El Arte de la Historia

La Historia no es una ciencia, es un arte. Anatole France

Doña Urraca, primera reina de Castilla. Una mujer maltratada.


La reina Urraca de León y de Castilla fue la primera mujer que ejerció de forma efectiva el papel de reina “propietaria” en España (entendiendo España como el territorio ocupado por los distintos reinos cristianos ibéricos durante la Edad Media, de la misma forma que entendieron este concepto los que vivieron esa época), y se trata de un personaje verdaderamente insólito en la Historia del medioevo hispánico, por su condición femenina y por la incidencia que tuvo en los hechos históricos de su época como por las controversias que su persona ha generado después.  Sufrió el maltrato físico y psíquico de su marido e incluso de sus súbditos, pero demostró también una fuerza y una determinación indomable que la llevó a ser de nuevo maltratada por al Historia.

En purita verdad no fue la primera, pues su abuela Sancha fue reina “consorte” de Castilla (merced a su matrimonio con el segundo hijo del rey Sancho de Navarra: Fernando, a quien el rey navarro le dio como dote el condado de Castilla, que pertenecía a su mujer la condesa Muniadona Sánchez, y los territorios usurpados al reino de León entre el Pisuerga y el Cea, con el título de reino de Castilla, convirtiéndose así, en 1032, en los primeros reyes castellanos), y además reina “propietaria” de León tras la muerte sin descendencia de su hermano, el rey Bermudo III (guerreando con Fernando I de Castilla, precisamente). Pero no llegó a ejercer de forma efectiva el reinado ya que fue su marido Fernando I el ungido y coronado como rey de León en 1038. Con este pequeño botón queda claro el monumental lío existente entre las familias reinantes de León, Castilla y Navarra, y, a través de esta última, también con Aragón.

Pero esto es baladí con el guirigay que se monta unos años después tras la,… Pero volvamos al tajo y a nuestra Urraca. Contaba nuestra reina entre sus bisabuelos con un rey de Navarra, un rey de Aragón, una condesa de Castilla y un… ¡rey de Francia! Por pedigrí que no falte y teniendo como modelo a su padre, Alfonso VI, no debían faltarle ni mala leche ni una libido desenfrenada. Baste recordar que entre otras lindezas su padre tuvo cinco esposas legales (Inés de Aquitania, Constanza de Borgoña, Isabel de Francia, Berta de Toscana y Beatriz de Este), otra que no se sabe muy bien si fue concubina o esposa legal (Zayda, hija del rey moro de Sevilla, llamada Isabel tras el bautismo) y un número incierto de amantes entre al que destaca Jimena Núñez, (eso sin contar los escarceos de un solo día que en su vida tan azarosa no debieron ser pocos); y respecto a la mala leche tan sólo recordar que fue acusado por las lenguas de doble filo de instigar la muerte de su propio hermano (Sancho II de Castilla) para hacerse con el reino castellano.

Con estos orígenes no es de extrañar el apodo con el que pasó a la posteridad: Urraca “La Temeraria”. Como veremos la historiografía tradicional, haciendo gala de su vena más misógina, nos ha presentado su figura como modelo de lo que no debía ser una mujer, incluso se la reconocen “meritos” que serían de alabar en un hombre pero reprochables absolutamente en una mujer. Las mujeres, como hijas de Eva, encarnaban la debilidad y la concupiscencia y las hacían inferiores al varón y necesariamente estar unidas a ellos para atenuar su apetito interior. Pero esta visión tan machista es a todas luces parcial y no debió corresponderse fielmente a la realidad, dando lugar a una figura histórica muy controvertida.

En la edad media la mujer estaba lastrada por el tópico de la debilidad y la dependencia del hombre, por eso siempre atrajo la atención la habilidad, el carácter y la determinación de la reina Urraca. Seguramente su personalidad y las circunstancias históricas del momento favorecieron a que fuera el eje de innumerables intrigas políticas y dinásticas, todas ellas cargadas de traición, amor, pasión, engaño,… Era esta mujer hija primogénita de Alfonso VI de Castilla y de Constanza de Borgoña y debió nacer en León allá por el año 1081. Contrajo matrimonio en primeras nupcias (con apenas doce años) con el conde Raimundo de Borgoña de quien nacería el futuro Alfonso VII en 1105.

Urraca se convierte en la única heredera a los tronos de León y de Castilla tras la muerte de su hermanastro Sancho en la batalla de Uclés en 1108. La ocasión la solemniza Alfonso VI en Toledo poco antes de morir cuando convoca una Curia en esta ciudad para proclamar a su hija como sucesora. Urraca jura en el Alcázar de Toledo sus deberes y obligaciones como futura Reina de Castilla y León.

Urraca era viuda desde hacía un año y en consecuencia quiso su padre casarla con el monarca aragonés Alfonso el Batallador, intentando vanamente con un marido foráneo evitar disputas ente leoneses y castellanos y garantizar la defensa de sus reinos de la amenaza almorávide. Las bodas tuvieron lugar en Monzón de Campos en 1109 con la decidida oposición de la nobleza castellana y de ella misma que llegaría a decir:

Me vi forzada a seguir la disposición y arbitrio de los grandes, casándome con el cruento, fantástico y tirano rey de Aragón. El cual, no sólo me deshonraba con torpes palabras sino que muchas veces mi rostro fue manchado por sus sucias manos y golpeado por su pie.

Desde el mismo momento que Urraca accede al trono demuestra una voluntad férrea en conservar para sí y para su dinastía los reinos heredados de su padre. Y al poco tiempo la discordia por las disputas territoriales rompió su matrimonio que dio origen a continuos enfrentamientos entre castellanos, leoneses y aragoneses. Las capitulaciones preveían que todos los reinos del matrimonio pasarían al heredero común, lo que dejaba fuera de la sucesión de León y de Castilla a Alfonso Raimúndez (hijo de Urraca y futuro Alfonso VII como ya he señalado) que merced a la dote de su madre era el conde de Galicia. Esto supuso una seria oposición de los prelados gallegos encabezados por el obispo Gelmírez que no querían perder los privilegios obtenidos y de otros nobles que buscaban la formación de un reino independiente en Galicia en favor del hijo de Urraca. Esta primera revuelta fue aplacada con furia por el Batallador.

Por otro lado, el rey aragonés no podía entender como la reina, que tenía dos hijos de su anterior matrimonio, aún no había engendrado uno suyo, que acapararía los reinos castellano y aragonés y se convertiría en el rey más poderoso de la península. Y este pensamiento le consume. Además, las discrepancias afloraban por doquier; se cuenta que Urraca liberó en Huesca a un buen número de nobles árabes que Alfonso de Aragón tenía como rehenes sin consentimiento de su marido. La violenta reacción del aragonés no tarda en llegar y después de maltratar furiosamente a la reina, llegando incluso a pegarla una paliza él mismo, la manda encerrar en la torre del castillo de El Castellar, de donde puede huir refugiándose finalmente en Burgos.

Estamos ante una guerra civil abierta en la cual, en general, baja nobleza castellana y leonesa apoyaba al monarca aragonés, mientras la alta nobleza y los prelados a la reina castellana y al frente el conde de Candespina, Gómez González, y el arzobispo de Toledo, Bernardo de Sédirac. El Batallador penetró con un potente ejército en Castilla y tomó importantes ciudades leonesas y castellanas: Palencia, Burgos, Osma, Orense, Toledo, donde depuso al arzobispo, y Sahagún, donde la reina estaba escondida en un convento que es saqueado por el aragonés.

