El Arte de la Historia

La Historia no es una ciencia, es un arte. Anatole France

La Tierra plana


La Tierra plana en el Océano mítico

Cuando escarbas un poco por la red son innumerables los temas curiosos que florecen. Sin ir más lejos, el otro día me encontré una página de una sociedad que defiende y argumenta que la tierra es… ¡plana! Hace tiempo que quería escribir una nota sobre este tema; en relación a la falsa creencia, muy extendida, de que hasta que Cristóbal Colón descubriera América se pensaba que la Tierra era plana.

La verdad es que la esfericidad de la Tierra no se ponía en entredicho por nadie del mundo del conocimiento de la época de los Descubrimeintos; otra cosa bien distinta era la imaginería popular, donde la idea de un planeta plano sí se mantuvo durante mucho tiempo. Incluso se llegó a decir que lo del “huevo de Colón” era un intento desesperado del genovés de sacar del error a los consejeros de los reyes católicos (que no fueron monjes de la Inquisición como se puede leer por ahí). Lo cierto es que las objeciones que los pensadores e intelectuales castellanos le pusieron a Colón cuando expuso su viaje a Cipango (Japón) por el oeste, eran razones científicas, mensurables y de gran rigor intelectual; fundamentalmente basadas en los cálculos de Eratóstenes y que demostraban el error de Colón al considerar el tamaño de la Tierra mucho más reducido del real: Colon creía que Cipango estaba a 5.000 km, mientras que los geógrafos castellanos afirmaban que estaba a 10.000 (distancia entre Cádiz y Tokio 11.260 km). Y todas se demostraron ciertas y hubieran significado la perdida de la expedición en el Océano de no haber hallado Colón en su camino las islas caribeñas. Además, en ningún escrito de Cristóbal Colón se alude a que hubiera tenido que convencer a nadie de que la Tierra era redonda

La esfericidad de la Tierra estaba planteada ya por los filósofos griegos y está plenamente definida en el siglo II con la obra de Tolomeo que establece ya sistemas de coordenadas de latitud y longitud con 360 grados. Y Eratóstenes ya midió la circunferencia de la tierra en el siglo III, obteniendo unos resultados que aún hoy asombran por su grado de certeza a pesar de los rudimentarios sistema de medición (la sombra proyectada por un testigo de igual altura a la misma hora en dos lugares diferentes); eso sí, el proceso lógico matemático que le permite definir el experimento es de la máxima brillantez y agudeza intelectual (y merece una entrada ex professo). Incluso uno de los grandes padres de la Iglesia, San Agustín en el siglo V, no concebía otra forma de la Tierra nada más que la esférica, si bien negaba la posibilidad de que existiesen los “antípodas” o habitantes del “otro hemisferio”. Aunque no faltaron pensadores clásicos y cristianos que afirmaron la idea de una Tierra plana: Lactancio, San Cirilo de Jerusalén, San Juan Crisóstomo, Cosmas Indicopleustes, etc, la escasez de referencias a estos pensadores en las cosmografías y topografías medievales hacen pensar en su nula influencia.

Moneda del emperador Leoncio (705) portando el globus cruciger

Portada del Sphaera Mundi

Como evidencia tangible de la concepción en la antigüedad de la Tierra como una esfera, reseñar que existe un símbolo cristiano medieval (si bien de origen pagano) que simboliza el poder de Cristo en el mundo, en el cual la Tierra se representa como una esfera. Se trata del llamado Orbe (globus cruciger), que se utiliza al menos desde el Imperio bizantino y que luego se repitió profusamente en la Edad Media y aún hoy lo vemos como parte de la mayoría de las coronas egregias europeas. En fin, el manual de astronomía de las universidades europeas del fin del medievo se titulaba,… tachín, tachán: ¡De Sphera Mundi!, obra de Juan de Sacrobosco, cuya primera edición data de 1472.

