicales que, entro otras muchas series singulares, poseía el enigmático madrileño Juan de Espina, quien ordenó en su testamento la destrucción de una colección de figuras humanas de damas y galanes que tenía dispuestas por los corredores de su casa en fingidas fiestas (¿y bacanales?).

El marqués de Leganés es un fiel exponente de esta costumbre, que en su caso casi se convirtió en una obsesión. Es asombroso el número de artilugios que atesoraba en sus casas según se desprende del inventario que se hizo de sus bienes tras su muerte: relojes [algunos con autómatas, como en la plaza Mayor de Leganés; ¡Cuántas vueltas da el mundo!], espadas, piezas de artillería, estatuas (entre ellas una veintena de bustos de bronce de emperadores romanos), espejos,… Vicente Carducho, en sus Diálogos de la pintura (Madrid, 1633), destaca de la colección del marqués de Leganés, además de sus cuadros, su “muchedumbre” de ricos muebles y sus “espejos singulares“, así como sus “relojes extraordinarios“. En verdad, un sin fin de objetos, pero lo verdaderamente asombroso era su colección de pinturas: ¡más de 1.300 pinturas poseía el buen señor! Tan sólo por el número ya sería extraordinaria [el palacio del Buen Retiro tenía unos 800 cuadros], pero lo verdaderamente importante era la calidad de gran parte de las obras que contenía. Pero no fue el único potentado enamorado del arte, también eran notables las colecciones de pinturas del conde de Monterrey, del marqués de Castel Rodrigo, del almirante de Castilla, del duque del infantado o la del protonotario Jerónimo de Villanueva; y no sólo los nobles acumulaban pinturas, sirva como ejemplo que Las Hilanderas de Velázquez pertenecía a la esplendida colección del “plebeyo” Juan de Arce.

La colección de arte del marqués de Leganés. Inventario de la colección

El marqués de Leganés fue uno de los principales coleccionista de arte de la España del barroco, e incluso de toda Europa; poseyó obras de autores españoles, italianos y, sobre todo, flamencos. Aparte de su gusto por las obras pictóricas, Leganés contó con dos grandes ventajas para desarrollar su pasión por los cuadros, primero una fortuna personal que le permitió adquirir obras de los pintores de mayor renombre, y, en segundo lugar, una actividad diplomática, militar y política que le permitió viajar por Europa y acceder a los más prestigiosos artistas de su época, en particular debieron de ser muy fructíferas sus prolongadas estancias en los Países Bajos e Italia.

El Marqués de Leganés. Antón van Dyck

El Marqués de Leganés de Antón van Dyck

La colección de don Diego Felípez de Guzmán, incluía en 1655, año en que muere el marqués, 1.333 obras, reunidas a lo largo de toda su vida, especialmente en los años en que tuvo mayor auge su carrera política y militar. La mayor parte de las obras eran de pintura flamenca de su época, con cuadros de Rubens, van Dyck, Jordaens, Snyders, Paul de Vos, Gaspar de Crayer, Daniel Seghers, Frans Zinder, Clara Peeters, Alexander van Adrianssen, Frans Ykens, Paul Bril, Jan Brueghel de Velours, Joost de Romper, Jan Wildens,…; con muchos de estos pintores mantuvo incluso un trató personal en diversas ocasiones. En particular debió ser muy cercana su relación con Rubens, a quien conoció en su estancia juvenil en Flandes; tanto, que cuando este pintor estuvo en Madrid en los años 1628 y 1629 (curiosamente para una misión diplomática: negociar, por orden de Felipe IV, un tratado de paz con Inglaterra) se hospedó en la casa del marqués, para quien realizó varios cuadros, entre los que destaca el de “Inmaculada Concepción” (museo del Prado); cuadro que el marqués regalaría a Felipe IV. Rubens alabó el juicio artístico del marqués de Leganés con estas palabras: Se puede contar entre los más grandes conocedores del arte de la pintura que hay en el mundo. La colección se completaba con un buen número de obras de los más afamados pintores flamencos de los siglos XV y XVI: Jan van Eyck, Roger van der Weyden, El Bosco, Patinar, Metsys, Mabuse, Antonio Moro y Quintin Massys.

También era muy importante la presencia de los artistas italianos en la colección, ya que contaba con obras de los principales pintores del Renacimiento, como Rafael, Veronés, Tiziano, Correggio, Palma el Viejo, Perugino, Andrea del Sarto, Giorgio di Castelfranco, Giorgione, los Bassano,… La serie de pintores italianos se completaba con un buen número de cuadros de autores pertenecientes al manierismo y al barroco italiano: Bronzino, Giovanni Battista Crespi, Lodovico Cigoli, Guido Reni, Francesco del Cairo, Gaudenzio Ferrari, Giovanna Garçoni, Paris Bordone, Rosso Florentino o Scipione Gaetano.

En comparación con la presencia de cuadros flamencos, las obras de la escuela española era mucho menos importante en el conjunto de la colección, pero de todas formas no faltaban cuadros de las mejores figuras de su época, incluyendo obras de Velázquez, José de Ribera, Juan van der Hamen, Francisco Collantes o Juan Fernández “el Labrador”. La serie española se completaba con cuadros de artistas de finales del siglo XVI, como Alonso Sánchez Coello, Juan Pantoja de la Cruz, Juan Fernández de Navarrete “el Mudo” o el Greco. Finalmente había un extenso complemento de retratos de familia, escudos de armas y paisajes de autores anónimos.

Esta magnífica colección de obras de arte se mantuvo prácticamente intacta durante los siglos XVII y XVIII. En la propia Casa de Leganés hasta 1711, año en el que muere el III marqués de Leganés sin descendencia directa. Tras esta muerte, el mayorazgo, el título y la colección de pinturas del marqués de Leganés pasaron a engrosar los bienes de la Casa de Altamira, donde la colección permaneció prácticamente indivisa hasta que la ruina económica de esta Casa nobiliaria a principios del siglo XIX, llevó a que gran parte de esta colección se subastara públicamente el almoneda en 1833; uno de los principales compradores fue el marqués de Salamanca, quien a su vez se vio obligado a subastar al menos otros cuarenta cuadros en París en 1867. De esta forma se produjo la dispersión absoluta de la colección ante la indiferencia de un estado español que entonces no alcanzó a comprender el expolio cultural que se estaba produciendo. Hoy sus cuadros identificados (ni de lejos lo están todos) aparecen diseminados por todo el mundo en los más importantes museos y en las mejores colecciones privadas de arte (Prado, Rubenshuis, Palacio de Viana, National Galery of Washington, Cerralbo, Castres, Museum of Fine Arts, Kaiser Friedrich, Royaux des Beaux-Arts de Belgique, Graphische Sammlung Albertina, Paul Getty, Várez-Fisa, Naseiro, marqueses de Ayamonte, Banco Central,…)

Algunas de las pinturas de la colección del marqués de Leganés que pueden verse en el museo del Prado

Son numerosas las obras pertenecientes al museo del Prado que en su momento formaron parte de la colección de pinturas del marqués de Leganés, muchas de las cuales no se encuentran en la exposición permanente del museo y esperan en sus depósitos una oportunidad para que puedan ser admiradas.

Como un pequeño botón de muestra en este artículo quiero presentar media docena de estos cuadros que integran la exposición permanente del museo y otro más que inexplicablemente se oculta ordinariamente a los visitantes. Me refiero a La Inmaculada Concepción de Rubens; sirva también este artículo como instancia a quien corresponda y pueda para que se incluya a ser posible en la exposición permanente del prado.

Vieja mesándose los cabellos de Quintin Massys

Vieja mesándose los cabellos de Quintin Massys (¤ Lovaina, 1465; † Amberes, 1530), después de 1501, óleo, 55 cm x 40 cm [cat. Prado 3074; inventario marqués Leganés nº 33]

Se trata de la representación de una figura femenina de medio cuerpo que sobre un fondo negro aparece en una posición muy forzada y mesándose los cabellos. Sobre el valor simbólico de la obra se ha pensado que pueda tratarse de una alegoría sobre la Envidia o la Ira, que solían representarse con gestos grotescos y estrambóticos. Los estudios pictóricos que trataba de representar los gestos exagerados con escorzos casi imposibles fueron muy habituales en los pintores renacentistas.

Quintín Massys es el máximo exponente de la escuela de Amberes y fue un pintor que conoció y trató con Erasmo y Tomás Moro y puso el arte pictórico al servicio del humanismo.

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Federico Gonzaga, duque de Mantua de Tiziano

Federico Gonzaga, duque de Mantua de Tiziano Vecellio (¤ Pieve di Cadore, h. 1485; † Venecia, 1576), 1529, óleo sobre tabla, 125 cm x 99 cm, [cat. Prado 408; inventario marqués Leganés nº 14]

Es el retrato de Federico Gonzaga (1500-1540), duque de Mantua. El príncipe italiano aparece vestido con un elegante jubón de seda azul, y se destaca en la composición el rosario que le cuelga del pecho y el perro maltés que acaricia con la mano derecha mientras con la izquierda sujeta la espada. Todos estos elementos no se deben al azar, sino que obedecen a una simbología muy concreta: se trata de un cuadro destinado a copiarse y distribuirse por las cortes europeas para buscar esposa; el perro significa la fidelidad conyugal y el rosario el arrepentimiento de la vida disoluta que había llevado. Toda una declaración de intenciones.

Tiziano es uno de los más versátiles pintores del renacimiento italiano y destacó por la maestría en el uso del color, siempre luminoso y radiante.

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Acto de devoción de Rodolfo I de Habsburgo de Rubens

Acto de devoción de Rodolfo I de Habsburgo de Pedro Pablo Rubens (¤ Siegen, 1577; † Amberes, 1640) y Jan Wildens (¤ Amberes, 1586; † Amberes, 1653), antes de 1630, óleo, 198 cm x 283 cm, [cat. Prado 1645; inventario marqués Leganés nº 105]

La escena narra un episodio de la vida de Rodolfo I, fundador de la dinastía de los Habsburgo.

Según la tradición familiar Rodolfo estaba de caza con su escudero, Regulo de Kyburg, cuando se encontró con un sacerdote y un sacristán que llevaban la eucaristía a un moribundo. Ni corto ni perezoso, Rodolfo cedió sus cabalgaduras a los religiosos para que acudieran prestos a salvar el alma del moribundo, demostrando así su devoción por el sagrado sacramento. Es curioso que lo que no pasa de una anécdota, para los Austrias fuera un hecho clave para su bagaje familiar y dinástico. El paisaje es obra de Wildens y las figuras de Rubens.

Jan Wildens era un pintor flamenco que trabajó en el taller de Rubens, especializándose en la representación de coloridos y equilibrado paisajes, como el de esta obra.

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La visión de San Huberto de Rubens y Jan Brueghel 'el Viejo

La visión de San Huberto de Rubens y Jan Brueghel ‘el Viejo’ (¤ Bruselas, 1568; † Amberes, 1625), entre 1615-1620, óleo sobre tabla, 63 cm x 100 cm, [cat. Prado 1411; inventario marqués Leganés nº 38]

La escena narra el momento de la conversión de san Huberto. El santo se encontró a un magnífico ejemplar de ciervo cuando participaba en una batida de caza. Justo cuando se disponía a asaetarle contempló la aparición de una cruz entre las astas del animal, momento en el que se produjo su conversión al cristianismo. Este santo vivió en Lieja, en los Países Bajos, y su conversión fue ampliamente representada por los pintores flamencos.

El cuadro es fruto de la colaboración entre Rubens y Brueghel; de la mano del primero son los personajes del santo y el magnífico caballo y del segundo el esplendió paisaje que enmarca la escena.

Jan Brueghel ‘el Viejo’ fue un prolífico pintor flamenco que se especializó en naturalezas muertas, paisajes y marcos de flores; género muy apreciado por el gusto de la época.

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La muerte de Séneca de Rubens

La muerte de Séneca de Rubens, 1636, óleo, 184 cm x 155 cm, [cat. Prado 3048; inventario marqués Leganés nº 882]

El pintor nos presenta al anciano filósofo desnudo, introduciendo los pies en una bacía, donde parece esperar su muerte. Tras él vemos a un anciano abriéndose las venas (lo mismo que hará el filósofo por orden de Nerón) y un joven tomando nota de las últimas palabras del sabio, acompañado de dos soldados que contemplan la escena.

De este cuadro hay que significar que no existen referencias ambientales, pues las figuras ocupan todo el espacio compositivo, surgiendo a la luz de la absoluta oscuridad, lo que aporta una sensación de ahogo y de angustia que aumenta el dramatismo de la escena. Sensación que se agrava con los escorzos de los personajes, en particular el del mismo Séneca que parece agacharse para entrar en el cuadro. Muchos críticos han querido ver en este cuadro un homenaje de Rubens a Miguel Ángel en la figura del filósofo y a Caravaggio en el uso del contraluz.

Parece que se trata de una obra del taller de Rubens, si bien no existe consenso sobre las partes que fueron pintadas por el genial pintor; tan sólo hay acuerdo en atribuirle la cabeza del filósofo, mientras que el resto está en discusión

Rubens se considera como el representante más genuino y completo del estilo barroco en la pintura de Europa del Norte. Su influencia en la pintura europea fue muy grande gracias a su amplia producción y a la difusión que tuvo su obra por el uso del grabado.

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Retrato de enano de Juan van der Hamen y León

Retrato de enano de Juan van der Hamen y León (¤ Madrid, 1596; † Madrid, 1631), hacia 1616, óleo, 122 cm x 87 cm, [cat. Prado 7065; inventario marqués Leganés nº 541]

El cuadro es de un enano ricamente vestido y armado, que sostiene un bastón de mando en la mano derecha. Este atributo de poder militar solo al alcance de los capitanes generales, no correspondía al retratado. Con seguridad se trata de uno de los bufones que pululaban por la Corte de Felipe IV, a quienes se les vestía con lujo y ostentación al modo de grandes personajes.

En el inventario del marqués de Leganés se le nombra como retrato del “enano del conde de Olivares”, denominación que posiblemente se debía al parecido con el valido del rey. El cuadro formaba parte de una serie de ocho retratos de bufones muy conocidos de la Corte (dos de ellos pintados por Velázquez, según el inventario) que se ubicaban en la casa de campo que el marqués tenía en Leganés. Se trata de un retrato de una factura extraordinaria en el que destaca el delicado detallismo con el que está tratado el terno y especialmente la fuerza expresiva del retratado.

Juan van der Hamen es un pintor español de origen flamenco que es conocido sobre todo como un excelente pintor de bodegones, aunque también realizó pintura religiosa y retratos, como este, de gran calidad.


La inmaculada Concepción de Rubens

La inmaculada Concepción de Rubens, entre 1628 y 1629, óleo, 198 cm x 134 cm, [cat. Prado 1627]

Se trata de uno de las mejores representaciones de la Virgen, que viste una túnica roja bajo un manto azul. Siguiendo la iconografía clásica de este tipo de representación católica, la Virgen se representa coronada de estrellas y pisando la serpiente que porta la manzana del Pecado, significando la victoria de la madre de Dios sobre le pecado original. Este triunfo también se representa en las palmas y laureles que portan los ángeles que la acompañan. El arrebato de los ropajes deja entrever una composición muy “escultórica” que resalta las formas y los volúmenes del cuerpo de la Virgen.

Este cuadro pintado durante la estancia del pintor en Madrid en 1628, refleja las características del más puro estilo de Rubens, combinando el dinamismo compositivo propio del barroco con el ideal de belleza sereno y clásico que refleja el rostro de la Virgen.

El cuadro está pintado para el marqués de Leganés, quien, a buen seguro que con dolor, se lo regala a Felipe IV, quien lo destinó al oratorio del monasterio de El Escorial. Debido a un añadido que se hizo al original que modificó sus dimensiones, durante muchos años la Inmaculada de Rubens estuvo “perdida”, mientras que en los inventarios de las colecciones reales el cuadro pasó por ser obra de Erasmus Quellinus. Fue Matías Díaz Padrón, en 1966, quien desentramó el equívoco y el cuadro recupero su autoría verdadera.

Sin ningún género de dudas, se trata de una obra de arte de primerísimo orden que merece formar parte de la colección permanente del Prado junto al resto de las obras maestras del autor.

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Bibliografía

Fuentes primarias:

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  • Collection de Documents sur les anciennes Assemblées Nationales de Belgique. Editado por GACHARD, Louis-Prospère, Vol. I y II. Bruselas: Deltombe, 1853.
  • LONCHAY, Henri, CUVELIER, Joseph, LEFEVRE, Joseph. Correspondence de la cour d’Espagne sur les affaires des Pays-Bas au XVIIº siècle. vol. I-V. Bruselas: Marcel Hayez, 1923-1937.
  • Inventario de los bienes del marqués de Leganés, Archivo Provincial de Protocolos de Madrid.
  • RUBENS, Peter Paul. Correspondance de P.P. Rubens. París: G. Grès & Cie, 1927.