Al final, Urraca pudo refugiarse y hacerse fuerte en el castillo segoviano de Candespina, propiedad del conde Gómez González, desde donde la reina recabará todos los apoyos posibles, llegando a entrevistarse con Jimena Díaz, la viuda del héroe castellano por excelencia: El Cid. Tras una corta estancia en Toledo, Alfonso de Aragón dirigió su ejército hacia el cuartel general de la reina Urraca en Segovia produciéndose una cruenta batalla el dos de abril de 1111 en Candespina, en la cual los aragoneses infligieron una severa derrota a las tropas fieles a Urraca. Hay que señalar que en esta ocasión el Batallador estuvo apoyado por los condes de Portugal, nada más y nada menos que la propia hermana de Urraca: Teresa que pretendía, y al final lograría, la independencia de Portugal. Por si faltaba algo que liara más la madeja.

Tras este suceso se produjo una sorprendente reconciliación entre Urraca y Alfonso en Carrión, en la cual los condes portugueses tienen que renunciar a sus elevadas pretensiones (pedían en pago de su ayuda nada más y nada menos que el reino de Toledo). Parece ser que esta reconciliación fue meramente circunstancial, pues apenas unos meses más tarde, la reina que no se fiaba en absoluto de su marido, decidió apoyar los movimientos secesionistas de Galicia en favor de su hijo Alfonso Raimúndez que es coronado (con siete añitos) como rey de Galicia en septiembre de ese mismo año. El Batallador comienza una nueva campaña de castigo contra Urraca que con treguas y hostilidades durara hasta 1114.

Un año antes se había producido la que sería la última “reconciliación” entre Alfonso y Urraca, que según cuentan las crónicas se vino al traste por la ingerencia de Teresa (recordemos: condesa de Portugal y hermana de Urraca) que malmetió al rey con la inventada conjura de que su hermana pretendía envenenarle. En estas, Alfonso de Aragón decide abandonar sus aspiraciones territoriales y pedir la nulidad de su matrimonio (a lo que se había negado hasta entonces) y repudiar a Urraca, lo que consigue en el Concilio de Palencia de ese año merced a una dispensa del papa Pascual II.

Parecería que una vez superado este infausto matrimonio la cosa se sosegaría, pero para nada. Urraca, una vez liberada de la atadura matrimonial, decidió reinar en solitario si bien no le faltaron amantes, entre los que hay que destacar a su privado el conde Pedro González de Lara de quien tuvo dos hijos. Según cuentan las crónicas, Urraca quiso casarse con este conde pero fueron los nobles y ricos hombres castellanos los que impidieron el matrimonio.

En el mundillo político la cosa tampoco fue bien: enfrentada a Portugal, Navarra y Aragón; con los musulmanes aprestados en la frontera del Tajo; con los grupos burgueses y de la baja nobleza de sus reinos apoyando, en algunos casos abiertamente, a Alfonso de Aragón; y con la enemistades que generaba su privado Pedro de Lara, la situación era poco esperanzadora. Pero lo peor estaba por venir aún de Galicia. Tras haber apoyado la independencia de este condado en la figura de su hijo Alfonso, la reina quiso apartarlo de la influencia de la nobleza y del clero gallego. A tal fin, en 1115 puso cerco militar a la ciudad de Santiago de Compostela. Diego Gelmírez, obispo de Santiago, y el levantisco Pedro Froilaz, conde de Traba, pactan una rendición con Urraca y durante la entrevista que mantienen se produce uno de los hechos más sorprendentes de la Historia de España y que aún hoy nos deja estupefactos.

Durante la reunión en el palacio obispal se produce una revuelta popular y la población se amotina. La reina se ve sorprendida por la turba y fue golpeada y humillada sin piedad, hasta que fue arrojada desnuda a un barrizal donde fue vejada y hasta dicen que con algún conato de lapidación.

Así lo cuenta Jerónimo de Zurita:

La cogen y arrojándola al suelo en un lodazal, arrebatándolos como lobos, hacen jirones sus vestidos, hasta tal punto que los pechos abajo quedó en el suelo con el cuerpo vergonzosamente desnudo y a la vista de todos. Llegó el obispo donde yacía la reina en el fango, pisoteada por las turbas de los agresores y viéndola tan feamente desnuda y postrada, transido de dolor, pasó de largo.

Y así Enrique Flórez:

Ya no se tenía respeto a nada. No le valió a la iglesia del Apóstol su sagrado. Pusiéronla fuego. Y viendo arder el templo, ¿qué seguridad esperarían la reina y el prelado? Saliéronse del palacio. Refugiáronse a la fuerza en una torre. Saquearon el palacio los tumultuados. Atreviéronse a dar contra la torre donde estaban la reina y el prelado. Ciegos ya, clamaban descubiertamente por su muerte. Ponen fuego a la torre. Dispónense los sitiados a morir. El obispo confesó a la reina y compañeros. No hubo más racionalidad en el monstruo de la sedición, que permitir que saliese la reina. Salió esta obligada por el prelado, y recibida seguridad sólo la halló en la vida. Perdiéronla el respeto. Arrojáronla en el suelo. Y en semejante desorden se debe extrañar más lo que no hicieron.

A pesar de lo crítico de la situación la reina pudo huir y salvar milagrosamente la vida. La ciudad pagaría caro este atrevimiento, pues una vez al mando del ejército sitiador tomó la ciudad al asalto y desencadenó una feroz represión. De cualquier forma sus enfrentamientos con los partidarios del conde de Traba no cesaron hasta su muerte, a pesar de que en 1117 firmó el pacto de Tambre que convertía a su hijo Alfonso Raimúndez en rey de Toledo (fue coronado en 1118) y de Galicia, y garantizaba su sucesión en los reinos de León y de Castilla (lo que sucedió en 1126). Tampoco cesaron los enfrentamientos con el rey aragonés con resultados dispares, pues si bien Urraca tuvo que ceder en 1122 varias localidades castellanas y renunciar a sus derechos sobre la taifa de Zaragoza a cambio de la renuncia de El Batallador al trono castellano leonés, pudo en 1124 reconquistar Sigüenza parando definitivamente la expansión aragonesa en Castilla, de igual forma que algunos años antes, con la recuperación de Zamora, replegó las ambiciones de su hermana Teresa de Portugal.

La reina Urraca murió de parto (de un tercer hijo del conde Pedro González de Lara) a los 45 años de edad en el castillo de Saldaña (Palencia), el 8 de marzo de 1126. Por expreso deseo suyo fue enterrada en el panteón real de San Isidro en León.

A lo largo de toda su vida intentó hacerse respetar por sus súbditos y se dice que cuando se sentía desobedecida gritaba: “¡El rey soy yo!”. Llegó a titularse Totius Hispaniae Regina (Reina de Toda España) en consonancia con el titulo imperial que lució su marido hasta la anulación matrimonial: Alfonsus Gratia Dei Imperator de Leone et Totius Hispaniae Rex. Lo cierto es que de haber prosperado esta unión dinástica hubiera supuesto la unificación en un solo rey todos los reinos cristianos de España (incluido Portugal que no alcanzaría su independencia de “iure” hasta 1143).

La figura de Doña Urraca no ha sido bien tratada ni por la historia ni por la literatura. Las múltiples luchas entre Urraca y sus familiares (esposo, hermana, hijo), con los nobles, con el clero,… fueron el contexto idóneo para conformar la visión tan negativa que hemos recibido de esta reina de Castilla y de León a través de unas fuentes históricas, principalmente la Historia Compostelana y la Crónica de Sahagún, muy parciales. Descrita como una mujer ambiciosa y sin moral, al igual que otras figuras malditas de la historia de Castilla como Pedro I El Cruel, la vida y la personalidad de la reina doña Urraca está sometida desde hace algún tiempo a una profunda revisión historiográfica.

Referencias en la red:

© Francisco Arroyo Martín. 2010

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. Doña Urraca, primera reina de Castilla. Una mujer maltratada https://elartedelahistoria.wordpress.com. 2010

(OGH29H)

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31 comentarios el “Doña Urraca, primera reina de Castilla. Una mujer maltratada.