Bueno, pues a pesar de todo esto, es muy frecuente encontrar a gente que cree que en la Edad Media se pensaba que la Tierra era plana. La creencia surge de publicaciones norteamericanas (en concreto: «La vida y viajes de Cristóbal Colón», de Washington Irving ―autor entre otros relatos de «La leyenda de Sleepy Hollow», que seguro que nos suena por la peli de Tim Burton―, en 1828) que quisieron dotar a Colón de una clarividencia ajena a su tiempo y de un halo romántico del cual carecía, mostrándonos a este marino como casi un enviado de Dios para descubrir el continente americano. Cuando, bien al contrario, Colón murió negando que su descubrimiento fuera ningún nuevo continente; incluso cuando pisó las costas continentales (en la actual Venezuela) pensaba que se trataba de una nueva isla y acusaba de falsarios a los que afirmaban que era un nuevo continente. Pero esta idea arraigo en el mundo anglosajón y aún hoy se puede leer en libros de texto que en la Edad Media se creía que la Tierra era plana.

Imagen del libro Astronomía Zetética: la Tierra no es un globo de Samuel Rowbotham

Sin duda este ambiente propició que en el siglo XIX surgiera en la vieja Inglaterra una corriente seudocientífica que pretendía poner en valor “la verdad” revelada por Dios en la Biblia frente a los avances científicos de este siglo que la ponían en entredicho. Como parte de esta corriente surgió la figura de Samuel Birley Rowbotham (1816-1884), que bajo el pseudónimo de “Parallax” estableció lo que el llamó Astronomía Zetética (termino filosófico griego que significa búsqueda, inspección, investigación,…) y que define la tierra como un disco plano cuyo centro es el polo norte y sus bordes los forma un muro de hielo que correspondería con la Antártida. Sus seguidores formaron la Sociedad Zetética Universal que llegó a publicar una revista donde exponían sus experimentos y polemizaban con todo aquel que opinara de diferente forma. Este movimiento fue progresivamente decayendo hasta caer en el olvido. A principios del siglo XX esta cosmografía, junto con la corriente creacionista, se revitalizaron gracias al auge de las sectas cristianas en Estados Unidos. En particular fue muy importante la Iglesia Católica Cristiana fundada por John Alexander Dowie y continuada por Wilbur Glenn Voliva que mantuvieron viva esta idea hasta mediados de siglo en Zión (Illinois) donde se fundó una ciudad teocrática.

Pero hubo que esperar a que Samuel Shenton creara la International Flat Earth Society en 1956 como heredera de la astronomía zetética, para que se revitalizara esta idea. A partir de que el mundo entrara en lo que entonces se llamó como era espacial, esta corriente, curiosamente, obtuvo un cierto auge. El 24 de diciembre de 1968, la tripulación de la nave Apolo 8 tomó una foto conocida como “el amanecer de la Tierra” desde la órbita lunar en la cual por primera vez se fotografía a la Tierra completa. Los viajes espaciales dejaron claras e irrefutables evidencias de la esfericidad de la Tierra, que dejó de ser una verdad lógica para convertirse en una verdad empírica apreciable incluso por un niño; pero estas evidencias no arredraron el ánimo de estos visionarios sino que como los toros bravos se crecieron con el castigo y comenzaron a desarrollar una febril actividad que se extendió por la casi totalidad el mundo: en cualquier parte que se hablara de la carrera espacial ahí estaban ellos para poner el contrapunto y generar el debate.

El amanecer de la Tierra

La International Flat Earth Society catalogó esa imagen (y todas las demás de los programas Apolo, Soyuz, etc.) como falsa y como parte de una conspiración universal de agencias espaciales, gobiernos y científicos. También fue esta sociedad la primera que puso en cuestión la verosimilitud del alunizaje televisado mundialmente del Apolo XI en 1969, diciendo que se trataba de un montaje de las autoridades y que fue una grabación cinematográfica dirigida por Arthur C. Clarke (autor del relato y del guión «2001 Odisea en el espacio» en 1968), lo que aún hoy es un tema extendidísimo por la red y una certeza para millones de estadounidenses y para otros muchos millones de personas (entre las cuales se encontraba mi madre). Y como mejor prueban dicen que las históricas palabras del astronauta Neil Armstrong: “Un pequeño paso para un hombre, un gigantesco salto para la Humanidad”, solo pueden ser fruto de un avispado guionista de cine. Cosas como estas han convertido a esta sociedad en uno de los principales soportes de las teorías conspirativas globales (¡Huy!, perdón,… mejor: discales).