Fuentes secundarias

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  • AA.VV. Juan van der Hamen y León y la Corte de Madrid. Madrid: Patrimonio Nacional, 2006.
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  • BENNASSAR, M.B. La España del siglo de oro. Barcelona: Crítica, 1983.
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  • BROWN, Jonathan; ELLIOTT, John H. Un Palacio para el rey. El Buen Retiro y la corte de Felipe IV. Madrid: Revista de Occidente, 1981.
  • BURKE, Marcus B. Private Collections of Italian Art in 17th Century Spain. Tesis doctoral. Nueva Cork: New York University, 1984.
  • CALVO SERRALER, Francisco. Teoría de la pintura del Siglo de Oro. Madrid: Cátedra, 1981.
  • CRUZADA VILLAMIL, Gregorio. Rubens diplomático español: Sus viajes a España y noticias de sus cuadros. Madrid: Imprenta Biblioteca de Instrucción y Recreo, 1874.
  • DÍAZ PADRÓN, Matías. El siglo de Rubens en el Museo del Prado. Catálogo razonado de pintura flamenca del siglo XVII. Barcelona: Prensa Ibérica, 1996.
  • DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio. El Antiguo Régimen: los Reyes Católicos y los Austrias. Madrid: Alianza Editorial, 1983.
  • DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio. La sociedad española en el siglo XVII. Granada: CSIC – Universidad de Granada, 1992.
  • ELLIOTT, John H. El Conde-Duque de Olivares. Barcelona: Crítica, 1991.
  • ELLIOTT, John H., PEÑA, José F. de la. Memoriales y cartas del conde duque de Olivares. tt. I y II. Madrid : Alfaguara, 1978.
  • LÓPEZ NAVÍO, José Luis. La gran colección de pinturas del marqués de Leganés. En Analecta Calsanctiana, Madrid, 1962.
  • LUCA DE TENA, Consuelo, MENA, Manuela. Guía del Prado. Madrid: Silex, 1988.
  • MARAÑÓN, Gregorio. El conde-duque de Olivares. La pasión de Mandar. Madrid: Espasa-Calpe, 1952.
  • POLERÓ, Vicente. Colección de pinturas que reunió en su palacio el marqués de Leganés don Diego Felipe de Guzmán (siglo XVII). En Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, VI, Madrid, 1898-1899.
  • SÁNCHEZ BELÉN, Juan Antonio. Los Austrias Menores. La Monarquía española en el siglo XVII. En Historia 16, serie Historia de España, nº 16, 1996.
  • TOMÁS y VALIENTE, Francisco. El poder político, validos y aristócratas, en Nobleza y Sociedad en la España Moderna. Oviedo: Nóbel, 1996.
  • Trésor de l’Art Belge en XVII.e siécle. Memorial de l’Exposition d’Art Ancien a Bruxelles en 1910. Bruselas: S.E. Buschmann, 1912-1913.
  • VOLK, Mary Crawford. New Light on a Seventeenth Century Collector: The Marquis of Leganés. En The Art Bulletin, Nueva York, 1980.

URL

Museo del Prado:
http://www.museodelprado.es/bienvenido/

Biblioteca Nacional de Madrid:
http://www.bne.es/

Ministerio de Cultura, museos:
http://www.mcu.es/museos/index.html

La Ciudad de la Pintura:
http://pintura.aut.org/

Wikipedia:
http://www.wikipedia.org/

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Artículo publicado por el autor en el número 2 de la Revista Cultural EL ZOCO.

Para citar este artículo desde el blog: ARROYO MARTÍN, Francisco. La Colección de Pinturas del I Marqués de Leganés.
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/12/07/la-coleccion-de-pinturas-del-i-marques-de-leganes/
. 2009.

28 octubre 2009

Piramidología

Archivado en: Cultura,Edad Antigua,Egipto,Historia,Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 7:22 pm
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Las trés pirámidesSobre las pirámides de Egipto se han escrito toneladas ingentes de tonterías y sandeces. De eso creo que todos somos plenamente conscientes; lo curioso, y bastante desconocido, es que este fenómeno tiene su origen en unas investigaciones de Charles Piazzi Smyth: astrónomo escocés (nacido en Nápoles, pero los escoceses ya se sabe… son como los de Bilbao y nacen donde les da la gana), científico del siglo XIX que llegó a ser Astrónomo Real de Escocia y profesor de Astronomía en la Universidad de Edimburgo.

Sus investigaciones las desarrolló en el observatorio de Calton Hill, con sede en la capital escocesa, y son destacables sus trabajos sobre la aurora polar, el espectro solar o la irradiación de la Luna. Pero quiero resaltar las observaciones astronómicas que hizo en las islas Canarias, siendo uno de los pioneros en señalar las ventajas de la observación directa en cielos con atmósferas libres. En gran parte los observatorios del Teide, en Tenerife, y el del Roque de los Muchachos, en La Palma, deben su importancia actual a las conclusiones de sus investigaciones -financiadas por el Almirantazgo Británico y la Sociedad Real para el Avance de la Ciencia Natural de Londres.

Las Pirámides en una foto del siglo XIXPues bien, este buen señor, que presenta un currículum vítae más que envidiable y que obtuvo importantes premios y reconocimientos científicos en su vida, la lió parda con el tema de las grandes pirámides de Egipto. Al calor de la obra de John Taylor La Gran Pirámide: ¿Por qué fue construida? ¿Quién la construyó?, Smyth viajó a Egipto con la intención de medir con precisión la grandes pirámides de la IV dinastía y en especial la Gran Pirámide de Keops. Su objetivo era fijar con exactitud las dimensiones de las pirámides: altura, orientación, inclinación, localización, etc., incluso realizó fotografías del interior de la misma con una novedosa técnica.

Sus investigaciones y conclusiones fueron publicadas en varios libros (entre otros: Nuestra herencia en la Gran Pirámide, publicado en 1864, y Vida y trabajo en la Gran Pirámide, en 1867) y en ellos se aprecia la fascinación que en su espíritu academicista debió producir que las medidas de la pirámide y sus interrelaciones derivaban en magnitudes planetarias e incluso astronómicas. Así, encontró que en esas relaciones y equivalencias se descubría el radio terrestre, la distancia entre la tierra y el Sol y la Luna, el número Л,… A partir de ahí pareció entrar en proceso febril y extrapolando toda la información llega a establecer patrones universales de medida: la pulgada piramidal, el sagrado codo, etc. Esto le lleva a concluir que la Gran Pirámide es obra inspirada directamente por Dios a los arquitectos y constructores, y en ella se encierran los principios básicos de la existencia y esconde en sus dimensiones un código divino que tras su correcta interpretación permitiría descubrir lo que nos tiene reservado el futuro. Evidentemente sólo el Dios de los cristianos (el único para él) pudo inspirar esa gran obra, esto le lleva a identificar a los hicsos con los hebreos y a afirmar que fueron ellos, con San Melquisedec como arquitecto, los constructores de la maravilla.

Arista de la pirámideLo cierto es que sus conclusiones pronto fueron puestas en evidencia y denostadas por los egiptólogos a partir de constatar la falta de rigor de las mismas; empezando por la identificación de los hicsos con los hebreos (algo absolutamente imposible) y terminando por los errores de bulto en las mediciones.

William Matthew Flinders Petrie, que llegó a ocupar la cátedra de Arqueología y Filología Egipcia de la Universidad College de Londres, era un admirador de Smyth, y fruto de esa devoción acudió a Egipto en 1880. Muy pronto se dio cuenta de que las conclusiones de Smyth eran totalmente desacertadas, debido, entre otras cosas, a que se basaban en mediciones erróneas. Tras una revisión exhaustiva, Petrie volvió a dimensionar “definitivamente” las pirámides poniendo en evidencia los yerros anteriores. Su meticuloso trabajo se publicó en 1883 en el libro Las pirámides y templos de Gizeh.

Las dimensiones de la Gran Pirámide según Petrie son:

  • Altura original: 146,61 m (actual: 136,86 m)
  • Pendiente media: 51º 50′ 35″
  • Longitud del lado N: 230,364 m
  • Longitud del lado E: 230,319 m
  • Longitud del lado S: 230,365 m
  • Longitud del lado O: 230,342 m
  • Longitud Media: 230,347 m
  • Desviaciones máximas sobre la media: ¡-0,028 m y +0,018!

barca solarA lo largo de la Historia todos los visitantes y viajeros se han preguntado por estas magníficas construcciones y todos han querido ver algo más que una tumba. Heródoto llega a afirmar que Keops estaba poseído por La Pirámide y que llegó a prostituir a su propia hija para recaudar fondos para la construcción; los árabes buscaron tesoros; en el siglo XVII osados exploradores se adentraron por sus angostos pasadizos; y así hasta nuestros días. Las pirámides ocultan todavía muchos secretos; sin ir muy lejos, se conoce la ubicación de otro barco solar aún por excavar y armar; lo mismo se puede decir de los canales de ventilación que se llaman así por ser esa su función actual, pero no la originaria, que se desconoce. Algo parecido pasa con la forma de su planta, que no es cuadrada contra lo que pueda pensarse, sino de estrella de cuatro puntas, merced a la ligerísima inclinación que hacia el interior presenta cada uno de sus lados; produciendo un interesante efecto lumínico en los amaneceres y en los ocasos de los equinoccios gracias a la orientación cardinal de cada una de sus aristas: durante unos minutos, una mitad de los lados Este y Oeste aparece en umbría, y la otra mitad en solana.

Su sistema de construcción sigue siendo un secreto, sin que las teorías presentadas convenzan plenamente a la comunidad científica. En el último trabajo sobre este tema (2007), el arquitecto francés Jean-Pierre Houdin lanza la teoría de que se utilizaron rampas frontales y externas hasta alcanzar la altura de 45 metros y para el resto se empleó un rampa en espiral por dentro de la propia pirámide, asegurando que los túneles interiores deben estar ahí todavía. El Consejo Superior de Antigüedades Egipcias no ha dado permiso para iniciar excavaciones en el interior de la pirámide, con lo cual una nueva hipótesis queda sin verificar; más leña al fuego.

Pirámide de Zoserpirámide romboidal DahshurDe las siete maravillas del Mundo Antiguo la pirámide de Keops es la única que queda y curiosamente es la primera que se realizó; pues el primer misterio es saber cómo una sociedad que hacía unos cinco siglos estaba aún en la edad de piedra pudo levantar este obra en 20 años allá por el2570 a. n. e., demostrando unos conocimientos matemáticos, astronómicos y técnicos en general verdaderamente asombrosos. Si bien, hasta llegar a la perfección de las pirámides de Gizeh, los egipcios hicieron varias pruebas, destacando la pirámide escalonada de Zoser y la romboidal de Dahshur.

Pero la monumentalidad de la Gran Pirámide escapa a todo entendimiento; sirva, a modo de botón de muestra, que hasta que no se terminó la Iglesia de San Nicolás en Hamburgo en 1874 la tumba de Keops fue el edifico más alto del mundo. ¡Ojo al dato!: 4444 años después. ¡Cuatro cuatros!, ¡será por números cabalísticos! Y este dato no lo he visto por ahí publicado, como lo pille un “brujístico” saca un coleccionable.

Base de la pirámide

[Para Sandra, con mi deseo de que vuelvas a Egipto y de que yo te acompañe]

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Piramidalogía.
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/10/28/piramidologia
. 2009

Enlaces:

Para ver la explicación de la teoría de las rampas interiores de Pierre Houdin con un espectacular gráfico en 3D y en español [Para verlo hay que bajarse el programa 3dvia player]:

[
http://khufu.3ds.com/introduction/revealed/
]

Puedes encontrar este video con mucha menos calidad en you tube:

How the Khufu Eqyptian Pyramid Was Built 1: [

]

How the Khufu Eqyptian Pyramid Was Built 2: [

]

(OGH23H)

5 octubre 2009

¿Cuándo el hombre deja de ser un mono?

Archivado en: Cultura,Historia,Prehistoria,Sociedad,Temas — Francisco Arroyo Martín @ 10:41 pm
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La pregunta es falsa como Judas. Y en consecuencia es imposible encontrar respuesta cierta. Pero no deja de ser misterioso y atractivo intentar averiguarlo. Para empezar: ¿descendemos de un mono? ¡Pues sí! ¡¿Qué pasa?! Hay que dejarse de medias tintas y asumir lo que somos: monos,… un poco más listos que otros, pero monos. ¿Qué es eso de decir que no,.. que… lo que pasa es que… compartimos un antepasado común…; y fruslerías parecidas? ¡Al pan, pan; y al vino,… casera!

Hominización

Hominización

Vamos a recorrer el árbol familiar con las definiciones actuales (cada un cierto tiempo las cambian, por si fuera poco lioso de por sí para hacerlo más difícil). Comparándolo con una familia, los homo (los hombres) seríamos una especie de primos de los pan (los chimpancés) con un abuelo común, por eso ambos somos homininis. Con los gorillini (los gorilas) nuestro parentesco es de un grado más, teníamos en común con ellos un bisabuelo muy majete que nos hace a todos del clan de los homininae. Y con los ponginae (los orangutanes) el parentesco es ya más lejano, pero a pesar de todos tenemos un tatarabuelo muy simpático que se puso de pie sobre las patas traseras y nos hizo que todos seamos hominidae. Después están los hylobatidae (los gibones), unos primos tan lejanos que cuando nos cruzamos con ellos apenas nos reconoceríamos si no fuera porque compartimos un superabuelo que perdió la cola y nos hizo a todos de los hominoidea desrabados. Por último, estaría el gran patriarca común que nos hizo primates gracias entre cosas a su dedo pulgar oponible y que nos convierte en parientes, a modo de ejemplo, de los strepsirrhini (los lémures, entre otros muchos).

Bien, de este gran patriarca del que conocemos muy poco, ¿qué diríamos de él ante una súbita aparición? Seguro que algo así: «¡Tá bicho! ¡Jodio mono, lo feo que es!» Evidentemente el subrayado es mío y es la prueba irrefutable de lo que somos: unos jodidos monos que nos las damos de listos y por eso nos tenemos que diferenciar del resto de primos. Y para hacerlo en algún momento tuvimos que dejar de ser monos para ser otra cosa; vamos a intentar ver cuándo.

En la familia de los homos, nosotros, los sapiens, somos los más jovencitos. Antes tuvimos unos hermanos mayores, que a buen seguro Dios guarda en su Gloria y de los que fuimos aprendiendo poco a poco truquitos, trampillas, mañas y cosas así. Volveremos a ellos, pero no quiero olvidar a un medio hermano… medio primo que vivió con nuestra familia allá por África y al que le dio por coleccionar piedras rotas; le llamaron australopiteco (el mono del sur) y nunca se entendió muy bien su manía coleccionista. Coincidió algún tiempo con nuestro hermano mayor, el homo habilis. Este no andaba todo lo bien que la prestancia familiar exige, pero destacó por sus dotes observadoras y por una cierta indolencia. Así, viendo las colecciones pétreas de su primo, se dijo: «¿Para qué voy a ir a buscar piedras rotas si yo las puedo romper aquí, sentadito a la fresca de la cueva?» Y de esta forma comenzó la fabricación de herramientas, que para muchos es el punto determinante entre los estadios homo y piteco.

La familia empezó a crecer con el homo erectus, que heredo la habilidad de su hermano a la hora de romper piedras y fabricar cachivaches y trastos; y como era muy avispado mejoró mucho el tipo de objetos y herramientas, dando lugar a una especialización de los utensilios y de las tareas. Para otros pensadores esta división del trabajo y la socialización de la convivencia es el punto determinante. También muchos señalan la posibilidad de que poseyera algún tipo de lenguaje simbólico.

Este hermano nuestro, ya andaba erguido y le movía un espíritu aventurero envidiable; así el resto de los hermanos más próximos (rudolfensis, georgicus, antecessor, cepranensis, floresiensis, heidelbergensis, etc.) marcharon alegres y esperanzados a colonizar nuevas tierras. Al separarse cada hermano tuvo que buscarse la vida, y a unos le fue mejor y a otros peor. Algunos hicieron fortuna y vivieron largos años y otros apenas duraron unos cientos de miles de años; pero a todos la parca les segaría los pies. Estos familiares cercanos parece que adquirieron conciencia de sí mismos y de su existencia y en consecuencia de su muerte. Para otros muchos pensadores aquí está la madre del cordero.

Por último vinieron los mellizos (que no gemelos): el homo neanderthalensis y el homo sapiens. A primera vista, nuestro hermano era más fuerte, más alto y mucho más cabezón que nosotros. En una pelea nadie hubiera apostado ni un maldito euro por nosotros. Pero a falta de mejor cualidad desarrollamos una mayor destreza y astucia que unido a nuestro cuerpo menudo y ligereza de pies (vamos unos marrulleros cobardicas) nos permitió adaptarnos mejor a las frías y duras condiciones de entonces y salir triunfantes de la lucha fratricida. Aparte de pelearnos, nos comunicábamos con un lenguaje articulado, dominábamos el fuego y desarrollamos un pensamiento abstracto y unos valores estéticos (el arte). A partir de entonces es cuando nos convertimos en verdaderos hombres para otros muchos pensadores.

La hominización en La Historia según Milo Menara (detalle)

La hominización en La Historia según Milo Menara (detalle)

Una vez desparecido nuestro amantísimo hermanito, ya sin tener que andar peleando con nadie (ya sólo nos sacudimos entre nosotros mismos) pues éramos los únicos de la familia que quedábamos por aquí, nos calmamos un poco y nos quedamos quietos. Y aburridos, nos dio por criar cabras, sembrar trigo y hacer botijos. Y la tranquilidad nos permitió buscar formas de reflejar nuestro pensamiento en signos y así nació la escritura; para algunos el verdadero momento que marca la diferencia con el resto de los primos

En conclusión se puede decir que a cada diferenciación física y biológica le acompañó un diferente estadio cultural. Pero, además esta evolución no fue ni lineal ni progresiva ni en el tiempo ni en el espacio. Como se ve, es imposible afirmar con certeza cuándo dejamos de ser monos; lo más seguro porque, como decía al principio, aún lo sigamos siendo.

Perdónenme los eruditos y especialistas la simpleza en la exposición, pero este tema es tan complicado que si además se le añade culturas, periodos, años, técnicas, lugares, utensilios, edades geológicas, glaciaciones,… ¡Para cortarse las venas!

Homer Sapiens

Homer Sapiens

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. ¿Cuándo el hombre deja de ser un mono? (
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/10/05/¿Cuando-el-hombre-deja-de-ser-un-mono?
/). 2009

(OGH22H)

30 julio 2009

Brujería en la España del siglo XVII. El proceso de Zagarramurdi


Brujería en la España del siglo XVII

El proceso de Zagarramurdi

webheptagrama

La Brujería

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII en muchos lugares de Europa y Norteamérica se produjeron las “cazas de brujas” que acabaron con miles de mujeres (los brujos fueron minoría) en la hoguera o degolladas, siendo especialmente diligentes en este aspecto los calvinistas y los luteranos [Lutero llegó a afirmar que los diablos habitaban en "los loros y en las cotorras, en los monos y macacos, para que ellos puedan así imitar a los hombres"]. En España, en ninguno de los territorios que conformaban la monarquía hispánica, se dio este fenómeno con la virulencia que tuvo en estos lugares, donde algunos autores hablan de centenares de miles de condenados a muerte. Esta realidad parece desilusionar a algunos autores y eruditos que hubieran preferidos procesos escandalosos para aumentar la venta de libros, artículos, documentales, etc., pero como lo que se sabe es que aquí se actuó “racionalmente” en comparación con las atrocidades que se dieron más allá de los Pirineos, parece que no es tan llamativo.