  1. jose luis
    15 marzo 2012

    Tuvo amores, amoríos, amantes, y alegremente los celebró; pero la historia clerical dice que fueron conductas que sonrojaría relatar.
    http://joseluisregojo.blogspot.com/2012/03/pamelia-kurstin-hipatia-urraca.html

  2. Fix
    12 enero 2015

    A España á que se refire o audio era así chamada a parte musulmá da península Ibérica, aceptándose pola historiografía seria -non así os españolistas- que dona Urraca era raíña do Reino de Galiza, hexemónico na época. Agradeceríase un pouco de rigor xeográfico.

  3. Francisco Arroyo Martín
    14 enero 2015

    Estimado amigo, lamento no estar de acuerdo con tus afirmaciones.
    Cómo digo en el post la reina Urraca de Castilla, y también su marido Alfonso el Batallador, se denominaron ellos mismos como reyes de toda España (Totius Hispaniae Regina y Totius Hispaniae Rex). Creo que es prueba evidente del significado que para sus coetáneos tenía el término España. Creo que no has entendido bien mi exposición pues lo que se refleja en el texto es que se trataba de un término geográfico y no político; es como Europa actualmente o Alemania e Italia cuando estaban disgregadas en diferentes entidades políticas.
    Y lo que es indiscutible (por la historiografía que sea, españolista, gallegista, seria o bufa) es que Urraca fue reina de Castilla y León desde su proclamación como tal en 1109 en Toledo. Y era condesa de Galicia desde 1095, cuando su padre dividió Galicia en dos condados: uno para ella, el gallego; y otro, el de Portugal (tierras entre el Miño y el Duero), para su otra hija Teresa.
    En cualqeuir caso, permiteme agradecerte tu aportación.

  4. anton
    29 marzo 2015

    Urraca I era reina de León, no de Castilla y León….aunque el Reino de León incluyese el territorio castellano, como el asturiano o el gallego…..

  5. Francisco Arroyo Martín
    31 marzo 2015

    Y, Ávila, Soria, Burgos, Madrid, Medina del Campo, Ciudad Real, Toledo,….
    Estimado Antón, siento contra decirte, pero Urraca fue, como digo en el post, Reina de León y de Castilla desde 1109 hasta 1126.
    Posiblemente tu confusión se deba a que, por distintos avatares, estos reinos tuvieron diversas fases en las que estuvieron unidos o separados a lo largo de los siglos XI al XIII.
    El reino de Castilla existe desde 1037, cuando Fernando I (último conde de Castilla) se corona rey uniendo los dos reinos merced a su matrimonio con la reina Sancha de León.
    Estos dos reinos volvieron a separarse en 1065 tras la muerte de Fernando I; volviéndose a unir con el reinado de Alfonso VI en 1072.
    De nuevo, en 1157, volvieron a separarse con Alfonso VII al repartir este sus reinos, Castilla para Sancho III y León para Fernando II; quedando definitivamente unidos con Fernando III “el Santo” (1230) hijo de Berenguela de Castilla y Alfonso IX de León.
    Gracias por tu comentario

  6. anton
    31 marzo 2015

    En cualquier caso, estarás conmigo que la corona que portaba la tradición visigoga, la más potente del la zona cristiana en los siglos X y XI, era la Corona de León, intitulándose Alfonso VI, Urraca I de León y Alfonso VII, imperatores Hispaniae….ye insisto que Urraca era Reina de León, aunque en sus dominios estuviese el territorio de Castilla….Galicia etc…por lo tanto la preminencia la ostentaba el títulod e Reina de León, estando mal interpretado el título de tu artículo…..pues fue la primera Reina de León, no de Castilla….

  7. Francisco Arroyo Martín
    1 abril 2015

    Estimado Antón, mi interés en este post es destacar el papel de la reina Urraca como una mujer que fue maltratada en su tiempo y a lo largo de la Historia por el hecho de ser mujer, por su condición femenina. Nada más lejos de mi interés que polemizar sobre preeminencias entre uno u otro reino. Pero en cualquier caso te dejo mi forma de entenderlo.
    Efectivamente, el reino de León llevaba aparejado el título de emperador de toda España y era heredero del reino astur, que por su parte se decía engarzar directamente con la tradición visigoda. Pero el reino de Castilla existe, como tal e independiente del reino de León, desde 1037; por lo tanto, Urraca fue reina de Castilla, como fue igualmente reina de León, tras la muerte de su padre y la de su hermano.
    Significaba en el título el hecho de ser la primera reina de Castilla, debido a que en León fue la “segunda”, pues ya existió una reina “propietaria” anteriormente, en concreto la abuela de Urraca, la reina Sancha de León.
    Por otro lado, indicarte que Galicia, como condado y como reino, siempre ha estado vinculada al reino leonés hasta la conformación de la Corona de Castilla con todos los reinos y feudos de los antiguos reinos de Castilla y de León. La unificación entre Galicia y León se produjo bajo el reinado de Ordoño II en 914, con lo que se produce la unión de ambas entidades, surgidas tras la fragmentación del reino asturiano que trajo la muerte de Alfonso III “el Grande” en el 910.
    Te dejo una imagen con límites territoriales de cada reino al final del siglo XI.
    Un saludo.
    http://4.bp.blogspot.com/-La6C2b4TP6c/TqmzDGX1X-I/AAAAAAAAAgM/tprhKm_pUhA/s640/s.xii

  8. anton
    1 abril 2015

    Respecto a Sancha….esto es lo que encuentro….”Sin embargo fue su marido Fernando el que fue ungido rey de León un año después de la muerte de Bermudo, debido a que en aquellos tiempos no se reconocía a las mujeres como reinas con poder efectivo. Esto no ocurrió hasta la coronación de su nieta Urraca I de León, primera reina de Hispania”. No soy docto en historia.Gracias y perdona por maerarte.

  9. Francisco Arroyo Martín
    4 abril 2015

    Hola de nuevo. Es verdad lo que apuntas, a pesar de que ella era la “propietaria” del título el gobierno efectivo lo tuvo su marido; en ese caso rey “consorte” y no propietario; pero fue la primera mujer en poseer el título de reina de León en propiedad, por derecho sucesorio.
    Por último, decirte que no “me mareas”, al contrario este blog es para eso, para divulgar y hablar de Historia. Y he de reconocer que quizás tengas razón en que el título sería más justo con la realidad política de la época si recogiera que esta mujer era reina de León. Posiblemente hubiera sido más acertado este: “Doña Urraca, reina de León y de Castilla. Una mujer maltratada.”
    En cualquier caso, muchas gracias por tus aportaciones.