Shenton murió en 1971 y el relevo al frente de esta sociedad lo cogió el norteamericano Charles Kenneth Johnson quien, acompañado de su mujer Marjory, continuó la frenética actividad de su antecesor, hasta que en 1995 se incendiara su casa (y sede de la sociedad) de Lancaster, California. Con el fuego se destruyeron la casi totalidad de los archivos y documentos de la sociedad que llegó a contar con más de 3.000 miembros. Este suceso y la avanzada edad del matrimonio Johnson hicieron que la sociedad volviera a declinar, hasta prácticamente desaparecer, tras la muerte de su presidente en 2001 a los 76 años.

En estos momentos la International Flat Earth Society sigue existiendo formalmente, si bien su actividad ha disminuido notablemente, después de que fuera “resucitada” en 2004 por Daniel Shenton (sin relación familiar con Samuel Shenton). La sociedad, que admite miembros desde octubre de 2009, la integran 238 personas, según su propia relación de socios. La sede de la sociedad ahora es más virtual que física y puede encontrarse en la dirección web: http://theflatearthsociety.org/.

El actual presidente de la sociedad es un joven virginiano de 34 años que vive en Londres y su inspiración para refundar la sociedad le llegó tras escuchar en el 2004 el LP de Thomas Dolby The Flat Earth, disco que había sido editado veinte años atrás (aquí el video de la canción). Fruto de esta inspiración, el socio nº 1 y de honor de la International Flat Earth Society es el propio Thomas Dolby. En una entrevista publicada por El País el 19 de marzo de 2010, Daniel Shenton, tras decir que su trabajo no se trata de ninguna broma, afirma que el problema no está en la ciencia, sino “en la aceptación ciega de sus postulados sin preocuparse por investigarlos”. De todas formas, dice que acepta otras teorías muy cuestionadas por los apologéticos bíblicos como son la de la evolución de las especies de Darwin o el cambio climático.

Los principios programáticos de esta sociedad son: observar cuidadosamente, pensar libremente, redescubrir hechos olvidados y oponerse a asunciones teóricas dogmáticas, ayudar a establecer los Estados Unidos del Mundo en esta Tierra plana y reemplazar la religión de la ciencia… ¡por cordura! (Chapeau)

El disco terráqueo

El último modelo del mundo propagado por la sociedad sostiene que los humanos vivimos en un disco de unos 40.000 km de diámetro, con el Polo Norte en su centro y un inaccesible cordón glacial de 45 metros de alto como límite exterior, que se correspondería con el que comúnmente se conoce como continente antártico (en consecuencia también niegan las expediciones trasantárticas y afirman que las exploraciones se limitaron a recorrer un espacio dentro del borde de hielo). En este modelo, la Luna sólo tiene 51 km de diámetro (3.456, según los astrónomos) y dista de la tierra unos 400 km (en vez de 380.000). El Sol es ligeramente mayor que la Luna, 52 km de diámetro, y se encuentra a 500 km de nosotros (nada que ver con los 1.392.000 km de diámetro y los 150 millones de distancia de la astronomía científica). Estos astros, conjuntamente con las estrellas, rotan teniendo el centro del disco terráqueo como eje. Además, la Luna emite luz propia y el disco terráqueo flota sobre el agua bíblica. De todas formas, en algunos aspectos son menos intransigentes, y así aceptan la tectónica de placas y que una serie de cataclismos rompieron la masa única de tierra original dando lugar a la configuración actual de continentes e islas. Pero, incluso dentro del colectivo que defiende esta cosmología hay opiniones diferentes, así para algunos la Tierra además de ser plana es… ¡horizontalmente infinita! y se estira horizontalmente sin cesar.

La Tierra plana

Emblema ONU

Lo curioso es que la representación gráfica de la cosmología de las teorías de la Tierra plana ofrece un mapa que recuerda indudablemente al símbolo de las Naciones Unidas, hecho que Charles K. Johnson citaba como prueba de sus afirmaciones: “el símbolo es así porque ellos saben que la Tierra es realmente así”. Lo cierto es que el símbolo de las naciones Unidas (aprobado en 1946) se trata de una proyección de la Tierra equidistante acimutal centrada en el Polo Norte que se extiende hasta los 60 grados de latitud sur y cuyo centro corresponde al meridiano 0 (en la primera versión el meridiano central era el 90, quedando Estados Unidos en el Centro, pero resultaba demasiado escandaloso).