Pentagrama

Pentagrama

Este hecho diferenciador hispano (positivo en este caso) tiene varias explicaciones que tan sólo apuntaré. En primer lugar los teólogos hispanos habían sido los principales artífices intelectuales de la contrarreforma católica que culminó en Trento y, por lo tanto, centraron sus esfuerzos en parar las herejías que podían derivar en el protestantismo, aparte de su acoso a los criptojudíos. Por otro lado, la Inquisición española alcanzó tal grado de eficacia que le llevó a desarrollar una profunda reglamentación y metodología en los procesos judiciales que se tradujo por extensión en garantías procesales para los inculpados; claro que hablar de garantías en procesos que admitían la tortura como sistema probatorio es cuanto menos arriesgado, pero en comparación con otros tribunales europeos de la época (tanto eclesiásticos como civiles) sí puede realizarse tal afirmación. Hay que indicar que este fenómeno se produjo en todos los reinos y provincias de la monarquía hispánica a pesar de que cada uno de ellos contaba con tribunales propios y cuerpos legislativos diferentes. Y esto se debe a que la “Suprema” era el único tribunal que tenía jurisdicción en todos los territorios hispánicos, de ahí que los procesos fueran muy similares en todos los lugares al entrar esta práctica dentro de sus atribuciones desde que las Cortes de 1598 acordaran que los delitos de maleficios eran casos privativos de la Inquisición y que las demás autoridades judiciales se debían abstener de intervenir en ellos.

Por último, sin querer agotar las causas, conviene señalar la cotidianeidad de la magia y de lo exotérico en la sociedad española del siglo XVII a todos los niveles: reyes que consultaban astrólogos; validos que hacían conjuros para engendrar; alcahuetas que creaban virginidades y curaban impotencias;… [Nada nuevo: son los mismos temas con los que hoy nos fríen los "spam"]. Incluso Felipe II (el rey Prudente que le llamaban) reunió en su biblioteca numerosos libros con temas que hoy definiríamos como paranormales y sobrenaturales; el propio palacio del Escorial está construido bajo arcanos mágicos de la época; incluso un presidente de la Inquisición recurrió a un niño que se decía que podía hablar con Lucifer para que le preguntara sobre el mal que acechaba a Carlos II (El Hechizado, por cierto). Esta realidad social contribuyó, sin duda, a relativizar las prácticas de la brujería y ajustar mejor su trascendencia.

Esta peculiaridad ha derivado en atribuir a la sociedad intelectual española de la edad moderna una característica denominada “racionalismo hispano”, en la que se basaría su actuación y que se fundamentaba en la negación de la brujería como herejía. De todas formas, los procesos judiciales contra la brujería se sucedieron durante todo el siglo XVII; siendo la gravedad de las penas el verdadero elemento diferenciador, pues estas fueron casi siempre de rango menor y orientadas más a reconducir conductas morales y sociales que a la erradicación de actividades heréticas (que hubieran sido mucho más graves).

El proceso de Zagarramurdi

El Aquelarre o El gran Cabrón. Francisco de Goya

El Aquelarre o El gran Cabrón. Francisco de Goya

Esta tendencia intelectual se plasmó de forma nítida en un hecho histórico que tendría como consecuencia más inmediata que a partir de entonces jamás se produjeran en España juicios multitudinarios y masivos por brujería como los que se produjeron en Europa (en algunos lugares de centro Europa hasta incluso entrado el siglo XIX). Me estoy refiriendo al proceso de brujas de Zagarramurdi.

La historia comenzó en la zona del País Vasco francés de Labourd, adonde se había enviado al juez Pierre de Lencre, consejero y parlamentario de Burdeos de origen vasco (se apellidaba Arostegui) a eliminar los numeroso brotes de brujería que se estaban denunciando en la zona desde hacía unos años. Según este personaje la brujas mataban niños, destruían cosechas, practicaban aquelarres lascivos, misas negras, etc. Este juez con veleidades místicas inició una gran represión que generó un pánico en toda la zona que se extendió a las comunidades vecinas de Navarra, País Vasco y La Rioja

Una joven bruja arrepentida de origen francés inició la espiral de delaciones y acusaciones. Se presentó ante el vicario de Zagarramurdi y denunció a sus cómplices, entre los que se incluían sus propios padres que habían participado en su ritual de iniciación. De esta acusación salieron unos imputados capitales dándose traslado del caso al Consejo provincial de la Inquisición en Logroño, que rápidamente comenzó la investigación. Así los inquisidores titulares, don Alonso Becerra Holguín y don Juan de Valle Alvarado, escribieron, el 13 de febrero de 1609, al Consejo de la General Inquisición de Madrid sobre el proceso que habían instruido contra seis brujas y brujos que así lo habían confesado ante el vicario de Zagarramurdi como brujos y apóstatas. Se trataba de Miguel de Goyburu, “rey de los Brujos”, su esposa Graciana de Barrenechea, “reina del aquelarre”, y las dos hijas y yernos de esta.

23209367Lo curioso fue que estos imputados habían acudido a Logroño a pedir justicia y a acogerse a la gracia que existía para los que voluntariamente se presentaban ante la Inquisición; negaron ante los inquisidores lo que habían afirmado en Zagarramurdi, alegando que fueron forzados a hacer su autoinculpación y que fueron sus vecinos los que levantaron los falsos testimonios sobre ellos. Pero precisamente el vecino que les acompañó como guía afirmó sin vacilar que efectivamente eran brujos al ser interrogado al respecto.

El Consejo de Madrid contestó el 11 de marzo de 1609 señalando el interrogatorio al que se debían someter los inculpados:

Preguntas que se han de hacer a los reos y testigos en materia de bruxas.

1º En qué días tenían las juntas y quanto tiempo estavan en ellas y a qué hora yvan y bolvían y si estando allá o yendo o viniendo oyan relox, campanas o perros o gallos del lugar más cercano y quánto estava el lugar más cercano de la parte donde se juntaban.

2º Si sabían los días y horas en que se havían de juntar; o, si havía alguna persona que las avesava y llamava y quien era.

3º Si tenían maridos, o mugeres, padres o madres, parientes y criados y si dormían en un mesmo aposento y si las hechavan menos alguna vez o vezes o qué es la causa porqué no las hechavan menos o si alguno de los susodichos las han reñido por esto.

4º Si criavan de leche y si llevavan las criaturas consigo, o; a quién las dexavan encomendadas o qué es lo que hazían de ellas.

5º Si y van vestidas o desnudas y dónde dexavan los vestidos y si los hallavan en la misma parte donde, o, en otra.

6º Quánto tiempo tardavan en ir desde sus casas al lugar de las juntas y qué espaçio y trecho ay hasta alla y si topavan a yda o buelta algunas personas y si yvan a prisa, o, despaçio, por sus pies o en pies ajenos, cada una por si, muchas de compañía a la yda y a la buelta; y si estando en las juntas vieron pasar o atravesar por la parte donde se hazían algunos caminantes pastores o otras personas

7º Si yendo o viniendo a las dichas juntas o estando en ellas por nombrar el nombre de I.H.S o por otra causa se han deshecho las juntas o quedadose en el camino sin poder el demonio darles más ayuda.

8º Si se juntan para yr a las dichas juntas y en qué parte, y si dizen algunas palabras y quáles y con qué unguento, y de qué se haze, y quién la haze, y si tienen el unguento o las cosas de qué se haze; y diziendo que la tienen, la haran buscar; y hallado lo muestren a médicos y boticarios para que declaren la confectión de que está hecha y los effectos que naturalmente pueden obrar.

9º Si para yr era necesario que se untasen o si fueron alguna vez y podian yr sin untarse.

10º Si entre junta y junta se communicavan unos con otros tratando de lo que havía pasado en la junta o juntas y de quándo havía de haver otra junta o de otras cosas tocantes a esto.

11º Si se confesavan en ese tiempo y si confesavan estas cosas a sus confesores y quántas vezes las confesaron, y si rescivían el Sanctísimo Sacramento y quántas vezes lo hizieron, y si dizían oraçiones de xrianos y quáles.

12º Si tenían por cierto que ban corporalmente a las dichas juntas o si con el dicho unguento se adormiesen y se les imprimen las dichas cosas en la imaginación o fantasía.

13º Si resultare muertes de niños o de otras personas, o, haver sacado los coraçones a los niños, se procure verificar estos delictos y actos con testigos

14º Quando examinaren algún testigo o reo le pregunten los cómplices y a cada uno de los complices le pregunten lo mismo para ber si contestan en los actos y delictos y en la complicidad, para que mejor se pueda averiguar y aclarar la verdad

El Auto de Fe de Logroño

El tribunal comenzó inmediatamente a realizar las investigaciones que la situación aconsejaba, en el transcurso de las cuales más de 300 personas fueron inculpadas. Los que intervinieron en el proceso de Logroño fueron: el licenciado don Juan del Valle Alvarado, don Alonso Becerra Olguín, de la orden de Santiago, y el licenciado don Alonso de Salazar y Frías, en calidad de inquisidores apostólicos del reino de Navarra y su distrito. También participaron el ordinario del obispado y cuatro consultores, como se desprende de las numerosas actuaciones inquisitoriales que concluirían con un auto de fe celebrado en Logroño los días 7 y 8 del mes de noviembre de 1610. En este auto de fe del total de inculpados salieron 53 sentenciados: 21 con insignias de penitentes; 21 con sambenitos con aspas de reconciliados; 5 estatuas de difuntos; y 6 con sambenitos y corozas de relajados.

webnohuboremedio24Si hacemos caso a la relación del auto de fe [ver más abajo] que imprimió Juan de Mongaston, de los 53 condenados, tan sólo 29 lo fueron por delitos de brujería: los once relajados y 18 de los reconciliados. El resto fueron condenados por otras causas, los penitenciados, que en general llevaron penas de destierro, pecuniarias y en algunos casos galeras, lo fueron por prácticas judaizantes, proposiciones heréticas, blasfemia o por suplantar ministros del Santo Oficio. Los reconciliados fueron por practicar en secreto otra religión diferente a la católica: un judío, un mahometano y un luterano; el resto por brujos. Su pena, en general: sambenito y cárcel de por vida. Los once relajados lo fueron todos por brujos, cinco en efigie por estar ya muertos, y su pena la muerte en la hoguera; todos ellos con asesinatos a su cargo según el tribunal.

En las sentencias de cada uno, se decían cosas horribles: que mataban niños, que chupaban su sangre, que obligaban a ritos horrendos, antropofagia, sodomía, incesto,… Lo cierto es que la lectura de la relación que se adjunta [y que recomiendo] está teñida de tintes tragicómicos; pues, junto a prácticas macabras como puede ser el desenterrar cadáveres para comerlos en el aquelarre, también se cuenta como los brujos y brujas trasformados en animales (gatos, perros, mulas, etc.) se dedicaba a asustar a los solitarios caminantes, o como tenían un sapo vestido que les recordaba las citas de los aquelarres, o encantamientos que los ocultaba de los que no fueran brujos, etc. Destacar, también, los parentescos que en muchos casos los unían: padres e hijos, hermanos, matrimonios, etc.

El Aquelarre. Francisco de Goya

El Aquelarre. Francisco de Goya

Para poder condenar por brujería era necesario que se dieran tres hechos acumulativos: Primero que se hubiera realizado un pacto con el diablo; segundo haber participado en aquelarres o “sabbat” donde se hubiera adjurado de la fe cristiana; y tercero haber usado de poderes sobrenaturales como volar, hacer maleficios, etc. Por eso la relación de delitos es exhaustiva y pormenorizada, tanto que para los once inculpados a muerte dura todo un día y otro para el resto. En algunos casos el número de asesinatos es elevadísimo: a Graciana Berrenechea, “reina del aquelarre”, se le acusó de más de 20 muertes; a las hermanas “María Joanto y María Presoná”, además de otros asesinatos, se les acusó de haber matado a petición del diablo cada una a un hijo de la otra; a María de Iriarte de matar a trece personas de las cuales nueve eran niños;…

La sentencia de Logroño era, sin duda, muy dura, pero consecuente con el “ambiente de la época” en medidas represivas destinadas a eliminar prácticas que pudieran socavar las ortodoxia religiosa; y la invocación y adoración al diablo no dejaban de serlo. Igualmente sus actuaciones son similares y parejas a las utilizadas en otros procesos y todo de acuerdo con el Malleus maleficarum, que fue el manual del juez de delitos de brujería en toda Europa.

Hay que señalar que entre el criterio de Alonso Salazar y los restantes inquisidores desde el momento inicial se produjeron evidentes discrepancias, ya que frente al criterio duro y riguroso de Alonso de Becerra y Juan del Valle, que creen ciegamente en la existencia de brujas y consideran deben ser castigadas de forma rigurosa, existe una oposición por parte de Salazar y Frías, que no admite su existencia y considera que son necesarias unas mayores pruebas, no aceptando la mayoría de los hechos denunciados o dando escaso valor a las declaraciones testificadas.

El informe de Alonso Salazar y Frías

webbrujasAlonso Salazar y Frías, que era un sacerdote más jurista que teólogo, una vez aprobada la sentencia transmitió sus objeciones y sus votos al consejo Supremo de la Inquisición rechazando el poder maléfico de la brujería e incluso la existencia misma de las brujas, ya que pensaba que estas prácticas eran obras del engaño y del fraude, merced a la ignorancia e ingenuidad de las gentes más simples, que a la intervención de Satanás. En esto coincidía con un prestigioso teólogo español, Pedro de Valencia, que veía en estas creencias una farsa con el sólo objeto de dar rienda suelta a las más bajas pasiones. En conclusión, un problema moral y social debido en gran parte a la ingenuidad de las gentes.

La Suprema encargó a Salazar una revisión sobre el proceso de Zagarramurdi. Este buen hombre realizó un minucioso estudio que le llevó a recorrer con un edicto de gracia en mano, los pueblos de la cuenca del río Ezcurra, los del valle del Baztán, los de las Cinco Villas y otros situados en el norte de Navarra. Existen en su estudio más de 1.800 interrogatorios a brujos y brujas confesas y arrepentidas, que se plasman en un grueso volumen de más de cinco mil páginas. Además analiza pacientemente las informaciones sobre los vuelos nocturnos, aquelarres, relaciones carnales con el diablo, etc. Llegando a demostrar la falsedad de muchas de las declaraciones de los propios imputados; así varias jóvenes que dijeron haber mantenido relaciones sexuales en los aquelarres con el diablo y otros brujos resultaron ser vírgenes tras el análisis de los médicos; los brebajes inocuos; los vuelos inventados, etc.

A medida que fue observando los casos, su criterio fue perfilándose más, hasta que llegó a dar como falsas la mayoría de las actuaciones atribuidas a los brujos al no existir pruebas suficientes, claras y concretas que revelen la realidad de los hechos y que, por tanto, las denuncias como las acusaciones en su gran mayoría eran producto de la imaginación.

Las cuatro brujas. Alberto Durero

Las cuatro brujas. Alberto Durero

Así lo escribió en el exhaustivo informe que remitió al Consejo de la Inquisición. Y así lo creyó la Suprema, que el 31 de agosto de 1614 dictó una instrucción acerca de los asuntos de brujería, en que se recogían casi todas las ideas de Salazar, destacando la conclusión de que las confesiones más graves fueron fruto del engaño y de la tortura. Las acciones que se adoptaron para atajar estos casos como norma general fueron desde entonces muy suaves: el envío de predicadores instruidos al objeto de volver a evangelizar a la población o el edificar ermitas y capillas en los lugares habituales de los aquelarres; y a los condenados en su gran mayoría no pasaron de impartirles castigos físicos menores o penas pecuniarias [hubo proceso de brujería con condenas de muerte, pero en estos casos siempre el tribunal "probó" que lo reos habían cometido crímenes con resultado de muerte].

El “racionalismo hispano”

Como bien afirman algunos historiadores, entre ellos Caro Baroja o K. Baschwitz, nos encontramos ante el hecho infrecuente y por eso muy destacable de la “victoria de la razón” frente a la habitual barbarie religiosa de estos siglos. Por esta razón el “proceso de Logroño a la brujas de Zagarramurdi” tendrá una gran repercusión posterior, pues gracias al trabajo de Salazar, entre otros, se llegaría a la Constitución Omnipotentis del papa Gregorio XV, publicada en 1623, en la cual se suavizan los procesos contra la brujería, y en particular en la parte en que se decreta que los brujos y hechiceros sólo serán entregados al brazo secular [que así se denominaba el traslado a los tribunales civiles para que fueran estos quienes ejecutaran la pena de muerte, pues la Iglesia tiene prohibido matar, según sus mandamientos] en los supuestos de que hubiera pacto con el diablo seguido de asesinato.

WebsueñoLa Inquisición Española, tan deleznable en otros casos, actuó en este de modo ejemplar y tras estos sucesos de Zagarramurdi y su proceso de Logroño pocos juicios de brujería figuran en los archivos inquisitoriales peninsulares con condenas capitales. Así, cabe resaltar un hecho indiscutible: si en España y sus colonias no se llegaron a quemar brujas al nivel de otros lugares de Europa fue básicamente gracias al Santo Oficio, que en multitud de ocasiones frenó iniciativas de tribunales civiles (señoriales, municipales, o reales) que hubieran acabado fatalmente en la quema de mujeres inocentes y en su gran mayoría incautas y simples.

Pues la ignorancia y la necedad unidas a la picaresca eran en verdad lo que se escondía (y se esconde) tras el mundo del “sabbat” con sus fiestas nocturnas convocadas al son de un cuerno soplado por el diablo a las que acudían volando los brujos y brujas sobre el palo de la escoba.

Relación del Auto de Fe de Logroño de 1610

Relación de las personas que salieron al Auto de Fe que los señores don Alonso Becerra Holguín, del hábito de Alcántara, licenciado Juan Valle Alvarado, y licenciado Alonso de Salazar y Frías, inquisidores apostólicos del reino de Navarra y su distrito, celebraron en la ciudad de Logroño en 7 y 8 días del mes de noviembre de 1610 años, y de las cosas y delitos por que fueron castigadas. [S.l]: Juan de Mongaston, 1611. [Signatura de la publicación en la Biblioteca Nacional de Madrid: VC/248/71]

Auto de Fe. Francisco Ricci

Auto de Fe. Francisco Ricci

Transcripción:

Auto de Fe

Relación de las personas que salieron al Auto de Fe que los señores don Alonso Becerra Holguín, del hábito de Alcántara, licenciado Juan Valle Alvarado, y licenciado Alonso de Salazar y Frías, inquisidores apostólicos del reino de Navarra y su distrito, celebraron en la ciudad de Logroño en 7 y 8 días del mes de noviembre de 1610 años, y de las cosas y delitos por que fueron castigadas.