  10. Regnum-Imperium Legionensis
    10 noviembre 2015

    Indicarle que Urraca I es reina de León, Castilla es un territorio dependiente. Cuando estaba casada con Raimundo de Borgoña es condesa de Galicia. Fernando I nunca fue rey de Castilla, solo conde dependiente, existen solo dos o tres diplomas de dicho personaje y firma como, traducido, “Mandando o imperando el conde Fernando en Castilla”. Cuando se intitula reina de España o las Españas lo hace por serlo de León y así lo ha heredado y aprendido de su padre, Alfonso VI de León. Toda la diplomatura de ambos, puede consultarla, yo la tengo, en la publicación del Centro de Estudios e Investigación San Isidoro. Según el prof. burgalés Gonzalo Martínez Díez “Nunca fue Fernando rey de Castilla…”. Castilla no puede ser reino independiente de nada, desde 1037, por que no aparece nunca como tal. En ese momento el padre de Fernando es un rey de Pamplona y de Nájera, Sancho III el Mayor, que también se intitula como rey de León, y no permitía que ninguno de sus hijos fuese rey de nada. A la muerte de Fernando I y Sancha, reyes de León, su hijo-varón mayor recibe, por primera vez, el título de rey de Castilla, sANCHO, QUE CONSIDERA RIDÍCULO ese título y trata de apoderarse del reino de León, ya que su hermano Alfonso, preferido de sus padres (le guste o no a Ramón Menéndez Pidal) lleva el titulo imperial. Es más se corona, motu proprio, en la caTEDRAL ROMÁNICA DE León, algo impensable en los soberanos leoneses que son proclamados. “Por León, por León y todo su reino”, y se coloca como Sancho II por ser el segundo de ellos, tras Sancho I el Craso, del reino de León. Hasta su muerte en la leonesa Zamora, firma dos o tres diplomas solo como rey de León.
    Desde ese instante Alfonso VI domina, de nuevo, en León, y Castilla es totalmente dependiente. No voy a referirme a Alfonso VIII ya que he publicado un libro sobre él y es posterior.
    La Corona de Castilla no ha existido nunca, ya que en los diplomas regios, hasta Isabel I, firman siempre como reyes de León y de Castilla o viceversa, incluída la reina católica, “porque yo soy la reyna e subcessora destos reynos de Castilla et de León”. Es más hasta Alfonso XI incluido, las cortes se reúnen y legislan por separado. ¿No le parece mucha Corona de Castilla eso de= reino de Castilla+condado de Castilla+reino de León+etc?
    Para terminar dos ejemplos: El lamentabilísimo rey de Aragón y de Pamplona (Navarra nace con Sancho VI el Sabio en el siglo XIII, al perder por mor de Alfonso VII el Emperador de León, Nájera que es heredad regia de Sancho III) Alfonso I el Batallador firma siempre como EMPERADOR DE LEÓN Y REY DE ESPAÑA (también poseo su diplomatura) y cuando el infante leonés, luego Fernando III el Santo, toma posesión, con muy malas artes, del reino de su padre (ALFONSO IX; cuyas cortes de 1188, según la UNESCO son patrimonio de la humanidad y el nacimiento del parlamentarismo), Lucas de Tui, gallegos y asturianos, los leoneses sensu stricto menos, se oponen a que Castilla vaya por delante en la titulación, pero solo es común el rey, TODO sigue siendo diferente.
    En fin lamento lo prolijo de mi carta.
    Todos mis trabajos de Hª (184) y mis dos libros (Alfonso VIII y Fernando el Católico) están a su disposición.
    José María Manuel García-Osuna Rodríguez
    (Doctor en Historia Antigua y Medieval)

  11. Francisco Arroyo Martín
    11 noviembre 2015

    Estimado José María, en primer lugar agradecerle su comentario sin duda cargado de erudición y de conocimiento. Ne es mi intención polemizar en este caso pues, según afirma, es usted un especialista en el tema y estoy seguro que todas sus afirmaciones están refrendadas por su estudio y labor investigadora, si bien me reservo alguna opinión sobre algún aspecto concreto que paso a referirle.
    En primer lugar decirle que —como ya le indiqué a Antón en la respuesta a otro comentario— mi intención con este artículo divulgativo era destacar la figura de la reina Urraca que a pesar de llegar a ser reina —que lo fuera de León, Castilla, de ambos reinos o de uno sólo de ellos no era para mí lo relevante— y un personaje preeminente en la historia de España, fue una mujer que sufrió malos tratos y violencia machista por su condición femenina, como hoy padecen miles de mujeres en una lacra social que no parece tener fin; pero que, además, fue maltratada por la historia y por los historiadores en tanto y cuanto se le achacaron defectos, vicios y faltas únicamente por su condición de mujer.
    Este era, y es, el objetivo y el tema principal de este artículo, que además no pretende ser categórico en sus afirmaciones, pues como bien se ve en las referencia que aparecen en el propio artículo no se utilizó ningún tipo de bibliografía especializada y carece de los atributos científicos que serían exigibles a una publicación con esas pretensiones. Ahora bien, que sea divulgativo no justifica la falta de rigor; y rigor existía cuando defiendo que Urraca era reina de Castilla, pues esa afirmación es común en la bibliografía general y manuales sobre la época; si bien puede que recientes investigaciones —estoy seguro que la suya entre otras— pongan en duda estas afirmaciones tan extendidas y aceptadas.
    Pero permítame un par de observaciones a sus afirmaciones. En cuanto a la dependencia de Castilla respecto a León, creo que no estoy en un error al decir que en el año 1037 Fernando I, como conde de Castilla, se hace con el trono leonés por la fuerza al vencer a rey leonés Vermudo III en Tamarón por las discrepancias territoriales entre Castilla y León sobre la tierras palentinas entre el Cea y el Pisuerga; desconozco las titulaciones de los personajes, pero recuerdo que Fernando I reclamó el reino de León en nombre de su mujer, quien poseía la legitimidad dinástica. En estas condiciones, no me negará que es difícil de entender esa subordinación castellana que usted afirma. Por el contrario parece más fácil comprender que desde entonces el territorio de Castilla, aunque actúe bajo la figura institucional de un condado, lo hace de forma independiente; y más aún cuando el propio Fernando I entrega a su hijo mayor el reino de Castilla en herencia, independiente de que le pareciera a Sancho algo “ridículo” estamos hablando de un reino, aunque sea un reino ridículo. De aquí mi afirmación sobre la importancia del año 1037, si bien es cierto que se puede entender que institucionalmente el reino de Castilla se formaliza en 1067 con Sancho II.
    En cuanto al padre de Urraca, Alfonso VI, no termino de entender su comentario, ¿quiere decirme que no fue rey de Castilla además de serlo de León? Y, también, ¿me dice usted que el reino de Castilla no existía en 1109 cuando Urraca juró en Toledo?… En caso de ser así, le reconozco que para mí es toda una sorpresa. O ¿quizás lo que usted pretende es decirme que la unión de Castilla y León —o León y Castilla, a mi tanto me da— bajo el reinado de Alfonso VI se hizo bajo la primacía política o institucional del reino de León? Mire, en este caso, yo no voy a entrar en debatir sobre la preponderancia de un reino u otro pues no soy especialista en la época, no dispongo de conocimientos suficientes y los debates con tintes nacionalistas me parecen estériles y absurdos. Y si usted lo que quiere decirme es que el reino de Castilla era entonces inexistente o irrelevante y que poco más o menos que era un incordio para sus titulares, pues así será…; pero, también comprenderá, que para los que no somos especialistas no es eso lo que aprendimos en nuestros manuales ni es la opinión más reflejada en los libros de historia.
    Hombre,… y en cuanto a la Corona castellana, lo primero indicarle que cuando hago referencia a ese concepto en una contestación a un comentario, no digo que en esos momentos —en el siglo XI— existiera, sino que me refiero a un concepto institucional que agrupa a todos los reinos cristianos que desde el siglo XIII se aglutinaron bajo la figura regia de los titulares de Castilla y de León tras la unión de ambos reinos en la persona de Fernando III; lo que creo que es algo admitido por el global de los historiadores. Y efectivamente durante algún tiempo cada reino mantuvo sus instituciones y particularidades (cortes, fueros, leyes, etc.), pero eso no contradice su existencia; pues el término “Corona” define la agrupación dinástica de distintos reinos —en nuestro caso: Castilla, León, Galicia, Toledo, Sevilla, Murcia, Jaén…, los señoríos de Vizcaya y Molina, el principado de Asturias (título que recae en los herederos), y a los que se añadirá posteriormente los de Granada, Navarra, de las Indias Orientales y Occidentales y de las Islas y Tierra firme del Mar Océano, como usted seguro que conoce—. Pero también es cierto que poco a poco estas instituciones se irán normalizando (en el sentido de darle norma): adelantados, merindades mayores, chancillerías, audiencias, notarías, finalmente las Cortes se unificarán, el Consejo Real, etc.; incluso se va a producir un esfuerzo por crear un cuerpo jurídico unificado con las Partidas de c. 1264, el Ordenamiento de Alcalá de 1348, o las Leyes de Toro de 1505. Algo que por otro lado no ocurrirá en la Corona aragonesa, cuyos reinos mantendrán sus peculiaridades institucionales y jurídicas hasta la llegada del Felipe V, sin que nadie haya cuestionado por eso el concepto de “Corona aragonesa” —excepto desde posicionamientos nacionalistas trasnochados o ahistóricos—.
    En cualquier caso, quiero acabar reiterándole mi agradecimiento por sus opiniones y por su dedicación y le ruego que también me disculpe en la largueza de la respuesta y en las diferencias encontradas, que estimo que son más valorativas que de otro tipo, y que no eran ni de lejos el objetivo del artículo tal y como indiqué al principio.
    Y por descontado que intentaré leer sus libros en cuanto tenga ocasión.