Ningún científico (que merezca esa denominación) ni tan siquiera algún grupo religioso de cierta implantación (si bien existen corrientes musulmanas que aceptan el mito) defiende los postulados de la Tierra plana, lo que ha llevado a esta sociedad a convertirse en un referente a la hora de referirse al pensamiento dogmático y la adherencia irracional a las tradiciones. En este sentido, el término “Flat-Earther” (trad. libremente como Tierraplanista) se usa en inglés para referirse a una persona que repudia los avances basados en el consenso científico y que, por extensión, vive anclada en la tradición acientífica.

Charles K. Johnson

Para terminar algunas afirmaciones que Charles K. Johnson escribió en sus boletines:

Nosotros afirmamos que la llamada ‘Ciencia’ actual y los ‘científicos’ consisten en la misma vieja banda de doctores brujos, magos, cuentistas, los ‘Clérigos-Actores’ para la gente común. La ‘ciencia’ consiste en un extraño potaje oculto de basura teorico-teológica… sin relación con el mundo real de los hechos, la tecnología y la invención, de altos edificios y veloces coches, aeroplanos y otras cosas Buenas y Reales de la vida; la tecnología no tiene ninguna relación con la red de estúpidas teorías científicas. TODOS los inventores han estado en contra de la ciencia. Los hermanos Wright dijeron: “La teoría científica nos reprimió durante años. Cuando abandonamos toda ciencia, empezamos desde un experimento y experimentamos, entonces inventamos el aeroplano.” Por cierto, todos los aeroplanos vuelan a nivel en esta Tierra Plana.

Curioso, ¿verdad? Pero esto no es lo más raro, pues buscando información para este artículo he encontrado que existe un buen número de gente que afirma que la Tierra es una esfera… ¡HUECA! Merece otro post.

Referencias en la red:

© Francisco Arroyo Martín. 2011

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, FRANCISCO. La Tierra plana. https://elartedelahistoria.wordpress.com. 2011

6 comentarios el “La Tierra plana

  1. El Soñante
    25 abril 2011

    Muy interesante toda la información que usted ha colocado aquí, afortunadamente la epoca en que vivimos nos da la oportunidad de informarnos más y tener una mejor opinión al respecto.

    Un saludo desde http://lunare.wordpress.com/ ojala pueda pasar a dejar un comentario en mi blog, gracias de antemano.

  2. Francisco Arroyo Martín
    25 abril 2011

    Muchas gracias. Ya he dado un vistazo a su blog. Me parece muy interesante y seguro que le devolveré la visita con algún comentario.

  3. alexandra
    27 abril 2011

    Muy interesante todo lo expuesto, es alucinante que hoy en día haya gente que mantenga estas teorías, y más pretendiendo fundamentarlas con planteamientos empíricos. En fin, la realidad siempre supera a la ficción, las teorías de este grupo es el guión perfecto de uma superproducción cinematográfica, ¡Todos vivimos engañados por la dictadura de la ciencia, que controlan unos señores con gabardinas negras y gafas que ocultan sus ojos, con oscuros intereses atrapados en una tierra plana de la que no podemos salir!

  4. aida
    28 abril 2011

    Vaya, Paco, me acabo de dar cuenta que tienes blog nuevo, bueno no tan nuevo, pero yo te tenía enlazado todavía con el antiguo, el de blogger.
    Muy interesante el post.
    Saluditos

  5. Francisco Arroyo Martín
    29 abril 2011

    Hola Aida!!! me alegra leerte. Si hace tiempo que lo abrí. Fíjate si es curioso que teniendo los mismos contenidos este tiene muchas más visitas. Yo ya he visto que en el tuyo cambiaste el fondo y que te has convertido en una blogera muy muy activa. Cada vez que entro tengo que pasar un rato actualizando.
    Me alegra que te haya gustado el artículo.
    Un beso

  6. okay
    2 febrero 2016

    Es Que Usted No Tiene Una Vida? Para Escribir Eso! -.-

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Esta entrada fue publicada en 25 abril 2011 por en Edad Moderna, Historia, Personajes, Siglo XIX, Siglo XX, Sociedad y etiquetada con , , , .
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