Aprobación

Por comisión del señor doctor Vergara de Porres, chantre y catedrático de la colegial de la ciudad de Logroño, vicario por el señor obispo de Calahorra: yo fray Gaspar de Palencia, guardián del convento de San Francisco de la dicha ciudad de Logroño, y consultor del santo Oficio, vi y examiné una relación de los procesos y sentencias que se relataron en el Auto que celebraron los señores inquisidores en la dicha ciudad en 7 y 8 días del mes de noviembre de 1610 años, y hallo ser toda muy conforme a lo que se relató en dicho Auto, y ninguna cosa de la dicha sumaria relación es contra nuestra santa fe católica y buenas costumbres cristianas antes muy verdadera, y necesario que venga a noticia de todos los fieles para desengaño de los engaños de Satanás. Fecha en San Francisco de Logroño en 6 de enero de 1611. Fray Gaspar de Palencia.

Licencia

Nos el doctor Vergara de Porres, chantre y canónigo de la colegial de Nuestra Señora de la Redonda de esta ciudad de Logroño, y vicario en todo este arciprestazgo de la dicha ciudad por don Pedro Manso, obispo de Calahorra y la Calzada, del consejo del rey nuestro señor etc. Por las presentes y su tenor damos licencia a Juan de Mongaston, impresor, vecino de esta dicha ciudad, para que pueda imprimir esta sumaria relación del Auto de Fe que se ha celebrado en esta dicha ciudad en 7 y 8 días del mes de noviembre del año de 1610, sin incurrir en pena ni censura alguna; atento a no haber en ella cosa contra nuestra santa fe católica y buenas costumbres.

Dada en Logroño, a 7 de enero de 1611 años. El doctor Vergara de Porres. Por su mandato, Cristóbal de Enciso, notario.

Juan de Mongaston, impresor, al lector

Esta relación ha llegado a mis manos, y por ser tan sustancial, y que en breves razones comprende con gran verdad y puntualidad los puntos y cosas más esenciales que se refirieron en las sentencias de los reconciliados y condenados por la demoniaca seta de los brujos, he querido imprimirla, para que todos en general y en particular puedan tener noticia de las grandes maldades que se cometen en ella, y les sirva de advertencia para el cuidado con que todo cristiano ha de velar sobre su casa y familia.

Impresa con licencia en la muy noble y muy leal ciudad de Logroño, en este año de 1611 años.

AUTO

Este Auto de la Fe es de las cosas más notables que se han visto en muchos años, porque a él concurrió gran multitud de gente de todas partes de España y de otros reinos.

El sábado 6 días del mes de noviembre, se comenzó el Auto con una muy lucida y devotísima procesión, en que iban: lo primero, siguiendo un rico pendón de la cofradía del Santo Oficio, muy lucidos y bien puestos, todos con sus pendientes de oro y cruces en los pechos. Después iba gran multitud de religiosos de las órdenes de Santo Domingo, San Francisco, la Merced, la Santísima Trinidad y la Compañía de Jesús, de los cuales hay conventos en la dicha ciudad. Y para ver el dicho Auto, de todos los monasterios de la comarca había acudido tanta multitud de religiosos, que vino a ser tan célebre y devota esta procesión como jamás se ha visto. Al cabo de ella iba la Santa Cruz verde, insignia de la Inquisición, que la llevaba en hombros el guardián de San Francisco, que es calificador del Santo Oficio; y delante iba la música de cantores y ministriles. Y cerraban la procesión dos dignidades de la Iglesia colegial y el alguacil del santo Oficio con su vara, y otros comisarios y personas graves, ministros del santo Oficio; que todos en muy buen orden llevaron a plantar la Santa Cruz en lo más alto de un gran cadalso de ochenta y cuatro pies en largo y otros tantos en ancho, que estaba prevenido para el Auto, y con vistosos faroles y familiares de guarda estuvo toda la noche, hasta que el día siguiente, luego que amaneció, salieron de la Inquisición.

webSAMBENITOLo primero, cincuenta y tres personas que fueron sacadas al Auto en esta forma: veinte y un hombres y mujeres que iban en forma y con insignias de penitentes, descubiertas las cabezas, sin cinto y con una vela de cera en las manos; y los seis de ellos con sogas a la garganta, con lo cual se significa que habían de ser azotados. Luego se seguían otras veinte y una personas con sus sambenitos y grandes corozas con aspas de reconciliados, que también llevaban sus velas en las manos, y algunos sogas a la garganta. Luego iban cinco estatuas de personas difuntas con sambenitos de relajados, y otros cinco ataúdes con los huesos de las personas que se significaban por aquellas estatuas. Y las últimas iban seis personas con sambenito y corozas de relajados. Y cada una de las dichas cincuenta y tres personas, entre dos alguaciles de la Inquisición, con tan buen orden y lucidos trajes los de los penitentes, que era cosa muy de ver.

Tras ellos iba, entre cuatro secretarios de la Inquisición en muy lucidos caballos, una acémila, que en un cofre guarnecido de terciopelo llevaba las sentencias. Y en lo último iban a caballo los señores inquisidores doctor Alonso Becerra Holguín, licenciado Juan de Valle Alvarado, y licenciado Alonso Salazar y Frías, llevando en medio al más antiguo, acompañados del estado eclesiástico al lado derecho, y de la justicia y regimiento al lado izquierdo; y un poco delante iba en medio de la procesión el doctor Isidoro de San Vicente con el estandarte de la Fe, puestos en muy buen orden, que representaba todo grande autoridad y gravedad.

Llegados al cadalso los penitentes, fueron puestos en unas gradas muy altas que estaban en él, por bajo de la Santa Cruz: las once personas que habían de ser relajadas, que eran cinco hombres y seis mujeres, en la más alta grada; y luego los reconciliados; y en lo más bajo los que habían de ser penitenciados. Y de la otra parte del tablado, enfrente, se subía por once gradas al sitial donde se pusieron los señores inquisidores, teniendo el estado eclesiástico a la mano diestra, y la ciudad y caballeros a la siniestra. Y en lo más alto de la grada primera se sentó el fiscal del santo Oficio con el estandarte. Y los consultores y calificadores, y los religiosos y eclesiásticos, se acomodaron en dichas gradas, que cabrían hasta mil personas. Todo lo restante del tablado estaba lleno de caballeros y personas principales. Y en medio se levantaba un púlpito cuadrado en que se ponían los penitentes cuando se les leían las sentencias por los secretarios del santo Oficio, que para leerlas se subcedían en otros dos púlpitos que estaban en partes cómodas del tablado.

webhogueraComenzose el Auto por un sermón que predicó el prior del monasterio de los Dominicos, que es calificador del santo Oficio. Y aquel primero día se leyeron las sentencias de las once personas que fueron relajadas a la justicia seglar, que por ser tan largas y de cosas tan extraordinarias ocuparon todo el día hasta que quería anochecer, que, la dicha justicia seglar, se encargó de ellas y las llevó a quemar, seis en personas y las cinco estatuas con sus huesos, por haber sido negativas, convencidas de que eran brujas y habían cometido grandes maldades. Excepto una que se llamaba María de Zozaya, que fue confitente, y su sentencia de las más notables y espantosas de cuantas allí se leyeron; y por haber sido maestra y haber hecho brujos a gran multitud de personas, hombres y mujeres, niños y niñas, aunque fue confitente, se mandó quemar por haber sido tan famosa maestra y dogmatizadora.

El lunes siguiente, cuando amaneció, estaban ya puestos en el cadalso todos los demás penitentes, y debajo de su dosel los señores inquisidores con el estado eclesiástico y ciudad, y todo lo demás dispuesto en la forma que estuvo el día atrasado, y se volvió a proseguir el Auto por un sermón que predicó el provincial de la orden de San Francisco, que es también calificador del santo Oficio.

Y luego, comenzaron a leer las sentencias de dos famosos embusteros, que fingiendo ser ministros del santo Oficio, habían cometido grandes maldades. Uno de ellos fue desterrado de todo el distrito de la Inquisición. Y el otro que pagase y restituyese gran cantidad de dinero que había estafado con embustes y maldades que cometió so color del santo Oficio; diéronsele doscientos azotes y fue desterrado perpetuamente de todo el distrito de la Inquisición, y los cinco años a las galeras, a remo y sin sueldo.

Otros seis fueron castigados por blasfemos con diversas penas. Otros ocho, por diversas proposiciones heréticas, fueron castigados con abjuración de Leví, destierro y otros castigos, conforme a la gravedad de sus delitos. Otros seis, cristianos nuevos de judíos, los cuatro de ellos porque guardaban los sábados, y en ellos se ponían camisas y cuellos limpios y mejores vestidos y hacían otras ceremonias de la ley de Moysén, abjuraron de Leví con destierro y otras penitencias; y otro porque había cantado diversas veces este cantar: “Si es venido, no es venido, El Mesías prometido”; y por otras proposiciones erróneas que había dicho, fue castigado con la misma pena. El otro, por haber sido judío judaizante por tiempo de veinte y cinco años, y haber pedido misericordia con lágrimas y demostración de arrepentimiento, fue admitido a reconciliación con sambenito y cárcel, en la casa de la penitencia del santo Oficio. Un moro, que confesó haberlo sido con apostasía, fue reconciliado con sambenito y cárcel perpetua. Otro, por haber sido luterano, creyendo y teniendo proposiciones de la secta de Lutero, fue también reconciliado con sambenito y cárcel perpetua, y se le dieron cien azotes.

Las diez y ocho personas restantes fueron reconciliadas por haber sido toda su vida de la secta de los brujos, buenas confitentes, y que con lágrimas habían pedido misericordia, y que querían volverse a la fe de los cristianos. Leyéronse en sus sentencias cosas tan horrendas y espantosas, cuales nunca se han visto; y fue tanto lo que hubo que relatar, que ocupó todo el día desde que amaneció hasta que llegó la noche, que los señores inquisidores fueron mandando cercenar muchas de las relaciones, porque se pudiesen acabar en aquel día. Con todas las dichas personas se usó de mucha misericordia, llevando consideración mucho mas al arrepentimiento de sus culpas que a la gravedad de sus delitos y al tiempo en que comenzaron a confesar; agravándoles el castigo a los que confesaban más tarde, según la rebeldía que cada cual había tenido en sus confesiones.

Auto de Fe. Francisco de Goya

Auto de Fe. Francisco de Goya

Acabado el Auto al punto que anochecía, las veinte y una personas que habían de ser reconciliadas fueron llevadas a las gradas de la parte donde estaba el dosel y tribunal del Santo Oficio, y puestos de rodillas en la grada más alta, se hizo un solemnísimo y devotísimo acto, con que fueron recibidas a reconciliación y absueltas de la excomunión en que estaban por el señor doctor Alonso Becerra y Holguín, inquisidor más antiguo; y esto se hizo con tan grande gravedad y autoridad, que toda la multitud de gente estaba admirada y suspensa con la grande devoción.

Y luego que se acabó el dicho solemne acto, el dicho señor inquisidor más antiguo quitó el sambenito a una de las brujas, que se llamaba María de Yurreteguía, diciendo que se le quitaba porque fuese ejemplo a todos la misericordia que con ella se usaba por el dolor con que había sido buena confitente, y el ánimo con que había perseverado en se defender de las grandes molestias que los brujos la habían hecho para la volver a reducir a su secta y bandera; lo que causó tan gran devoción y piedad en todos, que no cesaban de dar mil bendiciones y alabanzas a Dios y al santo Oficio, con que se acabó aquel solemne acto.

Y el chantre de la iglesia colegial llevó sobre sus hombros la Santa Cruz a la iglesia con mucho acompañamiento y música, que iban cantando el Te Deum laudamus tras todos los penitentes, que acompañados de familiares fueron vueltos a la Inquisición, y el estado eclesiástico y la ciudad volvieron también acompañando a los señores inquisidores; y se acabó todo buen rato después de haber anochecido.

webbenedettoaltaY porque se tenga noticia de las grandes maldades que se cometen en la seta de los brujos, pondré también una breve relación de algunas de las cosas más notables que apuntamos algunos curiosos, que con cuidado las íbamos escribiendo en el tablado, y son las siguientes:

El demonio, para propagar esta abominable y maldita seta, se aprovecha de los brujos más antiguos y más ancianos, que con mucho cuidado se ocupan en ser maestros y enseñadores de ella. Y a los que persuaden que sean brujos no los pueden llevar al aquelarre (que con este nombre llaman a sus ayuntamientos y conventículos, y en el vascuence suena tanto como decir prado del Cabrón; porque el demonio, que tienen por dios y señor en cada uno de los aquelarres muy ordinario se les aparece en ellos en figura de cabrón), sin que primero consientan en que serán brujos, y siendo de edad de discreción prometan que harán el reniego.

Y habiendo consentido y prometídolo así, en una de las noches que hay aquelarre, va la persona maestra que le ha enseñado y convencido a que sea brujo, a su cama o parte donde está durmiendo o despierto, como dos o tres horas antes de media noche, y habiéndole primero despertado si duerme, le unta con una agua verdinegra y hedionda las manos, sienes, pechos, partes vergonzosas y plantas de los pies, y luego le lleva consigo por el aire, sacándolos por las puertas o ventanas que les abre el demonio, o por otro cualquier agujero o resquicio de la puerta.

Sabbar des sorciersY con grande velocidad y presteza llegan al aquelarre y campo diputado para sus juntas, donde lo primero presenta al brujo novicio al demonio, que está sentado en una silla, que unas veces parece de oro, y otras de madera negra, con gran trono, majestad y gravedad, y con un rostro muy triste, feo y airado (que por entonces se representa en figura de hombre negro con una corona de cuernos pequeños y tres de ellos son muy grandes, y como si fuesen de cabrón, los dos tiene en el colodrillo y el otro en la frente, con que da luz y alumbra a todos los que están en el aquelarre, y la claridad es mayor que la que da la luna, y mucho menos que la que da el sol, y la que basta para que todas las cosas se vean y conozcan). Los ojos tiene redondos, grandes, muy abiertos, encendidos y espantosos, la barba como de cabra, el cuerpo y talle como entre hombre y cabrón, las manos y pies con dedos como de persona, mas de que son todos iguales, aguzados hacia las puntas con uñas rapantes, y las manos corvas como ave de rapiña, y los pies como si fuesen de ganso; y tiene la voz espantosa, desentonada, y cuando habla, suena como un mulo cuando rozna, mas de que la voz es baja y las palabras que habla son mal pronunciadas, que no se dejan entender claramente, y siempre habla con una voz triste, ronca, aunque con muy grande novedad y arrogancia; y su semblante es muy melancólico y parece que siempre está enojado.

webbautizoY cuando la bruja maestra le presenta el novicio le dice: Señor, este os traigo y presento; y el demonio se le muestra agradecido, y dice que le tratará bien, para que con aquel vengan muchos más. Y luego le mandan hincar de rodillas en presencia del demonio, y que reniegue en la forma y de las cosas que la bruja su maestra le lleva industriado, y diciéndole el demonio las palabras con que ha de renegar, las va repitiendo: y reniega lo primero de Dios, de la Virgen Santa María, su madre, de todos los santos y santas, del bautismo y confirmación y de ambas las crismas, y de sus padrinos y padres, de la fe y de todos los cristianos, y recibe por su dios y señor al demonio; el cual le dice que de allí adelante no ha de tener por su dios y señor al de los cristianos sino a él que es el verdadero dios y señor que le ha de salvar y llevar al paraíso.

Y luego le recibe por su dios y señor, y le adora besándole la mano izquierda, en la boca y en los pechos, encima del corazón y en las partes vergonzosas. Y luego se revuelve sobre el lado izquierdo, y levanta la cola (que es como la que tienen los asnos), y descubre aquellas partes, que son muy feas y las tiene siempre sucias y muy hediondas, y le besa también en ellas debajo de la cola. Y luego el demonio tiende la mano izquierda, y bajándosela por la cabeza hacia el hombro izquierdo o en otras diferentes partes del cuerpo (según que a él le parece), le hace una marca, hincándole una de sus uñas, con que le hace una herida, y saca sangre, que recoge en algún paño o en alguna vasija, y el novicio siente de la herida muy gran dolor, que le dura por más de un mes, y la marca y señal por toda la vida. Y después en la niñeta de los ojos con una cosa caliente, como si fuese de oro, le marca (sin dolor) un sapillo, que sirve de señal con que se conocen los brujos unos a otros. Y luego el demonio da a la maestra ciertas monedas de plata en precio y compra de aquel esclavo y un sapo vestido, que es un demonio en aquella figura, para que sirva como ángel de guarda al brujo novicio que ha renegado.

Y es cosa notable que por la mayor parte las monedas se desaparecen, que la bruja maestra no tiene provecho en ellas, mayormente si no las gastan dentro de veinte y cuatro horas después que las reciben. Y el sapo siempre persevera en poder de los brujos, teniéndole y sustentándole la maestra mucho tiempo, hasta que el demonio se lo manda entregar al brujo novicio. También es cosa notable que la marca que el demonio les hace, es de tal condición, que con ella les amortigua la parte por donde entra la uña del demonio; de manera que aunque por ella les metan una aguja o alfiler, no sienten dolor ninguno. Y en la sentencia de Joanes de Echalar, herrero, se refirió que habiendo declarado que la marca se la había puesto el demonio en la boca del estómago, los señores inquisidores le mandaron mirar, y hallando la señal, hicieron que por ella le metiesen un alfiler, y apretaron tanto, hasta que el alfiler se quedó hincado y derecho, diciendo siempre que no sentía cosa ninguna; y poniéndosele sobre otra cualquier parte de su cuerpo, luego se quejaba y sentía mucho dolor.

Acabado de hacer el reniego, el demonio y demás brujos ancianos que están presentes, advierten al novicio que no ha de nombrar el nombre de Jesús ni de la Virgen Santa María, ni se ha de persignar ni santiguar.