  12. Regnum-Imperium Legionensis
    12 noviembre 2015

    Le agradezco, enormemente, me haya permitido intervenir en su blog, nunca lo he hecho en ninguno, por razones que no le voy a relatar por escrito, y, sobre, todo que me considere un especialista. Yo creo que soy o procuro ser riguroso, como usted, y el entendimiento es más plausible, y tenga a la historia y a la medicina como profesión. Puedo decirle, como anécdota, que mi valoración de la Hª es superlativa, y mi discurso de entrada en una real academia fue sobre historia, por primera vez en esa entidad.
    Urraca I de León es magistral, cuando termine su biografía se la regalaré, si usted lo acepta; pero es ella la que refiere los malos tratos sufridos por Alfonso I el Batallador de Aragón y de Pamplona, y yo y otros historiadores dudamos de que ella lo permitiese, una forma de reivindicar su condición femenina estriba en que en todas las donaciones y privilegios que otorga, si el que recibe es una mujer, la reina subraya esa condición.
    La historia medieval se ha hecho de pena en las Españas, y Castilla, sin ninguna base o fundamento, se ha llevado el cardado de la lana. Puedo indicarle que existen profesores universitarios que no se han leido la diplomatura de los reyes, y poseo casuística con nombres y apellidos.
    El conde Fernando Sánchez de Castilla no actúa con independencia del rey de León ya que este lo es su poderoso padre Sancho III el Mayor que se coronço como ello en León y en Astorga, cuando muere su padre, se cita a Vermudo reinando y mandando en León y en Castilla, es en Tamarón cuando el joven Bermudo III de León pretende hacer efectiva la cuestión y muere, no consiguiendo el hecho por causa del ímpetu negativo de su caballoi Pelayuelo. El rechazo al conde en el Imperio Leonés o Regnum Imperium Legionensis es enorme, y será rey-emperador leonés pir su maridaje con Sancha de León, otorgando prebendas innumerables, por ejemplo en la leonesa Toro (Prima inter ciuitatis legionensis). He publicado un trabajo sobre el monarca leonés en Nalgures (Asociación Cultural de Estudios Históricos de Galicia), que está a su disposición. Con respecto a Fernando i de León, le recomiendo a Margarita Torres y al burgalés Gonzalo Martínez Díaz, entre otros. En toda la diplomatura del monarca leonés solo existe un texto, donación a San Pedro de Cardeña, en que Castilla vaya por delante. Para mí como historiador riguroso, y con el daño históricoique se ha hecho a León en las Españas si es importante y rigurosa la prelación.
    Usted sabe que en junio de 2013 la Unesco ha reconocido a las Cortes de 1188 como Patrimonio de la Humanidad y el nacimiento del parlamentarismo, con Alfonso IX de León, ya hubo alguién en Castilla que e mpezó a “meter baza” sobre las cortes de Palencia donde no hay ni actas.
    El calificativo peyorativo de “ridículo” sobre Sancho II no es mío, esa es la consideración del propio rey Sancho II de León. Fernando Sánchez I de León entrega a su primogénito Castilla porque es su territorio patrimonial y ese era el comportamiento jurídico y legal de la dinastía pamplonesa, él lo había recibido así, siendo el hijo preferido de Sancho III de Pamplona y de Nájera no pudo recibir el reino pamplonés por ser hijo segundón . Lo mismo hará con su hijo preferido que lo es Alfonso VI, le da León y el título imper ial, colocando a sus dos hijas, Urraca (la del Santo Grial) y a Elvira bajo la protección de Alfonso VI de León.
    En la época de Alfonso VI, Castilla es un estado subordinado de forma absoluta y la nobleza leonesa rige los destinos de la Corona. La Corona de Castilla es una invención castellanista del siglo XIX, y no ha existido nunca, quizás molesta a los castellanistas, pero esa es la realidad. Isabel I de León y de Castilla o de Castilla y de León , “porque yo soy la reina e suncesora destos reinos de Castiella et de Lleón”, o “Por Castilla y por León nuevo mundo halló Colón”, y lo mismo para la Corona de Aragon, la titulación regia es “los mis reinos de Aragón” e incluye Aragón, Valencia, Catalunya, Sicilia, Nápoles, etc.según escribía Fernando II de Aragón, I de Navarra y V de León y de Castilla.
    Le puedo citar historiadores rigurosos medievales, y hay muchos, Ermelindo Portela, Carmen Pallares, José Mª Mínguez, Javier Fdez. Conde , etc. Otro error garrafal, y no me refiero a usted, se escribe sobre el reino de Navarra casi desde el siglo X, cuando esa titulación nace con Sancho Vi el Sabio en el siglo XII.
    No se unen los reinos de León y de Castilla con el infante leonés Fernando III, solo es un rey común para ambos estados, hasta Pedro I e incluso hasta Enrique III, las cortes se reúnen, legislan TODO por separado e incluso leoneses y castellanos son extranjeros en los países contrarios.
    Otro ejemplo de mala hª medieval, “Fernán González, primer conde independiente de Castilla, héroe castellano”. ¿Usted considera que el político que hace un juramento de lealtad, de repetición, y no lo cumple, es un perjuro?, pues el conde de Burgos, esa es su titulación oficial y no la de Castilla, es patognomónico de felonía por antonomasia. Y otro más, ¿reino de Asturias?, ¡NO!, Asturorum Regnum u Ovetao Regnum o Asturus Rex, es decir reino de los ástures.
    Disculpe las molestias, y por supuesto no existe ninguna reivindicación leonesista o nacionalista leonesa en lo que le expuesto, solo y claramente interés en el rigor, aunque yo sea de León capital (3/4) y de Oviedo capital (1/4)
    Gracias infinitas por su amabilidad y su paciencia, felicitándole por su blog y su esfuerzo divulgativo por la historia. Y, yo estoy a favor de la unión de divulgación y rigor científico en la Hª, ambas ramas son importantes.
    Mañana doy una conferencia, 68ª, sobre Don Pelayo y la Batalla de Covadonga en El Corte Inglés de Avilés.

  13. Francisco Arroyo Martín
    13 noviembre 2015

    Estimado y —desde esta conversación— también admirado José María, manifestarle de nuevo mi agradecimiento por sus comentarios que, sin duda, han enriquecido notablemente el post; y desde luego decirle que este humilde blog está a su disposición para lo que crea conveniente.

    No voy a reiterar los términos de la discusión —¡bendita discrepancia!—, pues creo que han sido, en general, expuestos y perfectamente puntualizados por su último comentario y por mi parte profundizar en algunos aspectos en los cuales aún mantengo importantes dudas —sobre todo en los relativo al concepto de Corona castellana— me exigiría un trabajo de documentación que mis actuales ocupaciones no me lo permiten. Por otro lado, intentaré buscar un hueco para modificar ciertos puntos del post con sus observaciones.

