El Arte de la Historia

La Historia no es una ciencia, es un arte. Anatole France

Leganés según las respuestas del Catastro de Ensenada


Extracto del trabajo del libro El catastro de Ensenada en Leganés (1751-1754), de Carlos José López de la Cruz y Francisco Arroyo Martín.

En 1749, Fernando VI ordenó a su ministro de Hacienda, el marques de la Ensenada, la elaboración de un catastro que pretendía conocer la riqueza de las poblaciones de la Coronade Castilla que permitiera el establecimiento de un único impuesto, la Única Contribución, con lo se quería hacer más justo el sistema tributario de entonces. Este trabajo administrativo conel paso del tiempo se convirtió en un documento histórico de primer orden paras conocer cómo eran las ciudades y aldeas castellanas del siglo XVIII.

Las Respuestas Generales que en 1751 ofreció Leganés a las 40 preguntas del Interrogatorio del Catastro y las Notas de comprobación realizadas tres años después por el contador provincial Martín de Abarrategui, que verifican o corrigen los datos aportados por los vecinos y autoridades locales, son una fuente historiográfica fundamental para el estudio de la localidad en el siglo XVIII. Pues, como dice la introducción del cuestionario, su objeto es la evaluación de sus frutos y demás comercios, granjerías, ocupaciones y utilidades que se usan en el pueblo; a través de estas informaciones se pueden reconstruir importantes aspectos de la vida económica y política de Leganés, así como del quehacer cotidiano de las gentes que lo habitaron en ese tiempo. Las conclusiones que se desprenden de estos dos documentos por su extensión e importancia histórica merecen un monográfico en algún próximo número de esta revista, pero sirva este artículo como un pequeño avance.

Lo primero que destaca son las discrepancias que aparecen entre ambos documentos en relación al valor de las rentas y de los beneficios de oficios y propiedades –de un 30 %-; que demuestran el claro intento del vecindario y autoridades locales por ocultar parte de la riqueza de la localidad. Unas omisiones u ocultamientos que se comprueban en todos los sectores de la actividad económica local. Las autoridades de la villa de Leganés que participaron en la redacción del cuestionario fueron los dos alcaldes y los cuatro regidores del municipio, un procurador del Común y una serie de vecinos labradores y hortelanos de más edad en calidad de peritos inteligentes y prácticos en el suelo y tierras del término.

La población rondaría los 1.700 habitantes que se distribuían en unas 400 casas casi todas muy humildes. Cifras que nos hablan de un cierto estancamiento del crecimiento de la población en relación a datos de fuentes históricas anteriores y posteriores.

En cuanto a la configuración de la población existían pocos nobles; apenas una docena de hidalgos, aunque tres casas tituladas tenían una fuerte presencia en la villa: por un lado el marqués de Leganés que era el señor de la villa y cuyo mayorazgo estaba por entonces agregado a la casa de Altamira; y el marqués de San Vicente del Barco y el conde de Torrubia. También existía un importante grupo de población de dicado a actividades mercantiles y de servicios, si bien la mayoría eran agricultores y hortelanos. Resulta destacable que la principal actividad económica relacionada con la ganadería sea el elevado número de palomares que existían en Leganés.

Señalar que había pocos clérigos y que un 10 % de la población se declaraba como pobre, sin duda esta cifra elevada se debía a la existencia en la localidad de dos hospitales dedicados a la atención de los pobres enfermos de esta villa (y de Villaverde) y viandantes. El hospital más importante era el de la Santísima Trinidad fundado en 1623 de acuerdo a las disposiciones testamentarias de Juan Muñoz, miembro de una de las familias leganenses principales.

En resumen, Leganés en estos años del siglo XVIII se conforma como una villa señorial que basa su riqueza en el sector agrícola, y en concreto en el regadío, pues aunque sólo el ocho por ciento de la superficie cultivada es ocupada por huertas, éstas contribuyen en dos terceras partes del total de la producción agrícola con una significativa presencia de pequeños propietarios y una prosperidad que alcanza a diversos sectores y reduce el número de pobres; estos beneficios del campo posibilitan la existencia de otras actividades y oficios urbanos que generan un incipiente mercantilismo siempre vinculado a la demanda de productos de Madrid.

Artículo publicado en la Revista Cultural EL ZOCO, nº 14, Ver revista

© Francisco Arroyo Martín. 2011

Para citar este artículo desde el blog:

ARROYO MARTÍN, Francisco. Leganés según las respuestas del Catastro de Ensenada. (https://elartedelahistoria.wordpress.com/2011/05/31/leganes-segun-las-respuestas-del-catastro-de-ensenada/). 2010

Un comentario el “Leganés según las respuestas del Catastro de Ensenada

  1. María Pilar Tortosa del Carpio
    1 junio 2011

    es bonito conocer la historia de lugares cercanos

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