Y luego le mandan que se vaya a holgar y bailar con los demás brujos alrededor de unos fuegos fingidos que allí el demonio les presenta, y les dice que aquellos son los fuegos del infierno, y que entren y salgan por ellos, y verán como no queman ni dan pena ninguna; y que así pues no hay más pena que aquella en el infierno, que se huelguen y hayan placer. Y no teman de hacer cuanto mal pudieren, pues los fuegos del infierno no queman ni hacen mal ninguno: con que se animan a cometer todo género de maldades y se huelgan y entretienen bailando y danzando al son de tamborino y flauta, que en el aquelarre de Zugarramurdi (del cual eran casi todos los dichos brujos) le tañía uno que se llamaba Joanes de Goyburu, y a son de atambor, que le tañía otro que se llama Juan de Sansín, ambos primos, que fueron sacados al Auto, y reconciliados por haber sido buenos confitentes.

webEl baile de diablosY duran en las dichas danzas y bailes, haciendo fiesta al demonio (que les está mirando), hasta que es hora de cantar el gallo, después de media noche, que se vuelven todos a sus casas acompañados de sus sapos vestidos, y se deshace la junta porque no pueden estar más en ella, y en muy breve tiempo llegan a sus casas. Y el dicho Juan de Goyburu, algunas noches que venía al aquelarre desde otro lugar que estaba dos leguas de Zugarramurdi, confiesa que cuando se volvía a él, si llegaba la hora de cantar el gallo, su sapo vestido se le desaparecía y dejaba en el camino, y le proseguía a pié hasta su casa, porque no podía ir mas por el aire.

Los que se hacen brujos antes que lleguen a edad de discreción no reniegan, sino tan solamente los presentan al demonio, untándolos y llevándoselos al aquelarre, porque no quiere que renieguen hasta que lleguen a edad de discreción, en que puedan discernir y entender cómo mediante el reniego se apartan de Dios y de la fe de los cristianos, y reciben por su dios y señor al demonio.

Y es caso notable y de gran maravilla el suceso que dio principio a descubrirse estas maldades y seta de brujos en el lugar de Zugarramurdi, según que se refirió en la sentencia de María de Yurreteguia. Y es que una bruja (cuyo nombre no se declaró, mas de que era de nación francesa y se había criado en Zugarramurdi), habiendo vuelto a Francia con su padre, una mujer francesa la persuadió a que fuese con ella a un campo donde se holgaría mucho, industriándola en lo demás que había de hacer y dándola noticia de cómo había de renegar. Y habiéndola convencido la llevó al aquelarre, y puesta de rodillas en presencia del demonio y de otros muchos brujos que la tenían rodeada, renegó de Dios, y no se pudo acabar con ella que renegase de la Virgen Santa Maria su Madre, aunque renegó de las demás cosas y recibió por su dios y señor al demonio; por lo cual, todos los brujos la tomaron sobre ojos y la perseguían temiéndose de que los había de descubrir por no haberse querido allanar a renegar de nuestra Señora.

De lo cual resultó que en año y medio que fue bruja (aunque hizo todas las cosas que hacían todos los demás brujos) siempre andaba con recelo de parecerle que no podía ser dios aquel demonio a quien adoraban, y le daba algún deseo de dejar aquella vida; y llegado el tiempo de la cuaresma, en que se había de confesar, se determinó de no confesar aquellos pecados que cometía como bruja, por la vergüenza que de ello tenía y porque todos los brujos la maltrataban y la traían amenazada, diciendo que la habían de matar si los descubría. Y habiéndose confesado, al tiempo que fue a recibir el santísimo Sacramento, como no vio la forma consagrada que el sacerdote le dio, comenzó a estar muy confusa y pensar que por haberse hecho bruja y haberse apartado de la santa fe, no la merecía ver, y considerando también cómo, por mas diligencias que hacia cuando oía misa, no podía ver la hostia que el sacerdote alzaba (como la veía antes que fuese bruja) sino que en su lugar veía una como nube negra que llevaba el sacerdote entre las manos, comenzó a estar mucho más confusa.

Porque es cosa asentada y confesada por todos los brujos, que desde el punto que lo comienza a ser, dejan luego de ver el santísimo Sacramento del altar. Fue siempre por ello recibiendo mucho dolor y pena, y siempre con mas congoja, pensaba en el mal que había hecho en se apartar de la fe de los cristianos. Y tanto le apretó este pensamiento y congoja que cayó enferma y lo estuvo siete semanas, hasta llegar a punto de muerte; y propuso de se confesar luego que pudiese ir a otro lugar que estaba de allí media legua, donde estaba un sacerdote, hombre docto. Y habiéndolo cumplido, el sacerdote la dio muchos y buenos consejos y la consoló y animó, mandándola que muy de ordinario nombrase el nombre de Jesús, y dilató el darla la absolución hasta que tuvo orden para ello del obispo de Bayona. Y se confirmó mucho en su santo propósito, porque luego que se confesó y propuso salir de aquella mala seta, comenzó a ver la hostia consagrada como la veía antes que se hiciera bruja.

Libre ya la dicha moza de aquella maldita seta, nunca más los brujos la persiguieron. Y sucedió que volviendo al lugar de Zugarramurdi, donde se había criado, dijo como allí había aquelarre y junta de brujos, y que ella había ido a él dos o tres veces, y visto cómo eran brujos ciertas personas, y entre ellas la dicha María de Yurreteguia. Y habiendo venido esto a noticia de Estéban de Navalcorea, su marido, él y sus deudos le pidieron sobre ello recuesta, y ella con grandes voces y enojo afirmaba que no era bruja, y que era gran maldad y falso testimonio que le levantaba la dicha francesa, y con grandes clamores pedía al marido venganza contra ella. Por lo cual, se determinaron en volver a hablar a la dicha francesa y asegurarse más de lo que ella decía, la cual respondió que la pusiesen en presencia de ella y la convencería y haría confesar la verdad y como era bruja. Y habiéndola llevado a su casa, puesta en su presencia, le dijo muchas razones y cosas que habían pasado en el aquelarre, y la dicha María de Yurreteguia se defendía jurando y afirmando lo contrario; y tanto le supo decir la francesa, que todos se persuadieron a creer que era verdad y apretaban a la dicha María de Yurreteguia a que confesase. Y viéndose atajada y convencida, le sobrevino un sudor y grande congoja, y cayó sentada con un desmayo, y daba a entender que en la garganta tenía un grande impedimento que la estorbaba para que no pudiese decir la verdad.

Y habiendo vuelto en sí con un gran suspiro que dio, echó por la boca un aliento de muy mal olor, y luego confesó cómo era verdad todo lo que la francesa decía y que ella había sido bruja desde muy niña por enseñanza de María Chipia, su tía y hermana de su madre (que también fue sacada al Auto y reconciliada), y dijo y confesó muchas cosas que había hecho siendo bruja; por lo cual la llevaron al vicario de Zugarramurdi para que la confesase. Y habiéndola confesado le dio por consejo que pidiese perdón a sus vecinos de los males que les había hecho. Y públicamente confesó como era bruja, y les pidió perdón. Y confiesa que luego comenzó a ver la hostia consagrada en las misas que oía y que nunca hasta entonces la había visto, porque comenzó a ser bruja desde muy pequeña.

Sintiendo el demonio los grandes daños que de esta confesión le habían de resultar, consultó con sus brujos el grande sentimiento que tenia porque aquella se había salido de su bandera. Y luego comenzaron a la perseguir y a ir de noche a su casa para la sacar y la llevar al aquelarre, poniéndola miedos y amenazas si no iba. Y en una noche de aquelarre, estando el demonio y todos sus brujos con él, les dijo el grande sentimiento que tenia, y que eran menester que fuesen todos a sacar de su casa a la dicha María de Yurreteguia para la llevar al aquelarre.

Y poniéndolos a todos en distintas figuras de perros, gatos, puercos y cabras, y a Graciana de Barrenechea (que era reina del aquelarre) en figura de yegua, se fueron a la casa de María de Yurreteguia, que era de su suegro. Y habiendo entrado en la huerta de ella (dejando todos los brujos mozos en la dicha huerta), el demonio se apartó con los brujos más ancianos y, volviendo a consultar el modo que había de tener para sacarla de su casa y llevar al aquelarre, entraron en la casa por las puertas y las ventanas, abriéndoselas el demonio; y hallaron que la dicha María de Yurreteguia estaba en la cocina de la casa rodeada de mucha gente que aquella noche había convocado para que la acompañasen y guardasen por el miedo que tenían todos los de la casa de los males que las noches antes la habían hecho y porque ella les dijo que aquella era noche de aquelarre e irían a la maltratar.

webRey y reynaY el demonio y Miguel de Goyburu, rey del aquelarre, y otros brujos, se pusieron detrás de un escaño y por encima del sacaban las cabezas para mirar dónde estaba y qué hacia la dicha María de Yurreteguia, y para la llamar haciéndole señas que fuese con ellos. Y María Chipia, su maestra y tía, y otra hermana suya, se pusieron en lo alto del humero, y desde allí la llamaban con la mano, haciéndola señas para que se quisiese ir con ellos, y la amenazaban poniendo el dedo en la frente, jurándola que se la había de pagar si no se iba con ellos. Y ella se defendía dando voces y señalando dónde estaban los brujos, mas los que estaban allí no los podían ver, porque el demonio los había encantado y echádoles unas sombras para no los pudiesen ver sino la dicha María de Yurreteguia, la cual a voces decía: «dejadme, traidores, no me persigáis mas, que harto he ya seguido al diablo». Y viendo lo mucho que la apretaban para que se fuese con ellos, quitándose un rosario que tenia al cuello, levantó la cruz del en alto diciendo: «dejadme, dejadme, que no quiero servir mas al demonio; a ésta quiero y esta me ha de defender». Y santiguándose y nombrando el nombre de Jesús y de la Virgen María se desaparecieron y fueron todos haciendo un gran ruido en lo alto de la casa y en el tejado.

Y habiéndose vuelto con mucha tristeza adonde estaban los demás brujos, el demonio con gran despecho se daba unos grandes golpes con la mano izquierda en los pechos, para mostrar la grande pena y dolor que tenia por no haber podido reducir a su bandera a la dicha María. Y por vengarse de ella le arrancaron las berzas de la huerta y le rompieron y destrozaron muchos pies de manzanos.

Y luego se fueron a un molino que tenia arrendado el suegro de la dicha María de Yurreteguia, y para más se vengar de ella, le desbarataron rompiendo y quebrando el rodezno y desencajaron el husillo y le echaron en el agua, y la piedra de moler la desencajaron y echaron a una parte del molino. Y después, el demonio y otro mucho número de demonios que allí se aparecieron y todos los brujos levantaron en alto todo el molino, que estaba puesto sobre cuatro pilares, y lo llevaron a lo alto de un cerro qué estaba allí junto, donde lo tuvieron un rato con mucho regocijo y risa, por ver que habían llevado entera toda aquella máquina y porque las brujas más viejas (como trabajaban tanto para lo llevar) iban diciendo: «aquí mozas y en casa viejas». Y después volvieron todo el molino entero como lo llevaron y los demonios lo pusieron y concertaron como estaba, dejando roto el rodezno y el husillo en el agua y la piedra molar a un lado como la habían puesto. Se fueron con mucho sentimiento y despecho por no haber podido volver a su bandera a la dicha María de Yurreteguia. Y el día siguiente se hallaron hechos todos los dichos daños y llevaron oficiales que aderezaron y repararon el molino.

Porque esta María de Yurreteguia dio principio en la dicha forma a que se descubriese esta seta y complicidad, y perseveró siempre en sus confesiones; resistiendo con mucho ánimo al demonio y a los demás brujos que pretendían reducirla a su gremio. Se usó con ella de tan grande misericordia, que se le dio licencia para que pudiese volver a su tierra, para que fuese ejemplo a todos los demás brujos de la misericordia que con ella se usaba por ser buena confitente.

Cuando los maestros pretenden hacer brujos a los que han ya llegado a edad de discreción, primero se lo dicen, y si resisten y no quieren consentir en que serán brujos, no los pueden llevar al aquelarre; mas si consienten, los llevan en la forma dicha. Y para hacer brujos los que han llegado a edad de discreción (si tienen de cinco o seis años arriba), les ganan primero el consentimiento dándoles algunas manzanas, nueces o golosinas, y diciéndoles que si quieren ir a una parte donde se holgarán mucho con otros niños; y a los que resisten no los llevan contra su voluntad. Y a los que son pequeños que no pueden prestar consentimiento, sin darles ni decirles cosa ninguna, los pueden sacar de sus camas y llevarlos si sus padres, o las personas que los acostaron, no los persignaron o santiguaron, o les echaron agua bendita, o pusieron algunas reliquias, que a los tales (aunque les pueden hacer algunos males) no pueden sacarlos de su casa y llevarlos al aquelarre.

Y los brujos que no han llegado a edad de discreción para renegar y los brujos novicios que han ya renegado, siempre están debajo del amparo y tutela de sus maestros que los hicieron brujos; y no fían de ellos sus secretos y mayores maldades porque no los descubran. Y en los aquelarres los ocupan en guardar una gran manada de sapos, que los brujos (en compañía del demonio) recogen por los campos para hacer de ellos veneno y ponzoñas, dándoles para que los guarden unas varillas, y advirtiéndoles que los traten con mucho respeto y veneración; y a los que así no lo hacen los castigan cruelmente. Y porque María de Yurreteguia a un sapo que se apartó de la manada le volvió a ella careándole con el pié, y no con la varilla que para ello la habían dado, se lo acriminaron por un gran delito, y la castigaron dándole muchos azotes y pellizcos, de que le duraron los cardenales algunos días. Y todos estos brujos menores no pueden ir al aquelarre sino es en compañía de sus maestras, que todas las noches de aquelarre van por ellos a sus casas y los untan y llevan, y tienen cuidado de volverlos a sus camas.

Y los que son renegados tienen en su poder los sapos vestidos, y los sustentan y alimentan hasta tanto que están ya muy aprovechados en maldades, y entonces los admite a la dignidad de poder hacer ponzoñas echándoles para ello su bendición, que siempre el demonio comienza todas las cosas que hace de consideración con ella. Y el dicho Miguel de Goyburu y otros muchos de los dichos brujos refieren que la echa en esta manera: levanta la mano izquierda hasta la frente, los dedos hacia arriba, y entrecerrada la mano, y luego con gran presteza revuelve los dedos abajo, y juntamente el brazo y mano hasta la llegar por bajo de la cintura, y luego la va revolviendo hacia arriba, haciendo con ella unos círculos alrededor, como cuando se devana al revés. Y a los que son admitidos a esta dignidad, luego el demonio les entrega los sapos vestidos que dejó a sus maestras cuando renegaron. Y de allí adelante salen de la sujeción de sus maestras, sustentan y alimentan sus sapos, y se untan, y van por sí al aquelarre sin que tengan necesidad de padrinos, y son admitidos a mayores secretos y maldades que no se comunican a los brujos menores.

webSaposEstos sapos vestidos son demonios en figura de sapo, que acompañan y asisten a los brujos para los inducir y ayudar a que cometan siempre mayores maldades. Están vestidos de paño o de terciopelo de diferentes colores, ajustado al cuerpo con sola una abertura, que se cierra por lo bajo de la barriga, con un capirote como a manera de capillO; y nunca se les rompe, y siempre permanece en un mismo ser. Y los sapos tienen la cabeza levantada, y la cara del demonio, del mismo talle y figura que la tiene el que es señor del aquelarre, y al cuello traen cascabeles y otros dijes. Hanlos de sustentar, y les dan de comer y beber, pan, vino y de las demás cosas que tienen para su sustento, y lo comen Ilevándolo con sus manos a la boca; y si no se lo dan, se lo piden diciendo: «nuestro amo, poco me regaláis, dadme de comer». Y muchas y diversas veces hablan y comunican con ellos sus cosas.

Y el demonio les toma estrecha cuenta del cuidado que tienen en regalarlos, y los castiga y reprende gravemente cuando se han descuidado en regalarlos y darles de comer. Y Beltrana Fargue refiere que daba el pecho a su sapo, y que algunas veces desde el suelo se alargaba y extendía hasta buscar y tomarla el pecho, y otras veces en figura de muchacho se la ponía en los brazos para que ella se lo diese. Y los sapos tienen cuidado de despertar a sus amos y avisarles cuando es tiempo de ir al aquelarre. Y el demonio se los da como por ángeles de guarda, para que los sirvan y acompañen, animen y soliciten a cometer todo género de maldades, y saquen de ellos el agua con que se untan para ir al aquelarre, y a destruir los campos y frutos, y a matar y a hacer mal a las personas y ganados, y para hacer los polvos y ponzoñas con que hacen los dichos daños.

Esta agua la sacan en esta manera: después que han dado de comer al sapo, con unas varillas le azotan, y él se va enconando e hinchando, y el demonio, que se halla presente, les va diciendo: «dadle mas»; y les dice que cesen cuando le han dado cuanto es menester. Y luego le aprietan con el pie contra el suelo, o con las manos, y después el sapo se va acomodando, levantándose sobre las manos o sobre los pies, y vomita por la boca o por las partes traseras una agua verdinegra muy hedionda en una barreña que para ello le ponen, la cual recogen y guardan en una olla.

Y siempre que han de ir a los aquelarres (que son tres días de todas las semanas, lunes, miércoles y viernes, después de las nueve de la noche) se untan con la dicha agua la cara, manos, pechos, partes vergonzosas y plantas de los pies, diciendo: «señor, en tu nombre me unto; de aquí adelante yo he de ser una misma contigo, yo he de ser demonio, y no quiero tener nada con Dios». Y María de Zozaya añade que decía ciertas palabras en vascuence, que quiere decir aquí y allí.

Y su sapo vestido (que está presente cuando se untan, y tiene cuidado de los avisar cuando es hora para que vayan) los va guiando y saca de las casas por las puertas o ventanas, o resquicios de las puertas, o por otros agujeros muy pequeños que el demonio les abre para que puedan salir, aunque los brujos piensan y les parece que se hacen muy pequeños. Y así, Maria de Yurreteguia se quejaba y decía a María Chipia, su tía, que para qué la achicaba y ponía tan chiquita; y le respondía que qué se le daba a ella por eso, pues después la alargaba y volvía a poner en su estatura.

Y lo mas ordinario, se van por el aire, llevando a su lado izquierdo sus sapos vestidos, aunque otras veces se van por su pié, y los sapos van delante saltando, y muy en breve llegan al aquelarre, donde está el demonio con horrenda y muy espantosa figura. Y Graciana de Barrenechea, reina del aquelarre, dice que es de un gravísimo y malísimo olor. Y puestas de rodillas en su presencia, le adoran en la dicha forma y besan en las dichas partes; y luego se mezclan en sus bailes, danzas y corros.