    Ni que decir tiene que estaría orgullosísimo de recibir de su mano la biografía que está preparando sobre la reina Urraca.

    Y para terminar, desearle que su conferencia en Gijón sea un éxito, de lo cual estoy seguro, por otro lado.

    Un abrazo.

    Posdata: Estos días luminosos de otoño que estamos viviendo -al menos por la meseta- y su referencia a Gijón me han evocado muchos y buenos recuerdos que tengo de esa magnífica ciudad (espero que me perdone su 25% ovetense) y nada me hubiera gustado más que poder asistir a su conferencia después de un tranquilo paseo por la playa de San Lorenzo.

  14. Regnum-Imperium Legionensis
    16 noviembre 2015

    Agradezco tu amabilidad. Yo no sé como se hace, pero me gustaría darte mi teléfono en privado para que pudieramos hablar. Un fuerte abrazo.
    José Mª

  15. Francisco Arroyo Martín
    13 diciembre 2015

    He remitido un correo al correo que me viene de referencia. Un saludo

  16. Cordial Saludo desde Colombia y gracias por su interesante publicación. Aunque no está directamente relacionado con la intención primaria de su artículo, me gustaría saber si es cierto, o no, que de uno de los hijos de Doña Urraca con el Conde Pedro González de Lara, desciende la familia Hurtado de Mendoza, ya que tengo entendido que Fernán Pérez de Lara, era llamado “el Hurtado” y de él desciende esta importante familia, algunas de cuyas ramas pasaron a la conquista de América. Muchas gracias por su respuesta.

  17. Francisco Arroyo Martín
    19 diciembre 2015

    Saludos Juan Guillermo y agradecerte tus amables palabras.
    Si es cierto que en algunas tradiciones genealógicas se recoge esa leyenda de que los “Hurtado de Mendoza” provienen de la reina Urraca, según la cual Diego López de Mendoza era nieto de Gonzalo López de Mendoza e hijo de Lope González de Mendoza, que muriera en Arrato (hacia 1200) cuando su hijo tenía unos cinco años. Según una versión fue llamado “Hurtado” porque fue hurtado en su infancia y llevado a Álava para protegerle. De aquí viene el apellido “Hurtado de Mendoza”. Otra versión más creíble dice que el apellido Hurtado viene por su esposa Leonor de Hurtado, señora de Mendívil y Martioda e hija de Fernán Pérez Hurtado, del que contaban que descendía de Fernando Hurtado, llamado así por ser el hijo “hurtado” de un matrimonio secreto de la reina Urraca de Castilla y Pedro González, Conde de Lara, en los inicios del Siglo XII. En todo caso, no se ponen de acuerdo los cronistas de los Mendoza sobre sus orígenes, y el propio Salazar y Castro en el siglo XVII modifica su ascendencia de éstos en sucesivos tomos que fue publicando en vida. En otras versiones genealógicas se hacían descendientes de los Reyes de Navarra y del Cid Campeador.
    Lo que parece más cierto es que en sus orígenes se trataba de una familia hidalga de Álava señores de una pequeña aldea llamada Mendioz (monte frio en euskera) de donde tomó el apellido Mendoza. El linaje comenzó a ser importante en la historia de España con Juan Hurtado de Mendoza “el viejo” que recibió importantes mercedes de Alfonso XI y su hijo Juan Hurtado de Mendoza “el limpio” que fue el personaje más importante en la corte castellana de Enrique III y la minoría de Juan II.
    Algunos enlaces de interés:
    https://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/mtabgen.htm
    https://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/sigloxv.htm
    http://www.fuenterrebollo.com/faqs-numismatica/casa-mendoza.html
    Un tabla genealógica según salvador de Moxo:
    https://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/grafico/fotos/moxo.jpg
    Y otra según Salazar y Castro: https://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/grafico/fotos/casaharo.jpg

  18. Juan Guillermo Zapata Jaramillo
    31 diciembre 2015

    MUCHAS GRACIAS POR SU RESPUESTA. Tendré en cuenta toda la información. Hasta Pronto y muchos éxitos. Atte Juan Guillermo Zapata Jaramillo MD

  19. Xana
    24 febrero 2016

    Perpleja me deja su insistencia en seguir llamando “de Castilla” a Urraca I de León. ¿Que era reina de Castilla? Claro. Y del norte de Portugal. Y de Toledo. Y de Galicia. La cuestión es tan sencilla como preguntarse cómo se identificaba ella en su diplomatura. Y la respuesta es tan sencilla que se autodenominaba “Reina de León y Emperatriz de toda Hispania”. Así que no hace falta elucubrar. Era Urraca I de León y pretender cambiarle el nombre es, entre otras muchas cosas, una falta de respeto a nuestra gran reina.