Visión fantástica o Asmodea. Francisco de Goya

Visión fantástica o Asmodea. Francisco de Goya

Y a los que dejan de acudir a los aquelarres (aunque sea por precisa ocupación o por grave enfermedad) los azotan y castigan grave y cruelmente la primera vez que después vuelven al aquelarre; o lo hacen yendo a sus casas para ello en las propias noches que dejaron de ir. Y a Juana de Telechea confiesan (y ella declara) que la azotaron y maltrataron grandemente la noche de San Juan del año próximo pasado, sin más ocasión de que habiendo sido elegido su marido por rey de los moros (á usanza de aquella tierra) para se holgar y festejar la fiesta de San Juan en competencia de otro rey, que también eligen, de los cristianos, como era reina, tuvo ocupación legitima para no ir aquella noche al aquelarre. Y por esto la azotaron tan cruelmente, de manera que tuvo que fingir y dar a entender estaba con mal de corazón, para que su marido no viniese a imaginar y saber los malos tratamientos que le habían hecho (estando con ella acostado en la cama). Todo lo cual hicieron aquella misma noche, sin que el dicho marido lo pudiese sentir, porque primero le echaron sueño para que no pudiese despertar. Y en todo el día estuvo tan mala, que fue necesario publicar (para encubrir la causa de los azotes) estaba con grave enfermedad de corazón. Y refieren otros grandes castigos que se han hecho a muchas personas brujas por no acudir con mucha puntualidad a los aquelarres y juntas.

Después que los brujos salen de sus juntas o aquelarres, no osan hablar ni poner en plática las cosas que pasan en ellos, aunque estén juntos en sus casas o en partes muy secretas, por el gran miedo y respeto que tienen al demonio, que después por ello los manda azotar muy cruelmente. Y Joanes de Echalar, brujo reconciliado, confiesa (concordando con otros muchos que lo declaran del) que era verdugo en el aquelarre. Y que estaba por su cargo azotar a los muchachos que parlaban las cosas que pasaban en él, y descubrían que eran brujos, y a todos los demás que el demonio le mandaba. Y los azotaba con unos manojos de mimbres retorcidos o con unos espinos muy ásperos, que se los metían por la carne y salía sangre. Y que lo más ordinario, el demonio sacaba luego (de su oficina y botica que tiene de ungüentos, aguas y polvos) un botecito de barro colorado, en que tenía un ungüento con que luego que untaba a los azotados se les mitigaba el dolor, y se les quitaban los cardenales; aunque otras veces se iban con ellos Y llevaban en sus carnes metidas las puntas de los espinos. Y que diversas veces vio a los azotados que al sol con unos alfileres se las estaban sacando.

websacrifico de niñosY María Juanto refiere que, habiendo muchos niños declarado en la villa de Vera, donde vivían, como tres noches cada semana los llevaban al aquelarre las maestras que los habían hecho brujos, por ello en el aquelarre los castigaron y azotaron cruelmente. Y viendo los padres sus malos tratamientos, y que los niños se consumían y temblaban con los dolores, acudieron al vicario de la iglesia para que les diese remedio, y se determinaron a se los llevar a dormir a su casa, y en una sala grande de ella pusieron sus camas a más de cuarenta niños donde también dormía el dicho vicario. Y antes de se acostar por el manual de la Iglesia los bendecía y conjuraba echándoles agua bendita, por lo cual no los podían sacar de casa. Y que aquella noche, por orden del demonio, ha cían sus juntas muy cerca de la casa del dicho vicario, e iban todas las noches a ver si los podrían sacar entrando por las puertas de la calle, aunque estaban cerradas, y por la ventana haciendo ruido para poner miedo a los que estaban en casa. Y que habían tenido grandes carcajadas de risa y entretenimiento por ver el cuidado y diligencia grande con que el vicario andaba con unas sobrepelliz y estola, y un libro en la una mano y en la otra un hisopo echando agua bendita y conjurando a todos los muchachos; y que más de treinta de los brujos se subieron a lo alto del tejado, y allí hicieron mucho ruido y quebraron muchas tejas, porque por la dicha razón no pudieron sacar los dichos niños.

Y que dos noches que el vicario se descuidó en los conjurar, entendiendo que estaban ya seguros, le echaron sueño que no pudo despertar, y le sacaron los niños y llevaron al aquelarre, y los azotaron cruelmente porque habían parlado. Y que el día siguiente estuvieron todos muy malos de los majos tratamientos. Y estando un día en la escuela pasaron por junto a ella dos de las brujas que los llevaron al dicho aquelarre y salieron todos los muchachos (con grandes voces y a pedradas tras ellas) diciendo que aquellas eran las que los habían azotado; y que decían la verdad. Y las hubieran muerto si no se hubieran encerrado en su casa. Y todo estaba verificado y comprobado según que ella lo confesó.

Demás de los bailes, se huelgan cuando están en el aquelarre saliendo a espantar y hacer mal a los pasajeros en figuras diferentes, para que no puedan ser conocidos, que el demonio (al parecer) los trasforma en aquellas figuras y apariencias, y en las de puercos, cabras y ovejas, yeguas y otros animales, según que es mas a propósito para sus intentos.

Y en la dicha forma confiesan todos que salieron a espantar a Martín de Amayur, molinero, una noche que iba desde Zugarramurdi a su molino, y él se defendió con un palo que llevaba, y alcanzó un golpe a María Presoná, que se llegó muy cerca, y cuando le recibió dio un gran grito, y estuvo muy mala por algunos días. Y el dicho molinero, del grande espanto que tuvo, en llegando al molino cayó desmayado. Y refiere todo el suceso. Y todas las brujas confitentes declaran que consolando a la dicha María Presoná por el mal que había recibido del golpe del palo, le decían que ella se tenía la culpa por se haber llegado tan cerca.

Y que en la misma forma salieron al camino a tres hombres que nombraron, vecinos de Zugarramurdi, que se volvían a sus casas después de haber dejado su ganado en el campo. Y haciendo mucho ruido entre unos castaños en las hojas secas de ellos que estaban ya en el suelo, los espantaron, y resolviendo con sus espadas desenvainadas en las manos sobre los dichos brujos, que estaban en figuras de gatos y perros y otras formas de animales, se fueron retirando hasta meterse en una laguna. Y así, dichas personas no osaron pasar adelante, y se volvieron retirando, y con grande furia corrieron hasta llegar a sus casas. Y el espanto que tomaron les duró por muchos días, de que llegaron a estar muy malos.

Y refieren otros muchos males y burlas que hicieron en la dicha forma. Y como, el demonio en el aquelarre les decía las personas que no acostumbraban a echar la bendición a la mesa cuando comían y cenaban, y no daban las gracias a Dios después de comer, para que fuesen a sus casas a les hacer males y daños. Y que el demonio les iba alumbrando y les abría las puertas, y echando sueño a las personas que estaban en la casa, danzaban y bailaban en ella, quebraban platos, y hacían otros daños y males semejantes.

webmachocabrioMientras que están en el aquelarre no pueden nombrar el santo nombre de Jesús, ni de la Virgen santa María, su madre, sino es para renegar, ni pueden persignarse ni santiguarse; y de ello los advierten luego que son admitidos a la seta de los brujos. Y si algunas veces se descuidan y los nombran, les suceden muy grandes daños, y al punto se deshacen los aquelarres, y castigan gravemente a las personas que los nombraron. Y María de Iriarte y Joanes de Goyburu refieren que estando una noche bailando en el aquelarre de Zugarramurdi vino a él una moza francesa (del aquelarre de Trapaza, reino de Francia), que era grande bailadora, y en el baile daba unos saltos tan altos como son altos los tejados, y una castañetas que sonaban mucho a maravilla, y con la mucha admiración que de ello recibió la dicha María de Iriarte, dijo: «¡Jesús, qué es esto!»; y al punto todo se desapareció, quedándose ella sola y a oscuras, por lo cual fue después gravemente castigada. Y que habiendo salido una noche a espantar a dos hombres que venían de dejar su ganado en el campo, los fueron acosando y persiguiendo gran rato, hasta que con el grande espanto que recibieron, a voces llamaban el nombre de Jesús, con que no pudieron mas seguirlos, aunque del espanto cayeron y estuvieron enfermos mucho tiempo.

Y el dicho Miguel de Goyburu refiere que habiendo ido el demonio y los brujos de Zugarramurdi a visitar al demonio y brujos de otro aquelarre, Estebanía de Telechea, bruja reconciliada, viendo la grande multitud de brujos que había en él (que eran más de quinientos), maravillada de ver tanta gente, nombró el nombre de Jesús, y con grande ruido en un instante se hundió y desapareció todo, y se volvieron a sus casas, que no pudieron estar más en el aquelarre.

Y que habiendo tenido mucho deseo de ser brujo un marinero de Ezcayn, dijo a María de Ezcayn, vecina de dicho lugar, que era bruja, que le enseñase a ser brujo, y le daría un sayuelo el mas galán que se hubiese puesto en su vida. Y habiéndole ella prometido que le haría brujo, le llevó al aquelarre que hay en el dicho lugar (untándole primero con el agua que se untan), y cuando le presentó ante el señor, y él vio que era tan feo, y que le besaban debajo de la cola, admirándose de ver aquello, dijo a la dicha María: «¿este es vuestro señor?» y santiguándose, dijo: «Jesús». Y que luego, al punto, todo se hundió y de-sapareció con mayor furia y presteza que vuelan los pájaros y las palomas y el marinero se quedó a oscuras en el sitio donde estaban, sin que supiese de sí, y fue menester que la dicha María volviese después por él para le llevar por su pié a casa.

webBarcoY muchos de los brujos confitentes refieren que una noche el demonio les dijo como venían seis navíos por la mar, y que era menester que fuesen a causar tempestad y destruirlos. Y habiendo ido hacia San Juan de Luz, entraron como dos leguas por la mar adentro, y luego toparon con los navíos. El demonio, con gran ligereza, dio un salto hacia atrás; y revolviéndose sobre la mano izquierda la levantó en alto, y echó su bendición diciendo con una voz gorda y ronca: «aire, aire, aire». Y luego al punto, se levantó una temerosa tempestad y unos furiosos aires, contrarios los unos de los otros, que llevaban los navíos a que se encontrasen para se hacer pedazos; con que luego levantaron grandes clamores los que venían en ellos, arremetiendo unos a las velas y otros al reme. Y no pudiendo resistir a la tempestad, levantaron un gran clamor invocando el nombre de Jesús, y uno levantó una cruz en alto de un navío, con que no pudieron mas detenerse, y con grande ímpetu y estruendo huyeron, y se volvieron a sus casas.

Y el dicho Joanes de Echalar refiere que la primera noche que del aquelarre le llevaron por el aire a destruir los frutos y panes, los brujos levantaron un gran ruido, mayor que si cuarenta de a caballo corrieran juntos, y más espantoso que cuando truena; y admirado de aquello nombró el nombre de Jesús, y al punto se desapareció todo, y él cayó en tierra, y quedándose a oscuras en el campo como atónito, pasado un rato, oyó que daba el reloj, conque entendió estaba cerca del lugar, y a gatas, como pudo, se fue allá donde oyó que sonaba la campana. Y habiendo llegado a casa, cayó desmayado, y estuvo malo del espanto muchos días, y después le azotaron, y castigaron gravemente.

webvuelo macho cabríoY María de Echaleco refiere que habiéndola llevado la reina Graciana de Barrenechea por el aire un día después de comer a un campo donde estaba una cueva, y pasado un rato vio que la dicha Graciana y Estebanía de Telechea salieron de la cueva llevando en medio y abrazado al demonio en muy espantosa figura, y que todos tres iban hacia donde ella estaba; de que con el espanto que tuvo nombró el nombre de Jesús y luego al punto se desaparecieron. Y quedando ella sola reconoció como estaba en el prado Berroscoberro, donde acostumbraban a hacer sus juntas, y por su pié se volvió al lugar, que estaba cerca.

Y refieren otras muchas cosas y sucesos notables que han visto por haberse nombrado el santo nombre de Jesús; y que es tan espantoso para el demonio y todos los brujos, que tiemblan siempre que le oyen nombrar, y pierden la fuerza, de manera que no pueden ejecutar los males que pretenden hacer, ni detenerse en la parte que le nombran.

En las vísperas de ciertas fiestas principales del año, que son las tres Pascuas, las noches de los Reyes, de la Ascensión, Corpus Christi, Todos Santos, la Purificación, Asunción y Natividad de nuestra Señora, y la noche de San Juan Bautista, se juntan en el aquelarre a hacer solemne adoración al demonio, y todos se confiesan con él, y se acusan por pecados de las veces que han entrado en la iglesia, misas que han oído, y de todo lo demás que han hecho como cristianos, y de los males que pudiendo han dejado de hacer. Y el demonio los reprende gravemente por ello, y les dice que no han de hacer cosa ninguna de cristianos.

Y entre tanto, los criados del demonio (que son otros demonios del mismo talle y figura que el del aquelarre, aunque más pequeños, y de ordinario son seis o siete, y cuando son menester se aparecen allí muchos en gran cantidad) ponen un altar con un paño negro, viejo, feo y deslucido, por dosel; y en él unas imágenes de figuras del demonio, cáliz, hostia, misal y vinajeras; y unas vestiduras como las que usan en la iglesia para decir misa, mas de que son negras, feas y sucias; y el demonio se viste, ayudándole sus criados; y le ofician su misa cantando con unas voces bajas, roncas y desentonadas; y él la canta por un libro como misal, que parece de piedra; y les predica un sermón, en que les dice que no sean vanagloriosos en pretender otro dios, sino a él, que los ha de salvar y llevar al paraíso; y aunque en esta vida pasarán trabajos y necesidad, él les dará mucho descanso en la otra; que hagan a los cristianos todo cuanto mal pudieren.

webaquelarre2Y luego prosigue su misa, y le hacen ofertorio, sentándose para ello en una silla negra que allí ponen; y la bruja más antigua y preeminente (reina del aquelarre) se pone a su lado con un portapaz en la mano, en que está pintada la figura del demonio, y en la otra mano una bacinilla como las que usan en las iglesias con que piden para alumbrar los santos, con una cadena como de oro al cuello, que en cada uno de los dichos eslabones tiene esmaltada la figura del demonio. Y todos los brujos, comenzando por sus antigüedades y preeminencias, van a ofrecer cada uno por sí, haciendo tres reverencias al demonio con el pié izquierdo hasta llegar a hincar las rodillas en el suelo, y luego besan la figura del demonio en el portapaz, y echan en la bacinilla el dinero que llevan para ofrecer, y unos ofrecen un sos, que es media tarja, y otros tarja entera, y los más ricos y poderosos ofrecen un franco, que son tres reales, y cuando los echan en la bacinilla dicen: «esto por el honor del mundo y honra de la fiesta».

Y las mujeres también ofrecen tortas de pan, huevos y otras cosas, que lo reciben los criados del demonio, y luego se hincan de rodillas junto a él, y le besan la mano izquierda y los pechos encima del corazón, y dos brujos que hacen el oficio de caudatarios le alzan las faldas para que le besen en las partes vergonzosas, y revolviéndose el demonio sobre la mano izquierda, le alzan la cola y descubren aquellas partes que son muy sucias y hediondas, y al tiempo que le besan debajo de ella tiene prevenida (que les da) una ventosidad de muy horrible olor, lo cual por la mayor parte nace siempre que le besen en aquellas partes.

web Beso nefandoY hecha la ofrenda prosigue su misa y alza una cosa redonda como si fuera de suela de zapato, en que está pintada la figura del demonio, diciendo: «este es mi cuerpo». Y todos los brujos, puestos de rodillas, le adoran dándose golpes en los pechos, diciendo: «Aquerragoyti, Aquerrabeyti», que quiere decir: Cabrón arriba, Cabrón abajo. Y lo mismo hacen cuando alza el cáliz, que es como de madera, negro y feo. Y come la hostia y bebe lo que hay en el cáliz. Y después se ponen todos los brujos alrededor, y los va comulgando dándole a cada uno un bocado negro (en que está pintada la figura del demonio), que es muy áspero y malo de tragar, y luego les da un trago de una bebida que es muy amarga, y en tragándola les enfría mucho el corazón.

Luego que el demonio acaba su misa, los conoce a todos, hombres y mujeres, carnal y somáticamente. Y la dicha Graciana de Barrenechea, reina, iba señalando las brujas que habían de ir donde está el demonio un poquito apartado para el dicho efecto. Y Estebanía de Iriarte, su hija, era la que mas continuaba ir a los dichos actos, y luego que la dicha su madre le hacía señal para que fuese, Joanes de Goyburu, su marido, tañendo con el tamborino, y Joanes de Sansin, con el atambor, iban a la parte donde estaban las brujas, y la sacaban de entre ellas, y la llevaban a la parte donde estaba el demonio, que luego la conocía somáticamente, estándole haciendo el son el dicho su marido Joanes de Sansin.

webbaileY luego que el demonio acaba de cometer las dichas maldades, y otras muy abominables que se dejan de referir, los brujos se mezclan unos con otros, hombres con mujeres, los hombres con hombres, sin consideración a grados ni a parentescos; y el demonio los aparea y señala con cuáles se han de juntar en forma de casamiento, diciéndoles: «este es bueno para ti, y tú eres buena para este». Y en aquellos torpísimos actos se juntan en el aquelarre, y fuera de él, con torpísimas y nefandas maldades, y en sus propias casas, y en los campos, y en otras partes; de día y de noche se les aparece el demonio en espantosa figura; y a las mujeres, muy de ordinario, se les va a las camas. Y María de Zozaya refiere, que casi todas las noches le tenía en su cama, y le abrazaba, trataba, hablaba y comunicaba en la misma forma que si fuera su marido, sin haber más diferencia que si fuera hombre, mas de que siempre, de invierno y de verano, tenía las carnes frías, que aunque más hacia no se las podía calentar.

Y estas mismas maldades hacen y ejercitan en todas las noches siempre que van al aquelarre, y después muchas veces de día: después de haber comido, fingiendo que están hilando, lavando los platos, o en otros actos semejantes, o saliéndose a pasear hacia el campo, el demonio los arrebata, y llevándolos cubiertos con sus malas artes (de manera que aunque ellos ven a la gente, no pueden ser vistos), van a cierta parte que tienen señalada para se juntar y mezclar en actos torpes y deshonestos los unos con los otros, y con el demonio.

Y en sus casas, de día ni de noches, no los echan menos aunque duermen en una misma cama; porque de noche el demonio echa sueño a los maridos o a las mujeres que no son brujos de manera que no pueden despertar. Y en el lugar que desocupa el brujo cuando van al aquelarre se pone un demonio de su mismo talle y figura, que está allí representando su persona hasta que vuelven; y cuando vienen les dice las cosas que han sucedido mientras han estado ausentes. Y la dicha María de Zozaya refiere que habiéndose ido una noche al aquelarre, una vecina llamó a su puerta para pedir un pan prestado, y el demonio respondió por ella que no le tenían; y cuando volvió del aquelarre se lo dijo. Y Marijuan refiere que otra noche fueron a buscar a su casa para comprar unos huevos, y también el demonio respondió por ella por la ventana, diciendo que no los tenía. Y contándoselo cuando volvió del aquelarre, le respondió que bien se los pudiera dar, que allí estaban en la cantarera. Y que siempre que había de ir al aquelarre de día, cerraba muy bien sus puertas por de dentro, y el demonio la sacaba por la ventana, quedando otro demonio en casa, que respondía por ella. Y aunque travesaba por cima de todo el lugar, y veía y conocía a todos los que topaba ella por las malas artes del demonio, iba bien segura de que no la viesen; y cuando volvía, el demonio le daba cuenta de todas las personas que la habían buscado.

En la noche de San Juan, después de acabada su misa y las ceremonias y dichas maldades, va el demonio con todos los brujos a la iglesia, y abriéndoles las puertas se queda él fuera, y los brujos hacen muchas ofensas y ultrajes a la santa Cruz y a las imágenes de los santos.

Y Miguel de Goyburu refiere que algunas veces en el año, él y las brujas mas ancianas hacían al demonio una ofrenda que le era muy agradable; y para ello iban de noche a las iglesias, y llevaban consigo cada uno una cestilla que tenia asa, y desenterraban los cuerpos de los difuntos que ya estaban gastados, y de ellos sacaban los huesos de los menudillos de los pies, las ternillas de las narices, y todos aquellos huesecillos que hay alrededor, y los sesos hediondos (que aunque se van consumiendo con la tierra, tardan mucho en se acabar de gastar); y estas partes de los cuerpos de los difuntos (que son para el demonio bocados muy sabrosos) las recogían en las cestillas, y volvían a cubrir las sepulturas con la tierra, llevando consigo luz para ver a hacerlo, que declaran es muy oscura, sin decir de qué sea.

Y Joanes de Echalar refiere que cuando los brujos van solos sin el demonio a hacer las dichas cosas, la luz que llevan es una hacha hecha del brazo de un niño que haya muerto sin ser bautizado, todo entero, y le encienden por la parte que están los dedos, y da luz como si fuera de una hacha. Y que es de tal condición que los brujos ven con ella, y los que no lo son no pueden ver los brujos.

webcalderoY habiendo recogido los dichos huesos en sus cestillas, las meten colgándolas por el asa del brazo izquierdo, se van al aquelarre. Y puestos en presencia del demonio, formando una higa con la mano del brazo izquierdo, donde llevan pendiente la cesta, y llevándole tendido, hacen una reverencia hasta hincar en el suelo la rodilla izquierda, y habiéndose levantado andan un poco y hacen otra semejante reverencia, y acercándose más hacen otra tercera, y quedándose de redolas tendido el brazo con la higa formada, dicen: «tome, señor, esto que le ofrezco». Y el demonio muestra con ello mucho contento, y tiende la mano, y toma la cesta y la vacía en un esportón grande como de esparto, que está junto a él. Y que aquella higa llevan formada para mayor infamia, y hacer mayor burla y mofa de los cristianos, cuyos son aquellos huesos. Y que el demonio los come con unos dientes que tiene muy grandes y tan blancos como los suelen tener los negros, y los come feamente, chascando como puerco.

Y preguntado para qué come el demonio aquellos huesos, dijo que entendía que para los incitar y obligar a que también ellos los comiesen. Y que les daba de ellos, y aunque estaban muy duros, los comían muy bien, porque el demonio le daba gracia y fuerza para los poder mascar y comer. Y que cuando el demonio comía aquellos sesos hediondos, daba a entender que le sabían bien, y con esto los obligaba a que también los comiesen, y a que le rogasen les diese de ellos; y aunque eran tan asquerosos, los comían por darle contento al demonio, que mostraba recibirlo.

Muchas veces en el año, y siempre que los frutos y panes comienzan a florecer, hacen polvos y ponzoñas. Y para esto, el demonio aparta a los que ha dado poder y dignidad de hacer ponzoñas y les dice el día en que las han de hacer, y les reparte los campos para que en cuadrillas vayan a buscar las sabandijas y cosas de que se han de hacer las dichas ponzoñas. Y el día siguiente salen por la mañana (llevando consigo azadas y costales), y luego el demonio y sus criados se les aparecen, y los van acompañando a los campos y partes más lóbregas y cavernosas, y buscan y sacan gran cantidad de sapos y culebras, lagartos y lagartijas, limazos, caracoles y pedos de lobo (que son unas bolillas redondas que nacen por los campos a manera de turmas de tierra, que apretándolas echan de sí un humo de mucha cantidad de polvos pardos); y habiéndolos juntado en sus costales, los traen a sus casas.

webponzoñasY unas veces en el aquelarre y otras veces en ellas (en compañía del demonio) forjan y hacen sus ponzoñas, echando primero sobre todo su bendición el demonio, y comienzan a desollar los sapos, mordiéndolos con sus bocas por las cabezas y apretando con los dientes cortan el pellejo, del cual van tirando hasta que lo arrancan al redopelo, y le entregan al demonio, estando los sapos sacudiéndose con el dolor y dándoles golpes por los hocicos. Y después los descuartizan, y todas las demás sabandijas, mezclándolas en una olla con huesos y sesos de difuntos que sacan de las iglesias, y con el agua verde y hedionda que tienen junta de la que han sacado de los sapos vestidos; y todo lo cuecen hasta la condicionar en polvos; reservando cierta parte con que mezclan mayor cantidad de la dicha agua y hacen ungüentos ponzoñosos, que todos se los reparte el demonio, llevando cada uno a su casa la parte que le cabe.De estos polvos o ponzoñas usan para destruir los frutos, matar o hacer mal a las personas o a sus ganados. Y los que más se aventajaban en hacer mayores maldades son los más privados y estimados del demonio, con que animosamente las acometen.

Estando los panes o frutos en flor, juntos todos los brujos en aquelarre, van en compañía del demonio mudados en figuras de gatos, perros, puercos y otros diferentes animales, hasta las heredades y partes donde pretenden destruir los frutos (llevando el dicho Miguel de Goyburu la caldera del demonio, que es de cuero, donde se ha recogido gran parte de los dichos polvos para el dicho efecto), y comenzando primero el demonio con la mano izquierda va derramando polvos hacia atrás, revolviendo siempre sobre la mano izquierda, y diciendo con una voz ronca y gorda: «polvos, polvos, piérdase todo» o «piérdase la mitad», según que quiere que se haga el daño. Y todos los brujos y brujas ancianas van derramándolos y diciendo: «piérdase todo (o piérdase la mitad) y salvo sea lo mío». Mas no por eso son sus heredades de mejor condición que las demás, ya que por la mayor parte derraman los dichos polvos cuando corre un aire que en vascuence llaman egoya, que los intérpretes declaran quiere decir bochorno.

Y que con los dichos polvos es muy notable el daño que se sigue en los frutos, porque cuando los derraman sobre los castaños, los erizos se paran mustios y enferman, y no tienen castañas sino cáscaras, o una sola castaña, habiendo de tener tres cada uno. Y cuando los derraman sobre los manzanos, la flor se marchita, enferma y seca, que no llega a formarse el fruto. Y cuando los echan sobre los trigos (que es al tiempo que están espigados, antes que comiencen a granar) las espigas se quedan vanas sin que lleguen a granar sino muy poco, y los granos imperfectos; y el poco pan que echan es mal sazonado y enfermizo. Y las habas se llenan de pulgón. Y aunque pierden sus frutos huelgan mucho de hacer estos daños por el contento que dan al demonio, y por el que los brujos reciben con los majes que hacen a sus prójimos.

webpolvosA las personas hacen mal, matándolas a haciéndolas enfermar con graves enfermedades por inducción del demonio, o por vengar sus enemistades. Y cuando han recibido algún enojo o agravio de alguna persona, llevan al aquelarre de los dichos polvos o ungüentos, y alguno de los pellejos de los sapos, y dan sus quejas al demonio contándole las causas de su enojo, y venganza que pretenden hacer, y pidiéndole (para las tales personas o para sus hijos) mal de muerte, o la enfermedad que pretenden que tengan, según el apetito de su venganza; y el demonio se la concede. Y luego se va en su compañía, y otras veces lleva consigo algunas brujas de las mas ancianas en la seta, y las va alumbrando con el cuerno que tiene en la frente, que aunque trae dos en el colodrillo, solo aquel es el que da luz, y les abre las puertas y guía hasta las camas donde están durmiendo, y les hecha su bendición y sueño que no pueden despertar; y luego la bruja que pidió venganza abre la boca a la persona de quien se pretende vengar, y le mete en ella unos pocos de aquellos polvos envueltos en un pedazo de pellejo de sapo, o les unta por el pescuezo y hombro izquierdo hacia los pechos, o en otras partes de su cuerpo con el dicho ungüento, diciendo: «el señor te dé mal de muerte (o tal enfermedad por tanto tiempo)». Y luego las tales personas comienzan a estar enfermas y a padecer muy grandes dolores y trabajos, muriendo en breve tiempo y con grandes ansias los que han de morir; y padeciendo grandes enfermedades y dolores las personas contra quien pidieron venganza de enfermedad.

Y entre otras muchas muertes, males y venganzas, más de veinte que confiesa haber cometido en la dicha forma Graciana de Barrenechea, reina del aquelarre de Zugarramurdi, dice que al tiempo que ella comenzó a tener amores con el demonio y ser privada suya, cobró de ello grande envidia y celos Marijuan de Odia, bruja que también tenía amores con él, y era la más favorecida de todas; y por esta competencia comenzaron a tener entre si emulación y pesadumbres, sintiendo mucho que a la dicha bruja le pesase de que ella fuese favorecida también por el demonio; por lo cual determinó de tomar contra ella venganza. Y una noche en el aquelarre dio cuenta al demonio de sus celos y competencias, y de cómo quería vengarse de ella matándola. Y que el demonio le respondió: «pues vos lo queréis, hágase así».

Y que estando en su cama otra noche que no era de aquelarre, el demonio con otras brujas ancianas la fue a despertar, y le dijo se levantase luego porque habían de ir a ejecutar la venganza que le había pedido. Y que esto el demonio lo hizo en noche que no era de aquelarre por coger a la dicha Marijuan de Odia descuidada y dormida, porque siendo, como era, bruja no pudiera ejecutar la venganza tan cómodamente en noche que fuera de aquelarre, pues ella había de estar despierta y en él. Y habiendo ido en compañía del demonio, entraron en su casa y ejecutaron su venganza dándole un pedazo de pellejo de sapo en que iban envueltos unos pocos de los dichos polvos. Y luego estuvo mala, que dentro de tercero día murió. Y todas confiesan grande número de muertes y males que han ejecutado en la dicha forma.

Y a los niños que son pequeños los chupan por el sieso y por su natura apretando recio con las manos y chupando fuertemente les sacan y chupan la sangre; y con alfileres y agujas les pican las sienes y en lo alto de la cabeza, y por el espinazo y otras partes y miembros de sus cuerpos; y por allí les van chupando la sangre, diciéndoles el demonio: «chupa y traga eso, que es bueno para vosotras». De lo cual, mueren los niños o quedan enfermos por mucho tiempo. Y otras veces los matan luego, apretándoles con las manos y mordiéndolos por la garganta hasta que los ahogan. Y a los mayores los azotan cruelmente con unos espinos o mimbres retorcidos, sin que ellos se puedan quejar ni despertar los que están en casa, porque el demonio los tiene encantados. Y refieren gran número de personas que han muerto y hecho que tuviesen gravísimas enfermedades. Y muy gran cantidad de niños que han chupado y ahogado, declarando sus nombres y los de sus padres, y el tiempo en que cometieron estas maldades.

Y el dicho Miguel de Goyburu, entre muchas personas, hombres, mujeres y criaturas que confiesa haber muerto en la dicha forma, declara que chupó por el sieso y por la natura, hasta que le mató, un sobrino suyo, hijo de su hermana. Y la dicha María de Iriarte, que por las dichas partes chupó y ahogó, apretándolos con las manos y con la boca por la garganta, nueve criaturas; y con los dichos polvos y ponzoñas mató tres hombres y una mujer, declarando los nombres de todos ellos y los males que padecieron hasta morir dentro de pocos días; y otro gran número de niños, hombres y mujeres a quien causó diferentes males y enfermedades, refiriendo las causas de su venganza.

Y Estebanía de Iriarte, su hermana, y Graciana de Barrenechea, su madre, refieren cosas muy notables y muertes que han hecho, que por ser tantas no se declaran en particular en sus sentencias.

Y Estebanía de Telechea confiesa haber muerto una nieta suya echándole unos pocos de los polvos en las migas que le dieron a comer, solo porque habiéndola tomado en brazos se le ensució en un avental nuevo que tenia puesto. Y que a un muchacho grande porque le dijo: «¡ah, puta vieja! el pescuezo te se tuerza», le aguardó en cierta parte por donde había de pasar, y llevando la mano untada con los ungüentos ponzoñosos, trayéndosela por la cabeza y el pescuezo, como que le halagaba, le causó una grave enfermedad con que dentro de pocos días murió. Y refiere otras muchas muertes y males que de día hizo con los dichos polvos y ponzoñas, llegando como en burla a tocar con ellos a las personas que pretendía hacer los dichos males.

Y María Presoná y María Joanto, hermanas, refieren que el demonio en el aquelarre les dijo que ya había mucho tiempo que no hacían males (como acusándoles al descuido que en esto tenían), por lo cual ambas se concertaron de matar un hijo de la una y una hija de la otra, que ambos eran de edad de ocho a nueve años. Y para ello, les echaron unos pocos de los dichos polvos en unas escudillas de caldo que les dieron a comer, con que dentro de ocho días murieron ambos. Y que esto lo hicieron solo por dar contento al demonio, que después se les mostró agradecido porque los mataron.

Y el dicho Miguel de Goyburu y María de Zozaya, y otros brujos de los más ancianos, refieren que también emponzoñaban manzanas, peras, nueces y otras frutas, poniéndoles unos pocos de los polvos en las partes donde les quitaban los pezones o en algún agujero sutil y disimulado que les hacían, y las daban a las personas que querían hacer males, con que enfermaban si las comían, y padecían grandes trabajos.

Siempre que mueren algunos brujos. o los brujos han muerto algunas personas o criaturas, después de enterrados, en las primeras noches que han de ir al aquelarre, se juntan los brujos con el demonio y sus criados, y llevando consigo azadas van a las sepulturas y desentierran los tales muertos. Y quitándoles las mortajas los parientes más cercanos (con machetes que para ello llevan) los abren y sacan las tripas y los descuartizan encima de la sepultura para que lo que cayere del cuerpo todo quede en ella. Y luego lo cubren con la tierra, concertándola y poniéndola el demonio de la manera que estaba, que no se echa de ver que han andado en ella. Y luego toman acuestas al difunto los parientes más cercanos, y llevando los padres a sus hijos y los hijos a sus padres y hermanos, las mujeres a sus maridos y los maridos a sus mujeres, se van con mucho regocijo y contento al aquelarre y los despedazan en puestas, y los dividen en tres partes: una cuecen, otra asan, y la otra dejan cruda.

webAntropofagiaY sobre una mesa que tienden en el campo con unos manteles sucios y negros, y se lo comen asado, crudo y cocido, comiendo el demonio el corazón, y sus criados la parte que les cabe. Y a los sapos vestidos les dan también su parte, que la comen piafando y gruñendo entre todos. Y afirman que aunque más podridas y hediondas estén las carnes, les saben mejor que carnero, capones y gallinas, y mucho más que todo la carne de los brujos. Y que la de los hombres es mejor y más sabrosa que la de las mujeres. Y que en la misma forma desentierran y comen otras muchas personas que no son brujos y mueren de sus enfermedades; y los huesos los recogen y guardan para otra noche.

Y la dicha Graciana de Barrenechea declara que por ser ella la mas preeminente de todos los brujos y reina del aquelarre, le pertenecía toda la carne, pan y vino que sobraba en los dichos banquetes; y los recogía y llevaba a su casa, y en ella lo guardaba en un arca grande que tenia, porque su marido y una de sus hijas y el yerno (que no eran brujos) no lo viesen. Y cuando no estaban en casa, sacaban la dicha carne y la asaban y comían ella y dos de sus hijas (que eran brujas) y los dichos Miguel y Joanes de Goyburu y otros de los dichos brujos, que eran sus parientes. Y aunque la carne estaba muy hedionda, con todo eso les sabía muy bien y la comían con mucho gusto. Y refieren mucho número de personas, hombres y mujeres, niños y niñas, que comieron en la dicha forma, y las personas que los llevaron al aquelarre, y los descuartizaron y repartieron; declarando los padres que han comido a sus hijos, y los hijos a sus padres.

webvuelo en escobaY el dicho Joanes de Goyburu refiere que también las noches que no eran de aquelarre se solían juntar ciertas personas de los dichos brujos (que declaró) en su propia casa, y de ella iban a desenterrar algunos muchachos que se habían muerto, y llevándolos a su casa hacia banquetes, comiéndolos asados. Y entre otros, refiere que desenterraron y comieron su propio hijo, poniendo en los dichos banquetes el pan y vino de su casa, que después el gasto repartían entre todos, y lo pagaban a escote.