  20. Francisco Arroyo Martín
    28 febrero 2016

    Estimada Xana:
    Creo que si algo tiene este post es un gran respeto al personaje de la reina Urraca, pues es esa la motivación del mismo: el respeto y la consideración a esta mujer que repito fue maltratada en vida y después por la versión que de ella dieron los historiadores. Creo que decir que era reina de Castilla no es ninguna falta de respeto, es una aseveración aceptada comúnmente en la historiografía española.
    Reitero que Castilla es una entidad política que actúa independiente de León desde 1037, cuando el conde Fernando de Castilla –quien después será Fernando I de León– derrota al rey leonés Bermudo III en la batalla de Tamarón asegurando para siempre las tierras en disputa en el seno del condado castellano. Además, a partir de Sancho II (1065) Castilla tiene la entidad de reino; a partir de ese momento todos los titulares son reyes de Castilla como antes eran condes de Castilla.
    Otra cuestión es que el resto de reyes cristianos de la península les reconocían a los reyes leoneses –en contadas ocasiones, por otro lado– una cierta potesta imperial desde que el papa Gregorio VII se dirigió en 1081 a Alfonso VI como “super omnes Hispaniae reges” –si bien, desde 1077 Alfonso VI solía intitularse ya con la nueva fórmula de “emperador” (imperator) en primera persona, precisamente, en respuesta, a las reclamaciones que hacía el papa de las tierras de la antigua Hispania romana en base a la falsa cesión a la Iglesia del emperador Constantino [veáse: José María Mínguez, Alfonso VI, Salamanca; Nerea, 2000]; y gracias a la expansión territorial en Rioja y País Vasco y el sometimiento a tributo de la taifa de Granada– ; pero eso no significaba que no existieran los reinos como tales ni que sus titulares no fueran reyes además de titularse emperadores, como era el caso de los que aunaron en una misma persona los reinos de León y de Castilla. Incluso, Alfonso VI después de la conquista de Toledo incorpora el título de rey de Toledo en algunas de sus intitulaciones: así en varios documentos de 1107 y 1108 los suscribía como “Rege Aldefonso in Castella et in Nagera” / “rege Aldefonso in Toleto, in Castella, in Legione et in Gallecia”; y los intitulaba: “Rex totius Castelle”/ “rex Yspaniarum”.
    Pero insisto que yo no quiero entrar en polémicas y lo único que recojo es la nomenclatura que se le da en la historiografía más común, y al objeto de aseverar esta afirmación paso a referirle unos ejemplos de historiadores que se refieren a esta mujer como reina de Castilla y León o como reina de León y Castilla [tanto monta, que diría Isabel]:
    • Empezar por el mismo título de la obra de Cristina Monterde Albiac: Diplomatario de la reina Urraca de Castilla y León (1109-1126), Zaragoza : Anubar, 1996.
    • Esther Pascua Echegaray, se refiere a ella como “Sabemos que fue la primera reina de Castilla-León por derecho propio”, «Urraca imaginada: Representaciones de una Reina Medieval», ARENAL, 21:1; enero-junio 2014, 121-152.
    • Gabriel Bartolomé Bellón afirma: “Urraca, en virtud de su matrimonio con Alfonso I, era no sólo reina de León, Castilla, Toledo y Galicia, sino también de Aragón y Pamplona.”, «La idea imperial leonesa (ss. IX-XII)», Ab Initio, 9 (2014).
    • Ricardo Martínez Ortega dice igualmente: “La figura de la reina Urraca de Castilla y León ha suscitado un gran interés entre los estudiosos recientemente.”, «Crítica textual sobre la documentación latina de doña Urraca de Castilla y León», Fortvnatae, 18; 2007, pp. 95-106
    • B. Antón también se refiere a ella como Reina Urraca de Castilla: «Argumentos medievales como fuente de los Emblemata centum regio politica (Madrid, 1653) de J. Solórzano: la muerte de la Reina Urraca de Castilla», Actas do IV Congresso Internacional de Latim Medieval Hispânico, Aires A. Nascimento – Paulo F. Alberto (Coord.), Centro de Estudos Clássicos, Lisboa, 2006, pp. 167-181.
    • Diana Arauz Mercado también dice de ella: “la presencia femenina de algunas reinas castellano-leonesas cuya labor destacó meritoriamente dentro de la administración de sus reinos, como fue el caso de Sancha de León, Urraca de León y Castilla, o María de Molina”, Escritura e imagen, Vol. 2 (2006): 147-172
    • J. M. Canal Sánchez-Pagín dice: “La reina Urraca, después de haber conocido y experimentado el carácter y los proyectos de Alfonso de Aragón, vuelve los ojos a su propio hijo y acepta los planes de la nobleza gallega: reinar primero ella sola y después de ella su hijo como reina y como rey de León y de Castilla”, citando como fuente Historia compostelana, libro I, cap. 65. «el conde Gómez González de Candespina, su historia y su familia», Anuario de Estudios medievales, 33/1 (2003), pp. 37-68
    • Habría infinidad, pero por referir también un título extranjero ofrecerle el de: Bernard F. Reilly, The Kingdom of León-Castilla under Queen Urraca, 1982. Therese Martin.
    • Y para acabar con el botón de muestra, recoger una de las afirmaciones del insigne maestro Julio Valdeón que dice: “A Alfonso VI le sucedió en el trono castellano-leonés su hija Urraca (1109-1126)”, «León y Castilla», Manuel Tuñón de Lara (dir), Historia de España. Feudalismo y consolidación de los pueblos hispánicos, vol. 4, Madrid: Labor, 1987, p. 68.
    • En cuanto a las intitulaciones, F. Javier Fernández Conde afirma que la más común era “Urracca totius Ispaniae regina”, y en algún caso excepcional utilizaba el de imperatrix, en vez de el de regina, «La supuesta donación de la ciudad de Oviedo a su iglesia por la reina doña Urraca. Estudio crítico», Asturiensia medievalia, 1, 1972, págs. 177-198 [Menendez Pelayo incluso afirma que esta reina nunca se tituló emperatriz en lo que parece un claro error].
    • En este sentido, el citado anteriormente Gabriel Bartolomé Bellón dice: “El título imperial en primera persona vinculado a Urraca es cuantitativamente insignificante. La titulación habitual en los diplomas de la reina Urraca es Urraca Regina, Urraca Hispaniae regina o Urraca tocius Hispaniae regina (…) Como hemos comentado, la titulación imperial otorgada a Urraca es meramente testimonial. Tan solo la encontramos en seis diplomas de los más de ciento cuarenta y nueve que emite en sus diecisiete años de gobierno”
    • Pero a este respecto de las intitulaciones reales, señalar que, por ejemplo, los soberanos franceses –incluso los actuales pretendientes– se intitulaban “reyes de Navarra”; o, también, que el actual Felipe VI de España se intitula –entre otros–: rey de Gibraltar, de los Algarves, de Cerdeña, de Córcega, de las dos Sicilias, de las indias occidentales y orientales,… y de ¡Jerusalén! Y ya me dirá usted la potesta que puede tener este hombre en esos lugares….
    En fin,… acabar agradeciendo su aportación y reiterando lo ya dicho: en absoluto creo haber sido irrespetuoso con la figura de la reina Urraca, estoy convencido de que todo lo contrario; y que afirmar que fue reina de Castilla es algo frecuente, usual y admitido en la historiografía española y extranjera para referirse a esta mujer.

  21. deivid51667
    7 junio 2016

    He leido su ´´corrección“ a Xena y me sigue pareciendo una explicación nula dado que; vale, Fernando I era de Castilla pero tras conquistar de nuevo León, el reino se mantiene como leonés y dentro de este están los reinos de León, Castilla y sucesivos. En cuanto a la conquista ´´castellana“ de Toledo, simple y meramente se dice de Castilla, por que fue el reino territorial al que se le sumó este territorio (seguimos hablando de la época leonesa), se separó Castilla COMO REINO INDEPENDIENTE A LEÓN en el año 1066 y vuelve a ser invadido por los leoneses en el 1073 continuando el reino de Leóncon rey Alfonso VI y permanece anexo a este hasta el año 1158 con Fernando II en el trono leonés hasta el resto de la historia donde en el 1230 desaparece el reino de León con todos sus reyes pasando a ser un territorio castellano; asi que no adelantemos la historia y no ocultemos el resto por respeto a los demás
    un saludo

  22. Francisco Arroyo Martín
    7 junio 2016

    Gracias por su comentario y lamento que la respuesta (nunca corrección) a Xena le parezca “nula” (entiendo que igualmente le parecerán nulas las referencias bibliográficas aportadas). Por mi parte, la mantengo en todos los términos y por no ser reiterativo en las argumentaciones, tan sólo señalar que usted mismo indica que Castilla es un “reino independiente a León en el año 1066”; yo ni siquiera me refiero a la “independencia” de ningún reino respecto a otro, ni siquiera a la “dependencia”; lo que afirmo con rotundidad es que Castilla es una entidad política autónoma desde 1037 y reino en todos los sentidos desde 1065. Las dependencias entre un reino u otro estimo que es una discusión banal dado el carácter patrimonial que los reinos tenían en esos momentos respectos a las familias reinantes y las limitaciones que las estructuras feudales ejercían sobre estas familias. Pero reitero que Urraca era tan reina de Castilla como de León como ella misma significaba en sus intitulaciones. En cualquier caso, creo que el tema está suficientemente expuesto y a lo escrito me remito para futuros lectores.
    Un saludo y reiterarle mi agradecimiento por dar su opinión en este blog.

  23. Xana
    11 julio 2016

    Francisco Arroyo, está claro que “el papel lo aguanta todo” pero la realidad es tozuda, como antes le dije Urraca I firmaba su documentación como Reina de León y/o Emperatriz de toda Hispania. A nadie se le ocurre decir Urraca I “de Asturias” o Urraca I “de Extremadura” o Urraca I “de Toledo” y también reinaba sobre dichos territorios y, dicho sea de paso, el reino de Toledo por ejemplo era mucho más importante que el reino de Castilla que simplemente había tenido una efímera existencia de poco más de seis años. Y desde luego tanto usted, como muchos otros, harían bien en no pretender cambiar a los muertos, los nombres por los que ellos mismos se identificaban. Como también dije anteriormente, me parece una falta total de respeto cambiar las intitulaciones de los difuntos reyes.

    En cuanto a las intitulaciones de “Castilla y León” que últimamente proliferan entre algunos historiadores, sería muy interesante que hubiera profusa bibliografía en la que apareciera dicha intitulación antes de la existencia de la comunidad autónoma actual.