La primera vez que después vuelven al aquelarre, echan a cocer los huesos del difunto que comieron antes, y con ellos las hojas, ramas y raíces de una yerba que en vascuence llaman belarrona, que tiene virtud de ablandar los huesos y los pone como si fueran nabos cocidos. Y una parte de ellos comen, y otra el demonio y brujos más ancianos la machan en unos morteros, y los exprimen con unos paños delgados, y sacan de los dichos huesos una agua clara y amarilla que el demonio recoge en una redoma, y el cisco que queda de los huesos y los sesos de los difuntos los recogen los criados del demonio, y los guardan para hacer polvos y ponzoñas. Y de la dicha agua amarilla da el demonio una poquita a cada uno de los brujos mas privados, que tiene reservados para que cometan mayores maldades. Y es tan grande la ponzoña y fuerza de aquella mala agua, que tocando con ella cualquiera persona en cualquier parte de su cuerpo, con mucha brevedad, muere sin que haya remedio humano para ello.

Y la dicha María de Iriarte refiere que con ella mató cuatro personas; y que habiendo una vez hecho la dicha agua ponzoñosa, el demonio la persuadió a que bebiese un trago; pero que ella no la quiso beber, porque si la bebiera sabia que se había de morir luego. Y el demonio le dijo que bebiese como él bebía. Y que ella vio que aunque el demonio bebió de la dicha agua no por ello se murió; pero con todo eso no quiso ella beber, aunque más el demonio se lo rogaba. Y la dicha María de Zozaya declara que para se vengar de un hombre, habiendo puesto a asar un huevo, le tocaron con una gota de la dicha agua al tiempo que se estaba asando y de haberle comido padeció grandes trabajos y tormentos hasta que murió.

Y por dar fin a tantas y tan grandes y espantosas maldades con la burla de la caza. Entre otras cosas que refiere la dicha María de Zozaya, declara que habiendo en la villa de Rentería un clérigo cazador, muchas veces iba a caza, le decía: «señor compadre, maté muchas liebres para que nos dé lebrada a todos». Y luego se iba a casa, y habiéndose untado con el agua hedionda que se untaba para ir al aquelarre, caminaba hacia la parte donde iba el dicho clérigo, y el demonio la ponía en figura de liebre, y arremetiendo contra ella los galgos, corría por los campos haciéndoles muchas burlas y revueltas hacia todas partes; con que el clérigo y las demás personas que con él iban andaban desatinados corriendo tras los perros, porque siempre revolvía hacia donde andaban los cazadores, con que con mayores voces y furia la perseguían; y no cesaba de hacerles burlas hasta que los galgos y cazadores de cansados la dejaban; con que, burlados y sin caza ninguna, se volvían a sus casas. Y tras haber oído tantas y tan grandes maldades en dos días enteros que duró el Auto, después de gran rato de la noche nos fuimos todos santiguándonos a las nuestras.

© Francisco Arroyo Martín. 2009

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Brujería en la España del siglo XVII. El proceso de Zagarramurdi (
http://elartedelahistoria.wordpress.com/2009/07/30/brujeria-en-la-espana-del-siglo-xvii-el-proceso-de-zagarramurdi/
). 2009

10 mayo 2009

La bandera europea es un símbolo mariano basado en una visión del Apocalipsis


Bandera de la Unión Europea

 

A pesar del teórico laicismo de la Unión Europea parece ser que la bandera que representa a esta institución (y con la cual todos nos identificamos, dicho sea de paso) tiene un profundo simbolismo religioso, en concreto católico y mariano.

Ayer, 9 de mayo se celebró el día de Europa. Y como tal la bandera azul estrellada ondeó en todos los sitios oficiales de la Unión Europea y de muchas instituciones más en su homenaje. Pero lo que pocos saben es el sentido católico de esta divisa.

Originalmente esta bandera era el emblema del Consejo de Europa, que era un organismo diferente al embrión de la actual Unión Europea (la Comunidad Europea del Carbón y del Acero) y que entre sus objetivos tenían la defensa de los Derechos Humanos y la promoción de la cultura europea.

En 1955 el francés Arsène Heitz ganó un concurso de ideas para elegir bandera del citado Consejo de Europa con el diseño que conocemos: rectángulo azul en el que se insertan doce estrellas amarillas de cinco puntos equidistantes. Esta bandera fue aprobada por el comité ministerial el 8 de diciembre de ese año; curiosamente el día que los católicos celebra la Inmaculada Concepción de María [Patrona de España también y uno de los pilares del puente más largo del año]

Posteriormente la bandera fue adoptada como enseña del Parlamento Europeo en 1983, y en 1985 fue adoptada por los Jefes de Estado y Gobierno miembros como emblema oficial de las entonces Comunidades Europeas. Finalmente en 1992 pasó a ser la bandera de la actual Unión Europea.

La página oficial de la Unión Europea da a la bandera un valor laico e integrador:

Es el símbolo no sólo de la Unión Europea sino también de la unidad e identidad de Europa en un sentido más amplio. El círculo de estrellas doradas representa la solidaridad y la armonía entre los pueblos de Europa.

El número de estrellas no tiene nada que ver con el número de Estados miembros. Hay doce estrellas porque el número doce es tradicionalmente el símbolo de la perfección, lo completo y la unidad. Por lo tanto la bandera no cambia con las ampliaciones de la UE.

También dicen en esta página que el doce es un número simbólico que representa la integridad y que el círculo representa la unidad. Pero simbologías del 12 hay las que queramos: meses, horas, zodiaco, vueltas que da la luna a la tierra, apóstoles de Jesús, hijos de Jacob y tribus de Israel, dioses del Olimpo, Vía Crucis, las tablas de la ley romana, los mandamientos cristianos, los trabajos de Hércules, … vamos, para no parar. [Alguna aclaración de estas docenas en la respuesta a un comentario de Guayarmina, a quien le agradezco mucho su aportación]

Madonna in Glory, c. 1670. de Carlo Dolci

Madonna in Glory, c. 1670. de Carlo Dolci

Bueno, pues también las doce estrellas doradas es la representación tradicional de María como Reina del Cielo. Pero en esta caso no estamos especulando con el posible significado, pues según confesión de Arsène Heitz, autor de la enseña: “inspirado por Dios, tuve la idea de hacer una bandera azul sobre la que destacaban las doce estrellas de la Inmaculada Concepción de Rue du Bac; de modo que la bandera europea es la bandera de la madre de Jesús que apareció en el cielo coronada de doce estrellas”.

Medalla milagrosa según las visiones de Catherine Labouré en la iglesia de Rue du Bac

Medalla milagrosa según las visiones de Catherine Labouré en la iglesia de Rue du Bac

Efectivamente Heitz declaró en la revista “Lourdes magazine” en julio de 2004, haberse inspirado en un pasaje del Libro del Apocalipsis, capítulo 12, donde “…una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas…” que va a dar a luz un hijo “…que regirá con vara de hierro a todas las naciones…” se enfrenta a un dragón. Así como, también afirmó haber basado su diseño en la corona duodecastelada (de doce estrellas) sobre fondo azul de la Medalla Milagrosa basada en las visiones de Catherine Labouré en la iglesia parisina de la Rue du Bac y en la que reza “conçue sans péché” (concebido sin pecado), lema de lo que posteriormente sería el dogma de la Inmaculada Concepción; ya he señalado que el día que se celebra este dogma se aprobó oficialmente la bandera.

Además, el 11 de diciembre de 1955, tres días después de la aprobación de la bandera  el propio Consejo de Europa inauguró un vitral en la catedral de  Estrasburgo en honor a la Virgen coronada con la “Corona Stellarum Duodecim” o corona de doce estrellas.

Hace un tiempo asistimos al debate sobre si la Constitución Europea debía incluir alguna referencia a las “raíces cristianas” de nuestro continente; pero en este debate nadie sacó a colación que ya contábamos con un emblema claramente cristiano y, a más a más, católico. Ni siquiera el papa Juan Pablo II mencionó este hecho cuando intervino en esa polémica, ni mencionó que Europa es un continente consagrado a María desde los tiempos de Clemente V (siglo XIV). Cuesta creer que esto se debiera a un olvido y muchos menos a ignorancia; ¿optaron los católicos por mantener esta “consagración” de forma oculta tras la simbología de la bandera? ¿De haber conocido este simbolismo, la reacción hubiera sido la misma? Esclarecedor es el caso del francés Jean-Baptiste Nicolas Robert Schuman, al que se le considera como uno de los “padres de Europa” en referencia a su determinante participación en la creación de las Comunidades Europeas y que actualmente se encuentra en proceso de beatificación.

Para los agnósticos es tremendamente perturbador, pero qué deciros de los protestantes que rechazan el culto a María por considerarlo contrario al párrafo del Éxodo que dice “”No tendrás dioses ajenos delante de mí”; recordar que Margaret Thatcher decía que la Unión Europea era una conspiración católica.

De todas formas, el valor de los símbolos es el que le dan los que reconocen los propios símbolos; y si para la inmensa mayoría de europeos la bandera significa unidad integración y equidad, ese es su verdadero valor y significado.

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Apocalipsis. Cap. 12

Inmucalda Concepción. Zurbarán

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.

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Galería de imágenes


26 abril 2009

Leganés, Ciudad Cervantina


Portada de "Legané, Ciudad Cervantina"

Portada de "Legané, Ciudad Cervantina"

He publicado en bubok.com una conferencia sobre los lugares de Leganés con relación con Miguel de Cervantes o con el Quijote.
Te la puedes bajar gratis en PDF en esta dirección: Leganés, Ciudad Cervantina. Te invito a bajártela, leerla y que me digas lo que te parece.

Sinopsis:
Se trata de un recorrido por Leganés por los lugares relacionados con Cervantes o con El Quijote.
Es sorprendente las cosas que podremos descubrir en esta ciduad que rememoran la figura de Cervantes o de su personaje más universal.

Ficha

Autor: Francisco Arroyo Martín
Categoría: Ensayo
Subcategoría: Humanidades
N° de páginas: 33
Tamaño: 170×235
Estado: Público
Interior: Color

14 abril 2009

El Escudo Republicano

Archivado en: Cultura,Historia,República,Siglo XX,Sociedad — Francisco Arroyo Martín @ 7:02 pm
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Escudo Republicano

Escudo Republicano

En estos días he leido en algunos blogs, dudas sobre que el escudo republicano tuviera una corona.

El escudo presenta una una corona mural. Se trata de una corona de oro con forma de muralla que en la República de Roma se otorgaba como premio a todos aquellos soldados que coronaban primero una muralla en un asalto o izaban el estandarte del Senado Romano en una ciudad invadida. Se trata por tanto de un símbolo militar y que reconocía un hecho notable en batalla.

Actualmente está presente en los escudos de varias localidades españolas (Tárraga, Seva, provincia de Gerona, etc.) y representaba en heráldica que no era una localidad dependiente del poder real y poseía como entidad sus derechos jurisdiccionales. Otras localidades presentaban (y actualmente algunas lo mantienen) en sus escudos coronas señoriales, condales, marquesales o ducales, según fuera el poseedor de los derechos jurisdiccionales de la misma.

En segundo lugar hay que señalar que se eliminan todas las referencias monárquicas clásicas del escudo tradicional: el cuartel central con las flores de lis de los borbones, las coronas reales e imperiales que coronaban (valga la redundancia) las columnas de Hércules, las olas representativas del Océano y la corona del león del cuartel perteneciente al reino leonés.

Cartel republicano

Cartel republicano

De todas formas la confusión duró algún tiempo, así en alguno de los carteles republicanos más difundidos el escudo sigue manteniendo las flores de lis borbónicas y las bandas de la bandera mantienen la disposición tradicional, siendo la amarilla el doble de ancha.

Aquí reproduzco el decreto en el cual se definen la bandera y el escudo de la II República Espñaola.

Decreto del 27 de abril de 1931 del gobierno provisional de la República publicado por la Gaceta de Madrid el 28 de abril de 1931

Adoptando como Bandera nacional para todos los fines oficiales de representación del Estado, dentro y fuera del territorio español, y en todos los servicios públicos, así civiles como militares, la bandera tricolor que se describe.

El alzamiento nacional contra la tiranía, victorioso desde el 14 de abril, ha enarbolado una enseña investida por el sentir del pueblo con la doble representación de una esperanza de libertad y de su triunfo irrevocable. Durante más de medio siglo la enseña tricolor ha designado la idea de la emancipación española mediante la República. En pocas horas, el pueblo libre, que al tomar las riendas de su propio gobierno proclamaba pacíficamente el nuevo régimen, izó por todo el territorio aquella bandera, manifestando con este acto simbólico su advenimiento al ejercicio de la soberanía.

Una era comienza en la vida española. Es justo, es necesario, que otros emblemas declaren y publiquen perpetuamente a nuestros ojos la renovación del Estado. El Gobierno provisional acoge la espontánea demostración de la voluntad popular, que ya no es deseo, sino hecho consumado, y la sanciona. En todos los edificios públicos ondea la bandera tricolor. La han saludado las fuerzas de mar y tierra de la República; ha recibido de ellas los honores pertenecientes al jirón de la Patria. Reconociéndola hoy el Gobierno, por modo oficial, como emblema de España, signo de la presencia del Estado y alegoría del Poder público, la bandera tricolor ya no denota la esperanza de un partido, sino el derecho instaurado para todos los ciudadanos, así como la República ha dejado de ser un programa, un propósito, una conjura contra el opresor, para convertirse en la institución jurídica fundamental de los españoles. La República cobija a todos. También la bandera, que significa paz, colaboración de los ciudadanos bajo el imperio de justas leyes. Significa más aún: el hecho, nuevo en la Historia de España, de que la acción del Estado no tenga otro móvil que el interés del país, ni otra norma que el respeto a la conciencia, a la libertad y al trabajo. Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España.

Fundado en tales consideraciones y de acuerdo con el Gobierno provisional, Vengo en decretar lo siguiente:

1. Se adopta como bandera nacional para todos los fines oficiales de representación del Estado dentro y fuera del territorio español y en todos los servicios públicos, así civiles como militares, la bandera tricolor que se describe en el art. 2º de este Decreto.

2. Tanto las banderas y estandartes de los Cuerpos como las de servicios en fortalezas y edificios militares, serán de la misma forma y dimensiones que las usadas hasta ahora como reglamentarias. Unas y otras estarán formadas por tres bandas horizontales de igual ancho, siendo roja la superior, amarilla la central y morada oscura la inferior. En el centro de la banda amarilla figurará el escudo de España, adoptándose por tal el que figura en el reverso de las monedas de cinco pesetas acuñadas por el Gobierno provisional en 1869 y 1870.

Duro de 1869 Cruz

Duro de 1869 Cruz

En las banderas y estandartes de los Cuerpos se pondrá una inscripción que corresponderá a la unidad, Regimiento o Batallón a que pertenezca, el Arma o Cuerpo, el nombre, si lo tuviera, y el número. Esta inscripción, bordada en letras negras de las dimensiones usuales, irá colocada en forma circular alrededor del escudo y distará de él la cuarta parte del ancho de las bandas de la bandera, situándose en la parte superior y en forma que el punto medio del arco se halle en la prolongación del diámetro vertical del escudo. Las astas de las banderas serán de las mismas formas y dimensiones que las actuales, así como sus moharras y regatones, aunque sin otros emblemas o dibujos que los del Arma, Cuerpo o Instituto de la unidad que lo ostente, y el número de dicha unidad. En las banderas podrán ostentarse las corbatas ganadas por la unidad en acciones de guerra.

3. Las Autoridades regionales dispondrán que sucesivamente sean depositadas en los Museos respectivos las banderas y estandartes que hasta ahora ostentaban los Cuerpos armados del Ejército y los Institutos de la Guardia Civil y Carabineros. El transporte y entrega de dichos emblemas se hará con la corrección, seriedad y respeto que merecen, aunque sin formación de tropas, nombrándose por cada Cuerpo una Comisión que, ostentando su representación, realicen aquel acto, y formándose la Comisión receptora por el personal del Museo.

4. Las escarapelas, emblemas y demás insignias y atributos militares que hoy ostentan los colores nacionales o el escudo de España, se modificarán para lo sucesivo, ajustándolas a cuanto se determina en el artículo 2º.

5. Las banderas nacionales usadas en los buques de la Marina de guerra y edificios de la Armada, serán de la forma y dimensiones que se describen en el art. 2º. Las banderas de los buques mercantes serán iguales a las descritas anteriormente, pero sin escudo. Las banderas y estandartes de los Cuerpos de Infantería de Marina y Escuela Naval serán sustituidas por banderas análogas a las descritas para los Cuerpos del Ejército. Las astas, moharras y regatones se ajustarán asimismo a lo que se dispone para las de los Cuerpos del Ejército.

6. Las Autoridades departamentales y Escuadra dispondrán que sucesivamente sean depositadas en el Museo Naval las banderas de guerra regaladas a los buques y estandartes que hasta ahora ostentaban los Regimientos de Infantería de Marina y Escuela Naval. El transporte y entrega de estas enseñas se hará con la corrección, seriedad y respeto que merecen, aunque sin formación de tropa, nombrándose por cada Departamento o buque una Comisión receptora por el personal del Museo.

7. Las escarapelas, emblemas y demás insignias y atributos militares que hoy ostentan los colores nacionales o el escudo de España se modificarán para lo sucesivo, ajustándolas a cuanto se determina en el artículo 2º.

Salud y República.

10 abril 2009

Este año voy a ir a la Oktoberfest de Munich

Archivado en: Vacaciones — Francisco Arroyo Martín @ 12:07 pm
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Dos bellas Teutonas

Dos bellas Teutonas

Pues eso,… este año nos vamos a la fiesta de la cerveza de Munich. Y la verdad lo que estoy viendo por internet parece que da lo que promete: mucha fiesta, mucha cerveza y muchas calorías.

Lo cierto es que me recuerda de cierta forma a la Feria de Abril, pero con cerveza en vez de manzanilla; traje tirolés o bávaro en vez de la bata de faralaes; mucho blanco y azul en vez de blanquiverde; y grandes percherones en vez de esbeltas jacas andaluzas.

Lo que si me está asustando un poco es el asunto este de las reservas para entrar en las carpas de la Weis, pues en algunas que he podido abrir la hoja de reservas parece un asunto un poco complejo. Si alguien conoce algún enlace [en castellano, please ¡Dios! Me siento como un verdadero analfabeto] para poder hacer las reservas o alguna página para informarme, estaría muy agradecido de que me lo haga saber. Ya he visitado las páginas oficiales de la ciudad de Munich y la de la propia Oktoberfest.

Igualmente agradecería consejos de todos los que hayáis estado por allí.

Ya os contaré, como va.

Lo que os decía:

Otra cosa curiosísima ¡Oir lo que cantan estos germanos con un par de “masas”!

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