    En época de la Reina Urraca I de LEÓN, pese a quien pese, Castilla sólo había sido reino durante seis años, nueve meses y 10 días,entre el 27 de diciembre de 1065 y el 7 de octubre de 1072, en el reinado de Sancho I de Castilla. Por cierto, en enero de 1072, ante la negativa del obispo de León, Sancho I de Castilla se autocoronó rey de León en la catedral de la urbe regia y a partir de ese momento, en los escasos nueve meses en que fue Sancho II de León, firmó sólo tres documentos y en los tres firmó únicamente como rey de León “olvidándose” del título castellano.

    Y sobre la conquista “castellana” Toledo, harían bien en preguntar a los toledanos, la mayoría de los cuales saben perfectamente que fueron conquistados por los LEONESES, cosa lógica por otra parte ya que era a León a quien pagaba Toledo sus parias.

    En cuanto a la afirmación de “deivid” de que León invade Castilla en 1073, me parece un tanto excesiva, sobre todo si tenemos en cuenta que Alfonso VI heredó Castilla al morir su hermano Sancho sin descendencia.

    Pero lo que no tiene un pasar, por mucho que algunos se empeñen, es decir que León desapareció en 1230. No hay más que mirar un poco la historia para ver que semejante afirmación gratuita no se corresponde con la realidad y hubiera sido interesante que se informara a todos los reyes desde Fernando El Santo, III de León y I de Castilla, hasta Isabel II que vinieron a León a ser ungidos en la Catedral como reyes de León de que dicho territorio había desaparecido.

    Imagino la cara de estupor de Isabel la Católica que en mucha y muy variada documentación, incluido su testamente, hace referefencia a “LOS miS reinoS de Castilla ET DE LEÓN”. Dado el carácter de la reina Isabel I, no tengo la más mínima duda de que conocía perfectamente cuales eran sus títulos, sus territorios y sus reinos.

    Y por otra parte, no hace falta más que mirar los escudos de España, en todos los cuales aparecen un castillo y un león, separados, y cada uno en un cuartel diferente. ¿Cómo es posible que se reserve un cuartel a un reino desaparecido en los inicios del siglo XIII?

    Hay que leer mucha y muy variada bibliografía, hay que compararla y hay que mirar alrededor y comprender y razonar lo que se lee y lo que se ve y, sobre todo, no hay que repetir como papagayos muchos de los lugares comunes que nos encontramos, sobre todo, de 33 años a esta parte.

  24. Francisco Arroyo Martín
    11 julio 2016

    Estimada Xana, de nuevo agradecerle su aportación.
    En cuanto al contenido creo que mi propósito está suficientemente explicado y fundamentado y me remito a lo ya escrito por no ser reiterativo. Tan solo por puntualizar, manifestar que me reitero en que Urraca era tan reina de Castilla como de León sin entrar en valorar importancias o dependencias de un reino u otro; tan sólo afirmo que Castilla, además de ser un territorio, era un reino desde el siglo XI y que por tanto sus titulares son reyes. Igualmente me gustaría matizar que no creo haber escrito jamás que el reino de León desapareciera en el siglo XIII.
    En cuanto a las lecturas, ¿usted cree que los autores que le cité no son autoridades en la materia, independientemente del grado de acuerdo que se tenga con ellos?
    Y en relación a lo de repetir como “papagayos”…, bueno, tan sólo puedo decirle que uno hace lo que puede con su conocimiento y entendimiento; pero en cualquier caso ahí están las fuentes y la bibliografía aportada para que el interesado pueda continuar las lecturas. Por cierto, creo recordar que ninguna obra de esa relación bibliográfica estaba editada por la Comunidad de Castilla y León; si a eso quiere referirse con los lugares comunes desde hace 33 años.
    Volverle a agradecer su participación en este blog que tiene vocación de pluralidad de opinión y de interpretación siempre que esta se manifieste con respeto y rigor, como es su caso.

  25. Pepe
    6 noviembre 2016

    Debieras saber que los moros son de Mauritania, por extension de Marruecos. Zaida hija del Rey de Sevilla al-Mutamid no era mora era Sevillana, si una ciudad de España. Solo Faltaria que dijeramos que Urraca era barbara o vikinga, no te parece???.

  26. Francisco Arroyo Martín
    7 noviembre 2016

    Estimado Pepe o estimada Antonia (he visto que ha dejado el mismo comentario con estos dos nombres), entiendo que se refiere a esta frase: Zayda, hija del rey moro de Sevilla, llamada Isabel tras el bautismo; cuando me reprende por utilizar el término “moro”. La utilización del término es correcta y es una construcción similar a la de, por ejemplo: el rey cristiano de León; se puede ser sevillano y moro al igual que leonés y cristiano, y esto no tiene ningún valor peyorativo y menos cuando se habla de un personaje de la Edad Media en la España musulmana. Durante la presencia musulmana en España era habitual referirse a los hispanos musulmanes con el término “moro” como equivalente a musulmán; incluso hasta hace bien poco tiempo era frecuente en la España más rural referirse como “moro/a” o “morito/a” a los niños no bautizados.
    De todas formas, me remito a la entrada del término en el diccionario de la RAE para confirmar que su utilización es apropiada en sus acepciones 3,4 y 5, al menos:
    Moro, a:
    3. adj. Que profesa la religión islámica. U. t. c. s.
    4. adj. Dicho de una persona: Musulmana, que habitó en España desde el siglo VIII hasta el XV. U. t. c. s.
    5. adj. Perteneciente o relativo a la España musulmana del siglo VIII hasta el XV.
    Para terminar, decir que la etimología del término proviene de la palabra griega Maûrus, que significa “oscuro” por alusión al color de piel, si bien es cierto que los romanos la utilizaron para referirse a los pobladores de la zona geográfica que actualmente se corresponde aproximadamente con Mauritania.
    En cualquier caso, muchas gracias por su aportación y reiterarle que en ningún momento el término tenía ningún carácter peyorativo si así se ha entendido.

  27. Robert
    12 diciembre 2016

    Muy interesante.

  28. Carmen Eva Garcia Cardenas
    14 febrero 2017

    Un cordial saludo desde San Juan, Puerto Rico. Fascinante articulo el suyo. Presenta una interpretacion fresca, moderna de la vida de un personaje historico (en este caso una mujer) sin alterar la vision politica, social y cultural de la epoca estudiada. El hecho de que haya elegido a una mujer con gran poder y personalidad en esa epoca de la historia espanola, me satisface mucho mas. Me quede con deseos de saber mas sobre la vida de la Reina Urraca y su entorno. Animese y denos mas. Estoy buscando varias de sus referencias bibliiograficas para leerlas. Tambien he disfrutado mucho de su intercambio con los comentaristas. Atentamente, Carmen Eva Garcia Cardenas, Licenciada en Derecho.

  29. Francisco Arroyo Martín
    14 febrero 2017

    Estimada Carmen Eva:
    Muchas gracias por sus palabras. Tiene razón en cuanto a que se trata de un personaje fascinante, como tantos hay en la Historia, y ya quisiera yo profundizar un poco más en su vida, pero el tiempo es limitado y ni tan siquiera dispongo del necesario para actualizar este blog con nuevos contenidos (la carpeta de pendiente aumenta sin cesar con notas sobre personajes o ideas…). También es cierto que en esta entrada hemos tenido la fortuna de contar con colaboraciones magníficas, muy razonadas y elaboradas, lo que ha enriquecido notablemente la entrada original.
    Muchas gracias por su colaboración.

  30. Valdés
    28 julio 2017

    Muchas gracias por vuestros comentarios, soy una señora de 72 años y nunca pensé que iba a conocer tantas cosas, cuando empecé a leer el libro . La Reina Urraca. Repito muchas gracias

  31. Francisco Arroyo Martín
    29 julio 2017

    Gracias por tu colaboración.

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Esta entrada fue publicada en 13 octubre 2010 por en Castilla, Costumbres, Edad Media, España, Historia, Personajes, Siglo XII y etiquetada con , , , , , , , .
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